La casa estaba desordenada.

La ropa sin lavar.

La cama sin hacer.

Los pisos sin barrer.

Los platos sucios.

La heladera sin comida.

Doumeki odiaba cuando Watanuki llegaba tarde del trabajo.

Así como uno lo necesitaba al otro para espantar espíritus y protegerlo, el otro necesitaba al uno para todo lo demás.