Cáp.2. El Problema

Estaban los 3 en el cuarto de Harry, acababan de llegar de dar una vuelta con los españoles.

-Herms, perdona por no preguntar antes, pero me acabo de acordar: ¿qué pasó con tus padres?

-Ah, ya. Pues resulta que se enteraron de lo que pasó el curso pasado con Dumbledore- a Hermione la cambiaba la cara según empezaba a hablar.- y me dijeron que no podría volver este curso, que no estaban dispuestos a exponerme a tanto peligro. No sé cómo les llegó el periódico, donde decían que mientras tú no hicieses algo, Voldemort seguiría matando gente.

-¿Cómo puede decir eso?- Saltó Harry, que estaba cada vez más enfadado.

-Harry, yo sé que eso es mentira, pero el mundo no lo sabe. Mis padres me dijeron que no volvería a Hogwarts ni a juntarme con tigo nunca más. Yo les dije que eso no era así, que tú no tenías culpa de nada, pero ellos no me creyeron. Como no tenía manera de convencerles, me dijeron que si quería volver a Hogwarts no sería bajo su responsabilidad, y que si iba este curso, no volviese por casa. Así que cogí todas mis cosas, y me fui de casa a la madriguera.

-Herms… yo… lo siento de veras- dijo abrazándola. Hermione había empezado a llorar- todo esto es por mi culpa.

-No, de eso nada, Harry. Tú no tienes la culpa, tú eres la principal víctima de todo esto. Voldemort está loco, te cogió manía incluso antes de que nacieras. Yo me fui de casa de mis padres por que no tenían razón, y sé que al final lo entenderán todo. Pero no quiero que tú te sientas culpable de nada. Yo te prometí ayudarte, y lo voy a hacer, como he hecho durante todos estos años. Donde más segura estoy, es a tu lado.

-Yo opino lo mismo Harry, Herms tiene razón, no te vamos a dejar solo, si Voldemort quiere matarte, nos tendrá que matar también a nosotros.

-Gracias chicos, sois los mejores amigos que alguien puede desear- se abrazaron los 3.

Poco a poco, entre locuras y sin preocupaciones, el tiempo fue pasando. Harry y Marta se comportaban como si entre ellos nunca hubiese pasado nada, pero desde fuera se notaba que ambos querían hablar de ello. Siempre que estaban solos, o al lado del otro, estaban en tensión, y aunque intentaban disimularlo, sus amigos sabían que algo raro pasaba entre ellos, y que tenían que hacer algo. Ron y Hermione pasaban mucho tiempo juntos, y lo más increíble de todo, sin pelearse, cosa que tenía mosca a Harry. Todos se habían integrado perfectamente, eran un grupo de amigos como cualquier otro, en algunas ocasiones, los chicos iban por un lado y las chicas por otro; incluso Dudley iba a veces con ellos.

Un día, Ron y Hermione, sorprendiendo a todos menos a Harry, que había hablado con Ron esa noche, se fueron por un lado. Quedaron solo Marta, Harry, Estrella y Ana. Diego se encontraba mal y no había salido.

-Mierda, ¡¡me he dejado el móvil en casa!!- soltó Estrella de repente.- Ana, acompáñame.

-Vamos todos, ¿No?

-Da igual, pasaremos a ver qué tal está Diego.

FLASH BACK

--Hay que hacer algo, se ve que Marta lo está pasando mal.

--¿Pero qué? Ron y Hermione no se separan de él, y creo que siendo Ron el hermano de Ginny no querrá que tenga nada con Marta, lógicamente.

--Pues tenemos que pensar algo para que se queden solos.

--El 14 se van, y si nos os habéis dado cuenta, ES PASADO MAÑANA.

--Ya lo sabemos Diego, pero si pasa algo con Ginny, Marta se nos hunde. Tienen que hablar antes de que se vayan.

--Mañana es el día perfecto.

--Yo me quedaré en casa como que estoy malo- dijo Diego.

--Yo le diré a Ana que me acompañe a por cualquier cosa que me dejare en casa a propósito.

--Y con Ron y Hermione ya veremos que hacemos.

FIN FLASH BACK

-Déjalos Harry, tienen memoria de pez.

-Bueno… ¿Qué tal por allí desde que nos fuimos?

-Pues sin novedades. Se hacía raro volver a ser solo 4 de nuevo, pero… no quedaba otra.

-Yo también os he echado de menos. ¿Por qué no me dijisteis que vendríais a vivir aquí?

-No sabíamos el barrio. Queríamos que fuese una sorpresa.

-Pues ya ves… aquí vivimos. La verdad, nos extraño que estuviesen en obras 4 casas a la vez y que las obras fuesen tan rápidas.

-Ya… magia, jeje. Se os ha echado de menos.

-Y a vosotros…

-Harry… yo te he echado mucho de menos…

-Y yo a ti… pero mi cabeza esta echa un lío.

-Tranquilo… lo entiendo.

-Mira, este verano lo he pasado de maravilla, no he pensado en nada, me he olvidado de todos mis problemas, pero ahora han vuelto a mi vida. Este verano he logrado ser solo Harry, no El-niño-que-vivió, ni El Elegido, solo he sido yo…, sin preocupaciones. Cuando me enteré de que eráis brujos, me sentó mal que me lo hubieseis ocultado, pero si lo pienso fríamente, fue mejor.

-Mira Harry, ya lo sabes todo, no te voy a dar a elegir.

-Es que yo siento que te quiero, con tigo me siento muy a gusto, pero con Ginny…

-Mejor no me digas nada, prefiero no saberlo. Este verano ha sido fantástico, nunca voy a olvidar este mes de Julio, pero ahora es Agosto, es otro mes diferente, y tu y yo terminamos antes de que te vinieses. No te voy a negar que me hubiese gustado que siguiésemos juntos, pero no te puedo obligar a nada. Solo te pido que te aclares pronto, porque si no tanto Ginny como yo lo pasaremos mal.- se giró para darle un beso en la mejilla, pero Harry también se giró y sus labios se unieron. Rápidamente se separaron, mirándose a los ojos. Harry le cogió la cabeza con cuidado y la volvió a besar. Llevaban mucho tiempo esperando ese beso, peor como todo lo que empieza, termina, y lamentablemente, el oxigeno es imprescindible para vivir, y les comenzó a hacer falta y tuvieron que separarse, aun con la respiración agitada.

-Yo… lo siento…

-No pasa nada…- pero volvieron a besarse. Sus amigos no volvían, pero no les importaba. No sabrían decir exactamente el tiempo que pasaron entre besos y besos. Un aleteo cercano les hizo separarse. Una lechuza grande, color pardo le ofrecía su pata a Harry. Este descolgó la carta y la miró.

-No lleva remitente.

-Ábrela, tal vez sea importante- dijo Marta con ganas de asesinar a la pobre lechuza que les había interrumpido.

-Es de Ginny.

-Vale… eh… te dejo solo, adiós.- y Marta se fue antes de que Harry pudiese decir nada. Este se dispuso a leer la carta.

"Querido Harry:

Espero que estés bien. No te sorprendas por la lechuza, es de Fleur. Desde el curso pasado nos llevamos todos muy bien con ella. ¿Qué tal en España? Espero que muy bien, y que no te sientas culpable por lo sucedido, lo de Dumbledore… ya sabes que no fue tu culpa…" otra vez la dichosa muerte, ¿Por qué narices siempre tenía que recordárselo? "He estado pensando, si este año Ron y Hermione se van con tigo, yo también quiero ir. Te quiero Harry, y no te voy a dejar solo en esto. Nos vemos en la boda.

Te ama:

Ginny"

Te ama… no podía dejar de pensar en eso. Te ama… pero… ¿él la amaba a ella? Estaba claro que al principio de verano sí, pero ahora… era todo tan diferente… con Marta se sentía en las nubes, y se le olvidaba quien era y lo que tenía que hacer. Con Ginny estaba muy bien, se sentía más maduro de lo que era, y con ambas se sentía querido. No podía tener a las dos, eso estaba claro, pero… ¿A quien quería tener? Esa era una pregunta para la que no tenía respuesta. Estaba hecho un lío, y Ron y Hermione seguían sin aparecer. ¿Dónde se habrían metido?

Marta caminaba deprisa, los ojos se le nublaban, las lágrimas le impedían ver bien por donde caminaba. No tenían que haberse besado, ahora estaba más hecha un lío que nunca. Se había acostumbrado a verle sin poder tocarle ni besarle, pero ahora, después de ese beso… de pronto chocó contra alguien, pero no le importó, intentó seguir corriendo, pero unos brazos conocidos se lo impidieron. Al reconocerlos se abrazó a ellos.

--¿Qué a pasado? ¿Por qué lloras?- Marta, como pudo, les contó todo.

--Pero cariño, por que haya recibido una carta suya no quiere decir nada.

--No es eso, no puedo evitarlo, esos besos… si ahora él se queda con Ginny no sé que voy a hacer. Y encima mañana se van.

-Venga, vamos a casa, se hace tarde. – por el camino se cruzaron con Ron y Hermione. Marta intentó limpiarse las lágrimas pero era demasiado tarde, ya le habían visto.

-Vaya, los desaparecidos.

-Jeje, hola.

-Bueno, por vuestras manos unidas creo que tenemos que felicitaros, ¿Estáis juntos no?

-La pregunta del aragonés, que pregunta lo que ve.

-Felicidades chicos, ya era hora.

-Gracias… Marta… ¿estás bien? ¿Qué te pasa?

-Nada, rayadas mías. Que lo paséis bien en la boda. Felicitas a tu hermano de nuestra parte Ron. Harry está en el parque.

-De acuerdo, de vuestra parte, gracias. Adiós. – se fueron unos por cada lado.

-Harry, ¿Qué ha pasado?- se sentaron uno a cada lado de su amigo.

-¿Por qué lo decís?

-Nos hemos encontrado con estos, que se iban hacia casa. Marta iba llorando.

-¿Cómo?- He recibido una carta de Ginny, se ha ido rápidamente, no me ha dejado ni despedirme.

-Cuéntanos que ha pasado-

-Pues nos hemos quedado solos y…- y les contó todo.- Y esa es la historia. Ay chicos, no sé qué hacer.

-Tranquilo, dentro de poco tus dudas se disolverán. Mañana ves a Ginny.

-Por cierto, ¿Dónde os habéis metido vosotros?

-Bueno eso… tenemos algo que contarte.

-Veras Harry… nosotros… hemos decidido salir juntos.

-Vamos, que somos novios.

-Fantástico, me alegro de veras- y era verdad, por fin ese par de tontos se aclaraban. Se veía venir.

-Vayamos a casa.