Me equivoqué.
Esa noche lloré como ninguna otra, no sabía qué hacer, en qué momento había perdido a mi amor, en qué momento me dejó de amar, ¿o es que acaso nunca me amó?
No dormí; me quedé llorando, pensado que tal vez lo había molestado con algunas de mis actitudes y todo este enojo tendría solución, yo no era de las que se dejaban vencer tan fácil. Mañana hablaría con él. Le pediría que me dijera qué era lo que tanto le molestaba y sabía que hablando sobre nuestras diferencias todo saldría bien.
Me arreglé lo más temprano que pude. Ni siquiera esperé que Alice pasara por mí, me fui directo a la universidad. Lo esperé cerca de su lugar para estacionar. Pude ve el carro a lo lejos y mi nerviosismo creció de repente y si a eso le agregamos el terrible mareo que tenía…
Pero cuando bajo de su carro me quedé helada: con él se bajaba una chica despampanante. Mi autoestima cayó por los suelos. La vi tomándolo de la mano y vi que le decía algo pero mi mente no reaccionaba, ni siquiera con su sonrisa de satisfacción que puso al pasar por mi lado.
-Tenemos que hablar Edward- dije con un pequeño susurro; mi confianza se fue en ese momento y mis ojos pedían que liberara mis lágrimas.
-No tenemos nada de qué hablar Isabella- su voz, esa voz que comúnmente me derretía pero en ese momento sólo me dio miedo. Entendí que él me había dejado por ella. Escuché como ella le hablaba pero no me importó, sólo se lo pregunté.
- ¿Por eso me dejaste?- dije tratando de contener mis lágrimas, sólo quería hincarme en ese momento y pedirle que no me dejara, que no lo hiciera, que qué sería de mi vida sin él.
-Entiéndelo Isabella, ella es la persona que amo. Sólo mírala, es perfecta y ¿tú qué eres Isabella? ¿Qué tienes para mí?- tenía razón, ¿qué tenía yo que ella no tuviera? Nada, yo no tenía nada, sólo mi corazón.
-Te amo, pero eso que importa verdad. Adiós Edward -me alejé de él; sabía que mis lágrimas saldrían en cualquier momento. Caminé sin mirar, parecía zombi. Escuché a Emmett llamándome. Seguí de largo hasta que vi a Alice, ella venía con su sonrisa tan característica dando saltitos.
- Hola Bella, no puedo decir 'durmiente'. ¿Por qué no me esperaste? -sin decir más me arrojé a sus brazos y lloré, lancé un grito que se ahogó en el abrazo de Alice.
- Bella no me asustes, por favor dime qué tienes Bella, contesta –yo sólo seguía con mis lágrimas, pensado que iba a hacer sin él.
-Él me dejó, Alice. Por fin vio que yo no soy nadie para él -mis lágrimas surcaban ya mis mejillas; no hacia nada para detenerlas.
- Escúchame muy bien Isabella: tú eres mil veces mejor que cualquiera de las resbalosas que andan detrás del idiota de mi hermano. Deja de llorar y de sentirte triste por él porque no lo vale, entiéndelo bien ningún hombre vale las lágrimas de una mujer. ¿Lo entiendes? Ninguno, y mucho menos Edward. ¿Has entendido? - ella también tenia lágrimas y entendí que mi tristeza era suya.
-Quiero dejar de sentir Alice, no puedo dejar de repetir sus palabras en mi mente. ¿Por qué? No entiendo, ¿es que acaso no le di todo lo que tenía?
- Se lo diste todo pero él no es para ti, amiga. Odio decir 'te lo dije', pero te lo dije. Él no iba a cambiar, siempre compadeciéndose, jugando con su vida y la vida de otras personas -enterré mi cara en su abrazo y seguí llorando. Quería detenerme pero no podía.
- Sé que no soy lo que él quiere, que mi manera de ser no le gusta, pero te juro Alice que no sé qué hacer sin él, es mi vida. Es que nunca va a ver alguien que me de esa magia y alegría para vivir -lloré más, ya nada me importaba. Podía oír los sollozos ahogados de Alice, que lloraba conmigo.
-Isabella Swan, deja de llorar y lo mismo va para ti, Alice. Deberías comportarte, mira el espectáculo que están dando. ¿Es que acaso quieren que él sepa lo que hace con sus vidas? ¿Es que quieres que la nueva conquista de él se burle de ti o de Bella por llorar como dos tontas sin cerebros? -Emmett nos veía con muy mala cara, nos levantó a Alice y a mí de la banca donde estábamos y nos llevó a su carro.
- Mi carro Emmett, no puedo dejarlo aquí - ella sólo susurró limpiando los restos de lágrimas mientras yo seguía gimoteando como niña. Quería parar de llorar pero no podía, estaba ida y las lágrimas no dejaban de salir.
-No te preocupes por él, le pediré de favor a Félix que lo lleve a la casa -arrancó el carro y condujo sin rumbo. Podía oír los sollozos de Alice combinados con los míos, pero no podía parar. Emmett frenó el carro y me ayudaron a bajar, no sé siquiera cómo entré en la casa. Sabía que era mi casa pero no tenía idea de cómo habíamos llegado a mi cuarto, no reaccioné hasta que vi un oso de peluche que me había regalado hace unos días Edward. No pude más y lancé un grito desgarrador. ¿Cómo repones un corazón cuando lo han roto de esa manera? Alice corrió a abrazarme y Emmett me veía desde la puerta con sus ojos rojos, supe que estaba reteniendo las lágrimas. Después de eso me entró la ira. Tenia coraje con él por mentirme, por besarme y decirme que me iba amar cuando no era cierto.
No era cierto. Coraje conmigo misma por ser tan ingenua que me creí todas sus palabras de amor. Saqué una ropa que sabía que le gustaba que me pusiera, algunas fotos que tenía de él y mi oso; todo lo puse en la cama, saqué las tijeras y corté todo en mil pedacitos, como lo estaba mi corazón. Lloré por cada corte pero también prometí que nunca jamás nadie me dañaría de esa manera.
Después de eso caí en la inconsciencia, en mi sueños, donde él siempre estaría.
Emmett POV
-Alice quédate con Bella. Voy a la casa por ropa para ti, no la podemos dejar sola, ¿entiendes? -ella seguía con sus ojos llorosos acariciando el cabello de mi hermanita.
-Todo lo que quiero es buscarlo Emmett y golpearlo hasta que me canse, traerlo a rastras para que pida disculpas y después matarlo. ¿Cómo pudo hacer esto? -y se lanzó a llorar otra vez. Me hinqué hasta quedar a su altura. No sabía que decirle. Yo también quería lo mismo.
-Lo mismo quisiera yo pero ese no es problema de nosotros, nuestro único problema es Bella nada más.
-Emmett no le digas a mamá esto. Ya bastante tendrá con lo que se avecina para destruirle el corazón con otra tontería de Ed.
-Ni lo menciones. De ahora en adelante está prohibido mencionarlo Alice, Bella no tiene por qué saber más de él y sus tonterías. Le diré a mamá que te quedarás unos días con Bella. Félix traerá tu coche, y tú señorita más te vale parar de llorar, estamos para dar ánimos no para hundirnos con los sentimientos de Bella.
-Si señor -Alice hizo una leve reverencia como si realmente fuera un general.
- Emmett, de todas maneras necesito salir un momento. No tardes mucho. Nos turnaremos para cuidarla pero necesito ir a comprar algunas cosas, así que por favor no tardes.
- No te preocupes, estaré de regreso antes de lo que te imaginas. Te lo prometo -besé la cabeza de Bella y la frente de Alice. Tenía que ir a la escuela, primero por el carro de Alice y después por ropa para ella; no sabríamos cómo se tomaría este golpe Bella. Todos tratamos de advertirle que Edward no era una buena relación.
No es que no quiera a mi hermano, pero él siempre se ha culpado por un accidente donde nada tuvo que ver, sólo el destino quería que las cosas fueran así y el no lo entendió, desde entonces se autocastiga o piensa que lo hace, porque a los únicos que hace sentir mal es a nuestros padres. Yo, al igual que mis hermanos, soy adoptado; a mí sólo me abandonaron a mi suerte en un hospicio desde de que nací, para mí no hubo canción de cuna o un aplauso por mis primeros pasos. Por eso les estaba infinitamente agradecidos a Carlisle y Esme por encontrarme a los cinco años y no separarse de mí desde entonces. A los 2 año llegó Edward. Él es el sobrino de Esme y lo adoptaron si más preámbulos o grandes fanfarrias, y al año siguiente llegó Alice. A ella también le mataron a sus padres, pero lo malo de todo es que ella presenció todo. Sólo iban a asaltarlos pero la madre Alice se asustó tanto que gritó y desde ahí todo se volvió una locura. Mataron a sus padres dejándola a ella viva, de milagro.
Desde que ellos llegaron me dediqué a cuidarlos y consentirlos. Alice en muy poco tiempo adquirió una risa que levantaba el ánimo a cualquiera, pero Edward no, él siempre estaba de huraño. Nuestros padres hacían todo por sacarlo de ese estado, incluso Alice y yo lo intentábamos, y así se formó una hermandad muy rara entre nosotros: no éramos hermanos de sangre, pero para mí era como si lo fuéramos.
Sólo quisiera saber en qué parte del camino perdimos al Edward que todos queríamos. Yo pensé que con Bella lo recuperaríamos pero gran error: lastimó a la persona que menos tenía que ver en el conflicto que llevaba Edward en todo.
Pedí de favor a Félix que llevara el carro de mi hermana a casa de Bella y me encaminé a la nuestra. Sólo pedía no encontrármelo en el camino. Rezaba con todo mi ser para que así fuera, no sabía como reaccionaria si lo veía en estos momentos. Así que entré a la casa sin mucho preámbulo. Hice el menor ruido posible en el cuarto de Alice, empaqué lo más que pude en una maleta y corrí a mi cuarto para hacer lo mismo. Traté de bajar las escaleras sin hacer ruido pero no fui lo suficiente rápido.
-Pareciera que quieres escapar de la casa, ¿a dónde vas, hermano oso?
-Ya ves, de campamento -dije con ironía en la voz.
-¿Y qué? ¿No me invitan? Eso si es malo, no creo haberme portado tan mal -eso fue todo. Solté las maletas haciendo un gran escándalo y preparándome para golpear al idiota de mi hermano.
-Emmett, hijo ¿por qué no me dijiste que ya habías llegado? Estoy esperando a tu hermana para ir de compras. ¿No sabes algo de ella?
-Hola mamá, perdón por no avisarte, pensé que no estabas. Alice está con Bella preparando su maleta. Nos vamos de campamento el fin de semana. No te importa, ¿verdad mamá? –la miré con mi arma mortal. Los ojos de borreguito a medio morir nunca fallaban.
-Claro que no, corazón. Sólo cuida mucho a mis niñas, ya sabes que una es muy hiperactiva y la otra es muy frágil –ese era el modo decente de decir que tenia una hija loca y otra torpe.
-Claro mamá, no te preocupes, yo las cuidaré. Se me olvidaba decirte que tal vez Alice se quede unos días más con Bella después del campamento. Ya sabes, cosas de chicas.
-Está bien, sólo no torturen mucho a Bella. Edward, corazón, ¿no vas a ir con ellos?
- No mamá. Ed está muy entretenido sabiendo qué se siente cambiar el oro por el cobre.
-Ahora si que no entendí nada.
- Emmett –escuché el gruñido de Edward, pero no pensaba callarme.
-Hijo, el oro nunca se va compara con el cobre en belleza, valor y admiración.
-Lo mismo digo yo, mamá. Pero ya ves, algunos son muy idiotas o no sé por qué hacer un cambio así, es de lo más tonto -vi que Edward apretaba los puños conteniéndose, pero alguien le tenía que decir sus verdades.
-Bueno hijo, cada quien tiene sus razones para hacer ese tipo de cosas –mamá me besó la frente.
-Te quiero y vete ya antes de que se les haga tarde -ella tomó las maletas del suelo y las puso en mis manos.
- Claro mamá. Te quiero -salí sin ver más a Edward. Alice y yo trataríamos de remediar lo que el había causado.
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hola chicos disculpen la demora pero entre exámenes finales y graduaciones me volvía loca y si a eso le agregamos el trabajo bueno para que les cuento
les quiero agradecer a todos sus Reviews se que esto esta triste pero no se preocupen después de este capitulo las cosas se pondrán muy interesantes
Bueno chicos no se olviden en decirme que les parece y ya saben estoy abierta a sugerencias
A por cierto mil gracias por tu ayuda elianna Cullen no sabes como te agradesco tu ayuda
