3¿Un castigo divertido?

El sábado por la mañana, a la hora del desayuno, cuatro lechuzas se posaron sobre la mesa de Gryffindor, en la cual, dos chicas y dos chicos desayunaban en silencio.

Emily y Remus estaban sentados juntos, hablando en voz baja, y lanzándoles furtivas miradas a sus respectivos amigos.

-Emily, ¿te apetece quedar dentro de un par de horas para hacer los deberes en la biblioteca?-preguntó Remus levemente sonrojado.

Ella lo miró a los ojos, con la timidez que la caracterizaba, y fue consciente de que se sonrojaba como el estandarte de su mesa.

-Claro-dijo después sin aliento.

El chico le sonrió y se marchó dándole un beso en la mejilla.

Emily se sentó al lado de sus amigas, y las vio un poco enfadadas.

-¿Qué pasa?, nenas-preguntó preocupada.

-Que por lo de los Slytherin, ya sabes-comenzó Lily,-Nos han castigado esta tarde a limpiar los desvanes, sin magia y con James y Black.

-¿Desde cuando lo llamas James y no Potter?-preguntó Emily con una dulce sonrisa.

La pelirroja se enrojeció tanto como su pelo.

Nathaly sonrió ante su repentina vergüenza y abrió la boca para decir algo; pero Lily se le adelantó.

-Ya sabéis que me mola; y el otro día, cuando nos vinieron a ayudar, ya sabes, se preocupó por mí… y sentí algo… no sé.

Nathaly y Emily intercambiaron una mirada que a Lily se le hizo exasperante. Sabían que estaba loca por él; no era necesario que se mirasen como si acabasen de descubrirlo.

-Bueno, ¿Algún problema con que me guste?-preguntó tan roja como su pelo.

-Ninguno, cielo-dijo Emily poniéndole una mano sobre su brazo para que se calmase- Pero ahora… Puedes salir con él-sugirió.

El semblante de Lily se volvió triste.

-¿Qué ocurre?-preguntó Nathaly.

Lily negó con la cabeza.

-Ya sé-susurró Emily.-No quieres ser una más; cómo él es especial para ti… Quieres serlo para él.

La pelirroja asintió con la cabeza.

-No es sólo eso-dijo con una voz que parecía amenazar con lágrimas- Es que lo quiero; incluso arrogante y eso; pero tengo miedo de que me haga daño.-tomó aire-Si no cambia no saldré con él-dijo con voz más firme y calmada.

Sus amigas sonrieron.

-¿Entonces hay alguna posibilidad?-preguntó Emily entusiasmada.

Lily sonrió.

-Hay muchas; siempre que cambie-susurró.

Sus amigas sonrieron y la abrazaron al mismo tiempo.

-Por cierto, nenita, ¿Y tú con Remus?-preguntó Nathaly con una sonrisa y mirando a Emily.

La castaña se sonrojó de sobremanera.

-Estooo… Hemos quedado en la biblioteca dentro de un rato-dijo en voz casi inaudible.

Lily y Nathaly se miraron sonriendo.

-Nena, ¿Por qué te pones roja?-le preguntó Lily-Somos nosotras, tus nenitas.

Emily la miró sonriendo; era la mayor; y la más madura y responsable; después estaba Lily, la mediana; que era la que aportaba inteligencia al grupo; pues, aunque las otras dos, eran inteligentes, pero Lily se esforzaba por saber, siempre… y Nathaly, la más pequeña del grupo, era la que aportaba alegría, diversión y chicos; pues eran pocos los que con sólo verla no cayesen en su hechizo.

-Es que no quiero hacerme ilusiones, ni que os las hagáis vosotras-dijo en un susurro.

-Remus es un buen chico-dijo Nathaly con simpleza. –Y vamos, a la sala común, a ponerte guapa para tu cita.

-Sólo vamos a estudiar-protestó la castaña, aunque sin mucho ánimo.

-Pero vas a estudiar con él-apuntó Lily cogiéndola del brazo y llevándosela a la Sala Común casi arrastras.

Cuando acabaron de preparar a Emily, su cuarto, que compartían sólo ellas, había quedado cómo si hubiese pasado un huracán por él. Aunque el desorden había merecido la pena.

Emily estaba preciosa; con sus rizos color chocolate pendiendo por su espalda; con sus torneadas piernas enfundadas en unos vaqueros que le quedaban ajustados, a pesar de que a Nathaly le quedaban enormes, una camiseta con un escote en pico que resaltaba su buen busto. Y una chaqueta negra sobre la camiseta blanca; que la hacían parecer toda una mujer; pues aquella vestimenta le aportaba como más madurez.

Miró a sus amigas con el agradecimiento pintado en el rostro. Pero ellas simplemente le señalaron el reloj, había quedado con Remus en cinco minutos.

Se puso su bolso al hombro y salió a la velocidad del rayo (y no exagero ná) hacia la biblioteca.

Lily y Nathaly se miraron y no pudieron reprimir una carcajada.

-Espero que le vaya muy bien con Remus-murmuró Nathaly.

-Por cierto… ¿Y lo tuyo con Sirius?-preguntó la pelirroja comenzando a recoger las ropa tirada en el suelo.

-¿El que?-preguntó la rubia mirándola confusa.

Lily se volvió hacia ella con los brazos en jarras.

-El martes, cuando ya sabes… Se comportó como si fueses un trozo de cristal; y no exagero nada.

Nathaly sonrió.

-Es lo que pasa por tener apariencia frágil-dijo con una sonrisa pícara.

Lily la miró con la boca abierta.

-Lo has hecho a propósito, lo de soltarte y llorar como una niña-sentenció Lily entre divertida y pasmada.

-A ver, no, en serio, me sentía fatal, y bueno, ya sabes que el me gusta, era sólo para intentar confirmar una teoría.

-¿Qué teoría?-preguntó Lily confusa.

-Bueno, ya sabes que el año pasado, en quinto, me entró un par de veces, y me pidió royo y a salir y todas esas cosas, sabes, y dije, "Nathy, espérate a ver si vale la pena de verdad o te quiere sólo para un polvo y después te manda a la mierda, como le ha hecho a las demás"; bueno, y lo hice.

-¿Y que?-preguntó Lily.

-Bueno, que no sé, el otro día estuvo muy dulce, a ver, como si me tuviese que proteger, aunque yo le dije que no quería nada con él, me ayudó.

-Pero pudo hacerlo porque estás en Gryffindor, o porque un tío cuando ve a una tía llorando la ayuda a no ser que sea un completo jilipoyas.

-Si, pero no le da un beso en la frente, ni le pide a las amigas que la cuiden, cuando sabe de sobra que lo van a hacer-dijo con sonrisa triunfal.

-En serio, nena, a veces tu forma de pensar me asusta.

-¿Por qué?-quiso saber la rubia.

-A ver, porque analizas las acciones con rapidez y, bueno, objetividad.

-Una, que nació lista-dijo riéndose.

Terminaron de recoger, y cuando se dieron cuenta, ya era la hora de comer.

Bajaron, charlando animadas, hacia el Gran Comedor; pero en el pasillo se encontraron a los Merodeadores, bueno, a James y Sirius, pues Remus estaba con Emily, y Peter los había dejado un poco de lado, y se había juntado con una panda de Slytherin's nada recomendable.

Los chicos las saludaron con un gesto, y se acercaron a ellas.

-¿Venís a almorzar con nosotras?-preguntó James dirigiendo su preciosa sonrisa a Lily, que sintió unas mariposas en el estómago, que no parecían presagiar nada bueno.

Ella se encogió de hombros y miró a Nathaly, que miraba a Sirius, directamente a los ojos, con una mezcla de descaro y timidez que lo volvían loco.

-Nathy, ¿Vamos a comer con ellos?-preguntó Lily.

La rubita la miró confusa.

-Si, claro- y echó a andar delante de ellos, con Lily tomada por el brazo.

Sirius intercambió una mirada con James, y echaron caminar detrás de ellas.

La rubia caminaba con una seguridad, una sensualidad y una despreocupación, que dejaron a Sirius embobado, con la vista fija en el inicio de su falda.

James le propinó una colleja riendo, y se pusieron uno a cada lado de las chicas para ir con ellas.

En el Gran Comedor se sentaron juntos, en la esquina de la mesa más próxima a la puerta.

Y comieron…

Ellas descubrieron durante la hora de la comida, que era difícil aburrirse con aquellos chicos, pues a cada momento estaban haciendo chistes, o peleándose (de broma) entre ellos.

Aunque en medio de aquella diversión, todos se dieron cuenta de que faltaban Remus y Emily.

Lily y Nathaly, al darse cuenta, intercambiaron una mirada de complicidad, que, por mucho que la disimularon, no se les escapó a los chicos, que estaban pendientes de cada uno de sus gestos.

-¿Y vuestra amiga?, Emily-preguntó Sirius como si sonase casual.

Ellas se encogieron de hombros.

-¿Y vuestro amigo?, Remus-preguntó Nathaly con agudeza.

Ellos las miraron sonrientes.

-Os lo contamos si nos lo contáis-dijeron Lily y James al mismo tiempo; con lo que se ruborizaron.

-¿El que?-preguntaron Nathaly y Sirius también al mismo tiempo; aunque en lugar de ruborizarse intercambiaron una mirada de complicidad.

Todos estallaron en carcajadas.

-Bueno, es obvio que se gustan, vamos-dijo Nathaly quitándole hierro al asunto.

Todos la miraron sorprendidos.

-Supongo que tienes razón; -dijo James.

-A saber lo que están haciendo –dijo Sirius con una sonrisa; lo que le provocó llevarse una colleja de parte de Lily.

-No seas mal pensado, Black, Emily no es una chica fácil.

-Él no ha dicho lo contrario, Lily-dijo James con voz suave. La chica sintió una sacudida en el estómago, al oírle pronunciar su nombre con aquel tono tan suave, maduro y… Se lo comería a besos en aquel momento.

-Exacto, además, Remus no le haría daño a Emily; la quiere mucho- dijo Sirius.

-¿No os parece que estáis haciendo planes anticipados?-preguntó Nathaly contrariada.-Puede haber mil motivos por los cuales no han venido a comer.

-Si, y McGonagall tendrá mil motivos para castigarnos la próxima semana si no nos vamos corriendo a los desvanes-dijo James.- Van a ser las cuatro.

Se levantaron de golpe de la mesa, y salieron corriendo del Gran Comedor.

Los chicos corrían delante de ellas, a toda pastilla; pero ellas no eran tan rápidas, ni estaban tan en forma como ellos.

Nathaly se detuvo en medio de un pasillo del segundo piso y los llamó.

-Si queréis que vayamos con vosotros esperadnos-les gritó.

Ellos se pararon y se giraron, y las vieron a unos cincuenta metros de distancia.

Volvieron sobre sus pasos y, James tomó a Lily de la mano y echó a correr, hacia el desván, con ella fuertemente asida a él.

Sirius y Nathaly se quedaron solos en medio del pasillo; se miraron a los ojos, y nuevamente pareció detenerse el tiempo.

Nathaly se hundía en aquellas preciosas profundidades azules, al mismo tiempo que Sirius se hundía en los ojos verdes de Nathaly.

Se acercaron, como hechizados; y sus labios se acercaban; irremediablemente. Sirius le pasó un brazo por la cintura y la apretó contra él. Nathaly le pasó las manos por los hombros y se apretó aun más contra él.

Sus labios se encontraban a menos de dos milímetros, cuando un reloj cercano los hizo volver a la realidad.

Se separaron, con las campanadas tañendo a su espalda.

Se miraron, avergonzados, y, Sirius, tomándola de la mano, echó a correr con ella hacia el desván.

Cuando llegaron, encontraron a Lily y a James sentados en el suelo; a un metro y medio de distancia, con un papel entre ellos.

-¿Por qué habéis tardado tanto?-preguntó James con perspicacia.

Ellos se encogieron de hombros, y Nathaly recogió del suelo el papel que decía lo que debían hacer.

Tenían que limpiar los desvanes. Y recoger las cosas tiradas en cajas; al modo muggle.

Se pusieron manos a la obra; pero con aquellos chicos cerca era imposible trabajar; se pusieron a revolver e los viejos arcones, y encontraron pelucas y ropas de época; y James y Sirius se los pusieron; imitando a dos antiguas damas; con lo que Nathaly y Lily estallaron en carcajadas.

Después, James se vistió de hombre, y imitó con Sirius, a una pareja de casados; con lo que las chicas redoblaron sus carcajadas.

Terminaron de recoger todo mediante magia; porque, recoger aquello se hacía bastante pesado.

Y se pasaron el resto de la tarde hablando y riendo; pues, en poco tiempo, las chicas habían descubierto que ellos no eran tan chulos como aparentaban, y se lo pasaron de maravilla.

Por la noche, bajaron a cenar, y tampoco vieron a Emily ni a Remus en el Gran Comedor; con lo que esbozaron sonrisas de complicidad.

Una vez terminada la cena, subieron a la Sala Común, y cada uno subió a su dormitorio; diciéndose adiós con la mano.

Emily todavía no había llegado, por lo que Nathaly y Lily se pusieron sus ropas de dormir para sentarse a hablar mientras la esperaban.