DELFINES DE AMOR

Capítulo 3. La primera actuación

Japón, Tokyo, Oceanográfico de la Reserva Natural, Delfinario

Y llegó el día de la actuación…

El día se presentaba despejado y radiante, pues nos deleitaba con su cúpula azulada libre de nube alguna, y un cálido sol en su punto alto, bañando toda la ciudad con su luz…

El Oceanográfico era toda una algarabía… la megafonía funcionando a tope, todo el personal en sus respectivos puestos y atendiendo a las inmensas colas de personas que se formaban… y solo era el primer turno de mañana… todavía les quedaba toda la tarde por delante… pero por suerte, hoy amaneció un magnífico día…

Dos días atrás, el cielo había amanecido grisáceo, predicando nubes de tormenta… tormenta que se cernió sobre la ciudad horas más tarde, mojando todas las calles y humedeciendo todos los edificios… pero por suerte… hoy sería un esplendido día… justo para la ocasión…

Seguimos a un pequeño rayo dorado de luz que se adentra en el recinto del Oceanográfico, pasando entre toda la muchedumbre que hoy se reunía allí y llegando a esa gran infraestructura de cemento grisáceo, asemejando a un estadio de fútbol, que era la piscina de exhibiciones, propiedad de aquella institución…

En las diferentes entradas podíamos ver como encargados del recinto, vestidos con el uniforme, blanco de camiseta y azul de pantalones, con un bordado del emblema del Oceanográfico, ponían orden en las distintas colas y pedían las entradas para dejarlos pasar a coger sitio para la actuación, que comenzaría en escasos minutos…

Una vez dentro, la algarabía que se formaba debido a los murmullos con tono alto de todos los espectadores, sobresalía incluso sobre la música que los altavoces intentaban dejar escuchar… Todo lleno… todas las gradas a rebosar… hoy, sin duda, sería un día digno de recordar…

- ¡Bienvenidos al Delfinario del Oceanográfico, perteneciente a la Reserva Natural de Tokyo!- se escuchó de repente, como la voz de una mujer, suave y alegre, hacía acto de presencia a través de la megafonía del lugar y conseguía acallar todo el ruido que allí había- ¡Se comunica que el primer pase para el espectáculo de delfines comenzará en breves instantes!- seguidamente, se cortó la transmisión, volviéndose a escuchar la música de antes

Ahora, todo el estadio compuesto por esas tres piscinas, la más grande, la central también, se hallaba en el más absoluto silencio y toda la gente, miraba atenta y expectante a cualquier parte de aquellas tres piscinas de fondo azulado, en espera de que todo comenzase…

La música cesó también, provocando el verdadero silencio absoluto… silencio en el que se escuchó, como un estruendoso chirrido de unas cadenas oxidadas, el ruido metálico de las compuertas al abrirse… esa era la señal… de que todo iba a comenzar…

- ¡Y ahora… demos un fuerte aplauso a nuestros protagonistas!- de nuevo se escucharon palabras por megafonía

De repente, algo sucedía en la piscina… el sonido de inmersión bajo el agua resonó de manera sorda en el lugar, consiguiendo atraer la atención de todas las miradas del público… Segundos después, algo, aquello que seguramente provocara el sonido, hacía aparición en la piscina… una sombra grande y amplia… oscura y cubierta por el agua de tono azulino debido al reflejo del cielo en ella y al color que pintaba al fondo…

A medida que se aproximaba al centro de la piscina, se pudo apreciar como poco a poco esa sombra se hacía más pequeña, hasta que antes de desaparecer, algo puntiagudo emergía del líquido cristalino… unas aletas… una de ellas tan roja como los rubíes y la otra tan negra como el carbón sacado de la beta de una mina… y eso no era todo… había algo sujeto a ellas… unas manos de piel morena que firmemente se agarraban a ellas y eran remolcadas, junto a quien perteneciesen…

Pasaron el centro de la piscina y se acercaban al borde, azul también, de la piscina… ahora se podía vislumbrar perfectamente, como una cabellera de un color tan hipnotizante e inusual, se dejaba ver saliendo del agua… rojo… rojo fuego… rojo intenso… puro color carmesí como el de las llamas de un volcán enjeje cólera… y largo… un cabello largo que ahora, que habían llegado al borde y él, vestido con ese traje de neopreno negro, se había apoyado en él, se apreció perfectamente, en un magnífico vuelo hacia arriba, con unas cuantas gotas gravitatorias provocando reflejos y destellos vivos anaranjados en él, cuando los dos animales… esos dos delfines carmesíes y grisáceos oscuros, lo ayudaron a subir a él, usando su cabeza, saliendo así del agua y presentándose ante el público con una reverencia y chorreando agua por todo su atlético cuerpo…

- ¡Y aquí tenemos a nuestros delfines! ¡¡Battousai y Akira!!- ante la mención de su nombre, ambos animales salieron a la superficie, mostrando su cuerpo en un magnífico salto, cayendo luego con la elegancia que se asemeja a un saltador de trampolín, de nuevo al agua

La gente llenó el estadio de aplausos y ovaciones hacia esos dos delfines machos, quienes nadaban alrededor de toda la piscina, para que los pudiesen ver… pero ellos no venían solos…

Realizando el mismo camino que ellos antes, una nueva sombra se presentó en la piscina, solo que esta vez… las aletas que emergieron a la superficie eran de color azul marino muy brillante y un blanco tan puro como la misma nieve de invierno… junto con una cabellera, también larga y preciosa, color azabache, recuerdo de una noche sin luna…

En esta ocasión, fue el cuerpo esbelto de una mujer el que, ayudado por sus dos delfines, salió al borde de la piscina, junto al otro joven, vistiendo un traje de neopreno negro como el suyo y haciendo una reverencia al público también…

- ¡Y reciban también con otro fuerte aplauso a las parejas de nuestros amigos! ¡¡Kori!! ¡Nuestra recién llegada al Oceanográfico, quien realiza hoy su primera actuación! ¡Y Tomoe, nuestro único ejemplar de delfín blanco aquí, en Tokyo!- en esta ocasión, las delfines solamente se acercaron al borde y dejaron ver su cabeza y sus aletas laterales, emitiendo un saludo con sus voces al público. Con el estado de Tomoe, no podían arriesgarse a hacer trucos excesivamente fuertes.

La imagen de la brillante piel zafiro de Kori impactó a todos, que dejaron salir una exclamación de asombro de sus labios, igual que lo hizo la de Battousai la primera vez que actuó… ella, sin duda, sería la estrella de todo el espectáculo de hoy… y junto a ella, estaba una preciosa delfín hembra, con la piel más blanca que la nieve de la cima del Monte Fuji… una delfín de piel albina, también muy rara su especie… ella de nombre Tomoe, la compañera del espectáculo de hoy, de Kori…

- ¡Pero no nos olvidemos de sus coordinadores! ¡Denles también una cálida bienvenida a Kenshin Himura, entrenador de Battousai! ¡Y Kaoru Kamiya, nuestra nueva integrante también y cuidadora de Kori!- cuando la voz jovial de la joven que se oía por los altavoces del estadio calló, los ojos de los entrenadores se cruzaron

Tanto Kenshin como Kaoru habían volteado a ver al otro y sus ojos habían chocado, haciendo que se olvidaran de todo lo que les rodeaba por un segundo… No había nada… tan solo ellos perdidos por alguna parte de esas orbes marinas y lavandas… lástima que ese momento no durase para siempre… los aplausos del público los sacaron del trance en el que se sumergieron…

Dedicándole una hermosa sonrisa, el pelirrojo le tendió la mano a la joven, quien se quedó un poco tras puesta ante su ofrecimiento… eso no estaba en lo ensayado… pero con gusto se la estrechó, permitiéndose el lujo de apreciar la calidez de su piel, aún entre la humedad del agua… Ampliando todavía más la sonrisa que se dibujó en sus labios solo para ella, cerró fuertemente su mano, como si así evitase que ella se escapara de su lado y volvió a mirar las gradas llenas de gente a rebosar… y ella lo imitó… Ambos compartieron una reverencia ante la mirada de todos, que fortalecieron el sonido de las palmadas de sus aplausos…

El espectáculo… podía comenzar…

- ¡Y ahora…! ¡¡QUE COMIENCE EL ESPECTÁCULO!!- y a la señal de la joven, la música comenzó a sonar, una música rítmica y pegadiza, que estaría presente en toda la actuación

Los entrenadores se voltearon hacia la piscina rebosante de agua cristalina y cogieron impulso para correr hacia ella… y por extraño que les pareciese a ellos… no querían soltar sus manos… no sabían por que… el tacto de la piel del otro les provocaba una sensación extraña… se atreverían a decir… ¿placentera? Tocaron el borde y saltaron, tirándose de cabeza a la piscina, provocando una sacudida de agua, propia de un chapuzón y el sonido de este… Rápidamente, los delfines se acercaron a sus coordinadores y comenzaron a dar vueltas a su alrededor… si, es cierto, estaban en medio de una actuación… pero no por eso, iban a dejar de disfrutar con los juegos…

Kenshin y Kaoru sacaron la cabeza a la superficie, cogiendo una bocanada de aire y aún sin soltarse… Se miraron… sus miradas se fundieron con la otra… pero esta vez, el roce de las aletas de los animales los obligó a volver a la realidad… Acariciaron el lomo de cada uno de ellos con delicadeza y suavidad… cual caricia de unos padres a su hijo… y ellos pararon su juego, para ponerse en fila, bajo el agua y mirar a ambas personas, esperando por la orden que debieran realizar…

El público miraba expectante a la piscina, donde todo esto estaba teniendo lugar… De repente, la pareja de entrenadores había desparecido bajo el agua… se habían sumergido con sus delfines… Todo calmado y solo la música sonaba, pero para ellos pareciera una lejana música de fondo…

Mientras, bajo el agua, nuestros amigos se preparaban para el primer truco de su actuación… Movieron ligeramente sus brazos para que los delfines se volvieran a acercar a ellos, gesto que ellos comprendieron al momento y cuando estuvieron justo delante de sus entrenadores, estos se montaron con cuidado sobre ellos…

Desde la superficie no se apreciaba cambio alguno, cuando de repente, algo emergió del centro del agua de la piscina central… La exclamación de asombro se instaló en boca de todos cuando vieron lo que allí pasaba… el joven pelirrojo que momentos antes se había presentado ante ellos y la joven de cabello azabache que los saludó con él, acababan de salir de debajo del agua… ¡¡montados sobre dos delfines cada uno!!

Así era, el primer truco consistía en acercarse al borde, montados sobre sus delfines: Kenshin sobre Battousai y Akira y Kaoru sobre Kori y Tomoe… Cruzaban lo que quedaba de piscina a nado rápido, formando olas a su paso y la pareja de cuidadores sonriendo sobre sus animales y manteniendo perfectamente el equilibrio. Justo antes de llegar al borde, ellos se miraron, entendiéndose por sus miradas y saltaron del lomo de los delfines al mismo tiempo, provocando que ellos cuatro se sumergieran, sacando su cola a la superficie al hacerlo y dejaron a sus entrenadores en el aire… El público volvió a sorprenderse… pero ellos también tenían su propio truco…

Aún en el aire, Kenshin y Kaoru dieron una voltereta perfectamente sincronizada, ocasionando que el agua resbalase de sus cabellos en pequeñas gotitas grativacionales que capturaron algunos rayos solares para hacer destellar la luz en los cuerpos de los jóvenes… una imagen magnífica… Sus pies tocaron el suelo a la vez, flexionando un poco sus rodillas para evitar lesiones y sus brazos quedaron abiertos… la vista al público… y este, luego de unos segundos de estupefacción, estalló en aplausos… Eso les había encantado… pero esto… solo era el principio…

Las actuaciones tenía números muy variados… puesto que al tener tantas especies de delfines, podían enseñarles a cada uno algo diferente… en esta ocasión, por el estado de Tomoe, habían decidido utilizar los trucos más calmados para que ella los realizase y los más movidos se los dejarían a los otros tres… vaya, y precisamente ahora tocaba uno en el que participaban los cuatro juntos…

- ¡Bueno, ¿qué les ha parecido esto?!- volvió a intervenir nuevamente la voz de Misao a través del altavoz- ¡Pero eso no es todo lo que nuestros delfines saben hacer junto a sus entrenadores! ¡Estén atentos ahora… al baile que nos han preparado!- y su voz de nuevo se apagó, para dejar paso a una nueva música, esta vez, algo más rítmica que la anterior, perfecta para danzar

Al oir la música, tanto Kenshin como Kaoru comprendieron la señal y se voltearon nuevamente hacia la piscina, donde sus amigos nadaban tranquilamente, a la espera del siguiente número…

Llevaron sus manos hacia un objeto plateado brillante que de sus cuellos colgaba con una cadena de cuerda negra y lo cogieron, sintiendo todavía su tacto húmedo por el agua. Lo llevaron a sus bocas y cogiendo aire fuertemente, soplaron por el, sacando un sonido agudo pero suave y ensordecido por la música para los espectadores… pero no para quienes iba dirigido… aquello era un silbato especial… y la llamada estaba hecha para los cuatro delfines acuáticos que rápidamente sacaron la mitad de su cuerpo por encima del agua…

Soltaron sus silbatos y comenzaron a girarse lentamente, con los brazos abiertos en cruz y moviéndolos arriba y abajo… Bien parecieran estar haciendo el ridículo, pero no, porque precisamente esa era la manera que tenían para hacerles saber a los delfines lo que tenían que hacer… Cuando terminaron en el sitio inicial, al término de la primera vuelta, vieron con satisfacción, como los cuatros repetían sus acciones y daban una pequeña vuelta, moviendo su cola para ello…

Volvieron a hacer esto dos veces más, para después, los coordinadores que vestían los trajes especiales negros, realizaran un movimiento especial con el brazo y los delfines daban un pequeño salto y se sumergían bajo el agua, para dar una vuelta cerca del borde…

De nuevo cogieron los silbatos, ese objeto que les servía para comunicarse con ellos sin necesidad de palabras, aunque tampoco es que les hiciera mucha falta… se comprendían con el corazón… y lo volvieron a hacer sonar… A esta señal, ellos sacaban sus aletas dorsales al exterior e instantes después, se daban la vuelta y era su estómago, blanquecino en los cuatros y sus dos aletas laterales moviéndose para seguir nadando, las que estaban fuera… Otro silbato y ellos se volvían a sumergir, usando una voltereta hacia atrás para ello y su cola, de nuevo era la última en sumergirse, salpicando agua al hacerlo...

Nadaron al centro de toda la gran piscina de fondo azulado y otra vez el sonido agudo del silbido del silbato llegaba a ellos… ahí tenían la última señal del baile… Tomoe sacó su cabeza a la superficie y se quedó allí en el centro sin hacer nada más…

El público observaba todo atento… ¿Qué sería lo que pasaría a continuación? Y como si la pregunta hubiese llegado a oídos de nuestros jóvenes entrenadores, el silbato sonó por última vez… Casi al instante en que este dejaba de producir su sonido, otro lo opacaba… un sonido que bien pareciera como coger una bocanada de aire, después de mucho rato aguantando la respiración y nuestros tres delfines, Battousai, Kori y Akira, salían del agua, dando un gran salto al aire, formando un círculo, alrededor de Tomoe y después de unos minutos en el agua, donde todos pudieron admirar la magnificencia de aquellos tres delfines, pero sobre todo, la hermosa y brillante piel de esos dos animales que eran únicos en su especie, caían con elegancia de nuevo al agua, dando por acabado aquel baile tan singular…

El joven de cabellos húmedos y llameantes en color rojo y esa joven de cabellos de la oscuridad de la noche, húmedos igualmente, observaron con una sonrisa como todo iba saliendo según lo ensayado… Sus amigos salían a la superficie y daban una vuelta alrededor del borde de la piscina, nadando por esa agua tan buena para ellos… saludaban a su público… y ellos también debían hacerlo, sino sería una falta de respeto… pero… a nuestro querido joven entrenador… se le iluminó la mirada… con una idea salida de su corazón…

Sin dejar de mirar a su compañera de actuación con esa sonrisa tan dulce que solo a ella se la regalaba… volvió a alzar su mano, que a un costado de su cuerpo descansaba, hacia ella… y como buen caballero le pidió amablemente que le dejase sostener la suya…

Kaoru, sintiéndose observaba, con una intensa mirada, se volteó lentamente hacia su izquierda, para encontrar con gran asombro, aquella petición tan educada, y el rostro tierno y sonriente de aquel pelirrojo que hacía a su corazón latir de manera desenfrenada con si quiera el mirar de sus ojos violetas… Fueron quizás segundos los que ella permaneció sin reaccionar y sin apartar los ojos de aquel rostro y aquella mano que esperaba por ser aceptada… segundos en los que el mundo se desvaneció para ella… segundos en los que solo estaban él y ella… segundos que fueron eso, segundos, para que luego la joven, aún dudosa y confusa ante esta nueva improvisación en el espectáculo, moviera lentamente su brazo y dejara reposar su mano sobre la palma de la de Kenshin… Pero al contrario que la otra vez, en la que saludaron al público… el joven sonrió de manera especial…

Sin que ella se lo esperase, levantó elevó su brazo rápidamente, al tiempo que cerraba su agarre y obligaba con un fino, perfecto y elegante movimiento, a que Kaoru moviera su cuerpo inerte desde que él la mirase así, en una vuelta perfecta sin moverse del sitio, cual paso ensayado de baile, y quedara nuevamente, al término de este, cara a cara con ese pelirrojo, que por falta de reflejos de ella y por incapacidad debido a la sorpresa, la había agarrado por la cintura con su otra mano y la apegaba a su cuerpo fornido y bien torneado, pareciendo esto el fin del baile, pues en ese mismo instante, la músicas cesó totalmente…

Todo quedó en el más absoluto y perfecto silencio… el público no hacía nada… los delfines se movían tranquilos en el agua… y los entrenadores permanecían juntos… compartiendo un íntimo abrazo… sin tener ganas ni deseo alguno de apartarse o alejarse del otro… pero a ellos poco les importaba que todo el mundo les estuviese viendo… total, ellos se encontraban en un lugar muy, muy lejano… un lugar que solo ellos conocían…

Kaoru estaba más que estupefacta… estaba… ¡¡estaba abrazada a Kenshin!! ¡¡Estaba abrazada a él!! Podía sentir lo bien formado que poseía esos pectorales tan… Dios Santo, él si que era un dios con ese cuerpo… era fuerte y atlético… y sin embargo, era delgado y de rostro fino… Sentía como la sangre corría velozmente por sus venas, bombeada por su acelerado corazón… y como la mayoría de toda esta se agolpaba en sus mejillas, sofocándolas con su calor… se sonrojó… sus mejillas tomaron una tonalidad carmesí de hermoso color… hecho que a Kenshin encantó totalmente…

Nuestro pelirrojo no es que estuviera en una situación muy opuesta… ¡¡había osado a abrazarla, tomando como excusa una improvisación en su actuación!! ¡¡Se había atrevido a ello!! Pero… ¡¿cómo?! ¡¿Cómo había sido capaz de hacer eso?! No lo sabía… solo sentía la necesidad de hacerlo… su corazón se lo pedía… ¿Qué era esto tan grande que sentía? ¿Qué era ese calor agradable, esa sensación de felicidad infinita que lo embargaba cuando tan siquiera ella sonreía y este latir tan rápido que su corazón demostraba cuando ella estaba cerca? ¿Sería que acaso… ella se había convertido en alguien muy especial para él? No lo sabía… no tenía nada en claro… su mente era un caos… lo único que sacaba en conclusión todo esto… es que quería estar cerca de Kaoru… su cuerpo se lo pedía a gritos… y su corazón lo demostraba cada vez que quería salirse de su cuerpo por llegar hasta ella… y ahora… se veía tan hermosa sonrojada entre sus brazos… Si bien es cierto que ella poseía unas mejillas sonrosadas preciosas… con el color de sus cabellos en ellas, estaba aún más radiante… y eso que nadie lo negara, sino se las vería con él…

Ella estaba a merced de él… sería incapaz de moverse… y mucho menos de hablar en ese momento y en semejante situación… ¿Cómo es que ahora, que compartían un momento tan especial, no venía nadie y lo arruinaba? Ya se estaba acostumbrando a eso… desde que llegó allí, solo eso le ha pasado… Pero poco le importaba a ella, si podía estar tan siquiera unos segundos tan cerca de él… ¿Qué era todo eso que su corazón trataba de decirle? ¿Por qué esas nuevas sensaciones solo las experimentaba con él? Quien sabe… lo único que ahora tenía claro en su confundida mente y en su alterado corazón… era que quería quedarse toda la vida así y que ese momento no acabase nunca y poder seguir sintiendo como el cálido aliento de él le daba en sus labios… ¿Su aliento en sus labios?

Cuando quiso darse cuenta de lo que a su alrededor pasaba… se encontró con el rostro de aquel apuesto pelirrojo cada vez más cerca… a cada segundo con menos distancia que los separaba… a cada segundo más cerca de rozarse… a cada segundo más cerca de… sus labios… ¡¿Se iban a besar?! Pero claro está… que todo tenía que arruinarse de algún modo…

En un abrir y cerrar de ojos, todo volvió a la normalidad… el público acababa de estallar en el aplauso más grande que jamás se escuchase en todo el mes en el Oceanográfico y… se llevó con él, todo el mágico ambiente en el que nuestros protagonistas disfrutaban de un momento a solas… técnicamente, pues todo el mundo podría haberles visto… pero aún así, hubo alguien que sí los vio… dos animales especiales en todo el mundo… que acababan de descubrir la atracción mutua de aquellos seres a quienes querían tanto…

- ¡Y ahí lo tienen! ¡¡Pero que magnífico baile!!- habló repentinamente la mujer a través de la megafonía- ¡Incluso nuestros entrenadores no se pudieron resistir a dejarse llevar por la música!- eso provocó unas risas entre el público y que los aplausos aún fueran más altos y con más furor

Entre el sonido de las palmas, unos sonrojados y nerviosos Kenshin y Kaoru, se separaron lentamente, con la mirada fija en el suelo como lo más interesante del mundo y con el corazón ocupando totalmente sus oídos con sus fuertes latidos y saludaron al público… No podían quedarse absortos en ellos mismos… el espectáculo debía continuar…

- ¡Pero eso no es todo! ¡Ahora, para el siguiente número… necesitaremos la participación de dos niños del público!- informó- ¡A ver…! ¡¡Quién quiere participar en el espectáculo con nuestros delfines??

Y nada más la proposición fue hecha… todos y cada uno de los niños que hoy presenciaban la actuación se levantaron, alzando sus manos y diciendo que ellos querían participar… Saltaban y gritaban sin remedio, exaltados por ser ellos los afortunados, mientras sus padres, a su lado, intentaban retenerlos un poco, agarrándolos del brazo…

Todo el estadio eran gritos y peticiones de ser escogidos con voz alegre y aniñada… hecho que los entrenadores observaban admirados, sobre todo Kenshin, pues casi nunca había surgido tanta expectación por este truco… pero no había que dejarse espectar, había que seguir el plan estimado… Así, ambos se pusieron a buscar, mirando atentamente a cada parte de cada grada que componía a esa infraestructura, a aquellos dos niños que participarían en el espectáculo… y finalmente los encontraron… los dos se habían fijado en los mismos niños…

Allí en primera fila, estaban los elegidos… un niño y una niña… que bien parecían unos gemelos, aunque nada parecidos entre ellos… el niño de cabello negro como el mismo ojo de gato, joya codiciada por todos y la niña de cabellos castaños… pero no oscuros como el chocolate, sino claros… cual color canela con bellos reflejos… ambos con ropa complementaria… el niño con una camiseta amarilla de manga corta y gracioso mono azul vaquero, con la tirante izquierda caída levemente por su hombro y la niña con una camiseta de igual color, salvo en el cuello que era blanquecino y un vestido vaquero a modo de mono también, con la tiranta derecha descendida quedamente de su hombro… estaban monísimos… y más así, dejándose apreciar como el niño alzaba tanto su mano como la de la pequeña niña a su lado… Kenshin y Kaoru sonrieron sin poder remediarlo ante la imagen…

Se acercaron desde el borde de la piscina a esos dos pequeños, hasta la zona donde la barrera que separaba la gran zona de cemento que precedía al borde azulado de la piscina y las gradas, se los permitía y los señalaron con la mano, alentándolos a bajar rápidamente las escaleras de cemento gris, cogidos de la mano y llegar junto a otro de los encargados del parque, que los llevó hasta nuestros coordinadores…

- ¡¡Bueno, pues ya tenemos a nuestros afortunados ayudantes!!- volvió a intervenir Misao por el altavoz de megafonía- ¡¿Y cuales son los nombres de estos niños?!

En ese momento los niños miraban fijamente a Kenshin y Kaoru… admirando la imponencia que demostraban con aquel traje negro hecho con tela de neopreno para mayor comodidad a la hora de moverse en el agua. Nuestros amigos se permitieron el lujo de ver a tan adorables pequeños que no tendrían sino unos seis añitos… el niño presentaba el cabello negro, pero también puntiagudo y levantado hacia arriba cual rebelde y persona de espíritu libre… mientras que la niña tenía el pelo corto a la altura de los hombros, y se abrazaba al brazo de él, señal de timidez…

El mismo joven que los había llevado junto a ellos, volvió a acercarse con un micrófono negro, que colocó primero, delante del niño.

- ¿Cómo os llamáis?- preguntó dulcemente la joven, sonriendo tiernamente para que se relajaran un poco

- Yahiko y ella es mi hermana Tsubame- respondió educado el pequeño de ojos negros, acercando el micro a su boca

- Que hermosos nombres… vuestros padres estarán orgullosos de vosotros…- ante esto, el sonrojo del color del carmín se instaló en las mejillas de los niños, haciéndolos ver aún más tiernos que antes

- Bueno Yahiko y Tsubame… ¿Queréis conocer a nuestros amigos?- les preguntó el pelirrojo con una sonrisa, tendiéndoles la mano, al igual que Kaoru la suya

- ¡¡SI!!- y rápidamente se las estrecharon, él llevaba al niño y ella a la niña, hasta el borde de color cian de la piscina, donde los animales poseedores de unas aletas para moverse, esperaban pacientemente por la continuación del espectáculo

Dentro de esa piscina de agua pura y cristalina, mecida suavemente por una leve brisa y el movimiento de sus habitantes, aquellos animales acuáticos tan especiales nadaban y jugaban juntos, a la espera de que todo siguiera. Entonces vieron a sus cuidadores acercarse, con dos pequeños niños de la mano y supieron, que debían presentarse… Nadaron los cuatro juntos al borde y sacaron su cabeza y su aleta dorsal a la superficie, apoyándose en el borde y emitiendo su característico sonido, saludándolos.

Los entrenadores alentaron a los pequeños que a sus manos se agarraban, a agacharse al borde de la piscina, como ellos hicieron, apoyándose en sus rodillas, para acariciar el lomo de los delfines… Tanto delfines como niños disfrutaron de esa tierna e inocente caricia propiciada por las suaves manos de un niño de alma pura… sintiendo un calor agradable al rozar su piel, aunque la de los animales estuviese humedecida…

- ¡¡Vaya, vaya!! ¡Parece que nuestros delfines han entablado rápidamente la amistad con nuestros elegidos!- Misao siempre hacía esos comentarios en medio de las actuaciones. Sabía improvisar muy bien- ¡Y ahora…! ¡¡Veamos como son capaces de divertirse nuestros delfines!!- y la música volvió a inundar el ambiente

Kenshin y Kaoru se pusieron en pie y se alejaron del borde, rumbo a una pequeña carpa que había predispuesta para las actuaciones, y donde se encontraban todas las cosas necesarias para cada una de ellas, mientras los niños seguían acariciando a esos listos y especiales animales. Dentro, cogieron una cesta que parecía contener algo de muchos colores en su interior y dos neveras color celeste, con el logotipo el recinto… todo estaba listo…

Nuevamente se acercaron a la piscina y depositaron las cosas que habían cogido en el suelo, a unos metros del borde para que no cayeran al agua. Llamaron a los niños, quienes rápidos, acataron sus órdenes y se detuvieron frente a ellos, con esas caritas alegres e irradiantes de felicidad que poseían. Bajo la atenta mirada de los pequeños puestas en ellos, los entrenadores sacaron varios objetos de aquella cesta hecha de alambres negros, recubiertos por una capa de pintura… pero no unos objetos cuales quiera… eran unos aros… unos aros de colores… Aros que entregaron a los niños, que confusos se preguntaron qué debían hacer con ellos…

- ¡¡Vaya!! ¡¡Parece que hoy, nuestros delfines quieren jugar con sus aros!! ¡¡Veamos como se divierten junto a Yahiko y Tsubame!!

Kenshin dio una señal a los delfines, quienes raudos, se apartaron del filo de la piscina y quedaron con algunos metros de separación de este. Aprovecharon y se sumergieron durante algunos minutos, pues el aire fresco comenzaba a bajarles la temperatura corporal y eso no era bueno… sobre todo para Tomoe…

Mientras el joven pelirrojo de largo cabello se encargaba de los delfines, su compañera, la joven Kamiya, se hacia cargo de darles las instrucciones a esos dos hermanos para que comenzasen a jugar…

- Entonces… ¿habéis entendido todo?- les preguntó

- Si señorita Kamiya- asintieron los niños sonrientes

- Bien, pues vamos allá.

De nuevo al borde de aquella gran piscina central de color azulada y rebosante de agua en perfectas condiciones, los adultos dejaron entre medias de ellos a los niños de cabellos negros y castaños y se prepararon para el número…

Con su silbato plateado llamaron a los animales y rápidamente, estos ya estaban en la superficie, habiendo expulsado una nueva ración de aire consumido. Se colocaron en fila, según habían ensayado y esperaron pacientemente la siguiente acción…

Tanto el joven como la morena levantaron sus brazos al mismo tiempo y los pequeños se prepararon, mirando tanto a los mayores, como a los animales, como comprobando que sus brazos también estuviesen levemente estirados y preparados, agarrando un aro cada uno, para lanzarlos cuando hiciese falta…

Kenshin volteó su rostro hacia el de Kaoru, encontrando aquellos ojos tan sumamente hermosos que conseguían hipnotizarlo cada vez que chocaban con los suyos, haciendo que se olvidara de todo y que su corazón comenzara a latir acelerado poco a poco… De nuevo se estaba perdiendo en el trance, pero no era momento de ello, así que dibujando una sonrisa en sus labios, que ella le devolvió, le dio a entender que era hora del espectáculo… y sus brazos bajaron al mismo tiempo…

En el mismo instante en el que los brazos de los coordinadores llegaron abajo, los delfines se irguieron, quedándose rectos y de pie sobre el agua, mantenidos por su cola en esa posición y esperando por aquel objeto que ahora surcaba el cielo… Al mismo tiempo que nuestro grupo de cuatro delfines, especiales cada uno por si solo, se posicionaba debidamente, Yahiko y Tsubame habían lanzado los aros que cada uno mantenía en sus manos… y ahora, estos se hallaban en el hocico de cada uno de los animales, que los hacían girar y dar vueltas con este, al ritmo de la música…

Aquí tenían el número… Battousai, Kori, Akira y Tomoe adoraban jugar con esos objetos de vivos colores y por eso… siempre que hacían alguna actuación, procuraban que sus delfines disfrutasen de su juego favorito… A fin de cuentas… tenían que estar a gusto en su propio hogar…

- ¡¡Y miren como bailan de bien con los aros!! ¡¡Señoras y señores… estos delfines son lo más sorprendente que jamás verán!!- interrumpió sin poder evitarlo, ella era demasiado impulsiva, ¿pero qué más se puede esperar de una adolescente soñadora como Misao?

La música continuó escuchándose durante un tiempo más… hasta que acabó… Tiempo en el que todo el público miraba atentos a las acrobacias de Battousai y Kori, pues ellos habían decidido por su cuenta, ya que este número no contaba con la supervisión de ninguno de sus cuidadores, que jugarían al pillar… y así, el delfín carmesí perseguía a la delfín de piel zafiro, para intentar cogerla y quitarle su aro de su hocico… Cómo adoraba tan siquiera rozar su aleta… Mientras, Akira y Tomoe llevaban a cabo unos juegos más calmados en el centro de la piscina, dejándoles el borde a aquellos dos energéticos compañeros de espectáculos. Ellos tan solo se pasaban los aros unos a otros o los lanzaban muy alto hacia el cielo, y luego volvían a cogerlos, cuando caían con elegancia hacia ellos… Akira sabía, que su compañera no debía sobre esforzarse… y él más que nadie debía de preocuparse por ella…

Las miradas violeta y azulada de sus amigos humanos los observaban encantados con una sonrisa en su rostro… Ciertamente, esa pareja de delfines especiales se llevaba perfectamente, como si toda la vida hubieran estado juntos…

Kaoru veía a Kori huir del delfín escarlata y reir en su carrera, disfrutando del juego… sonrió feliz por ella, había encontrado a alguien de su especie que la comprendía… De repente, un extraño pensamiento se instaló en su mente y la obligó a voltear un poco su cabeza y mirar de reojo, pero detenidamente a su joven compañero de larga melena como el fuego ardiente, quien estaba empezando ya a secarse, igual que la suya, a causa del sol… Se preguntó si ella se vería así, estando con Kenshin… tan alegre… tan feliz… tan… siendo ella misma… tan… ¿enamorada? Su corazón dio un vuelco con sus últimos pensamientos… ¿Enamorada ella… de Kenshin? El calor subió rápidamente con la sangre a sus mejillas, su corazón latía rápido y con fuertes bombeos… su sonrojo se debió de intensificar y a ella… la embargo la sorpresa, la vergüenza y el nerviosismo… Ella jamás se había enamorado… ¿cómo podía saber si de verdad amaba a ese pelirrojo tan guapo y amable?

De pronto sintió como alguien la observaba, y volvió a la normalidad, desechando sus anteriores pensamientos… pero quizás no debiera haberlo hecho... no al menos, mirando en aquella dirección… pues acabó encontrándose con las intensas y penetrantes orbes violáceas que la conquistaban cada vez que la miraban… Kenshin la estaba mirando, pues se había dado cuenta de que era ella quien en un principio lo miraba… y cuando la vio con aquel sonrojo… no supo como pudo seguir en pie y no derretirse en el intento… y más aún… no supo de donde saco algún resquicio de cordura para no correr y abalanzase a abrazarla, que era lo que tanto le gritaba su corazón… pero, ¿por qué lo hacía? ¿Por qué sentía deseos de abrazarla? ¿Por qué sentía deseos de tenerla en sus brazos? ¿Por qué sentía deseos de sentir su piel suave como la seda bajo la seda? ¿Por qué sentía deseos de…? ¡¿Besarla?!

Se sacudió internamente la cabeza, impresionado por sus últimos pensamientos. ¿Qué diablos le ocurría? De repente sentía cosas extrañas… cosas que jamás había sentido… y solo ocurrían cuando ella estaba cerca… muy cerca…

Pero los pensamientos de ambos… aquellos martirios internos que tenían por no saber que les pasaba… se vieron interrumpidos por la finalización de la música y con ello, del número de los aros… y el espectáculo aún no acababa…

El pabellón estalló nuevamente en aplausos eufóricos del público… Jamás habían visto espectáculo más emocionante y más aún, siendo con especies únicas en el mundo… bien valía la pena sacar un poco de tiempo y ahorrar un poco de dinero para ver esa actuación… Aquello sería inolvidable en sus vidas…

De nuevo cada joven centrado en su mente, llevaron su silbato plateado a sus labios y llamaron a los delfines para que pararan los juegos. Comprendiendo estos la señal, se acercaron a ellos con sus aros en la boca y esperaron a que los niños, según habían ensayado, los recogieran. Pero esto no se lo habían dicho a los hermanos, así que ellos, estaban agachados en el borde, junto a Kenshin y Kaoru, confundidos y sin saber que hacer…

- Vamos, cogedles los aros…- habló el pelirrojo- están esperando a que sus nuevos amigos se los recojan

Miraron a Kenshin aún con turbación en sus miradas, pero rápidamente esta fue desechada por el brillo de la alegría en sus ojos y una sonrisa aniñada en sus labios.

- ¡Si!- y se apresuraron a recoger los objetos de boca de los animales.

Kaoru les acercó la cesta donde debían guardarlas y luego se alejó de la piscina, para dejarla en su lugar correspondiente.

- ¡¡Qué les pareció el juego de aros que nos hicieron?? ¡Pero no nos olvidemos de la ayuda prestadas por estos dos niños que hoy fueron elegidos para actuar junto a los delfines! ¡¡Un fuerte aplauso para ellos también, mientras vemos como les dan una bien merecida recompensa a nuestros protagonistas!!

Y los aplausos de ovación volvieron a llenar todo el cielo azul que hoy se había presentado para la tan esperada primera actuación de esos dos delfines acuáticos únicos y especiales.

Mientras seguían las palmas del público, Kaoru regresó con la nevera que momentos antes sacasen también y la dejó junto a los niños, quienes con confusión, observaban también aquella caja azul con un asa blanca.

Agachados a su altura, los jóvenes encargados del espectáculo sonreían cálidamente, al ver los rostros de los niños. Lentamente, levantaron la tapadera azulada, descubriendo el interior fresco de la nevera… estaba llena de peces y hielo, para mantenerlos frescos… era la comida de los delfines…

Ahora sí que las caras de los niños era de sorpresa, aparte de un poco de asco, por el olor del pescado… ¿eso comían los delfines? Kenshin y Kaoru no pudieron evitar dejar escapar unas risas ante los pensamientos que de seguro tenían los niños…

- Vamos, no pasa nada… ¿No queréis darles de comer?- los alentó con sus palabras, pero al ver que miraban aleatoriamente a los peces en la nevera y a él, supo que debía enseñarles

Llevó su mano al interior de la caja refrigeradora y sacó un par de pescados, aquellos de color entre grisáceo y azulino que tanto les gustaban a sus criaturas acuáticas. Se levantó y quedó muy al filo del borde marino de la piscina, de cara a los delfines, mirando como se agrupaban en torno a sus pies, en el agua, y esperaban ansiosos por la comida. Miró a su amigo Battousai y a Kori, que estaba a su lado… esa era la señal… cuando lanzó los pescados al aire, ellos saltaron levemente y los cogieron al aire, saboreando a los animalillos… Kaoru siguió su ejemplo y les dio otros dos pescados a Akira y Tomoe, quienes también disfrutaron del alimento…

Volvieron a acercarse al borde, esperando por más, pues eso no era ni una mínima parte para ellos y esperaban recibir siquiera un poco más… Los coordinadores miraron a los niños y sonrieron.

- ¿Habéis visto?- les preguntó él

- Es fácil, ¿verdad?- dijo la joven de ojos azules, colocándose al lado de su compañero y dejándoles el paso libre a los pequeños

- S-Si…- contestó Yahiko algo cohibido

- Hermano… ¿les damos de comer?- lo animó su hermana

Él la miró, con aquella sonrisa en el rostro que tanto le gustaba y que siempre tenía para él y no pudo resistirse a su petición.

- ¡Claro! Venga hermana- metió las manos en la nevera y sacó dos pescados, los cuales les entregó a ella y luego cogió otros dos para él

Y repitiendo la misma acción que momentos antes vieran realizar a los entrenadores, ellos se dispusieron a darles su recompensa por tan buena actuación a aquellos animales tan fantásticos, ante la atenta mirada de todos los espectadores.

Ningún pescado quedó dentro de aquella nevera, que otro de los ayudantes vino a recoger y llevar a su sitio… una muy buena comida habían tenido… y muy divertida… pues los niños eran muy tiernos y juguetones con ellos cuando les daban sus pescados.

- ¡¡Bueno, parece que nuestro espectáculo ya está llegando a su fin!!- y volvía a invadir el silencio del estadio la voz de Misao por megafonía- ¡¡Despidamos con un fuerte aplausos a estos tan buenos ayudantes que hemos tenido hoy, Yahiko y Tsubame!!

Entre el sonido de los aplausos, los niños se despidieron agitando sus manos de los delfines y de sus entrenadores y guiados por el mismo joven que los bajase de las gradas, los volvió a llevar con sus padres, a la primera fila de la grada número dos.

- ¡¡Pero ellos no son los únicos de los que debemos despedirnos ya!!- volvió a intervenir- ¡¡Nuestra delfín blanco, Tomoe, ya debe volver a su lugar de hábitat, a descansar después de tan intensa actuación, ya que en su estado no es bueno que haga demasiados esfuerzos!! ¡¡Y me temo, que nuestro delfín, Akira, también debe retirarse con ella!! ¡¡Así que, despidamos también, con otro fuerte aplauso, a nuestra pareja de delfines Akira y Tomoe, en su última actuación por el momento, hasta que nazcan sus crías!!

Nuevamente los aplausos eufóricos invadiendo el estadio, mientras ese delfín de grisácea piel y oscurecida tonalidad y aquella delfín de piel pura y blanquecina, efectuaban su salida por la compuerta que comunicaba con la piscina número dos y se perdían bajo el agua, dejando solos a Battousai y a Kori, con sus entrenadores, para la parte final del espectáculo.

Las miradas de los jóvenes volvieron a cruzarse y supieron que era hora de acabar ya con la actuación. Sin esperar siquiera a que terminasen los aplausos, tomaron impulso y aprovechando su cercanía con el borde de la piscina, no hizo falta que dieran demasiados pasos en carrera… se internaron en el agua de la piscina, haciendo una entrada de cabeza, los dos al mismo tiempo y perfectamente sincronizados… como si siempre lo hubieran estado haciendo…

Todo quedó en silencio, solo el leve sonido de la brisa al cruzar el lugar y mecer el agua suavemente… Mientras tanto, nuestra pareja de delfines favoritos, venían bajo el agua a sus amigos, cuidadores y entrenadores, nadar juntos hacia la superficie… Ellos habían visto como se miraban Kenshin y Kaoru… y también podían sentir como sus corazones latían más rápidos, cuando estaban cerca el uno del otro… y hasta los vieron a punto de besarse… Habían llegado a la conclusión de que se atraían mutuamente… e incluso se atreverían a apostar que había algo más… Pero conociendo como conocían a sus amigos… estaban seguros de que estarían muy confundidos y confundidos, pues aunque bien para ellos también sería la primera vez que se enamoraban el uno del otro… si, estaba claro que los delfines se amaban desde la primera vez que se vieron… sus amigos nunca habían tenido esos sentimientos antes y no sabían como descifrarlos… por mucho que sus corazones se los dijesen a gritos…

Por eso… habían decidido hacer algo al respecto…

Recuperado el aire y manteniéndose a flote en el agua gracias a sus piernas y brazos, Kenshin y Kaoru miraban a todas partes en el agua, intentando encontrar a sus delfines, cuando de repente, los sintieron junto a ellos, rozando sus aletas laterales con sus brazos… Sonrieron… todavía tenían mucha energía… Movieron ligeramente sus brazos, hasta acariciar el lomo de piel reluciente de sus respectivos colores, dándoles la señal necesaria para que se prepararan…

Cogiendo una gran bocanada de aire, nuevamente el cuerpo del pelirrojo y la joven de cabello azabache se perdieron dentro del agua de color azulina, mas aunque cristalina, ocultaba bastante bien la presencia de los cuatro integrantes de esta…

Los ojos de todas las personas del público estaban puestos en la piscina rebosante de pura y limpia agua de cristal, observando atentos a cualquier acción que se pudiese dar en su interior, sin siquiera parpadear para no perderse detalle alguno del final de la actuación… y la parte final… comenzó…

Desde uno de los laterales de la piscina, en posición horizontal, el lateral derecho, algo comenzó a emerger, creando olas a sus lados y provocando el brillo dorado del sol, en reflejo con el agua que se formaba a sus lados… el fuego se dejó ver desde el interior del agua, así como la noche sin estrellas aparecía con él… el joven de cabellos rojos y la joven de cabellos negros volvían a salir a la superficie pero… ¡¡estaban subidos sobre el lomo de sus delfines!! ¡¡Y se mantenían en perfecto equilibrio y en perfecta sincronización, para ir los dos a un lado y a la misma altura, sin que ninguno se adelantase al otro!!

La exclamación de alabanza se presentó en boca de todo el mundo, que hasta se levantaron para ver mejor a los jóvenes mantener el equilibrio sobre sus delfines, mientras iban cruzando la piscina de lado a lado… pero sin que ninguno tuviese ni la más mínima idea de lo que iba a suceder… nuestros delfines, mirándose mutuamente… decidieron poner el práctica su plan…

Mientras tanto, con los entrenadores arriba de los animales, estaban extasiados con la sensación del viento sobre su rostro y cabellos húmedos, creando una sensación de pequeño escalofrío en sus cuerpos… adoraban esa agradable sensación en sus cuerpos… pero no tenían ni la más mínima idea de lo que les esperaba…

De repente, algo ocurría… algo que no estaba previsto… sorprendidos y sin saber que hacer, llevaron sus ojos a sus pies, para ver con sorpresa y algo de temor… como la distancia que había entre ellos se iba reduciendo cada vez más y más… ¡¿Pero en que pensaban esos delfines?!

El choque sería inminente… y no solo ese… estaban acercándose también mucho al otro borde de la piscina… y parecían no tener intenciones de echarse a un lado… Dios, ¡¿qué se les había metido ahora en la cabeza a Battousai y a Kori?!

Kenshin no sabía que hacer… intentaba mantener la calma para seguir manteniendo el equilibrio sobre el lomo del delfín de piel carmesí, pero todo indicaba que sino hacía algo, tanto él como Kaoru y los delfines acabarían muy mal… pero la cuestión es… ¿Qué podía hacer?

Sin poder pensar con normalidad, lo único que se le ocurrió de momento, fue tenderle la mano a su compañera, para siquiera saltar del lomo de sus animales… pero deberían hacerlo hacia detrás, o sino, se darían un buen golpe contra el cemento del borde que delante de ellos se presentaba.

Kaoru tampoco sabía como responder al problema que ahora se les presentaban… ya eran demasiadas improvisaciones para su primera actuación y solo miraba con temor y algo de miedo a Kenshin, hasta que vio la mano que este le ofrecía… Ni siquiera tuvo tiempo de pensar mucho más, estrechó la mano del joven y tras ver la mirada de decisión que con sus ojos le dedicó, saltaron ambos al mismo tiempo, haciendo que el impulso les sirviese para hacer una voltereta hacia atrás… mas sin embargo, ella cerró los ojos por inercia y su cuerpo se descompensó en la caída… si caía de ese modo… ¡¡sería fatal para ella!! ¡¡Podría hacerse mucho daño!! Eso él no podía permitirlo…

Aún en el aire y a escasos centímetros ya del contacto con el agua, empujó a Kaoru hacia él, usando la mano que aún tenía agarrada y la estrechó entre sus brazos, rodeándola y protegiéndola con estos y su propio cuerpo… Cayeron al agua… provocando un gran oleaje…

La expectación no sabía como reaccionar… estaba boquiabierta y sin apartar los ojos del agua, que aún tenía un leve movimiento, producto de la caída… De repente vieron como algo salía del agua… una cabellera… una cabellera rojiza y brillante cual fuego chispeante, seguida de otra igual de larga y espléndida, mas con el color de la noche en ella… La figura de Kenshin se dejó apreciar, cubierto hasta la mitad por el agua, abrazando protectoramente a esa joven que era su compañera y que tan confundido lo tenía… pero algo pasaba… ella no abría los ojos y solo se aferraba al cuerpo del pelirrojo, buscando protección y sintiendo como su corazón latía desbocado, producto del susto y… ¿podría ser de saberse en los brazos de él?

Kenshin tuvo que aguardar aún unos segundos más para recuperarse de tan repentina forma de improvisación, pero nada más lo hizo, sintió la calidez de un cuerpo junto al suyo… de cuerpo fino y delgado… que desprendía un exquisito olor a jazmines que lo embriagaba y turbaba poco a poco…

Bajó lentamente sus ojos, para encontrar un hermoso y húmedo cabello azabache… y el rostro de la joven en cuestión… con los ojos cerrados fuertemente y una expresión de terror en él… a la vez que sentía como sus manos agarraban fuertemente aquel traje que usaban para estar en el agua, pegado al cuerpo, ciñéndolo…

No supo que fue lo que se apoderó de él al verla en ese estado… tan frágil… tan vulnerable… sin reaccionar… Su corazón parecía que se iba a salir de su cuerpo en un intento por gritarle a ella y que abriera los ojos… cosa que en esos momentos no era capaz de hacer, por el tremendo nudo que de repente se había formado en su garganta y que le impedía hablar… La apretó aún más contra su cuerpo para intentar sentirla más cerca de él y elevó su mentón usando su mano… nada, seguía igual y aquello… terminó por desesperarlo…

Subió su mano hacia su mejilla sonrosada en aquella piel algo morena y la acarició dulcemente, sintiendo exquisitamente ese tacto de seda que solo ella poseía… ¿Por qué? ¿Por qué no despertaba? No… que no le hubiera pasado nada… No quería… no quería perderla… aún tenía muchas cosas que aprender con ella… aún tenía muchas cosas que vivir con ella… aún tenía muchas cosas que decirle… ¿Cosas que decirle? ¿Pero que podría tener él que decirle, a parte de que se tratase de trabajo? Empezando por un halago y una invitación a cenar no estaría mal… ¡¿Pero desde cuando pensaba él esas cosas?! Kaoru lo hacía sentirse raro… tener extrañas pero agradables sensaciones nunca antes vividas en su cuerpo… desear no separarse nunca más de ella… desear… ¿besarla? ¡¿Cómo podía él desear besarla?! Pero y que más daba eso… si ella no abría los ojos… no tendría oportunidad de encontrar una respuesta…

Histérico, desesperado y temeroso por el estado de ella… ya no sabía que más podía hacer… debería llevarla a que la atendieran… ¡¡Debía hacer algo!! Como último recurso, le dio suaves palmaditas con la misma mano en la mejilla… rezando porque se despertara y le dejara ver aquellos ojos cuales zafiros preciosos y rebosantes de alegría que nada más que los vio la primera vez, quedó prendado de ellos…

Y como si su súplica hubiese sido escuchada… en ese momento escuchó un quejido de dolor abandonar los labios de ella… y como lentamente… sus ojos se iban abriendo… solo para él…

Lo primero que Kaoru vio, fueron esas dos orbes del color de las lavandas, mirándola intensamente… y relativamente cerca… muy cerca de su rostro… tanto que hasta podía sentir el aliento caliente de Kenshin golpear sus mejillas… y como la derecha, era recubierta por aún más calor regocijante que la otra… Aún no podía visualizar bien, pero podía apreciar perfectamente la preocupación en el rostro de su compañero de rojizos cabellos… y como su mano reposaba suavemente sobre su mejilla…

El alivio que sintió el corazón del pobre pelirrojo fue tal, que sus pulmones volvieron a respirar, después del aire contenido por tan fatídico momento… Si eso solo había sido por unos segundos… ¿Cómo sería su vida sin ella entonces? Prefería no saberlo… ¿Cómo es que ella, desde que llegó, había revolucionado su mundo así? Pero ahora que la veía despierta… regalándole la visión de esos ojos de profundo océano… nada le importaba… ella estaba bien… La siguió observando… sin despegar sus ojos de ella… asegurándose de que ella estuviese bien… e inconscientemente, o quizás porque su corazón aún no se sentía tranquilo, la abrazó aún más fuerte, para sentir el fuerte bombear de su corazón, su cuerpo estremecerse y tensarse ante esto… y el olor a jazmines rodearle completamente… se sintió en paz…

La joven no pudo evitar el sonrojarse… había abierto los ojos y se había encontrado a Kenshin en ese estado… es más… ¡¡Ella estaba en sus brazos!! Lo último que recordaba era el haberle dado la mano y estar en el aire, dando una voltereta… Lo demás… estaba oscuro… negro… sin nada… Él… ¡él la había abrazado! ¡¡Él la había protegido de la caída con su cuerpo!! Ahora si que sentía que su corazón se saldría de su cuerpo y seguramente que él, estaría escuchando en este momento lo acelerado que latía, por la posición en la que se encontraban… No podía negar que no le gustaba estar en sus brazos… eran tan fuertes… te hacían sentir protegida y en paz… Otra vez aquella extraña sensación… aquella que nacía de algún lugar de su cuerpo y lo recorría por completo… y solo lo hacía con él… ¿Por qué con él? ¿Qué era lo que intentaba decirle? ¿Serían esas extrañas sensaciones… aquellos a los que llaman… sentimientos de amor? ¿Se habría ella enamorado de él?

Mas no pudo pensar por mucho más tiempo en eso… pues el furor de los aplausos llenó el lugar, en un estallido estruendoso, con silbidos incluidos… Cualquier ambiente de ensueño, en el que solo estuviesen ellos, apartados de todos, se había esfumado de un solo golpe de viento…

Sobresaltados un poco, por la manera en que todo se desvaneció, apartaron los ojos y miraron al público, quienes exaltados, aplaudían, gritaban, silbaban y alababan por el magnífico final concedido… cosa que ellos ni mucho menos se esperaban… en realidad, aún se estaban reponiendo del susto…

- ¡¡Y con este emocionante último truco en conjunto de nuestros delfines Battousai y Kori, y de sus entrenadores, Kenshin y Kaoru, se termina la actuación de nuestro delfinario!! ¡¡Muchas gracias a todos por asistir!!- intervino la voz de esa joven de ojos esmeraldas, dando fin al espectáculo

Los jóvenes nadadores, aún sin separarse en el agua, aún intentaban saber donde se encontraban, cuando sintieron como el agua que los rodeaba comenzaba a moverse, sorprendiéndolos a ambos y provocando, que instintivamente, Kenshin atrajera a Kaoru a su pecho y endureciera su mirada… mas solo fue durante unos segundos, hasta que percibieron como eran sus compañeros y amigos delfines, Battousai y Kori, quienes lo producían, dando vueltas en círculo a su alrededor…

Sonrieron… sonrieron tiernamente… sonrieron solo para ellos… borrando por fin la turbación y el susto de su rostro… debían terminar la actuación…

Ayudados por aquellos dos delfines, marcados de por vida, gracias a los furtivos sin corazón, cruzaron la piscina y subieron al borde de esta, para saludar con una reverencia, al público, y despedirse así de él… una reverencia que… sin saber ellos por que… hicieron dados de la mano…

- ¡¡Despídanse de nuestros amigos!! ¡¡Y salgan cada uno por la escalera correspondiente a su grada!!- recordó Misao, sabiendo que pasaría sino- ¡¡Y esperamos que les haya gustado y que vuelva otro día aquí, al Oceanográfico de la Reserva Natural de Tokyo!!- fin de la transmisión y de todo el espectáculo

Y mientras todo espectador abandonaba las gradas del edificio que contenía las piscinas de exhibiciones, armando gran algarabía, los encargados del Delfinario y nuestros entrenadores, se ocuparon de poner todo en orden.

Desde el interior de la piscina principal, Battousai y Kori veían a todos marcharse y a sus entrenadores muy atareados recogiendo todo… El delfín carmesí se acercó a su compañera, nadando con su cola y le acarició cariñosamente el lugar donde se hallaba esa marca que tanto los martirizaba… sorprendiéndola, pero haciendo que se sintiera segura y algo más calmada…

Ambos animales se habían asustado, cuando vieron que la joven no despertaba, debido a su pequeña bromita para hacer que ese par de confundidos e inocentes humanos que tenían por cuidadores se dieran cuenta de que lo que les pasaba… era que se habían enamorado el uno del otro… igual que ellos mismos mutuamente… Se sintieron lo peor del mundo… solo querían hacer una buena obra… y mira lo que casi hacen… pero menos mal que no pasó a más… Por eso, ahora Battousai trataba de calmar a Kori, dándole tiernas y suaves caricias con su hocico…

Arriba en la superficie, el joven de cabellos escarlatas acababa de terminar de llevar las cuerdas que no habían usado y que sin querer se dejaron en uno de los puentes de comunicación, a su sitio correspondiente, cuando vio pasar a Kaoru, llevando consigo dos neveras, que serían seguramente, de la comida de los otros delfines y se dirigía al interior de esa carpa, para que estuviesen todas juntas.

Su cuerpo aún estaba húmedo por el agua de la piscina… el sol daba reflejos a las curvas de su cuerpo, por las que corrían algunas gotas de ese líquido cristalino y que Kenshin seguía sin perder detalle… Su cabello negro cual noche oscura, con esos reflejos azulinos de hermoso brillo… meciéndose suavemente, sujetado en su coleta alta y húmedo igualmente… creando una sensación atrayente, al moverse con sus pasos… atrayente e incluso… ¿sensual? No lo sabía… solo, que no podía dejar de admirarla… era tan hermosa… Su corazón volvía a latir desbocado y otra vez esas extrañas sensaciones… esa sensación de ahogo… aquel nudo en el estómago… Dios, ¿qué le había hecho? ¿Por qué tenía la necesidad de llegar junto a ella y no dejarla escapar nunca más? Y él que sabía… todo era tan nuevo… pero al menos… estaba bien…

Casi se muere allí mismo y ella… si a ella… no quería ni recordarlo… hacerlo solo conseguía oprimir su corazón… pero ello, le hizo recordar sus pensamientos de aquellos momentos… tenía tanto que decirle… pero… ¿cómo lo haría? No sabía ni que era lo que sentía… ¿cómo podría él hablarle entonces? Quizás… si pasara algún tiempo con ella… que no estuviera relacionado con el trabajo…

- Kenshin…- una suave voz lo sacó de sus pensamientos, para encontrarse con aquellos ojos azules que lo hipnotizaron al verlos

No se había dado cuenta, de cómo ella había vuelto de colocar las neveras y ahora ella estaba frente a él, sonriéndole con esa única sonrisa.

- Kaoru…- suspiró su bello nombre- ¿estás bien de verdad?- aún seguía preocupado, se notaba en su voz

- Tranquilo… no fue nada… solo… el susto…- dijo ella con un poco de vergüenza, pues una coordinadora no debía sentir miedo ante un fallo en una actuación- por lo demás… todo salió… bien…- terminó suavemente, pues acababa de recordar esas dos pequeñas improvisaciones antes del susto y de todo lo que le habían hecho sentir…

- Si… tienes razón…- sonrió, su corazón se alivió nuevamente al oir de sus labios que estaba bien- y creo que habría que celebrarlo- saltó de pronto

- ¿Ce-celebrarlo?- se extrañó, no se esperaba tal respuesta

- Si- asintió- el que haya salido tan bien, es un gran paso para que Battousai y Kori se conozcan mejor y finalmente se reproduzcan… así que había pensado…- de repente se sentía nervioso… las palabras no querían salir de su boca… de repente había olvidado como hablar…- ¿Quería saber si…? Me preguntaba si…- estaba dando demasiados rodeos y eso conseguía confundir a Kaoru todavía más

- Kenshin… ¿qué intentas decirme?- estaba ahora más confusa que antes y la cabeza gacha de su amigo no ayudaba demasiado a descifrar que intentaba decirle

Entonces, armándose de valor salido de algún lugar recóndito de su cuerpo, levantó la cabeza, reflejando una mirada decidida, que intensificaba el color malva de sus ojos y enfrentó a la cara a la morena.

- Me preguntaba si te gustaría… salir a cenar conmigo… para celebrarlo…- le propuso al fin

Aquello la cogió desprevenida… ¡¿Salir?! ¡¿Salir a cenar con él?! Dios, su pobre corazón estaba ya por abandonar su cuerpo, si es que no lo había hecho ya… su pulso se aceleró… todo su cuerpo se estremeció… sus ojos se abrieron enormemente… No se lo esperaba… definitivamente, esa proposición no se lo esperaba y se quedó shockeada…

Incómodo y sin que el silencio del lugar ayudara mucho más, Kenshin aguardaba impaciente su respuesta y con el corazón el vilo… ¿aceptaría? O quizás… su silencio significaría que… no quisiera ir… con él… Volvió a agachar la mirada… decepcionado e incapaz de seguir manteniendo sus ojos puestos en ella…

- Si no quisieras ir… lo… lo entendería…- su voz sonó triste, sin que él lo quisiera

Sus palabras la sacaron de su ensimismamiento… ¡¿Qué no quería ir con él?! ¡¿Pero de donde se sacaba eso?! Ese Kenshin… era demasiado inocente… ¿es posible que un hombre tan guapo y amable como él… nunca hubiese tenido novia o se hubiera enamorado? ¿Es posible que a él le ocurriera lo mismo que a ella? ¿Es posible descubrir sentimientos con una persona que tampoco los conocía? ¿Es posible que ella en verdad estuviera enamorada de ese hombre de ardiente cabello?

- ¡Oh no!- se apresuró a aclarar- No es eso… Por… por supuesto que… me encantaría…- terminó muy bajo, tanto que casi no pudo oírlo ni ella misma- Claro que… quisiera ir a cenar… contigo…

Kenshin levantó rápidamente la cabeza antes su respuesta y se encontró con el hermoso rostro de aquella joven que ahora sabía con seguridad, adoraba con todo su ser, adornado por un tinte rojizo cual propio color carmesí de la sangre, su mirada puesta en el suelo, mirándolo solo de soslayo y una sonrisa en sus labios… estaba preciosa…

- ¡¡Si!!- si poder remediarlo, saltó emocionado y se precipitó hacia ella, abrazándola efusivamente

Su cuerpo se tensó al sentir el bien formado pecho de aquel joven atlético y sus fuertes brazos rodear su cintura… ¡¡la estaba abrazando!! Pero lo que acabó de hacer dar un vuelco completo a su corazón… fue el sentir por un mínimo segundo un cálido aliento sobre su mejilla y después, la exquisita dulzura con la que era depositado un beso de unos labios suaves y tibios sobre esta, justo en la comisura de los labios…

Sino fuera porque estaba en los brazos de ese hombre… se habría caído por la incapacidad de sus piernas de mantenerla en pie… ¡¡La había besado!! ¡¡KENSHIN LE HABÍA DADO UN BESO EN LA MEJILLA!! Dios, la sensación de estremecimiento electrizante que recorrió todo su cuerpo al completo se hacía más grande como la llama del fuego que todo lo consume… como su corazón ahora, que juraría que él escuchó perfectamente al latir fuera de control en su pecho…

El pelirrojo de ojos violetas se separó de ella rápidamente y comenzó a marcharse corriendo del lugar, con una amplia e imborrable sonrisa en su rostro… hoy había resultado ser el mejor día de toda su vida…

Antes de salir del recinto por la puerta de mantenimiento, se giró nuevamente para ver como Kaoru seguía estática en el mismo sitio, sin moverse ni hacer ningún movimiento y con sus ojos puestos sobre él.

- ¡¡Iré a recogerte a las ocho!! ¡¡Nos vemos en la noche!!- y desapareció de allí, dejando a una muy sorprendida Kaoru, resbalando lentamente hasta quedar de rodillas en el suelo de cemento, con su labio inferior temblando involuntariamente, sus ojos abiertos enormemente y la sensación aún tibia del beso recibido por aquella persona que… creía… se había enamorado de ella…

N.A: y por fin… el capítulo 3 de "Delfines de amor"

Aquí una escritora medio muerta, después de cinco días de estar escribiendo este capítulo, que se me hizo eterno… No porque no me gustara hacerlo… en verdad me he divertido escribiéndolo… pero… demasiadas cosas juntas y además, recordar toda la actuación (que encima no la puse entera, pues le quité cinco trucos sino… ay dios)

Bien, que decir, si casi no me quedan fuerzas para nada… lo comentaré rápidamente…

Primero: si, soy un poco "malvada" por haber interrumpido aquel beso, pero ya habrá tiempo para ellos

Segundo: esta será la primera vez que ponga a Yahiko y a Tsubame como hermanos jeje, pero ya sabrán el porque

Tercero: ahora ya sabemos el porque Tomoe estaba tan delicada… ella y Akira están esperando a sus crías jeje

Cuarto: aún soy peor por el choque de los demonios jajaja, pero bien que sirvió para algo… menuda cara tenía que tener Kenshin… aunque tampoco es para reir… si Kaoru no despertaba…

Quinto: ya sabréis lo que toca en el siguiente capítulo verdad? Una cenita romántica jajaja!! Mis favoritas jajaja!!

Bueno, comentaré un poco los review, pero no sé si pueda con ellos:

Satsuki Haru (lo de cómo estás… mejor lo dejamos -.-U… Vaya, me alegro de que te llamar la atención mi fic y decidieras leerlo, espero que este capítulo te guste tanto como los otros dos)

Gabyhyatt (pues si es el primero donde sale como delfín… imagínate ahora como una delfín con crías jeje)

KenshinyKaoru (y nunca mejor dicho que el amor se da en todas partes jeje… y bueno… lo de Shura… que conste que esto era porque una escenita de celos llevo prometiéndola yo no se cuanto tiempo y aún no la había hecho… así que, ya era hora de que tocase una no? Hombre… eso de Tomoe, "la delfina triste", joder no era eso, sino que estaba preñada jajaja, de Akira, que es su compañero jeje… y si, Misao en este caso llegó a ser una aguafiestas… pero también el público aquí jajaja y bueno, en cuanto a las gracias, de verdad que me gustó mucho el doujinshi que me pasaste, además no lo tenía ni lo había leído!! GRACIAS!! (no tendrás más verdad? Xd) Bueno, pues espero que el capítulo te guste)

Kunnoichi Himura (bueno… sí, adoro las descripciones jajaja, así se puede imaginar la escena tal y como la veo (o al menos, esa es la intención jeje) y si… aunque Shura causó problemas, ella es buena, aunque aún no sé si saldrá más veces jeje… y ya veo que todo el mundo me quiere dar de lo lindo por cortar la escenita con Misao (pues entonces aquí… -.-U ay dios…) y bueno… si, me suelen decir que tengo una manera especial de describir las cosas (obviamente, cierta persona no lo hace, o por lo menos, dejó de hacerlo… si, es ESA persona) y bien, aquí el capítulo jeje)

Reiko Navi-san (jajaja, los padrinos mágicos, yo también veía esa serie… en su tiempo y me alegro mucho de que te guste mi fic… bueno, romance oficial… ya parece que se están dando cuenta de sus sentimientos (mira que llegan a ser lentos jajaja) Bueno, de Aoshi y Misao… aún no sé si "verse" se verá… tengo pensada alguna escenita, pero no prometo nada, que conste… y sí, estoy totalmente de acuerdo contigo en cuanto a la caza de animales… COMO HAY GENTE CAPAZ DE HACER SEMEJANTE BARBARIDAD!! NO LO SOPORTO!! Y bueno… me tardé pero finalmente, aunque muerta, acabé el capítulo -.-U)

En fin, que no puedo ni con mi alma, así que me despido ya…

Nos vemos en el capítulo 4 de "Delfines de amor"

Matta-ne

Kisa-chan-sohma