Pasó un largo tiempo desde la destrucción del anterior universo hasta que Arceus inició la creación del siguiente, mientras asimilaba todo el poder obtenido tras absorberlo.
Ese tiempo transcurrido fue clave para completar su desarrollo, obteniendo con ello una estabilidad tanto a nivel corporal como psicológica. Todo ese tiempo en completa soledad y rodeado por la nada más absoluta, le ayudó también a adquirir una profunda sabiduría y a poner en orden todo el conocimiento acumulado gracias a los humanos y a su anterior mundo.
Mas también era una criatura poseedora de sentimientos, los cuales le llevaron a crear un nuevo mundo que se convertiría en espejo del que destruyó por sus múltiples semejanzas.
Un importante reflejo de éstos sentimientos quedaron representados también en lo que serían sus creaciones más directas, los Pokémon legendarios. Decidió crear a éstos no realmente porque necesitase ayuda durante la creación de ese nuevo mundo, como normalmente se hace referencia en los mitos, sino porque era conocedor de su poder ilimitado y temía poder volver a causar una devastación como la que destruyó su universo natal. Con ello en mente, decidió crear criaturas a las cuales entregarles una parte de su mismo ser, haciendo una división de poderes que garantizarían el equilibrio de ese nuevo mundo que estaba por crear.
Fue entonces cuando entró en escena Mew. No sería su primera creación sino, literalmente, su descendiente. Quería que su cría tuviese las mismas características que él poseía en su primera fase de desarrollo, pero habiendo alcanzado una madurez sexual y obteniendo habilidades que le hicieran posible adaptarse y sobrevivir ante cualquier circunstancia, convirtiéndose en un organismo independiente de gran poder.
Una vez nacido Mew, se produjo una suerte de endogamia entre esta criatura y Arceus, de la cual nacerían todos los demás seres que le ayudarían a crear ese nuevo universo. Mew aportaba el material genético base y la capacidad de poder ser manipularlo plenamente; mientras Arceus transmitía, literalmente, partes de sí mismo a partir de mutaciones y con ellas además los poderes que recibiría el nuevo Pokémon creado. La forma de reproducción elegida sería la ovípara, pues la producción de huevos y las características de los mismos se adaptaban a las necesidades de ese nuevo mundo que se estaba gestando.
Los primeros organismos surgidos de esa unión fueron Dialga y Palkia, quienes con su nacimiento dieron origen al tiempo y el espacio, nada más su corazón y pulmones comenzaron a funcionar, respectivamente en ambos casos.
Pero Arceus sabía de la necesidad de un intermediario para aplacar una posible lucha entre esas dos poderosas criaturas, propiciando entonces el nacimiento de Giratina. Se encargaría también de custodiar lo que vendría a ser equivalente a la antimateria resultante de esa temprana creación y que sería guardada en una dimensión que no se viese afectada por el tiempo o espacio, que sería conocida más tarde como Mundo Distorsión. Mas desgraciadamente, Giratina adquirió un temperamento violento y descontrolado, viéndose Arceus en la necesidad de desterrar a Giratina al Mundo Distorsión, desde donde observaría al resto de la creación en soledad. Aunque con el paso del tiempo ese temperamento iría templándose y Arceus le permitiría pasar de su dimensión a otras, aunque siempre con restricciones, dando origen entonces a las distintas formas de Giratina.
Apareció también Jirachi, quien se encargó de llenar el cosmos con toda clase de astros, como estrellas o cometas. Además, se le concedió una habilidad especial, la de cumplir casi cualquier deseo. Sin embargo, sólo podría hacer uso de la misma durante una semana cada mil años.
Poco a poco el universo fue formándose y pareciéndose más al que le precedió. En cierto punto del mismo, Arceus consideró la creación de un planeta habitable como el que fue la Tierra, con su luna incluida, favoreciendo el nacimiento de Groudon, Kyogre y Rayquaza para que dieran origen a la geosfera, hidrósfera y atmósfera del mismo, respectivamente.
Heatran fue una forma de vida originada de materiales volcánicos presentes en el centro del planeta, que debe su existencia principalmente a Groudon. Siendo varios en su especie, todos ellos vivirían en volcanes y afectarían a su actividad, por lo que están intrínsecamente conectados.
Más tarde entrarían en escena varios Regigigas, quienes tras que Rayquaza terminase con las disputas territoriales de Groudon y Kyogre, comenzaron a modelar los continentes otorgándoles una forma inicial que fuera propicia para a la inminente vida que aparecería sobre el planeta. Además, de una forma algo similar a Arceus, aunque haciendo uso de materiales inorgánicos y sus propios poderes, éstos colosos crearon a otros de similares características: Regirock, Regice y Registeel, los cuales estarían a su servicio.
En medio de toda esa creación, nacieron Azelf, Mesprit y Uxie, representantes mismos de los sentimientos y el alma, haciendo referencia a tres conceptos globales: voluntad, emociones y sabiduría.
En escena entraron también Cresselia y Darkrai, siendo supuestamente éste último producto de la sombra de Arceus que proyectó cuando nació el mundo; encarnando la luz y la oscuridad, respectivamente. Son también representaciones de distintas fases lunares: Cresselia, luna creciente; y Darkrai, luna nueva. Igualmente, tienen control sobre el campo onírico, ya Darkrai posee la habilidad para crear horribles pesadillas y Cresselia la de curar esos malos sueños, entre otros males de la mente. Todas estas diferencias los convirtieron en enemigos acérrimos.
Aparecieron criaturas como Shaymin, Celebi y Manaphy, siendo los primeros encargados de propiciar la vida terrestre comenzando por el establecimiento de los organismos vegetales, entre otras funciones; mientras Manaphy hacía lo mismo, pero en los océanos. La tarea de éste último era mayor a la de los varios Shaymin o Celebi que aparecieron en la tierra, otorgándole Arceus la capacidad para procrear a unos seres de distinta especie a la suya, que serían conocidos como Phione, para ayudarle en su tarea. Si Manaphy llegara a morir, aparecería en medio del océano un huevo del cual renacería.
Un trío apareció para formar un equilibrio para toda esa floreciente biodiversidad que estaba apareciendo. Ellos eran Xerneas, que representaba la creación y la vida; Yveltal, encarnación de la destrucción y la muerte; y Zygarde, siendo el ente equilibrador entre estos dos.
Progresivamente, las distintas formas de vida fueron surgiendo. Y en cierto momento, resurgió misteriosamente la raza humana, que se reproducía de forma contraria al resto de especies, mediante mecanismos vivíparos. Algunas especies de gran poder acabarían desempeñando ciertos roles por su relación con ellos.
Un poderoso dragón había sido en un principio el encargado de guardar el equilibrio energético del cosmos. Mas con la aparición del ser humano, acabó por desempeñar un papel muy importante en su progreso. Sin embargo, el intrincado vínculo que desarrolló principalmente con dos humanos y sus familias, acabó por ocasionarle un conflicto interior que desembocó en una división física de la que surgieron tres seres: Reshiram, paladín de la verdad; Zekrom, defensor de los ideales; y Kyurem, la cáscara vacía quedó.
Victini acabaría ejerciendo un papel relacionado al que tuvo el dragón original que dio lugar a Reshiram, Zekrom y Kyurem. Su labor también tenía que ver con la energía, convirtiéndose en un ente propagador de la misma al compartir su ilimitada energía con los demás seres vivos y con su entusiasmo atraía además la prosperidad para todos los que le rodeasen.
Meloetta se convertiría en impulsor de la creatividad humana con la aparición de dicha especie, a los cuales enseñó los principios de las artes, principalmente el canto y la danza.
Latios y Latias, siendo contrapartes masculina y femenina respectivamente, se encontrarían habitualmente en pareja y más rara vez en pequeños grupos. Acabarían siendo muchas veces considerados como protectores de la humanidad, siendo capaces de crear fuertes vínculos con los humanos, aunque sólo con los que poseyeran buen corazón.
Los espadachines místicos, Cobalion, Terrakion, Virizion y su aprendiz, Keldeo; se convirtieron en defensores de los Pokémon, indefensos ante amenazas a las que muchos no podían hacerles frente. Entre ellas, los constantes conflictos creados por los humanos.
El conocido como el trío de las nubes: Thundurus, Tornadus y Landorus, acabaría teniendo gran impacto sobre las actividades agrícolas humanas. Mientras los dos primeros encontraban diversión en provocar tormentas, peleándose innumerables veces por su control; Landorus ejercía como mediador, además de tener control sobre la fertilidad de la tierra, procurándoles buenas cosechas a los humanos si no se le enojaba.
Lugia y Ho-Oh serían considerados como representaciones de la luna y el sol, respectivamente. Hubo un tiempo en el que convivirían con los humanos, estableciéndose cada uno en una torre creada en honor a ellos. Sin embargo, una feroz tormenta devastó el hogar de Lugia, quien se exilió a los fondos marinos, un habitad para el que estaba previamente adaptado y donde no sería capaz de causar estragos por su inmenso poder. Ho-Oh, en cambio, abandonó su torre para vagar indefinidamente, apareciendo en puntuales ocasiones y sólo algunas veces ante humanos puros de corazón. Aguarda y transmite la esperanza para un mundo donde humanos y Pokémon convivan en armonía.
Las denominadas aves legendarias, Articuno, Zapdos y Moltres; quedarían bajo el tutelaje de Lugia, quien intervendría en caso de que se originara una disputa entre las tres aves, cuyo poder sería capaz de devastar el mundo. Cada ave controla un aspecto del clima, por lo que es más importante aún que convivan en perfecto equilibrio.
Los perros legendarios, Suicune, Raikou y Entei. Éstos Pokémon estarían al servicio de Ho-Oh, ya que nacieron gracias a sus poderes cuando la tormenta que destruyó el antiguo hogar de Lugia acabó también con la vida de tres inocentes criaturas. Ho-Oh les revivió y entregó una nueva identidad a cada uno, convirtiéndolos en poderosas bestias. Dado su enorme poder, viven habitualmente de forma errante procurando de esa manera que no puedan causar graves daños a su entorno. Poseen cierto control sobre el clima y los elementos de sus tipos elementales, de forma que en ocasiones actúan como protectores del medio ambiente y los seres vivos. Representan al rayo que cayó sobre la torre, Raikou; al fuego que la devastó, Entei; y a la lluvia que apagó dicho fuego, Suicune.
Prosiguiendo con la historia de la Creación, antes de terminar su labor como dios creador, sabiendo que su poder estaba disminuyendo con cada nueva creación, decidió dar vida a una nueva especie que no perteneciese al reducido y selecto grupo de los denominados legendarios, pero que bajo sus órdenes y combinando sus poderes con los de esa nueva especie pudiese seguir controlando la Creación aun cuando sus poderes hubieran disminuido tanto, que no pudiera hacerlo por sí mismo: los Unown.
Estos entes, cuyas formas representaban letras, le permitirían a Arceus seguir ejerciendo como "programador" del Universo, más allá de las limitaciones propias con las que se encontrase.
Así, la habitual alusión a los "mil brazos con los que Arceus creó el Universo", encontraría explicación en la existencia de los Unown. No serían brazos en sí, sino una metáfora a todos los ayudantes en la creación de Arceus o con capacidad para influir en ella, como los Unown.
Terminada esta última labor, Arceus se marchó a descansar en soledad a una dimensión propia, donde ni el tiempo ni el espacio están presentes, en la cual descansaría tras todo el esfuerzo que le supuso la creación del mundo y la gran cantidad de poder que perdió con ello. Con aquel aislamiento buscaba, además, y de un modo similar a como actuó con Giratina, controlar su propio poder y proteger a su creación de sí mismo y su poder. Y desde esa dimensión particular, al igual que Giratina desde el Mundo Distorsión, velaría por su creación y actuaría en pos de su protección cuando se viese obligado a ello.
Quedó entonces que aquel mundo había sido creado por una criatura de poderes colosales y estaba habitado por otras muchas similares capaces de controlar aspectos tan inimaginables como el tiempo o el espacio. A éstas criaturas se las acabaría conociendo como Pokémon.
El Universo en sí estaba conformados por fuerzas y energías, también los propios Pokémon. Las de éstos últimos estaban concentradas en dieciocho fuerzas principales, denominadas tipos elementales, que a su vez representaban a las de su propio mundo. Arceus creó unas leyes que influirían en el poder que unos tipos ejercían sobre otros, guiado bajo una lógica que podía verse reflejada también en el mundo, creando así un equilibrio entre todas las especies y restringiendo así la fuerza de unas criaturas tan poderosas como son los Pokémon.
La esencia de las mismas estarían concentradas en tablas posesión de Arceus y siendo éste el único que podría extraer todo su potencial. Sólo existe un tipo sin su correspondiente tabla, el tipo Normal, ya que se puede decir que es la base desde la que partieron los demás, coincidiendo además con el tipo elemental de la forma habitual de Arceus.
Este nuevo mundo creado y rebosante de vida, con leyes bien establecidas, siguió desarrollándose y con él las diferentes especies que lo habitarían. Surgieron nuevas formas de vida gracias a la evolución, que debe mucho a Mew por su material genético versátil y adaptativo. Salvo algunas de las especies legendarias, el resto de los Pokémon habrían surgido de un modo similar a lo que formularía la teoría del designio inteligente, donde Mew terminaría siendo aquel que controlase las formas de vida que pudieran gestarse.
También surgió la vida de forma "espontánea", ya que aún hoy en ese universo se propagan cepas de lo que una vez fue el virus con el cual se pudo crear a Arceus. Éste habría reaparecido en ese mundo debido Arceus lo recrearía como un vehículo para la evolución de la vida dentro de ese nuevo mundo. La ciencia, que apareció con los humanos, le daría un nombre: Pokérus. Dicho virus es casi siempre inocuo, salvo para los Pokémon, que es beneficioso y les ayuda a desarrollar su potencial más rápidamente. Sin embargo, en determinadas circunstancias y en contacto con un sustrato favorable, todavía puede mutar súbitamente y transformarlo en un nueva forma de vida, como pudiera ser el caso de Magnemite, Trubbish, Voltorb u otros Pokémon denominados como artificiales.
Un caso podría ser el de Diance, originado a partir de una transformación súbita de Carbink, quizás fruto de la interacción del Pokérus sobre una superficie de diamante con la que un Carbink entró en contacto y que luego se sucedieron las circunstancias favorables para su transformación.
Deoxys sería entonces la máxima expresión de la evolución del Pokérus mutado nuevamente sobre una roca espacial en el espacio, pero cuyo material genético es producto también de Arceus.
Mas la cúspide de la creación fuera del designio de Arceus, y más concretamente por el factor humano, se encontró en Pokémon como Mewtwo y Genesect. Hubo otros que también le debieron su existencia al ser humano, como Porygon, pero ellos dos son los máximos exponentes en su género. Nuevamente, se estaba repitiendo la historia. La insana ambición y ansia de poder de la especie humana llevó a crearlos. Afortunadamente, sólo buscaron con ello obtener al Pokémon más poderoso de todos, en términos de fuerza para usarlos en combate.
No buscaron crear a un dios, aunque… ¿Arceus permitiría que eso volviera a suceder?
