Capitulo 2: Una nueva misión
El sol comenzaba a salir lentamente a través de las grandes nubes impactando con sus delicados destellos de luz a konoha, una gran aldea ninja del País del Fuego, eran cerca de las 11:30 de la mañana y en el ultimo piso de un pequeño departamento naruto dormía placidamente en su cama, las sabanas estaban desparramadas por todos lados y su gorro de dormir tirado en el piso. El muchacho rubio cara de zorro estaba abrazando la almohada fuertemente cuando un repentino ruido suena desde el exterior.
-¡Naruto despierta de una buena vez!- grito alguien desde la puerta del departamento, parecía estar de muy mal humor debido a la forma en que llamaba al ninja zorruno.
-Uhu….he…. ¿Quien esta gritando de esa manera?...no será….¡Sakura-chan!-
Naruto se levanta de la cama rápidamente y se dirige a la puerta para atender a su compañera de equipo, abrió la puerta y se encontró de frente con una sakura que no parecía estar de buen humor.
-¡Sakura-chan, Sakura-chan! lo siento mucho es que no te escuche por que yo…- naruto no alcanzo a terminar de justificarse por que recibió un gran puñetazo en la cara, el cual lo impulso y lo dejo medio mareado en el piso del fondo de su departamento.
-He estado esperando toda la mañana para que me abras la maldita puerta y mas encima me atiendes con el pijama puesto ¡esto ya es demasiado naruto eres un idiota como se te ocurre dormir hasta tan tarde!- dijo la chica de cabellos rosados muy enojada mientras que una pequeña vena se le hinchaba en la frente.
-Pero sakura-chan es que ayer me acosté tarde por que yo…….he…..bueno, … no importa- le dijo el ninja zorruno mientras que intentaba levantarse a duras penas del piso totalmente desorientado.
Sakura se quedo muy pensativa debido a que su compañero no quería contarle lo que hizo ayer en la noche. Sin embargo decidió no preguntarle debido a que estaba muy apurada.
-Escucha bien naruto, lo que pasa es que Tsunade-sama nos mando a llamar, parece ser que se nos asignara una nueva misión- tras decir esto empezó a irse -nos vemos en la oficina de la hokage en cinco minutos- sakura se fue finalmente dejando a un naruto muy mareado y adolorido a causa del golpe.
-¿Por qué siempre me trata tan mal?- se pregunto mientras intentaba levantarse del piso, ya totalmente recuperado del pequeño regaño de su amiga se dirigió al baño, se ducho con agua fría para poder quitarse el sueño, se vistió rápidamente con su atuendo de ninja tan estrafalario que lo distinguía y salio rumbo a la oficina de la hokage.
En el trayecto pensaba en lo que ocurrió ayer en la noche, en su encuentro con hinata, en las palabras de apoyo y confianza que ella le dijo y en los sucesos que ocurrieron después.
-"Nunca me imagine que hinata pensara eso de mí, vaya si que es una muy buena persona"-
Al ver la torre de la hokage naruto apresuro el paso, en su cara se dibujaba una gran sonrisa, estaba contento, sentía como una inmensa tranquilidad recorría todo su cuerpo, ya no le importaba tanto que fuera el contenedor del kyuubi o las desoladoras palabras que le dijo kakuzu antes de morir, pero había algo que a naruto le preocupaba, desde ayer en la noche que podía sacarse a hinata de sus pensamientos, ya se había encontrado con ella antes cuando llego de la misión de rescate de su amigo Gaara, aunque en esa ocasión hinata al verlo tan cerca suyo, luego de tres años de ausencia, se desmayo irremediablemente.
Subió por las grandes escaleras hasta llegar al último piso de la torre, miro por la puerta de la sala sin que nadie lo notara, vio que al interior de ella había una mujer rubia sentada en un gran escritorio lleno de papeles y documentos, la mujer no aparentaba tener más de veinte o veinticinco años de edad, tenia los ojos color miel, parecía estar concentrada y muy disgustada debido a la gran cantidad de archivos que tenia que revisar, a su lado estaba una mujer vestía un kimono negro, tenia el pelo negro corto el cual llegaba hasta los hombros y llevaba un montón de papeles de un lado a otro. En el piso de la oficina había un pequeño cerdo rosado vestido con un chalequito rojo el que no paraba de olfatear cualquier objeto que encontraba botado en el suelo de la oficina, naruto al ver que ni sakura o sai estaban allí se disgusto mucho, entro sin pedir permiso a la sala llamando la atención de los presentes en ella.
-¡Tsunade-obachan para que me llamas a tu oficina ¿me vas a asignar una misión o que? y a todo esto ¿en donde están sakura-chan y sai?- le pregunto disgustado.
Pero sus preguntas no pudieron ser respondidas por que un puñetazo le llego en pleno rostro enviándolo fuera de la sala.
-¡Ya te dije que no me llamaras así naruto!- le respondió muy furiosa la hokage, mientras que se volvía a sentarse en su escritorio
Mientras naruto recibía por segunda vez en el día otro golpe en la cara, un poco mas abajo una joven kunoichi estaba subiendo las escaleras en dirección a la oficina de la Godaime, venia acompañada de dos muchachos, el primero estaba vestido con una gran chaqueta con una capucha que le cubría la cabeza, usaba el protector frontal de konoha en su frente, tenia puesto unos lentes negros lo que le daba un aire de ser una persona reservada y misteriosa. El otro sujeto tenía el pelo castaño, estaba completamente vestido de negro, tenía sus mejillas pintadas con dos grandes rayas rojas. Este último acariciaba la cabeza de un gran perro blanco.
-¿Estas seguro shino que hokage-sama nos llamo?- pregunto kiba, dirigiendo la mirada a su misterioso compañero.
-Totalmente seguro, hokage-sama me pidió que nos reuniéramos en su oficina- le respondió shino de manera muy seria sin mirarlo a la cara -parece ser que se nos asignará una misión- termino de decir en un tono que a la mayoría de las demás personas le parecería incomodo.
-Por fin tendremos algo de acción ¿no es así akamaru?- le dijo kiba a su perro, este solo atino con un ligero ladrido.
-¿Oye hinata por que no hablas, acaso te sientes mal?- le pregunto el ninja perruno a su compañera de equipo la cual no había dicho ninguna palabra en el trayecto.
-¡Ah!… a no pasa nada kiba-kun estoy bien- le dijo la pelinegra de los ojos claros, intentando no preocupar a sus compañeros.
Siguieron subiendo por las amplias escaleras de la torre, hinata seguía sumergida en sus pensamientos, recordaba aquel encuentro con naruto en el campo de entrenamiento, nunca había entablando una conversación tan intima como la que tuvo ayer, solo una vez para los exámenes chunin en donde ella había revelado su admiración por el, pero no era todo, aun no se armaba de valor para confesarle sus verdaderos sentimientos a naruto. Su corazón se de aceleraba rápidamente y sus blancas mejillas enrojecían cuando recordaba las palabras de gratitud de su amor y los hechos que ocurrieron en esa noche tan especial.
-"Naruto kun espero que algún día sepas lo que en realidad siento por ti"- se dijo a si misma mientras pensaba en su intrépido y loco ninja cara de zorro.
Al terminar de subir las escaleras encontraron a alguien tendido en el piso de la entrada de la oficina de la hokage, estaba mareado y con claros signos de haber recibido un gran golpe en el rostro, esta persona resulto ser nada mas y nada menos que naruto quien intentaba reponerse del gran derechazo que recibió.
-¿Por que a mi….?- dijo un tambaleante naruto el que ahora se apoyaba en la pared de la entrada.
El equipo ocho al ver a naruto se acercaron a el, kiba lo miro y se mando a reír por el estado en que se encontraba, shino no dijo nada, solo se limito a mirarlo, hinata quiso ir a ayudar a levantar a naruto pero no se atrevió debido a su timidez. Ya de pie, naruto se disponía a ir de nuevo a la oficina de la hokage, pero al ver a hinata, se acerco rápidamente a saludarla.
-Hola hinata como estas-le dijo mientras llevaba su mano derecha a la cabeza.
-¡Na…naruto-kun,….hola…yo estoy muy bien.
-Que bien, pensé que te habían dicho algo por haber llegado tarde a tu casa- dijo sin importarle que shino y kiba estaban presentes.
-¿Como eso de llegar tarde?- pregunto kiba -¿acaso tuvieron una cita!- dijo mientras apuntaba a ambos con el dedo.
Naruto se puso nervioso, intentaba explicar vanamente lo ocurrido anoche, por otra parte hinata estaba mirando el piso sin atreverse a hablar, debido a que su cara estaba tan roja de la vergüenza
que parecía que iba a explotar, shino al darse cuenta de la complicada situación que se encontraba su compañera de equipo decidió intervenir.
-Oye naruto, a todo esto ¿que haces en la oficina de la hokage?- le pregunto con la intensión de cambiar el tema.
- Es que según sakura-chan, tsunade-obachan, me llamo a su oficina- afirmo muy molesto.
-A nosotros también nos llamo- afirmo kiba.
-Entonces mejor subo con ustedes- dijo alegremente naruto.
Entraron todos juntos a la oficina de la hokage, Tsunade la godaime hokage estaba escribiendo algunos documentos importantes, ayudada por su discípula Shizune, al ver entrar al equipo ocho y a naruto la hokage los saludo formalmente.
-Muchas gracias por venir, supongo que quieren saber cual es el motivo de su llamado- dijo mirando a todos fijamente -fuentes confiables me informado que han visto a sasuke uchiha en los alrededores de la aldea de la lluvia, aunque aun no sabemos cual es su paradero exacto.
-Entonces hokage -sama ¿cual será nuestra misión?- pregunto shino.
-Su misión será encontrar a sasuke uchiha y traerlo a la aldea- respondió la godaime -son el mejor equipo de rastreo que tenemos, así que esta misión es perfecta para ustedes, shino tu serás el líder del equipo- luego miro al rubio -naruto, tu iras con ellos, sai y sakura también los acompañaran.
-Esta bien hokage-sama ¿cuándo partiremos?- pregunto shino.
-Partirán hoy al atardecer.
-¡Un momento!- dijo una voz
Era Maito Gai seguido por su alumno preferido Rock Lee, se dirigieron a Tsunade y se arrodillaron ante ella al mismo tiempo. Naruto, hinata, shino, shizune, kiba y akamaru se quedaron mirando asombrados y con unas gotitas en la cabeza sin poder pronunciar palabra alguna.
-¡Por favor hokage-sama, le pido que deje que Rock lee acompañe a naruto y a su grupo en esta misión, esta es una ocasión perfecta para que mi alumno muestre sus habilidades!
-¡Se lo ruego hokage-sama, permítame ir con naruto-kun y los demás!- le suplico rock lee.
-Esta bien, irás con ellos también- dijo tsunade mientras daba un largo suspiro.
Después de recibir la aprobación de tsunade, rock lee y su maestro gai se abrazaron, ambos lloraban de felicidad y sus ojos brillaban de emoción.
-Entones el grupo estará con formado por shino aburame, kiba inuzuka, hinata hyuuga, naruto uzumaki, rock lee, sakura haruno y sai- dijo la godaime mientras sacaba una botella llena de sake -eso es todo, pueden retirarse-
-¡Hai!- dijeron al mismo tiempo el grupo de ninjas.
Todos se retiraron hablando y comentando sobre la nueva misión, en especial naruto quien estaba deseoso de encontrar a su amigo sasuke, después de haber fallado en la misión pasada, solo se quedaron en la oficina tsunade, shizune y maito gai.
-¿Esta segura que estarán bien?- pregunto shizune.
-Por supuesto, confió en ellos más que nadie, sobre todo en el tonto de naruto- respondió tsunade con una gran sonrisa y bebiendo su primer trago del día.
-¡La llama de la juventud arde en los corazones de esos intrépidos chicos!- sentencio un emocionado y conmovido gai.
Después de guardar en su bolso lo necesario para la misión, naruto salio de su departamento y se dirigió a la entrada de la villa, ahí lo estaba esperando el resto del equipo. Shino dio las últimas indicaciones al grupo y partieron en busca de sasuke, mientras el sol empezaba a desvanecerse en el horizonte, iluminando con sus últimos rayos de luz esa hermosa tarde de octubre.
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En lo alto de una torre de Amegakure, en el país de la lluvia, una persona estaba mirando la gran lluvia que se dejaba caer sin compasión sobre la ciudad, era un hombre de pelo anaranjado, tenia varios piercings en su rostro y vestía una gran capa negra con decoraciones de nubes rojas. En la cabeza llevaba puesto un protector frontal de la aldea de la lluvia con una raya horizontal, era un ninja renegado.
Miraba atentamente la gran tormenta que arremetía con sus grandes rayos a la ciudad, solo las luces de las casas y edificios daban vida a esa oscura y deprimente noche. La lluvia caía fuertemente sin mostrar ningún signo de que fuera a cesar, pero a el no le molestaba en lo absoluto, muy por lo contrario siempre aprovechaba cada instante que podía al máximo para observarla.
-Parece que hoy lloverá toda la noche- dijo levantando la cabeza hacia el cielo oscuro.
-Es verdad la lluvia no parara de caer hoy- dijo una voz entre las sombras de la azotea.
Al escuchar la misteriosa voz, pein se dio vuelta inmediatamente, sus ojos se fijaron en la figura que se ocultaba a un costado del edificio, aunque era de noche y la lluvia no dejaba ver mas haya de un metro de distancia, pein pudo visualizar la silueta del individuo.
-¿Qué quieres?
-Vaya, parece que no andamos de buen humor líder- respondió el enigmático personaje -solo venia a preguntarte... ¿cómo vamos con la recuperación de bijuus?
-Ya tenemos a Ichibi, Nibi y a Sanbi, aunque nos ha costado la vida de sasori. Hidan y kakuzu siguen desaparecidos pero lo mas seguro es que estén muertos.
-No importa cuantos miembros de akatsuki tengan que caer, lo mas importante es que recolectemos todos los bijuus lo antes posible- argumento implacablemente -¿o acaso has olvidado nuestro objetivo?
-No lo he olvidado.
-¡Muy bien, entonces me retiro!- dijo el enigmático individuo -¡a por cierto deberías sonreír un poco mas, te haría muy bien!- después de decir esto desapareció entre la oscuridad de la noche.
Pein no dijo nada, solo se quedo pensando en la conversación que había tenido, hace varios meses que la organización akatsuki estaba buscando a los bijuus pero ninguno de sus miembros o de los pocos que aun quedaban sabía las verdaderas intenciones de su líder o del plan que se ejecutaría si obtenían los bijuus. El les había revelado a sus compañeros que el objetivo de akatsuki era la conquista del mundo, pero eso no era todo, el objetivo real era algo todavía más despiadado y siniestro, algo que solamente el conocía y que a veces despertaba en el cierto miedo y preocupación en su interior.
De pronto apareció una mujer en la torre, tenía el pelo azulado adornado con una hermosa flor blanca, vestía ropas de akatsuki y su mirada era triste y fría. Se acerco al líder muy lentamente y lo miro a los ojos.
-¿Qué pasa pein, ocurrió algo?
-Nada konan, solo hable un poco con el.
-¿Que quería?
-Saber como vamos con la captura de los bijuus- dijo dándole la espalda.
-Ya veo, entonces… ¿cuales son nuestras siguientes órdenes?
Pein se estaba retirando cuando escucho la pregunta de su compañera, paro en seco y después de unos incómodos segundos hablo.
-Solo avísales a los demás miembros que desde ahora se doblara la búsqueda de los bijuus- luego de dar esas indicaciones se retiro de la azotea dejando sola a la akatsuki.
La lluvia caía violentamente sobre su cabeza mojándole el rostro, sin embargo, el solo siguió su rumbo, camino durante un buen tiempo por la aldea, ya no había nadie en las calles, solo estaba el. Llego hasta un callejón oscuro que estaba prácticamente inundado a causa de la lluvia pero como siempre, a el no le importo, camino hasta el fondo del callejón y entro por un pasadizo secreto, se adentro unos cuantos metros hasta llegar a una cámara subterránea, en su interior se encontraban seis capsulas rectangulares, las cuales cinco contenían cuerpos humanos.
Pein se acostó en una de las capsulas y se quedo mirando el oscuro techo húmedo de la cámara, podía escuchar claramente el fuerte ruido del agua al chocar con el suelo en el exterior.
-Al final la lluvia no parara de caer- tras decir esto el cerro sus ojos.
