Tercer cap. arriba! agradezco sus comentarios y espero les guste...aunque lamento que sea corto...pero juro que el siguiente será un poco más largo (Promesa de exploradora) xD
TMNT no me pertenecen, porque como dije...ya hubiera traumado al público jajajajajajajaja
3- El sabio
-Juumy! Podría acostumbrarme a esto – Miguel Ángel tenía las manos llenas de dulces. Los árboles eran, literalmente, enormes paletas de colores y bastones de dulce (fue lo primero que comprobó Mikey al subirse en ellos y lamerlos) y el césped tenía un sabor a refrescante menta, las flores eran en realidad bombones rellenos e incluso las rocas eran pedazos de azúcar (todo un paraíso para la glotona tortuguita) y si no estuviera pisando el suelo habría probado solo para averiguar qué sabor tenía. Entre más avanzaba se ponía mejor pues los arbustos que vio eran de algodón de azúcar – es el P-A-R-A-Í-S-O – saboreó (literalmente) la palabra en la boca (N/a: Algo así como sugar Rush en Raph el demoledor).
Llegó a una desviación, en un lado ponía Al sabio y de otro Candy City. Bueno, era obvio qué vereda tomaría:
-¡A Candy City! –señaló con una sonrisa el quelonio. Ni bien camino 10 metros algo se interpuso en su camino…algo que lo hizo congelarse en su lugar del susto. Frente a él estaba una gigantesca hormiga recolectando las rocas, lentamente retrocedió…chocando con otra cosa que se agita suavemente en su hombro, dio la vuelta y…una bella mariposa de colores, tan grande como un autobús, le sonreía amigablemente, Mikey abrió la boca e hizo lo único que le pasó por la cabeza…
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaahhhhhh! –Gritó. Fue un gritó tan ridículamente agudo que bien podría haber sido de mujer, volteó con la intención de correr lejos, pero la hormiga estaba enfrente de él mirándolo, lo que lo puso más nervioso, lo peor fue notar que una abeja descendía hacia ellos y una oruga aparecía al lado suyo. Fue más de lo que Mikey podría soporta.
-¡Por favor! –Suplicó poniendo su mejor cara de cachorro abandonado -¡No me lastimen! Soy muy joven y adorable para morir – Los insectos se le quedaron viendo con perplejidad ante su comportamiento.
-Jovencito, no queremos lastimarlo –dijo la hormiga –pero nos pareció raro que gritara, díganos ¿Está bien, no está lastimado?
-N-No –contestó – E-estoy bien.
-¿De verdad? –Preguntó la abeja –porque su grito indicaba lo contrario, por eso me desvíe de mi ruta, creí que necesitaría ayuda.
Apenado y sonrojado Miguel se disculpó por su reacción, aunque todavía se sentía exaltado. Ahora sí comprendía un poco a su hermano Raphael y su miedo a los insectos, definitivamente no podría volver a burlarse de él… o tal vez sí…después de todo Raph no tenía porque saber lo que pasó. La abeja se despidió y siguió su camino, al igual que la hormiga continuó su trabajo, quedándose con la mariposa y la oruga.
-Soy Jun –se presentó la mariposa.
-Yo Mikey –saludó. Escuchó un bufido a su derecha, la oruga lo veía con el ceño fruncido y los brazos cruzados -¿Y usted, señor?
La oruga solo le dio una mirada despectiva, sacó detrás de sí una pipa y empezó a fumar tranquilamente, sin prisa. "Esa oruga me suena de algo…" pensó Mikey.
-No te preocupes –dijo la mariposa –él es así con todos, es un gruñón.
Ante esa declaración, la oruga solo se sacó la pipa de la boca y, aún con el ceño fruncido, se dirigió a la tortuga con voz adormilada.
-¿Qué es lo que buscas?- dijo la oruga. "Este no se anda con rodeos" se dijo Mikey.
-Busco a alguien que me ayude a regresar a mi hogar.
-¿Tu hogar? ¿Acaso estás perdido? –preguntó preocupada la mariposa.
-Algo así Jun.
-Entonces ¿A quién buscas? –preguntó con cierta severidad la oruga exhalando el humo de su pipa, y entonces lo recordó… en el cuanto de Alicia la oruga la ayudaba ¿Y si él era el sabio? ¡Sí! Debía serlo.
-¡Creo que lo buscaba a usted Sr. Oruga! –exclamó contento Mikey.
-¡Por supuesto que no! –Declaró la oruga – Yo no sé cómo podría ayudarte.
-Pero ¿No es usted el sabio? –preguntó desesperado.
-¿¡Él el sabio!? –Dijo la risueña Jun –Claro que no lo es, el sabio no sería un cascarrabias.
-Entonces, en dónde podría encontrarlo.
-¡Mira si eres tonto, jovenzuelo! – dijo la oruga con desprecio.
-¡No lo soy! – contestó Mikey enfadado.
-¡Sí lo eres! –Sentenció la oruga gruñona – Alguien que no sabe leer es un tonto.
-Lo que el cascarrabias quiere decir –Intervino rápidamente Jun al ver la cara de Miguel Ángel –es que te pasaste la desviación, hay un cartel que dice claramente hacia dónde vive el sabio.
-Entonces sí era verdad, creí que solo era para distraer o una broma o… o algo así –se excusó.
-Como dije, eres un tonto – Mikey le dirigió una mirada molesta a la oruga – el sabio no es alguien que guste de muchas bromas, es muy amable y solidario que prefiere ayudar a los demás.
-El único del que habla bien la oruga es del sabio –dijo Jun –una razón más para admirarle.
-Supongo. Gracias por su ayuda –se despidió Mikey.
-¿Irás ahora? Está por anochecer –inquirió la mariposa, y como por arte de magia el reflejo del sol al ocultarse le dio de lleno en la cara.
-¡Genial! –Dijo Mikey con sorpresa -¿Cómo es posible? ¡Estaba claro hace unos momentos! ¿¡Por qué de pronto oscureció!?
-Es normal en este lugar, no te sorprendas torpe.
-Mikey no puedes ir solo a buscar al sabio por la noche, el camino se pone peligroso.
-¿Peligroso?
- Para quien no conozca el camino, torpe –dijo la oruga arrastrando las palabras – por la noche es peligroso.
-Pero yo necesito llegar hoy ¿Qué voy a hacer?- Se lamentó la tortuga de anaranjado.
-Puedo llevarte si gustas –ofreció Jun con una sonrisa –te llevaré volando.
Mikey aceptó enseguida, monto sobre la enorme mariposa y se despidió de la oruga, quien se sentó en una seta de gomita y continuó fumando su pipa muy dignamente. Jun alzó vuelo y se dirigió hacia la casa del sabio.
Era ya de noche cuando Jun dejó a Mikey frente a la casa del Sabio, se despidió deseándole suerte a la tortuga y se marchó. Más que una casa parecía una cueva, una cueva no muy cómoda…pero mucho más segura que estar afuera en el frío. Sin dejar de observar a su alrededor se acercó lentamente a la puerta, y dudando tocó la puerta. Esperó. Volvió a tocar. Nada. A punto de tocar por tercera vez la puerta se abrió con un rechinido, "esto parece película de terror" pensó. Entró con cautela, y no pudo evitar una exclamación de asombro ante lo que vio. Máquinas, muchas de ellas, aparatos raros y conocidos.
-¡Que cosa tan curiosa! – dijo Mikey acercándose a un aparatito redondo y transparente.
-Yo que tú no haría eso – dijo una voz. Mike se volteó asustado. – esa cosa emite una descarga eléctrica que te paralizaría completamente.
Ante Miguel ángel surgió una figura alta y sonrió con alivio al ver una cara conocida.
-¡Donnie!
Solo quiero agregar que en el pais de las maravillas que esta en mi imaginación...anochece y amanece como si nada repentinamente!
