…..

Cuatro años atrás...

Rosalie caminaba a paso rápido por el pasillo del restaurante mientras seguía a la chica de la recepción. Sus botas de tacón haciendo eco en el piso de madera obscura. Estaba retrasada. Había tenido que cubrir una nota de último minuto y no podía decirle que no al trabajo por más que quisiera, eran los gajes de ser reportera y mucho más en su especialidad ya que siempre había nuevas historias en el mundo de la política, obscura, corrupta y sucia. Ella lo amaba, todo su trabajo, que, si bien a veces no era nada seguro por los riesgos que se corren al sacarles los trapos íntimos y poner en dificultad a los líderes de los países, era esa adrenalina que la mantenía con vida. Y era gracias a su profesión que había conocido al amor de si vida.

-Perdón, perdón, perdón.- repitió apenada al hombre sentado en la mesa que la mujer joven le señaló. Ella negó hacia la chica cuando esta se ofreció a tomar su abrigo dándole un "gracias" amable. La mujer dejó el menú sobre la mesas y se alejó.

Rosalie se quitó la bufanda y las gafas de sol al mismo tiempo que le ofrecía una mirada de disculpas al moreno, quien la veía sonriendo con ojos divertidos y amorosos y los brazos cruzados en su pecho. Tenía una hora esperando pero no podía decir nada al respecto.

-El idiota de Frank me hizo ir al tribunal a último minuto porque sabe que soy la única del periódico que logra que Trump hable.- dijo con un bufido, dejando todo en la silla contigua y rodeando la mesa para besar a su marido. -Feliz aniversario, amor.- Emmett sonrió en sus labios, correspondiendo los pequeños y repetidos besos que ella dejaba en su boca.
La había extrañado tanto en ese par de días que él había tenido que salir del estado para cubrir la noticia de un asesinato.
Serpenteó una mano en su cintura y la arrastro a su regazo, importándole muy poco que el lugar estuviera lleno y que la gente volteara a mirar, enterrando la cara en el hueco de su cuello en un abrazo apretado y respirando su perfume tan característico. Amaba sentir ese aroma tan femenino salir de la piel de su garganta. Él mismo estaba convencido de que sino fuera porque había ya esperado una hora y el estómago le gruñía famélico la hubiese tomado en volandas y llevado a casa, para desnudarla y no salir de ella en días.
-Feliz aniversario, ángel- le susurro él, depositando un húmedo beso en el punto donde nacía su mandíbula, aprovechando que el largo cabello rubio lo cubría de ojos curiosos. Rose se estremeció, tocándole el cabello de la nuca cariñosamente y sonriendo como tonta, aprovechándose del que él no podía verla. Tenía que controlarse si quería que todo saliera como lo había planeado. -Te extrañé- continuó hablándole al oído, haciendo a la rubia derretirse como mantequilla al sol, ella amaba a ese hombre más que a su vida. Ambos lo hacían. A pesar de los años de relación, era como si el tiempo para ellos no pasara, haciéndolos parecer noviecitos de secundaria, con el amor flotando y ellos viviéndolo dentro de una burbuja.
-Yo más- contestó ella con ojos brillantes, apartándose para poder darle un tierno y largo beso, que hubiese durado toda la noche de no ser porque el estómago de Emmett lo traicionó, gruñendo. Ella se rió una vez se separaron, limpiándole el labial rojo que había dejado en su boca con sus besos. -¿Ordenaste?- demandó, sentándose junto a él, como siempre.
-Sólo el anti pasto y champaña. - ella disimuló una sonrisa secreta ojeando el menú. Tenía que buscar una buena excusa para no tomarse más de una copa sin que él hiciera preguntas antes de tiempo.
Unos minutos después comenzaron a llegar los anti pastos que consistían en un mix de mariscos y pescado en diversas formas de cocción.
Brindaron por su aniversario número dos haciendo el ritual de novios de entrelazar los brazos, sonriéndose y se pusieron al día con todo lo que habían hecho esos dos días que estuvieron separados.
Rosalie aprovechaba cada distracción de su marido para vaciar el contenido de su copa en la hielera juntó a ella, haciéndole creer que se había tomado más de tres copas. Ella sonreía cuando él la llenaba nuevamente.
-Espero te guste- dijo el moreno. Tendiéndole una cajita de terciopelo rojo con la escritura de Cartier en letras doradas. -Feliz aniversario- Ella sonrió amplio, enamorada. Acercándose para darle un beso.
-¡Gracias, me encanta!- contestó con voz eufórica haciendo a Emmett soltar una pequeña risa.
-¡Pero si ni siquiera lo has abierto!.- ella hizo un gesto con la cabeza. Cerrando los ojos y alzando la barbilla como diciendo "silencio"
-Ya me encanta, sea lo que sea.- él le sonrió, acercándose para besarla nuevamente. La amaba con locura, así tal cual era.
La mano de Rose voló a su boca al abrir la caja. Un brazalete de oro blanco brillaba bajo las suaves luces del lugar. Era sencillo, sin muchos diamantes pero elegante y sofisticado. Él había pensado que se parecía mucho a ella al comprarlo.
Intercaló la mirada varias veces entre su esposo y el brazalete, encantada, lanzándose a sus brazos para besarlo en agradecimiento.
-¡Es precioso!- dijo contenta en sus labios -Gracias.- susurró, repartiendo pequeños besos por todo su rostro mientras él se dejaba hacer con una sonrisa tonta en su rostro.
-Que bueno que te gustó, ángel.- la miró hacia arriba con amor, acariciando la piel descubierta de sus piernas.
-¡Me encantó, lo amo!- dijo. Tomándolo de la caja. Él se lo quito suavemente. Ayudando a ponérselo.
-Pequeños diamantes para no opacar al más grande de todos- dijo él y a ella se le desfiguro el rostro de ternura con lágrimas comenzando a picar detrás de sus ojos. ¡no vayas a llorar! Se reprendió internamente. Pasando los brazos por su cuello y abrazándolo, escondiendo así sus ojos cristalinos.
Después de separarse del abrazo que duró por siempre ella le sonrió amplio, nerviosa e impaciente por la sorpresa. Había llegado la hora y su garganta lo sabía, ya que se le había cerrado con un nudo de emoción.
-Yo... No te traje diamantes.- pronunció, estirándose para tomar su bolsa de la silla de junto, sin levantarse de sus piernas. Él le besó el hombro tranquilamente. Poco le importaba que ella le diera un regalo, la verdad. Para él era suficiente tenerla allí, sentada en sus piernas y festejando un año más juntos. -Pero es tan invaluable como uno- Ella tomó una caja azul marino, ya con lágrimas comenzando a nacer en sus ojos, las hormonas la estaban traicionando.
Dejando nuevamente la bolsa a un lado se giró, tomando una de las manos que acariciaba distraída su piel y colocando la caja en ella, mientras entrelazaba sus dedos con la otra, dejándolas descansar cerca de su vientre, haciendo que pareciera un acto sin importancia pero con toda la intención. Emmett rió, extrañado al sentir sus manos temblar.
-Feliz aniversario, cariño- dijo, dándole una sonrisa, ya sin poder sostener las lágrimas que viajaban libres por sus mejillas. Emmett le dio una mirada sin comprender, besando una lágrima antes de abrir la caja con la ayuda de ella que la sostenía.
En su interior, un pequeño chupete blanco con el escrito "mi papa es el número uno" en el frente. Él se quedó en blanco, tomando el chupón en su mano y detallándolo.

Rosalie pudo sentir cuando su respiración se atascó, apretado la mano en su vientre. Ella unió la otra mano sobre la masculina y fue cuando Emmett reaccionó, juntando las piezas que el shock no lo había dejado encajar.
Ella soltó una risita a través del llanto cuando sus ojos se encontraron, observando como comenzaban a cristalizarse los grises de él y causando el nacimiento de más lágrimas en los azules de ella.
-Oh, Rose.- soltó en una exhalación. Encerrándola en un abrazo de felicidad y gratitud. Era el mejor regalo del mundo. -¿Pero...?- ella negó con la cabeza, poniéndole un dedo en los labios, sabiendo lo que iba a decir.
-Está todo bien.- informó, sintiendo la caricia de él que secaba sus lágrimas -Ya estoy en control y tomándome la presión diariamente.
-¿Desde cuándo lo sabes?-
preguntó suavemente. El camarero que les traía el postre pasó por su lado al verlos en el íntimo momento, dejándoles su privacidad.
-El día que te fuiste, salí a hacerme los exámenes. Me sentía diferente
.- ella se encogió de hombros. -Dicen que las mujeres presentimos este tipo de cosas.- él le acariciaba el cabello, sin apartar los ojos de su vientre aun plano con ojos risueños, mientras ella no podía borrar la sonrisa de su rostro. -¡Seremos papas!- aun le costaba creerlo. Los médicos le habían advertido que sería un embarazo complicado pero ella haría hasta lo imposible por tener a su bebe.
-Seremos una familia- la corrigió. Había sido siempre uno de sus más grandes anhelos, una gran familia pero se había conformado con solo tener a la mujer de su vida al saber los antecedentes de hipertensión y los riesgos que se corrían, así que prefirieron dejarlo en manos del destino. Sonrió enamorado, tomándole el rostro para juntar sus frentes, dichoso. -Los voy a cuidar, siempre.- sentenció solemne. Sellando con un beso aquella promesa.

….

Emmett escuchó el grito de un niño que le heló la sangre. Corriendo a la entrada, rogando por que fuera su hijo o su sobrino.

Tony venía aferrado al cuello de su padre como si su vida dependiera de ello y cada que intentaban apartarlo de él profería un grito que te ponía la piel de gallina. Un grito de pánico, de auxilio que nadie entendía. Estaba sucio, lleno de lodo, como si hubiese arrastrado por el suelo y parecía estar en estado de shock.
No quería que nadie lo tocara, sólo ayudó el hecho de que su abuelo estuviera allí para tranquilizarlo y que Esme lo sostuvo, llorando a mares al ver a su nieto en aquel estado que el niño salió de su estado, abrazándola y comenzando a llorar y a drenar de alguna manera lo que fuera que lo hubiese puesto así, dejándose revisar.
Él miraba a su sobrino temblar como una hoja de papel en la camilla. Los médicos encima de él midiéndole la presión, revisando todas sus articulaciones y su cuerpo. Tocando cada centímetro de piel, buscando algún indicio de maltrato que explicara la condición del pequeño. Sus ojos asustados, atento a los movimientos de cada persona de manera frenética, con miedo.
Edward miraba a su hijo con dolor, el dolor de un padre que no sabe cómo ayudar a su hijo. Emmett en cambio comenzó a buscar por todos lados, corriendo a la salida para ver si llegaba otra ambulancia con su hijo pero solo veía policías entrar y salir y una multitud comenzando a aglomerarse en el lugar, tanto habitantes de la zona como periodistas.
Gruño dentro de su rabia. Él era periodista pero le enervaba la prensa amarillista que sólo estaban en busca de arruinarles la vida a los demás y de dejarlos sin vidas privadas.
-¿Ian?- preguntó al primer policía que pasaba pero no obtuvo respuesta. Jasper venía entrando con Bella. Ella Traía a Renesmee llorando en sus brazos y no lo vio, simplemente pasó por su lado como una bala, desesperada. Entregándole a la bebe a la primer cara conocida que encontró y corriendo al encuentro de su hijo.
-¡Tony!- la escuchó llamándolo y vió como apartó a Esme de manera rápida, apretando al pequeño en sus brazos. Estaba tan aliviada, tan agradecida de que estuviera bien, que estuviera allí que no podía hablar. Sólo lágrimas corrían por su rostro mientras lo sostenía y lo tocaba en todas partes. Brazos, cara, piernas. Era él, su pequeño.
-¡Emmett!- lo llamó Jasper al llegar a él. Sus botas y pantalones cubiertos de lodo. Al parecer también se había adentrado al bosque en busca de los pequeños.
-¡Jasper! ¿Dónde está Ian?- preguntó rápidamente. Las esperanzas empezando a nacer dentro de sí.
Si su sobrino había aparecido, su hijo también lo haría.
-Aun lo están buscando, Emm.- informó el rubio con rostro afligido. La cara de Emmett decayó en un segundo. -Estaban en una zona muy adentrada del bosque. Prácticamente no se puede entrar en auto. Están utilizando los perros de rastreo, son más de 20.000 hectáreas de bosque.
-¿Pero qué dicen de mi hijo?-
estaba desesperado.
-Al parecer alguien los había raptado y llevado a las afueras. Ellos solos no pudieron llegar allí, Emmett. Es lo que dicen.- Jasper miró sobre el hombro del moreno, observando a su esposa que trataba de calmar a una llorosa Renesmee.
-¿Cómo dieron con Tony?- preguntó bruscamente. Comenzando a sentir como la ira crecía en su interior. Escuchaba los flashes y el estallido de las cámaras detrás de ellos mientras la policía trataba de contener a los fotógrafos ya que se encontraban en la entrada de un hospital público. Él sentía como si lo estuviera viviendo desde otro cuerpo.
-Edward junto con uno de los perros lo consiguió. Estaba acurrucado a un árbol- culminó Jasper. -¿Cómo esta Rose?
-Tuvo un alzamiento brusco de la presión por la impresión.- dijo empuñando las manos a los costados. El sentimiento de culpa lo estaba volviendo loco. -Le causó un aborto.- Emmett escuchó la maldición proferida entre dientes por su cuñado y como su rostro se afligía. Él encontraría a su sobrino a cualquier costo.
-Ve con ella. Yo me encargo de buscar a Ian, solo vine a traer a Bella.
-¡Yo Tengo que ir, Jasper! Tengo que encontrar a mi hijo. Me está matando la culpa.
- pronunció ahogado, desesperado.
-Emmett es algo que le puede suceder a cualquiera.- trató de calmarlo, sabiendo lo difícil que esto podría estar siendo para él. Emmett se giró, golpeando el primer muro que consiguió.
-Se lo prometí, Jasper.- dijo, hundiendo el rostro en sus brazos -Le prometí cuidarlos siempre. ¡No la puedo ver a los ojos después de esto!- se ahogó con su propio llanto –No puedo…

-Emmett…- Jasper intento acercarse para brindarle algo de apoyo de alguna manera pero él se lo sacudió, mirando hacia la puerta del hospital con determinación y corriendo dentro. Tenía que saber el paradero de su hijo como fuera. Llegando a la sala de emergencia apartó a Bella de su hijo, tomándolo de los brazos y sacudiéndolo ligeramente. Él era el único que podía saber el paradero de su hijo.
-¿Anthony.- llamo al pequeño quien lo observo con ojo nublados –Tony soy yo, el tío Emmett- le sonrió, intentando que el niño lo viese sereno –¿Tony, dime donde esta Ian?- después de un latido él lo miro con ojos amplios de pánico, iniciando a respirar rápidamente y a temblar al solo sentir aquel nombre mientras su mente parecía perderse en algún lado. No profirió ninguna palabra y un minuto después algo comenzó a escurrir de la camilla, el niño de siete años se había orinado.

Las manos de Bella se fueron a su boca, deteniendo un sollozo desgarrador. ¿Qué le habían hecho a su hijo?

…..

Eran las siete de la mañana en casa McCarthy. Ninguno de los que ahora se encontraban en la sala había podido dormir en toda la noche, entre los gritos entre sueños de Anthony luego de obtener el alta a altas horas de la madrugada, Rosalie aun en el hospital e Ian que seguía desaparecido.

Bella velaba el sueño de su hijo de siete años en brazos que cada tanto se despertaba entre llantos y gritos de pánico. Sus sueños lo estaban atormentando, haciendo lo mismo con su madre que sentía a su corazón arrugarse con cada grito de su pequeño. No había pronunciado palabra por más que le preguntaran que le sucedía, simplemente se acurrucaba, temblando y cerrando los ojos con fuerza, como si estuviera evitando ver algo.

Edward en cambio se encontraba de pie, con la mirada perdida. Él tampoco había dicho palabra desde que había encontrado a Anthony, parecía nervioso y perdido de algún modo.

Emmett y Jasper habían pasado toda la noche bajo el frio invernal en busca de Ian, sin descanso pero no habían encontrado ni siquiera un pequeño rastro. Era como si se lo hubiese tragado la tierra y su padre estaba destrozado, con la cara enterrada entre sus manos, llorando en silencio. Habían pospuesto la búsqueda unas cuantas horas porque había comenzado una gran ventisca. Emmett había continuado solo, hasta donde sus fuerzas y recursos lo habían acompañado ya que no se podía adentrar en lo profundo del bosque por más que quisiera.

-I bambini sono scomparsi la notte del festival dei krampus. I carabinieri hanno trovato a uno di loro in fondo al bosco di trento, vicino a la pozza di fassa, ma il suo cugino, Ian McCarthy e ancora perso. (Los niños desaparecieron la noche del festival del Krampus. La policia ha encontrado a uno de ellos en el fondo del bosque de trento, cerca de la poza de fassa pero su primo, Ian McCarthy esta aun perdido)- decía la mujer en la televisión. La noticia había comenzado a girar el estado y el país desde la noche pasada sin que pudieran contenerla. Los celulares de todos sonaban pero nadie estaba en condiciones de atender llamadas para responder preguntas.
-Tutte le persone dicono che è stato lo zio del bambino a rapinarlo perché non ha un buon rapporto col cognato. (Todas las personas dicen que fue el tío del niño a raptarlo, porque no tiene una buena relación con el cuñado.)-
todos en la habitación pusieron atención al anuncio. ¿Qué demonios estaba diciendo?

-"Ho visto a i due bambini nel festival con il signore di occhi verdi. Erano di fianco a me prima dil casino. Il signore di capelli neri era andato a prendere bevande per tutti."(He visto a los dos niños en el festival con el señor de ojos verdes. Estaban a mi lado antes de la locura. El señor de cabello negro había ido a comprar bebidas para todos.)- decía un señor mayor, que los chicos no habían visto en su vida.

-Si parla di brutto raporto tra di loro, possiblemente perche il Sr. Cullen sia innamorato da anni dalla Sra. Rosalie McCarthy, Moglie dil Signore McCarthy, chi è stata versa ieri sera nell'Ospedale Centrale, ed e la mamma del bambino ancora perso. (Se habla de una mala relación entre ellos, posiblemente porque el Sr. Cullen este enamorado de anos de la Sra. Rosalie McCArthy, esposa del sr. McCarthy, quien ha sido ingresada ayer en el hospital central y es la madre del niño aun perdido)
-¿Perché il piccolo Tony è tornato a casa ed Ian e ancora scomparso? (¿Por qué el pequeño Tony ha regresado a casa e Ian esta todavía desaparecido?)-
Pregunto la mujer a la cámara Faremo una ricerca sull'argomento e avremo tutti i dettagli per voi pronto (Haremos una investigación al respecto y les tendremos todos los detalles para ustedes pronto.)- Edward apago el televisor de manera brusca, sintiendo su cara arder de la ira.

-¿Cómo pueden decir ese tipo de cosa?- dijo Bella, mirando a su marido. Preocupada.

-Es un pueblo pequeño, Bella. Es obvio que cosas como esta hacen sucesos. – contestó Alice, mirando con el ceño fruncido al aparato ahora apagado.

-Pueblo chico infierno grande, dicen.- culminó Jasper, junto a ella.

-¡Maldita prensa!- masculló Edward, tomando su chaqueta del perchero y saliendo del lugar, casi estrellándose con Esme que venía entrando.

EMmett se puso de pie como un resorte al ver a su esposa con la mirada gacha arrasttando los pies con Carlisle guiándola. No había tenido el coraje de ir por ella cuando le habían dicho que le darían de alta hoy, no cuando había agotado los recursos en la búsqueda de su hijo, no cuando por su descuido ella no iba a ser la misma de antes.

Rose alzo la mirada, estudiando el lugar y deteniéndola en él, esperando una palabra que nunca llego, "Apareció" era la única cosa que quería oír. Sus ojos azules enmarcados por un aro rojo que dejaba ver todo lo que había llorado

Sin decir nada comenzó a subir las escaleras, con Esme tras ella. Emmett las siguió después de un latido. Él sabía que tenía prohibido crearle estrés a su esposa, lo sabía. Pero necesitaba hablar con ella, necesitaba decirle que lo sentía en el alma, que lo había intentado todo, agotado los recursos en la búsqueda. Necesitaba sentirse menos culpable, menos miserable.

La encontró acurrucándose en la cama mientras Esme la cubría con una manta. Ella se sentía helada hasta los huesos, como si su cuerpo no profiriera más calor, como si se hubiese apagado algo dentro de ella.

-¿Estaré abajo por si me necesitas, ok?- le hizo saber la morena, besando su frente pero no obtuvo respuesta. No le dijo nada al moreno de pie en el marco de la puerta porque no había nada que sus ojos no se lo hubieran dicho ya. En ellos se leía "Apoyo incondicional." Ella le dio un beso en la mejilla y salió, dejándolos solos.

Él trago, mirándola acurrucada en la enorme cama de leño, como si fuera un animal herido, y lo era. Ella estaba herida por dentro. Caminando con paso vacilante se arrodillo junto a ella, temiendo tocarla, temiendo quebrarla aún más. ¿Qué había hecho?

-Rose…- la llamó, con el rostro afligido y la voz temblorosa. Ella no se movió, las lágrimas silenciosas resbalándose por sus sienes, era como si no pudiera contenerlas. –Lo siento- pronuncio, quedándose de rodillas frente a ella, con la cabeza gacha y uniéndose a su dolor silencioso.


Edward va a tener mucho que ver en esta historia =) para las que son amantes de el.

Espero les haya gustado y espero sus mensajitos ;D gracias a las que han comentado! besos

y felices pascuasl =)