Advierto que llore escribiendo esto, por favor no lloren y tómenlo por el lado suculento.


Enojarse es más fácil Capitulo 3

Se puede llorar sin lágrimas

"Es inoportuno de mi parte, pero realmente me gustas. Sé que eres un malhumorado pero siempre me animas a seguir entrenando, puedes encontrar esto un poco extraño ya que los dos somos hombres, pero me alegraría que me dieras una respuesta adecuada"

Aquellas palabras había escrito en la carta, la había sellado y entregado en el casillero del pelinegro, se sentía algo nervioso ya que nunca había escrito una carta, estaba orgulloso de su creación, Kageyama no podría resistir a sus encantos y caería bajo sus brazos.

- Así que ya entregaste la carta? - caminaba tranquilamente con Suga por los pasillos, era la hora del almuerzo y se dirigían a un lugar apartado para comer juntos.

- Si... - respondió con algo de vergüenza sonrojándose un poco - Fue un poco vergonzosa escribirla - hizo un puchero.

- Supongo que solo debes esperar a que la lea para hablar con el - sonrió mientras juntaba ambas manos.

- Esto me pone nervioso - temblaba como gelatina, como podría mirar a los ojos a Kageyama después de eso.

- No te preocupes, estoy seguro que será amable contigo podría decirse que puede que te corresponda - le dirigió una mirada coqueta.

- Suga-san cree eso?! - sus ojos se iluminaron repentinamente mientras se colgaba de la ropa del mayor.

- Si, Kageyama parece estar muy encariñado contigo - le miro con determinación haciendo que el pelinaranja se sonrojase y cubriera su rostro con sus manos.

- P-por favor no diga más, mi corazón no puede con tanto - se apegó a la espalda de Suga, caminando como si de madre e hijo se tratase.


Ya en el gimnasio, Suga entrenaba como siempre, sus levantadas eran cada vez más limpias se podría decir que había mejorado muchísimo. Hinata remataba muy fuerte sus levantadas se podía decir que más de lo habitual, no podían hacer ese ataque rápido pero podían aumentar el impacto.

- Haz mejorado bastante Suga - el capitán le pellizco las mejillas ganándose un intenso sonrojo de parte del peligris.

- Todos hacen lo mismo, porque yo no - quito aquella cara de inocencia poniéndose un poco más atrevido como si lo retase con la mirada.

- Suga-san es el mejor! - se escuchó a Tanaka, Nishinoya y Hinata gritar lo mismo mientras corrían a abrazarle, apretándolo lo más que podían.

- Oigan ya basta - les dio pequeñas palmadas en la espalda - Vuelvan a entrenar - les dedico su mejor sonrisa.

- Si mama! - gritaron volviendo a entrenar como siempre lo hacían.

Suga los miro confundidos para luego mirar hacia el capitán que curiosamente estaba sonriendo, se podría decir que el peligris casi le saca el alma con sus cariñosos "golpecitos de amor".

Nishinoya y Ennoshita recibían los remates de Tanaka y Asahi, Hinata remataba y Tsukishima lo bloqueaba, Yamaguchi y Daichi saqueaban, y bueno Kageyama y Suga descansaban un rato.

- Suga-san - llamo su atención, el pelinegro le miraba de reojo.

- Pasa algo Kageyama-kun - volteo su rostro hacia el mientras juntaba las piernas como si fuese un niño.

* Tal vez vaya a preguntarme que responderle a Hinata?

Le tomo de sorpresa que este le tirara del brazo acercando sus rostros más de lo habitual se podría decir que rozaron narices.

Un sonrojo inevitable se reflejó en todo su rostro mientras temblaba un poco, lo aparto mientras se levantaba rápidamente.

- Oye - se quejó Suga mientras fruncía el ceño, su corazón se llevó tremendo susto por aquello, acaso quería matarlo de un infarto.

* Que le pasa, está súper raro.

Escucho a él pelinegro disculparse mientras se levantaba y volvía a practicar junto a Hinata. Parecía no haber cambiado ni un poco con él, de verdad había leído la carta del pequeño, se supone que llego temprano para ponerla en su casillero y que lo leyera cuando llegase.

Que se supone que pasaba? Le hizo un par de señas a Shouyou para que se acercara, ya presentía que había metido la pata.

- Suga-san, pasa algo? - seco el sudor de su cara con su camiseta, mientras respiraba agotado.

- Que escribiste en la carta? - se inclinó a su altura - Dime que no hiciste una estupidez? - lo acudió un poco para que este pensara con claridad.

- No creo haber escrito nada fuera de lo común -puso sus dedos sobre su mentón pensando, pero de repente abrió los ojos como platos, como si hubiese recordado algo.

- No me digas que... - el peligris pasó una de sus manos sobre su cara, ya venía ver lo peor.

- E-es que - miro hacia todos los lados mientras juntaba sus piernas del nerviosismo - O-olvide poner mi nombre - luego oír aquello Suga le reprocho el resto del entrenamiento.

...

- Ya no llores Hinata, de seguro que si hablas con él se arreglara todo - volvía de nuevo su papel de maternidad, cargaba a Hinata mientras este se lamentaba a gritos.

-S-sugaaaa-saaaaan! Buaaaaaahhhhhh! -gritaba tontamente mientras sonaba la nariz de vez en cuando.

- OYE! TE DIJE QUE TE CALMARAS YA! - grito reclamándole con el dedo, Hinata tembló y miro hacia él.

- Pero cuando sepa que fui yo, me va a odiar - sus ojos seguían aguándose mientras se aferraba al pecho del vice capitán.

- Si no lo intentas nunca sabrás sus sentimientos! - sus ojos se aguaron un instante, le había recordado tanto a el mismo.

- Suga-san no llore - puso sus manos en las mejillas del peligris mientras las rozaba suavemente - Es todo mi culpa, Suga-san no merece llorar por mi culpa - no podía decir nada más volvió a llorar como tonto pero esta vez Suga se le había unido.


Lloraron todo el camino a casa, Hinata había recogido todo lo que llevaría al campamento y se quedó en casa del vice capitán. Estaba muy preocupado por el, parecía muy deprimido, no quería quedarse pensando el de ojos avellana, era como si no pudiera cuidar de si solo (aunque aparentara todo lo contrario) Para el Suga-san es una maravillosa persona y nadie merece sus lágrimas.

El y Hinata cenaron juntos y fueron a dormir casi inmediatamente, Koshi quiso preparar un futon para el pelinaranja pero este insistió tanto que quería dormir con la madre del equipo que al final tuvo que aceptar.

-Suga-san? - ya cubiertos con las mantas, se daban la espalda. Hinata seguía preocupado era como si el mayor quisiese hablarle con la mirada, y no podía ignorar aquellos ojos avellana mirándole de tal forma.

- Mmmm?...No puedes dormir? - su voz se oía frágil, como si no tuviese energías para hablar.

- Suga-san está enamorado? - volteo quedando frente a su espalda.

-... - suspiro algo pesado, esto claramente fue percatado por el menor.

Le tomó por sorpresa, nunca se había percatado de aquello. Empezó a intentar recordar las caras de Suga mientras estuvo con él, había leído en una encuesta que si mirabas a alguien por más de 5 segundos y tus pupilas se dilataban era una clara insinuación de atracción. Una mirada dolida le cruzo por la mente, aquel momento de soledad que había notado hace un par de días, llamaba a gritos de dolor a alguien pero no podía recordar su rostro. Quién era?

No tardo en pasar aquella idea alocada, era una hipótesis y no pedía nada preguntado.

- El capitán? - pudo notar como este rápidamente también dio la vuelta.

- No te preocupes por eso, ya no importa - sonrió notándose algo cansado.

- Los sentimientos de Suga- san son importantes - vio al peligris fruncir el ceño mientras intentaba no llorar - Suga-san es importante - lo abrazo hundiendo su cabeza en el pecho del mayor.

Este respondió a la muestra de afecto apretando a Hinata contra él y tras un beso en la frente cayeron en los brazos de Morfeo.


* Tal vez no debería insistir...

Se encontraba en casa de su mejor amigo Tsukki le había propuesto querer pasar el rato con el (aunque claramente tenía otras intenciones en mente).

Hace aproximadamente un mes que había tentado a Tsukki a dormir con el intencionalmente ya que claramente le gustaba, siempre que podía se sentaba sobre sus piernas e intentaba tener más contacto, además de que tenía la mala costumbre de desnudarse en frente del ya era una costumbre.

Hasta que un día pillo a el Rubio en un momento de calentura y como siempre insistió en ayudarle dándole una pequeña sección de "masajes". Yamaguchi bajo tanto su pantalón como su ropa interior, pego su cara al suelo y alzo las caderas mientas cierto lugar palpitar, "Te lo puedo prestar si quieres", en un momento de debilidad de parte de Tsukishima ya estaba toqueteando al pecoso.

Le masturbaba lento mientras apretaba de vez en cuando la punta, gemía a lo bajo mientras sentía que pronto llegaría al clímax.

- T-Tsukki y-yo... AH! - intento advertirle pero ya se había venido sobre su mano - Tsukki... -mano llena de su esencia se dirigió en camino a su entrada, mientras que el pecoso dudaba con la mirada.

No tardo en sentir un dedo del lugar, sintió como le exploraba por dentro y hacia círculos dando paso al segundo y luego al tercero.

Intentaba gemir menos fuerte pero los dedos del Rubio eran bastante largos y no había tardado en encontrar aquel lugar.

-T-Tsukki... ah, ah... - impaciente tomo la aquella mano de Kei apartándola y salvajemente tiro a este hacia atrás, se había sumergido en el placer a tal grado de no poder controlarse.

Se levantó un instante para luego sentarse sobre las caderas de este, nuevamente saco la clara erección del Rubio y sin duda alguna la ubico en aquel lugar volviendo a intentar sentarse sobre ella, fue entrando poco a poco hasta entrar por completa dentro de él.

Yamaguchi tenía pequeñas lágrimas sobre sus ojos, realmente dolía un montón, aquel lugar se contraía apretando el miembro de Tsukki, lo sentía cada vez más, hasta que no pudo más y empezó a moverse por su cuenta.

Sus movimientos eran lentos, ya que moverse por su cuenta se le hacía bástate difícil. Noto que el rubio miraba hacia el suelo evitado la insinuante cara de su amigo.

Hubo un punto en el que Tadashi se separó de él y se acostó de espaldas mientras sostenía sus piernas.

- P-por favor... Tsukki - le pedía casi en gemidos que entrara en él.

Aunque claramente pronto se arrepentirían de aquello, los dos volvieron a ser uno. Sus movimientos fueron salvajes y de cada estocada lo sentía más dentro, sentía como si fuese a explotar.

- M-me vengo, Ah... Ah!- volvió a correrse y el rubio no y tardo en ser el próximo.

No todo termino ahí ya que esa vez lo hicieron algunas 6 veces en casa de Tsukishima. Y hasta ahora Tsukki y Yamaguchi lo hacían tanto que parecían conejos; en el gimnasio, en los baños, en casa, en aulas vacías.

Claramente a Yamaguchi le gustaba Tsukishima pero al parecer su inocencia le hacía ser más deseoso e influenciable, siempre le necesitaba para este tipo de cosas pero era claramente sexo sin amor, nunca llegaban aquellos besos o palabras de amor solo era coquetearlo un cómo, lamerlo en todos los lugares posibles y entrárselo en el trasero hasta el fondo.

* Me siento como una prostituta.

Volvían estar en el acto, aunque los sus gemidos eran constantes era como si lo estuvieran violando, claramente era su culpa por haber caído en la lujuria y tentar de esa forma a su mejor amigo. Aunque nunca perdía la esperanza de tener un amor mutuo ya que solía dejar sus labios separados en espera de un beso el cual nunca llegaba.

Era tan cobarde que nunca se atrevió a besarlo o siquiera hablar de qué tipo de relación tenían, solo le entregaba su cuerpo para satisfacerlo.

Luego aquello siempre se volvía a vestir y se iba o en el caso de ahora se fue dormir y le daba la espalda, aunque el pecoso siempre intentara abrazarle siempre se arrepentía, sentía que si tocaba aquel hilo en el que colgaba su relación, se rompería y no podría volverse a unir.

Era tonto querer sexo antes que la felicidad, pero aunque solo sus cuerpos estén juntos le daba aquel granito de esperanza, aunque estaba más que claro que Tsukishima no dudaría en cambiarlo por alguien mejor.

* Tsukki... Te amo

Sus lágrimas fueron silenciosas toda la noche mientras ellas no tocaran a Tsukki nunca las escucharía.


Quiero aclarar que amo a Tsukishima y le doy duro, okey ya paro.

Gracias por leer y por sus hermosas Review que me ayudan a seguir escribiendo.

salvaje.

El próximo Capitulo ahí IWAOIIIIIIIIII!