DISCLAIMER: bueno todo es de JKR, nada mío, etc.

Este es el penúltimo capítulo. En el siguiente prometo lemmon, que por ahí me pidieron se que este fic dice rated T pero a petición de una lectora lo voy a cambiar a M.

Espero que les este gustando el fic.


Chapter 3: mientras nuestro amor siga vivo.

HERMIONE POV

La enfermería parecía el punto de un almacén en donde están dando muestras de algo gratis, estaba repleta de gente, que en este momento se me antojaba inoportuna, no es que no los quisiera (a casi todos), pero ahora el único importante para mí era Severus, que justamente estaba recostado en la pared junto a mi cama y miraba a todos con desprecio "que raro", de hecho para mi toda esa multitud de personas solo querían entrometerse en mis asuntos, me miraban como si estuvieran en un espectáculo de un circo, ya me los podía imaginar contándoles a todos que sí era verdad que Snape y yo estamos juntos e inventándose cualquier cosa como que él me besaba, así frente a todo el mundo.

Bien, claro que esa multitud de la que me quejaba no eran más de ocho personas, incluso eran menos (Harry, Ron, Ginny, Neville, Luna, Lavender) y que la mayoría eran amigos míos, pero no me iban a negar que la repentina preocupación de Lavender Brown no era más que una disculpa para enterarse de lo que pasaba aquí adentro. "mi ro-ro y yo estamos tan preocupados por ti Hermione, en serio, es que él sí es tan lindo" pero quien se cree la estúpida esa, como si yo no fuera a entender lo que quería decir en realidad, ya me las pagaría, con mi Severus, nadie se metía y salía así sin más.

─ ¡estupendo! Hermione estas sanando muy rápido, creo que lo suficiente, como para poder continuar la recuperación en tu habitación en la torre de Gryfindor. – dijo madame Pomfrey, mientras retiraba el vendaje de mi brazo. Aun tenía cicatrices, no eran bonitas pero la poción que Severus me había dado las borraría casi por completo, así que no estaba preocupada por eso.

Lo que me tenía preocupada era volver a la sala común, cada vez que pensaba en ella, me acordaba de todos los sucesos que allí ocurrieron y entraba en una terrible depresión.

Los pecados que cometemos no son pecados hasta que no somos consientes de haberlos cometido, y esa es la razón de que yo no quisiera volver allí, porque no quería darme cuenta por completo de lo que había hecho, no quería revivirlo totalmente, ya que no me creía capaz de perdonarme después de haberlo hecho.

─Hermione, ya lo tengo todo, podemos irnos, ¿estás lista?─ preguntó Ginny, cerrando la mochila con mis cosas. Mientras que Severus me ayudaba a ponerme de pie.

Fue en ese momento en que mis nervios explotaron, sufrí un colapso nervioso y me eche a llorar mientras le gritaba a mi mejor amiga.

─ ¿enserio, te parece que estoy lista Ginebra? Pues déjame contradecirte─ yo nunca la llamaba de ese modo, sabía perfectamente que lo odiaba y siempre intentaba evitarlo─ Severus, no puedes dejar que me obliguen, yo no quiero ir, por favor─ rogué abrazándome a él y escondiendo la cara en su eterna túnica negra, él me abrazó.

─ vamos Hermione no seas tonta, la sala quedo de lujo la redecoraron, en serio, ¡está muy way! ─ dijo Ronald halándome de la túnica.

─ como la vuelvas a insultar zanahoria, te juro que te arrepentirás─ amenazó Severus casi rechinando los dientes. ─ ¿Qué no escucha? Dijo que ¡No! Quiere ir.

─ ¿Quién se cree usted, murciélago asqueroso?, usted no es dueño de ella.

Severus saco su varita y apunto con ella al pelirrojo.

─ Yo me encargo─ susurré al oído de Severus.

─ Mira Ronald, primero si él quisiera ser mi dueño, podría serlo y yo lo dejaría; segundo mejor te largas con tu noviecita y dejas de meterte en lo que no te importa y tercero mejor ten cuidado y no le vayas a vomitar nada en su linda blusita.

─ ¿y por qué haría eso? ─ preguntó totalmente desubicado.

─ Creo que no lo entenderías ni aunque te lo explicara con dibujitos, tu cerebro es tan ínfimo que te crees lo suficientemente valiente como para insultarme a mí y a Severus y aun seguir pensando que saldrás bien librado, ¡Ah! Por cierto, ínfimo significa pequeño. ─ Ronald giró sobre sus talones indignado y se dirigió al extremo de la sala donde se encontraba Lavender. ─ ¡traga caracoles! ─ solté apuntando a su espalda. Sé que no es digno disparar por la espalda, pero no lo iba a dejar ir así no más.

El rayo de luz roja pegó de lleno en el blanco, Ronald se encorvó y una arcada le entró de repente, haciéndolo escupir una enorme babosa café sobre el escote de su novia, que empezó a hacer un show impresionante.

Severus tomo mi mochila que ahora estaba sobre la camilla y me abrazo de la cintura mientras me dirigía hacia la puerta. Pero justo antes de salir.

─ Por cierto Weasley, está castigado, para mañana necesito que recolecte dos baldes de baba de babosa, le sorprendería saber lo útil que es para las pociones energéticas que usted utiliza en el quidditch, de hecho se usa casi pura. ─ Después de que Severus dijo esto las arcadas fueron más evidentes en ron y su rostro se tornó de un color verdoso, ─ espero que se divierta con sus nuevas amigas─ continuó en un tono despectivo. Me abrazo con más firmeza y me beso en la cabeza.

─Lo siento─ gesticulé para que Ginny me viera. Me arrepentí horriblemente de haberla gritado, pero ella me devolvió con gestos un "no te preocupes" y me tranquilice, ella era la única que sabía lo que realmente había pasado en el incendio aparte de Severus y Dumbledore. Y era la única persona que sabía desde antes lo de nuestra relación así que me entendió.

SEVERUS POV

─ Quédate aquí amor, vuelvo en unos minutos─ acaba de decirle a Hermione, dejándola en mi habitación. Ahora me dirigía al despacho del director.

"sorbete de curuba" estúpida contraseña, y ¿Qué carajos es una curuba?, Dumbledore y sus chocheras. La gárgola se movió, dándome paso a una escalera en caracol, que subía sola. La escalera se detuvo dejándome frente a una gran puerta de roble pulido.

─bienvenido muchacho, hace mucho que no venias a visitarme─ me recibió Albus con un sonrisa tan sincera que me sacaba de quicio, mirándome por encima de sus lentes de media luna.

─ Nada de eso, sabes bien porque estoy aquí y antes de que digas nada, debes saber que no voy a permitir que la obligues a hacer lo que no quiere y mucho menos admitiré que la vayas a expulsar del colegio ¿entendiste?, conmigo puedes hacer lo que te plazca, dispones completamente de mi empleo, eso sí, no me voy a ir del castillo hasta que ella haya culminado sus estudios. ─ dije casi sin respirar con palabras y frases atropelladas.

─ Tranquilízate Severus, siéntate, por favor─ dijo tomando una bandeja de plata y ofreciéndome esos caramelos de limón que tanto le gustaban, los cuales rechace mientras me dejaba caer sobre el sillón de cuero marrón, frente a su escritorio. ─ no creas que todo esto ha sido algo fácil de asimilar, ni yo lo hubiera pensado, sin embargo, me alegro mucho por ti muchacho, es una mujer adecuada para ti. Sé que como director no debería admitir estos comportamientos, pero no pensaran que voy a expulsar a la mejor estudiante que ha tenido Hogwarts en años, a dos meses de que culmine sus estudios, por causa de una decisión que solo respecta a ella, y además no voy a despedir al mejor pocionista de Londres, que justamente tengo trabajando para mí, por esa misma razón.

─ ¿Entonces no tomara ninguna medida de reprensión, director?─ pregunté anonadado con la respuesta que este me había dado, ya traía preparadas mil y una refutaciones para salirme con la mía y ahora me salía este con que era así de fácil y ya.

─ No Severus aunque necesito una promesa de tu parte, debes prometer que la cuidaras con tu vida y nunca más la lastimaras, a cambio ella podrá quedarse este tiempo en tu habitación y se graduara con honores como merece.

─ Lo prometo, señor.

─Excelente, no siendo más, hay alguien que te espera en las mazmorras, mejor no hacerla esperar ¿verdad?

─ Muchas gracias Albus, en serio.

─ Lo hago con gusto Severus, eres como un hijo para mí. ─ tu también lo eres, pensé, sí, Albus eres como el padre que nunca tuve, aunque no lo voy a admitir.

─ Ya lo sé hijo, ya lo sé.

─ ¿Eh? ¿Disculpe, ha dicho algo? ─pregunté, era como que pudiera leer mis pensamientos.

─ Nada, solo que cierres al salir. ─ contesto con parsimonia─ Una cosa más muchacho─ dijo cuando yo estaba en el quicio de la puerta─ La curuba es una fruta muggle que se origina en sud América, es deliciosa tendrías que probarla alguna vez.

HERMIONE POV

Es increíble pesar que era la primera vez que yo entraba en la habitación de Severus, a pesar de lo que muchos pensaban nuestra relación no era para nada sexual, de hecho el no había querido hacerlo hasta que yo me graduara, no le gustaba la idea de estar con una alumna, para él eso era como establecer una barrera entre ambos, porque siempre sería eso, una relación prohibida. Nuestra relación era más intelectual, menos física, era guiada más por los sentimientos, que por las pasiones. Claro que yo lo deseaba y estaba segura que él a mí, pero a pesar de mis esfuerzos por hacerlo cambiar de determinación, él nunca lo había hecho y me alegraba de no haberlo logrado, porque eso hacia nuestra relación mucho mas especial y bonita, porque era cien por ciento pura.

Estaba sentada sobre la cama de Severus, era grande y estaba cubierta con un enorme edredón negro, que caía grácilmente hasta el suelo, el dosel de la cama era de ébano, negro como todo lo demás y tenia tallada una serpiente bellísima. No tenia cortinas a diferencia de todas las camas del castillo, bueno las que conocía. Había detrás de la cama un gran ventanal falso que daba al lago negro, se veía todo ese mundo submarino, era fantástico, era como ir a un acuario, solo que en este se podían contemplar creaturas espectaculares como, sirenas, grindylows, tritones, incluso pasó por allí un tiburón martillo dorado, que brillaba como el oro cuando los rayos del sol le daban de lleno sobre la piel. No había tenido tiempo de mirar nada mas, porque la belleza de esa vista me tenía ensimismada, de repente un reflejo de luz dio de lleno contra un objeto que estaba sobre el escritorio y la habitación se lleno de millones de reflejos cristalinos, llamando mi atención.

Me acerque al escritorio de ébano, que hacia juego con la cama y lo encontré, era un anillo, precioso hecho en plata con un diamante incoloro, rodeando la piedra, como abrazándola había una delicada y delgada serpiente tallada con ojos de esmeralda pequeñísimos.

─ veo que ya no es sorpresa─ dijo Severus abrazándome por detrás, viendo el anillo sobre mi hombro.

─ L-lo siento Severus, no fue mi intención, es que…─ comencé a explicar un poco asustada por su repentina aparición.

─Shhh no es tu culpa amor, yo me he olvidado de haberlo dejado allí. ─ susurró en mi oído, cosa que hizo que se me erizara la piel. ─ ¿Qué dices entonces, aceptas?

─ ¿ahhh? ─ ¿estaba acaso haciendo lo que yo pensaba?, por dios ¿me estaba proponiendo matrimonio?

Me tomó por la cintura haciéndome girar y quedar frente a él.

─Hermione Jane Granger─ tomó una de mis manos y la beso mientras se arrodillaba─ te amo más que a nada en el mundo y prometo seguir haciéndolo por el resto de mi vida ¿aceptarías ser mi esposa? ─ me miro con esos ojos suyos negros azabache, que le brillaban con expectativa.

─ Por supuesto, que sí. ─respondí llorando de felicidad y lanzándome a su cuello mientras nos besábamos tiernamente.

Me sostuvo la mano y con una sonrisa satisfecha me puso la alianza en el dedo anular. Al momento en que el anillo toco mi mano la serpiente que se abrazaba al diamante empezó a deslizarse sobre este.

─ Significa que nuestro amor está vivo, cuando el movimiento cese será porque el amor se ha apagado. ─ explicó Severus.

─ Eso nunca va a pasar, ni la muerte podrá con él. ─ dije muy emocionada.

─ creo que nos hará falta esto─ espetó Severus, rebuscando en un cajón del escritorio, del cual extrajo una joya parecida a la mía excepto porque era de oro y en vez de la serpiente y el diamante tenía un león en miniatura con ojos de rubí. Que estaba recostado plácidamente sobre la superficie metálica. Lo puso sobre mis manos y yo lo admire más de cerca.

─ Es precioso─ dije admirada. ─ Severus Tobías Snape. Prometo cuidarte, respetarte y amarte por el resto de mi existencia, ¿aceptarías ser mi esposo?

─ Claro que si, bellísima sabelotodo. ─ contestó, a lo que los dos nos reímos de repente.

Deslicé la alianza por su pálido dedo y al instante, el pequeñísimo león se puso de pie y en gesto valeroso rugió enseñando sus pequeños colmillos.


Lucy: Gracias por leer el fic, me halaga que te guste espero que lo sigas hasta el final.

TequilaNervous: ¡hey! Gracias por leer mis fics, habrá muchos más lo prometo, oye ábreme un huequito en tu horda de sevmaniacas, de verdad yo leo tus fics y son de lo mejor, en especial me gusto el de deseando y esperando, no te dejo reviews en los q ya has completado porque de seguro no los ves, pero por ahí me pase por sueños y recuerdos y comente.

Evangeline Snape: gracias por leer el fic y apoyarme, es verdad la que no desee a este hombre tiene que estar ciega.

Eydren Snape: Como ya prometí, las escenas hot para el siguiente y ultimo capitulo; el viedeo de in demand me encanto, igual que la canción, quien fuera esta chica… gracias por la alert, el comentario y lo mas importante seguir mi historia.