_ Capítulo 3 _
Jean había escuchado todo lo que le ocurrió ese día. Lo hacía sentirse tan culpable, ya que, fue él quien insistió en ir a husmear ese pueblo y también él que prefirió hacerle caso a su instinto, y huir sin importarle su hermanito. Dejando que sucios humanos intentaran abusar de Eren.
Con la culpa recorriendo cada fibra de su pequeño cuerpo, y las lágrimas rodando por sus mejillas cual cascada. Fue donde su madre, que estaba en la cocina y se abrazó a sus piernas. Le contó todo, como su hermano había hablado y contado eso que le habían intentando hacer y de la culpa que lo carcomía por dentro. Carla lo abrazaba con fuerza, consolando a su pequeño, sabiendo que no era culpable de que los humanos fueran seres repugnantes.
Le hizo ver su error al no respetar su orden de no ir con los humanos, de aprender de ello y siempre pensar bien antes de hacer algo incorrecto. Pero, jamás le dio un regaño, no lo haría.
-0-
Eren dormía plácidamente, estaba muy agotado emocionalmente y era mejor así. Ya que, podía sentir la ira de Carla siendo transmitida, gracias a esa poca cantidad de sangre que transitaba por sus venas.
Era de noche, vio que Jean dormía en su habitación. Sentía que Carla estaba lejos, en el bosque precisamente, donde sus hijos no la sentirian como descargaba su ira.
Levi vio una enorme loba de pelaje marrón y hermosos ojos verdes—los cuales lucían rasgados y llenos de rabia—, dando vueltas y gruñidos. Pero Levi notaba los árboles destrozados a su alrededor, notando la fuerza de la loba.
—No te acerques, Levi. Puedo lastimarte.— la voz de Carla resonaba en su cabeza. Pero lejos de temerle y alejarse, usando su velocidad se abrazó con fuerza a su cuello.
—Mi madre nunca me haría daño ¿Cierto? — su tono bajo y sereno, hizo que Carla calmara su respiración y moviera su cola, dándole a entender al vampiro que todo estaba bien.
—Mi niño… — Carla se echó en el suelo junto con Levi, quien no dejaba de acariciar su cabeza —. Los humanos son seres horribles, como intentaron hacerle eso a un niño, los odio…
—No, mamá, no pienses asi de todos ellos, siempre habrán quienes sean buenos, como entre los vampiros y los hombres lobos. Por eso —dejó un beso en su cabeza —, no los odies.
Carla se dio por vencida, su hijo tenía razón y no quería sembrar el odio ese a sus hijos menores.
-0-
Algo estaba mal, extraño para ser exacto. Levi notaba el distanciamiento entre los hermanos, y eso no le gustaba. Veía que Eren intentaba acercarse y jugar con Jean, pero este se alejaba en silencio.
—No lo evites, eso lo hace ponerse triste, tanto como tú. — Levi había seguido a Jean al bosque, aunque eso lo fatigara al ser de día.
—Pero…
—Son hermanos… — Levi se había sentado bajo la sombra de un gran árbol, el calor era horrible. Atrajo a Jean y lo abrazó —. Se aman y esa culpa que sientes te tiene que hacer fuerte, debes proteger a tu hermano si es necesario. Pero, no te alejes de él…
El pequeño lobo asintió varias veces, Levi como premio le dio un suave beso en su frente causando una risilla en Jean. Pero, el vampiro no se esperó que el chico lobo se acercara y besara cerca de sus labios.
Jean sonrió con inocencia, ante el leve rubor que había aparecido en el pálido rostro de Levi. El mayor escuchó su risilla y lo tironeó de las mejillas en forma de venganza, susurrando cosas inentendible.
—Eres un mocoso travieso… eso debes hacerlo con una futura novia. — le regañó sin sentir realmente molestia, no lo veía como algo malo siendo un niño.
Cambiaron de tema, esperando a que el fuerte sol bajara y así regresar sin que Levi se agotara. Pero, una fuerte explosión los había aturdido, Levi miraba para todo lados, pero al notar que venía desde su hogar, algo dentro de él le advirtió que estaba muy mal.
Tomó a Jean que estaba aturdido por el ruido, y fue a toda velocidad a la casa. Lo que encontró al llegar, era un infierno de llamas consumiendo la pequeña casa. Trató de localizar a Carla y a Eren, pero solo sintió al lobito dentro de la casa. Dejando a Jean en el piso, entró entre el fuego y buscó a Eren quien estaba hecho bolita entre unos escombros que aún no se consumían.
Jean vio como Levi salía con Eren transformado en lobo entre sus brazos, su hermano estaba inconsciente y con algunos raspones.
—¿Y, mamá? — Jean preguntó en un hilillo de voz.
—No lo sé, no estaba… su rastro no está en ninguna parte. — dijo cabizbajo viendo como esa casa se volvía cenizas.
No podían quedarse, Levi sabía que los humanos aparecerían preocupados por el humo. Así que, tomó la mano de Jean y se adentraron al bosque, acompañados con un dolor horrible al perder su hogar y peor, a Carla.
-0-
Las cosas nunca fueron como antes, a Eren y Jean les hacía falta su madre, Levi intentaba animarlos pero estaba igual que ellos. Pero, debían buscar un lugar pronto, ya que los lobos iban a crecer rápidamente y eso podría ocasionar problemas en lobos machos, no importando ser hermanos.
Iban por un camino improvisado, del cual aparecieron dos hombres altos y de ojos rojos. Los cuales empezaron a hacerle preguntas a Levi por andar acompañado de hombres lobos, a lo cual Levi, solo afirmó que eran su familia.
Eso, no les agradó al par de vampiros, que haciendo uso de su gran capacidad atacaron a los lobos.
Para Levi, todo ocurrió muy rápido. Había visto como esos vampiros iban a matar a Eren y Jean y su mente racional se desconectó. Dando paso a una parte repleta de locura, unas alas nacieron de entre sus cabellos, las cuales fueron creciendo hasta casi cubrir su cuerpo por completo, unas filosas uñas aparecieron en sus manos, al igual que fieros colmillos. Pero lo extraño era que sus ojos cambiaban de color rojo a dorado a cada momento, ese color dorado era similar a cuando los lobos perdían la cordura.
Los vampiros fueron atacados por Levi, quién no les dio tiempo para defenderse, volviéndolos polvo al instante. Los lobos estaban estáticos, viendo lo aterrador que se veía Levi, temieron al verlo acercándose a ellos, pero él solo cayó de rodillas volviendo a sí mismo. Sólo con la diferencia que sus uñas estaban a la vista, al igual que unas pequeñas alas de murciélago en su cabeza.
—CONTINUARÁ.
