NOTAS DE LA AUTORA:

Aquí está el siguiente capitulo de mi fic, que está basado en el Dorama japones de HYD.

He tratado de apegarlo mucho a las personalidades y situaciones que manejan en el dorama, para dar un resultado más ameno.

Léanlo y espero que les guste :D


"Siempre disfrutaré a tu lado."

En cuánto Tsukushi abrió los ojos, tardó unos segundos en darse cuenta de la situación.

Miro las esteras del tatami y la decoración delicada de las paredes de madera; había un haz de luz que entraba por algún lado y que le daba calidez a aquel lugar que ya de por si era muy bello. Pero ¿Dónde estaba? Sintió su cuerpo recostado en alguna superficie blanda al ras del suelo: un futon. Pero algo además de aquella manta la rodeaba; le pareció que eran un par de brazos. Y de pronto recordó todo lo que había sucedido el día anterior.

Ayer en la mañana ella y Doumyouji habían regresado a Japón, luego de estar en aquella isla solitaria, porque todo fue una treta hecha por sus padres. Todo el modo lo sabía y a modo de disculpa, los F4 les habían organizado una ceremonia privada para la boda… así que…

¡Quién estaba recostado a su lado era Doumyouji! O Tsukasa, mejor dicho, ya que había más de un Doumyouji en aquella habitación. Saber aquello la reconfortó muchísimo.

Se arropó más entre los brazos de su esposo, que le rodeaban el cuerpo… y al hacerlo, incluso sintió algo nuevo: La mano de Tsukasa había entrado entre los pliegues del Yukata de algodón que ella vestía, y ahora él tocaba su cuerpo desnudo.

De inmediato se sonrojó y estuvo a punto de arrojarlo lejos, pero recordó que él había estado débil la noche anterior. Además, el tacto de su cuerpo con la palma de la mano de él, le gustaba… Pero, ¿Ya estaría mejor? Se supone que ella debía estarlo cuidando y había terminado dormida también. ¿En qué momento la habría abrazado?

Repentinamente sintió el brazo de él moverse para tratar de zafarse de la prisión que suponía el peso de ella; y acto seguido se movió la mano de él, tanteando el sitio donde se encontraba.

– Ah. Eso… ¿Qué narices crees que estás haciendo? – le preguntó ella.

Tsukasa tardó unos segundos en responder. – ¿Ha? ¿A qué diablos te refieres? – su voz se escuchaba todavía pastosa, por que recién estaba reaccionando. Y movió la mano un poco más, volviendo a rozar la piel contra la de ella.

– ¡Deja de hacer eso! ¡Deja de tocarme! – No podía verle la cara por estar de espaldas a él, pero agradecía que fuera así, porque sino él la vería sonrojada.

Por fin él se dio cuenta. – Ah, ah… esto… esto no. – Ella lo apartó a codazos.

– ¡¿Quién te crees para tocarme así?! – ella hizo ademán de levantarse, pero de inmediato fue sujetada y obligada a darse la vuelta.

Doumyouji la miró un par de segundos y acarició sus mejillas sonrojadas. – Soy tu esposo. Soy el único que podrá… tocar… tocarte. – La voz se le hizo nudos en la garganta ¿Esto lo ponía nervioso?

Él no dijo nada más y se acercó para capturar sus labios en un beso. Al principio fue amable y delicado; pero al ver que ella no protestaba, comenzó a profundizar el beso, pese a que los labios le temblaban por el nerviosismo… aunque él no era el único nervioso. Lo cierto es que Tsukushi estaba disfrutando mucho de eso, por eso cuándo él separo sus labios con los suyos para saborearla más, ella no protestó. El sabor de los labios de su esposo, era algo admirable… cada fragmento sabía increíble.

Ese era un beso un poco ansioso; nunca antes se habían besado tan profundamente; nunca ninguno había besado de ese modo a nadie, por eso había cierta urgencia y torpeza en la forma de unir sus labios. Pero era increíble…

La sensación de aquel beso, más el tacto de sus manos acariciando el torso desnudo de él, quién a su vez la fue abrazando. Todo eso le gustaba. Y ni siquiera se separaron cuándo Tsukasa bajo lentamente la tela del Yukata que cubría uno de sus hombros. O cuándo la sujetó de la cintura, para atraerla más hacía él.

Finalmente, su marido se separó y la miró a los ojos; parecía pedirle permiso para continuar moviéndose. Y como ella no protestó, el giro la cabeza y se aceró lentamente hacía la parte descubierta del cuello de ella y su hombro. Le beso la piel una vez. – Tsukushi. – Le dijo, provocando que el cuerpo de ella reaccionara totalmente. Y él volvió a acercarse para tratar de besarle el cuello de nuevo.

Eso era maravilloso, pero quería volver a sentir sus labios en los de ella; quería volver a capturar su sabor. Su sabor…

De pronto, el estomago de Tsukushi gruñó.

– Ah. ¿Qué ha sido eso? – Él alzó el rostro y miro alrededor, con expresión de mal humor.

Ella trató de ignorarlo, pero sucedió de nuevo… la intensidad de ese momento se mermó.

– ¿Has sido tú? – Preguntó él, indignado porque algo lo interrumpiera.

– Ajá.

– Oi. No me irás a decir que… tsk. ¿Te ha dado hambre ahora?

– ¡Es tu culpa! ¡Tú me lo has provocado! Además no he desayunado.

– ¿Mi culpa? Ha. No es mi culpa que seas un pulpo para la comida.

– ¿Pulpo? ¿Así es cómo llamas a tu esposa? Imbécil.

– ¿Y así es cómo tu llamas a tu grandioso esposo? Ja. – Suspiró. Tsukasa se removió entre la manta y se sentó. – ¿Dónde ha quedado mi ropa? – Ella recordó que todo este tiempo él había estado sin ropa junto a ella, y se sonrojó de nuevo.

Él se enrolló la manta alrededor de las piernas y se puso en pie. Luego avanzó hasta el yukata azul que era para él y se lo colocó junto con las sandalias. – Ya. Anda, levántate. Iremos a comer.

Tsukushi obedeció y salió de la habitación tras él. ¿A dónde irían? Pero no hizo falta buscar demasiado; al parecer las empleadas ya les habían preparado el desayuno.

Tsukasa se había guiado por el olor y había parado en una estancia reconfortante, adornada con tonos marrones y verdes, y que tenía vista hacía un pequeño jardín. Ahí, colocado sobre una mesa baja, redonda, de color negro y que tenía tallado un árbol de cerezo en color crema, estaba el desayuno. Tsukushi quedó asombrada con todo aquello. La habitación era preciosa, y el desayuno consistía en una variedad de platillos japoneses típicos que le hicieron agua la boca.

Tsukasa avanzó y se quedó mirando aquello fijamente; ella también fue hasta la mesilla y se sentó en uno de los dos zabutones¹ con respaldo. – ¿No piensas acercarte a comer? Todo se ve delicioso y está casi recién preparado.

– Jmm. Creo que prefiero las sillas occidentales…

– Oh vamos. Esto no está nada mal… yo estoy acostumbrada a comer en un pequeño chabudai².

– Eso es porque no viviste como su majestad.

Tsukushi suspiró; su esposo a veces era un testarudo. Pero tomó uno de los cuencos que ahí había y abrió la vaporera que les habían dejado con arroz; le lleno el cuenco y lo insto a sentarse frente a ella.

Finalmente él accedió y comenzó a comer, mirando fijamente a su esposa. Tsukushi comenzó a comer, probando una deliciosa sopa de miso, variedad de gambas, pescado y demás platillos. –Oh. Todo está delicioso.

Él le sonrió, mientras se llevaba un trozo de okonomiyaki³ a la boca. – Siempre que estás comiendo, pareces disfrutar mucho. Glotona. La comida suele hacerte muy feliz.

– Ara, ara… no me llames glotona. La comida no es lo que me hace más feliz; primero está Doumyouji.

Él se quedó quieto unos segundos ¿De verdad nada la hacía más feliz que él? – Eso es porque soy maravilloso. – Sonrió ampliamente. – Ah. Anda, prueba esto, es muy bueno. – Y le dio a probar el okonomuyaki que él comía.

Ella aceptó lo que él le daba, masticó y tragó. – Y tú, pareces ser más feliz cuando hay algún cumplido hacía ti, y tienes algo que te gusta.

– Si te tengo a mi lado, y eres tú quién me dice cumplidos, entonces podré disfrutarlo mejor.

A veces el era muy testarudo; pero ella agradecía cuando le decía esas cosas tan sinceramente.

– Oye, quiero hacer esto todos los días. – le dijo Tsukasa. – Quiero comer y disfrutar así a tu lado siempre; tú ya me lo habías prometido.

– Vale. Pues si es contigo, no tengo ningún problema en aceptar.

Su esposo dejo el cuenco en la mesa y se acercó hasta ella; luego le beso el cuello. – Siempre estaré contigo.

Ella estaba muy feliz. Por fin estaba disfrutando plenamente con el hombre de sus sueños; y ya nada podría separarlos.


Pues, acá les dejo el significado de aquellas palabritas que use. :3

Zabuton¹ - Es un cojín que se usa para sentarse en el suelo. El respaldo al que ella se refiere, es un Zaisu que es como una silla occidental, pero sin patas. El zabuton está montado sobre el zaisu.

Chabudai² - Es una mesa pequeña por tener patas cortas. Generalmente son plegables y se pueden guardar fácilmente para ahorrar espacio. Las hay muy sencillas, o bastante elaboradas, dependiendo del gusto del que va a usarlas. .

Okonomiyaki³ - Es un platillo japonés que consiste en una especie de "tortilla" o pan plano, hecho de una masa especial, y que lleva por encima varios ingredientes que varían dependiendo del gusto de quién la coma o de quién lo prepare. Se prepara la base de masa, se fríe en una plancha con los ingredientes encima, y es rociado con una variedad de salsas al gusto.

Oi. Y siento mucho haber arruinado repentinamente la escena entre ellos; pero es que no pude evitarlo, me pareció entretenido plantearlo así XD Quiero probar que tanta paciencia tendrá Tsukasa Pero prometo que cada vez iré poniendo más acercamientos entre ellos...

Si les está gustando el fic, me gustaría que me lo hicieran saber en un Review y si no, pues que siguieran mi fic.

Y pues, hasta el próximo capítulo; espero no tardar mucho en actualizar. ;3