---------------------------------- (linea continua) quiere decir que la historia cambia de escena o personaje de quien se narra

Nota: Los personajes de esta historia son completamente propiedad de la grandiosa Rumiko Takahashi

"Compañeros en la Soledad"

Capitulo Tercero

Del parque se dirigieron a la estación, Inuyasha intentaba mantenerse calmado, a pesar de haber estado en ese mundo varias veces, no lograba acostumbrarse y se mantenía a la defensiva, además habían cosas que no conocía aún y una de esas era el tren que los llevaría a su destino, Kagome nunca lo había llevado en uno de esos, al principio dudó entre subirse o no, pero al ver que Akane esperaba a que subiera, decidió arriesgarse y subir, intentando mantener la calma, en especial cuando las puertas se cerraron solas y este comenzó a moverse.

-¿¿Que te pasa Inuyasha?? ¿¿Te sientes mal??¿¿ No te gusta el encierro??- Preguntaba la joven preocupada

-¡¡¡Keh!!! Algo así...- Decía el hanyou tratando de mantener la calma.

Inuyasha miraba el recorrido que hacia el tren interesado, era primera vez que se aventuraba a ir tan lejos del templo

El recorrido fue corto, por lo que no hablaron muchas cosas, cuando bajaron del tren Akane le pidió al hanyou que cerrara sus ojos y que confiara en que Ella guiaría sus pasos.

Inuyasha acepto intentando hacerse el desinteresado.

Akane no queriendo que este hiciera trampa tomo un pañuelo y se lo colocó como venda en los ojos. Inuyasha se sintió envolver por el aroma de la prenda que no era otro que el de la chica

Akane tomo su mano para poder guiarlo, este al sentir el contacto suave no pudo evitar sonrojarse, Akane tampoco se quedo atrás

-Ya falta poco- Decía la joven, al sentir la ansiedad de su amigo

-¡¡Keh!!-

De repente todo el ruido que había de autos y gente desapareció, siendo reemplazado por una suave brisay un aroma que le era bastante familiar al hanyou

-Bueno Inuyasha ya llegamos, puedes mirar- Decía la chica emocionada

Inuyasha rápidamente se saco el pañuelo de los ojos, quedando a su vista un hermoso campo, con flores y árboles. Lo mejor de todo era que no había gente por ningún lugar cercano.

-"Vaya se parece un poco a mi época" – Pensaba el hanyou sonriendo de medio lado- ¡Keh!-

Y sin decir nada mas fue a sentarse directamente bajo un árbol de sakura.

Akane al ver el lugar donde se instalaba Inuyasha, recordó que aquel era el mismo lugar donde compartieran con su familia cuando su madre seguía con vida, por lo que sin querer su expresión se torno nostálgica.

Inuyasha notó su cambio de ánimo y la vio preocupado

-¿Estas bien? ¿Te pasa algo?-

Akane sacando una suave sonrisa - No te preocupes, es solo que aquel lugar donde estas, es el mismo lugar donde nos colocábamos con mi familia cuando solíamos venir, y eso me trajo recuerdos de mi madre-

- Lo siento..., si quieres busquemos otro lugar-

-No te preocupes, son recuerdos hermosos, me da gusto ver este lugar de nuevo después de tanto y lo mejor es que no ha cambiado. Este lugar es muy especial para mí- Decía la joven sonriendo

-¡Keh! Si Tú lo dices-

Y colocando sus brazos detrás de su cabeza se apoyo en el árbol, disfrutando la calma mientras cerraba levemente los ojos.

Akane lo vio y se sonrió, la compañía de aquel extraño chico le agradaba, los sentimientos negativos que abordaban su interior hasta hace poco habían ido desapareciendo poco a poco desde que lo conoció, a Inuyasha le pasaba lo mismo.

Mientras Inuyasha se mantenía en su letargo Akane comenzó a sacar la comida de la canasta.

Cuando el hanyou abrió los ojos se encontró con los alimentos sobre un mantel frente a El, Akane permanecía sentada en sus rodillas sonriente viéndolo.

Inuyasha sintió ligeramente avergonzado al sentirse observado, sus mejillas tomaban un ligero tono rosa, por lo que miro hacia un lado esperando se le pasara.

-Puedes comer lo que quieras, adelante- Decía Akane animosa

Inuyasha miró los alimentos frente a Él, viéndolos con curiosidad y reconociendo casi todos, ya que los había comido alguna vez en casa de Kagome, realmente le gustaban, aunque se sintió decepcionado al no ver algún ramén entre ellos.

Akane pensó que el chico, despreciaba su comida, pensando que podría haberla hecho Ella, puede que Ella no se lo hubiera dicho, pero eso no era necesario ya que de seguro ya toda Nerima debía saber que su cocina no era la mejor, ya que Ranma mas de alguna vez lo grito a los cuatro vientos.

Bajando la mirada desalentada dijo -No temas comerlo...Yo no lo prepare sola, es mas no hice casi nada, solo ayude y te aseguro que me preocupe de probarlo-

Inuyasha la miro no entendiendo a que podía referirse la joven

-¡¡Keh!! ¿¿De que hablas?? ¿¿Por qué que tendría miedo, de probar tu comida??-

Akane lo vio asombrada, ese chico ignoraba por completo la fama que la precedía de mal cocinera, mas quiso ser sincera con El y le explico de qué le hablaba.

- Lo que pasa Inuyasha es que no hay quien no sepa en Nerima lo mal que cocino, aunque últimamente he practicado, difícilmente logro hacer algo que sepa normalmente bien, son ocasiones contadas con los dedos en que algo me ha salido comestible... Por lo mismo la comida de hoy preferí no arruinarla y traje lo que preparamos ayer entre mi Tía, hermana y Yo-

-¡¡Keh!! No puede ser tan mala-

En eso Akane recordó los malestares de estomago que le habían dado a su prometido mas de una vez, por solo probar un bocado de lo que preparaba, sonrió divertida pensando en los malos momentos que tuvo que pasar el pobre

-No si es en serio, incluso Ranma que es el mayor glotón que conozco se ha enfermado con tan solo probarla- Decía la joven divertida.

Inuyasha no lograba comprender, porque sentía molestia en su interior cada vez que escuchaba ese nombre de los labios de la joven, mas prefirió ignorarlo.

-¡Keh! - Mirando hacia un lado intentando parecer indiferente - Pues no me molestaría probar algo preparado por Ti algún día... Buenooo solo si Tu quieres que lo pruebe-

Akane no podía creer lo que Inuyasha le decía, sintió que su interior salto de alegría, alguien quería probar su comida, incluso sabiendo que arriesgaba su propia salud al hacerlo, mirándolo esperanzada y con una gran sonrisa en su rostro le dijo

-¡¡¡Claro que quiero!!!¡¡¡ Me encantaría!!! ¡¡¡Prometo prepararte algo comestible cueste lo que cueste!!- Decía la joven emocionada

Inuyasha se sintió satisfecho por dentro al ver que había logrado sacarle esa hermosa sonrisa de nuevo

-Bueno será mejor que comamos algo ¿¿no crees??-

-¡Keh! Tienes razón- Decía el hanyou sonriendo de medio lado

Y así ambos comenzaron a comer animadamente

-¿Y te gusto el lugar al que te traje o no?-

- Si, está bien. No sabia que existieran aun lugares así en esta época-

-¿En esta época? Jejeje hablas como si vinieras de otro tiempo- Decía la joven bromeando

Inuyasha al ver que había hablado de más, siguió su juego intentando cubrir su error

-¡Ja! Tienes razón, sonó extraño...-

La charla continuó amena mientras comían, hablaban diferentes cosas sin relevancia, mas estaban entretenidos. Cuando hubieron quedado satisfechos Akane guardo lo que quedo para mas tarde, ambos se recostaron en el suave pasto disfrutando de la paz y tranquilidad del lugar.

Inuyasha intentaba captar cada sonido alrededor, incluyendo la relajada respiración de Akane que estaba recostada cerca de El

Después de un rato de descanso ambos se sentaron nuevamente

-¿Que te parece si damos una caminata? –Decía Akane con una sonrisa

Inuyasha intentaba guardar su porte - ¡¡Keh!! Lo que quieras-

Akane ya más acostumbrada a su manera de ser tomo eso como un si, por lo que se levanto y se dirigió hacia El, para ofrecerle ayuda para levantarse con muchos ánimos.

Inuyasha aceptó su ayuda y dejó que esta tomara sus manos entre la suyas, lo cual hizo que ambos sintieran una calidez en sus corazones. Cuando ambos estaban completamente de pie y se dieron cuenta de que permanecían aún tomados de las manos se soltaron rápidamente y miraron en direcciones contrarias intentando ocultar la vergüenza.

Ambos comenzaron a caminar hacia la cima de una colina verde, en la cual había un hermoso y gran árbol, en el camino Akane dio un vistazo a su compañero, no podía negar lo extraño que era, además en esos tres días, jamás lo había visto quitarse esa gorra, lo cual le parecía bastante intrigante.

- Inuyasha ¿por que nunca te quitas esa gorra? Si la llevas puesta todo el tiempo tu cabello va a quedar muy aplastado-

Inuyasha volteó a verla sin saber que decir, necesitaba una buena excusa, aunque era cierto, esa gorra si aplastaba algo pero no era necesariamente su cabello.

- Pues..., no lo se, me gusta usarla-

Akane sonrió -Eres extraño... ¿sabias?-

Inuyasha hablando para si mismo – Ni te imaginas cuanto...-

Akane no logró entender que había dicho - ¿Que dijiste?-

-No, nada ¿¿Por que no subimos a ese árbol?? Debe tener una hermosa vista desde arriba ¿¿No crees??- Decía Inuyasha tratando de cambiar el tema.

Akane lo vio entretenida -¡¡Si vamos!! "que bueno que no me puse vestido jeje" Pero soy algo torpe por lo que tendrás que ser paciente conmigo ¿ok? Jeje-

Inuyasha sonrió de medio lado - ¡¡Keh!!¡¡ Pues claro!! ¡¡Vamos!!-

Cuando estaban al pie del árbol miraron hacia arriba, notando que su altura era bastante considerable, mas a Inuyasha no le importó, y sin pensarlo se lanzo hacia arriba saltando rama por rama. En cambio Akane lo vio subir desairada, quedándose en su lugar, viendo que Inuyasha era tan hábil como Ranma y los demás locos para saltar en alturas con agilidad, a diferencia de Ella, que de seguro tardaría bastante en alcanzarlo.

Cuando Inuyasha sintió que el aroma de Akane se hacia lejano, detuvo su ascensión y volteo hacia abajo para verla aun en el mismo lugar, frunciendo el ceño por su torpeza al recordar que no todos eran como El, bajó tan rápido como subió y sin darle aviso a Ella la tomo en sus brazos y la llevo hacia una de las ramas mas altas. Akane no alcanzaba a reaccionar cuando Inuyasha ya la estaba sentando a su lado sobre la rama.

Esta lo miro sin expresión, lo cual asusto al hanyou pensando que podría haber hecho algo mal al haber sido tan impetuoso de tomarla en sus brazos sin preguntarle, mas intentó no demostrarlo.

-¡Keh! ¿Porque me miras así? ¡¿Querías subir no?! – Preguntaba el hanyou rogando porque la respuesta fuera positiva y no se hubiera equivocado.

Akane tenia otras cosas en la mente, Ranma había regresado a su mente, hace tanto que no la llevaba en sus brazos, desde que las cosas se calmaron ya no había habido motivos para eso, extrañaba esos momentos de cercanía con su prometido.

Cuando vio que Inuyasha le hablaba dejo su pensamiento de lado.

-¡Si! ¡Claro que si! Si no fuera por ti aun estaría en la primera rama jejeje-

Y recordando donde estaban se dispuso a mirar el paisaje, que era bastante hermoso

- Es una hermosa vista Inuyasha ¿no te parece?-

-¡¡Keh!! Si Tú lo dices- Decía sonriendo de medio lado

- Ahora que lo pienso Inuyasha... la manera en que subimos...-

Inuyasha se congeló, temía el haber sido tan indiscreto con sus aptitudes.

- Tu rapidez al subir me demuestra que eres muy ágil- Decía Akane sonriendo

El ego de inuyasha comenzó a aumentar

- Conozco a muchos que son así de ágiles. Yo siempre quise ser así también pero Ranma nunca quiso entrenarme para lograrlo- Decía Akane bajando la mirada

-"Otra vez ese nombre..." ¡Keh! Ese Ranma debe ser un idiota-

Akane lo miro desconcertada, definitivamente Inuyasha era bastante sincero, aunque le molestó un poco, también le pareció ligeramente gracioso su tono, y sonrió

-No lo se... Quizás tienes razón- Decía Akane recordando la actitud de su prometido y las de veces que Ella le había llamado así.

Después de un tiempo de silencio sintiendo la brisa suave, Inuyasha se pregunto que pensaría Akane de El, si supiera que no era humano, tenia temor de pensar que podría sentirse repugnada y con miedo hacia El finalmente rechazándolo, como muchos en su época, decidió que seria bueno tener una idea preguntándole indirectamente.

- Akane... que piensas de los que son diferentes-

Akane se sorprendió ante la pregunta tan repentina y extraña

-¿Que quieres decir con diferentes Inuyasha?-

- Pues... "como lo digo" ¿Que piensas de quienes tienen rasgos distintos o son de otras razas?-

Akane trajo a su mente el recuerdo de todas las personas y seres que había visto y conocido desde la llegada de Ranma a su vida, viniendo como ultimo la imagen de Ranma transformándose en mujer.

- Mmmmm, supongo que bien ¿Porque me sentiría de otra forma? Lo que importa es lo de adentro no lo externo ¿no crees?- Decía la joven sonriendo.

Inuyasha sintió un ligero alivio, mas no quedó completamente convencido.

-¡Keh! Es cierto- Decía recordando a todos los demonios, humanos y bestias que conocía

En ese momento un suave viento comenzó a mecer las hojas y ramas del árbol y ambos cerraron sus ojos disfrutando la sensación.

Se dejaron envolver tanto en la atmósfera que no notaron que el viento sopló aun mas fuerte haciendo mecer demasiado la rama en que estaban, Akane al estar tan relajada perdió el equilibrio y se precipito hacia el suelo, Inuyasha escuchando su grito sin pensarlo dos veces alcanzó rápidamente el suelo para atraparla, sin notar que este acto había hecho caer su gorra, dejando sus orejas completamente expuestas, lo cual no notó hasta que ya era tarde.

Akane había pensado que moriría, en su mente evocó el nombre de Ranma, recordando que El no estaba con Ella, se había resignado y cerrado sus ojos esperando el golpe, cuando sintió que dos fuertes brazos la atrapaban, dándole completa seguridad.

Inuyasha la miro aliviado, por haberla alcanzado, mas cuando se dió cuenta de la ausencia de su gorra, quedó helado, no había manera de evitar que viera sus orejas y descubriera su verdadera naturaleza, sin pensarlo cerró sus ojos esperando alguna reacción, suavemente la dejo de pie frente a El, Akane estaba en silencio.

Inuyasha interpretó de mala manera el silencio de la joven, sintiendo gran impotencia y rabia, al ver que Akane había mentido al decir que aceptaba a todos por igual, no quería darle la satisfacción de ver su decepción, por lo que volteó sin mirarla para largarse de ahí, pero le fue imposible ya que algo o alguien tiraba de su manga de ahori impidiéndole la fuga.


Akane intento abrir sus ojos, cuando sintió que era dejada de pie sana y salva, sintiendo la ausencia de aquellos brazos, su vista estaba nublosa por las lagrimas que habían escapado de Ella mientras caía, solo veía una borrosa imagen blanca y roja que se fue aclarando poco a poco, lo cual la llevo a la conclusión de que Inuyasha había sido quien la salvo, notó que ya no tenia su gorra puesta y que en lugar de las comunes orejas, este tenia dos hermosas orejas blancas y peludas, iba a decir gracias cuando vio que Inuyasha volteaba mostrando un ligero abatimiento en El, sin pensarlo dos veces se agarró con fuerza de la manga de su ahori que era lo que estaba mas a su alcance.

-¿Que te pasa Inuyasha? ¿Adonde vas? ¡¿Acaso no vas a dejar agradecerte el haberme salvado?¡- Preguntaba ligeramente molesta por la actitud del hanyou

Inuyasha volteo a verla, quedando desconcertado al ver que esta no había hecho comentario alguno por sus orejas y que además estaba sonriendo amigablemente.

Inuyasha preocupado y extrañado dijo -¿¿Es que acaso no sientes rechazo hacia mi??-

Akane se extraño, sin entender el porque había pensado algo como eso

- ¡Claro que no tonto! Porque lo haría? Es más, estoy mas que agradecida por tu ayuda- Decía la joven mientras se doblaba en agradeciendo- ¡Gracias Inuyasha! -Y sin pensarlo dos veces lo abrazo impulsivamente

Inuyasha se quedo helado, había esperado alguna ofensa o rechazo de parte de Ella, y en cambio lo estaba abrazando, lo cual hizo que se sonrojara al máximo al darse cuenta de la cercanía entre ambos, sin saber como reaccionar.

Cuando Akane notó la rigidez del cuerpo del joven se dio cuenta de su acto y rápidamente se separó de El con un rubor cubriéndola por completo

- L...lo siento, no quise ser tan impulsiva-

Inuyasha recuperó la calma e intento relajar la situación

- ¡Keh! No importa-

Y sin decir nada se sentó cruzando los brazos meditativamente, Akane lo siguió y se sentó junto a El, sin decir nada

Inuyasha se sentía bien, ya que Akane ni siquiera se había molestado en preguntarle por sus orejas dejando claro que decía la verdad cuando dijo que no le importaba como se viera uno por fuera, estaba ensimismado en sus pensamientos cuando sintió un leve toque en sus oídos, que hizo que estas se movieran inconscientemente.

Dirigió su vista hacia Akane que estaba inclinada intentado alcanzar con cuidado sus orejas, una sonrisa nerviosa cruzo sus labios al verse descubierta.

Inuyasha recordó la de veces que Kagome se había sentido impulsada a hacer eso, al igual que su madre, dejando salir un suspiro de resignación

Akane sentándose nuevamente -Lo siento, no lo pude evitar jeje-

Inuyasha la vio intrigado y pudiendo contener mas su duda habló - ¿¿¿Es que acaso no te produce rechazo o miedo estar cerca mío???-

Akane estaba extrañada, por la insistencia en ese asunto - ¿Rechazo? ¿Y eso porque?-

-Por estar frente a un ser mitad demonio, por eso-

Akane lo vió asombrada - ¡¿Eres mitad demonio?! ¡¡Je!! Y Yo que había pensado que habías caído en alguna poza de Jusenkyo o habías sido hechizado jeje-

-¡¡Keh!! ¡¡Claro que no!!-

- ¿¿Eso quiere decir que eres un hanyou??-

Inuyasha inmediatamente dejo ver su molestia al escucharla nombrarle así-

- ¡¡¡No me gusta que me llamen así!!!-

Akane se sintió mal al ver que lo había ofendido

-Perdona, no sabia, es que en la clase nos han hablado sobre Ellos y según el profesor así le decían a quienes eran mitad demonio- En ese momento se extrañó - Pero que extraño, según mi maestro tu raza desapareció hace mucho

Inuyasha quedó sin tener que decir, por lo que decidió que lo mejor sería decirle toda la verdad.

-Puede que sea cierto Akane. La verdad, Yo no soy de esta época, vengo del pasado…, de la época de las guerras civiles-

Akane lo escuchaba atentamente, si antes el chico le había parecido interesante, ahora lo era aun mas, recordando la vez que Ella y los demás habían viajado al pasado con el espejo del maestro.

Inuyasha observaba las expresiones de Akane, notando que esta no se sorprendía de sobremanera como pensó que haría y escuchaba con atención a lo que decía.

Estuvo un buen tiempo contándole de donde venia, y como había llegado a esa época, por lo que tuvo que contarle de Kagome, mas solo le dijo lo principal, no le dijo nada de su cambio de actitud ni nada, Akane no pudo evitar sentir algo al saber de la existencia de la joven miko, mas optó solo por ignorarlo.

-...Y así fue que terminé viajando entre mi época y la tuya- Terminaba de contar Inuyasha

- Guaaauu, esto es muy impresionante, es la primera vez que conozco alguien como Tú, además esas orejas que tienes son muy tiernas, no me extraña que esa chica Kagome se fijara en Ti-

Cuando Akane se dio cuenta de lo que había dicho se tapó la boca rápidamente avergonzada y roja como tomate.

Inuyasha la miró con su egocéntrica sonrisa de medio lado, contento de saber que para Ella, El tampoco le era tan indiferente.

-¡Keh!-

Akane intentando cambiar el tema - Pero Inuyasha, según me dices esa chica Kagome te ama realmente y Tu le correspondes ¿¿Porque no se ve que pasen mucho tiempo juntos?? Lo digo, porque estos en estos tres días te he visto solo y los dos últimos los hemos pasado juntos-

Inuyasha bajó la mirada, pensando que quizás si le contaba lo que le pasaba, Akane podría darle alguna idea o algo, por lo que decidido se guardó su orgullo y hablo.

- Lo que pasa Akane, es que Kagome se ha alejado poco a poco de mi este ultimo tiempo; al principio disfrutábamos estando juntos cada vez que era posible, pero después de que derrotamos a Naraku y las cosas se calmaron, su actitud fue cambiando, bueno al menos conmigo; su responsabilidad como miko y los estudios tomaron mayor importancia para Ella, y cada vez que la buscaba tenia algo que hacer, y cuando logró estar a solas con Ella, algo o alguien nos interrumpe-

Me comencé a sentir solo de nuevo, extraño tanto a la Kagome que conocí…- En ese momento se notó demasiado vulnerable por lo que cambio su postura nuevamente a una orgullosa, como si no le importara -¡¡KEH!! ¡¡ Que haga lo que quiera, no me importa!!-

Akane al ver su actitud, no pudo evitar dejar escapar un sonrisa, a lo que Inuyasha la miro molesto, pensando que se burlaba de sus problemas, Akane al notarlo se disculpó

- Perdona que me ría Inuyasha, pero ese orgullo que tienes es demasiado ¿¿Que tiene de malo admitir lo que sientes? Si ocultas lo que sientes bajo una mascara, te puedes arrepentir después- Decía mientras recordaba todo el tiempo que Ella negó lo que sentía por Ranma.

Inuyasha le encontró la razón -Si... puede que tengas razón... gracias por escucharme Akane-

- No es nada Inuyasha... se que nos conocemos hace solo 3 días, pero realmente te considero como un amigo muy querido-

- "Un amigo ¡¡Me considera su amigo!!" A mi me pasa igual contigo Akane... no entiendo la razón, pero al conocerte, deje de sentir esa soledad que me estaba envolviendo-

- Si, a mi me pasa lo mismo ¿¿que extraño no??-

Ambos sonrieron con simpatía, se sentían muy bien internamente al saber que tenían una amistad tan especial entre ellos.

En un momento Inuyasha dejo de sonreír y puso rostro de interrogación

- A todo esto Akane ¿Que es eso de las pozas de Jusenkyo que mencionaste antes?-

Akane pensó en darle solo una idea del lugar pero sabia que Inuyasha le preguntaría el porque conocía un lugar así, por lo que decidió compensar la confianza de Inuyasha para con Ella, contándole su historia.

- Veras Inuyasha Jusenkyo es un lugar donde hay unas pozas encantadas, haciendo que quien caiga en Ellas...-

Akane le contó poco a poco la historia, cuando Inuyasha comprendió que prometido era ser como un futuro compañero en sus términos y que ese Ranma no era solo un amigo para Akane, sintió la misma sensación que Akane cuando esta supo de Kagome, mas al igual que la chica lo ignoró y siguió escuchando atento, sintiendo molestia con ese Ranma, ya que notó que no había sido la mejor persona con su nueva amiga.

-...Y así termine aquel día en la plaza y te conocí- Termino de contar Akane sonriendo

-¡¡¡Keh!!! Definitivamente ese Ranma es un Idiota, si Tu fueras mi compañera Akane no te perdería de vista, ni te ignoraría... Un ligero sonrojo iba cubriendo sus mejillas a medida que hablaba, al imaginar como seria

Akane al comprender que podría significar eso de ser su compañera y ante las palabras e imaginándose como prometida de Inuyasha también sufrió gran sonroje

Ambos reaccionaron y desviaron sus miradas, intentando quitar esos pensamientos de sus mentes

Akane cambiando el tema - Inuyasha ¿porque no intentas ser mas atento con Kagome? quizás eso funcione, a las mujeres nos gusta que de vez en cuando nos den algún regalo por ejemplo-

-¡¡Keh!! ¿Tu crees? Naa eso no va conmigo-

Akane no pudo evitar comparar la actitud orgullosa del hanyou con Ranma, realmente se parecían, por lo que se decidió a que lo ayudaría a arreglar su relación con aquella chica llamada Kagome

-Si quieres que Kagome vuelva a ser la de antes, deberás hacerme ¡¡¿¿caso me oyes??¡¡- Inuyasha no se pudo negar ante el entusiasmo de Akane por lo que asintió -Cuando la vayas a ver intenta con llevarle unas flores, ese gesto de seguro le gustará-

Inuyasha frunció el ceño al recordar a Kouga, quien cuando cortejaba a su Kagome hacia eso, y aunque no quisiera aceptarlo se veía que a Kagome le agradaba el gesto.

-¡¡Keh!! Como digas... - En ese momento una idea vino a su mente, si Ella lo ayudaría, no había motivos para que El no hiciera lo mismo - Pero a cambio Yo también te daré una mano con ese prometido tuyo – Decía mostrando una sonrisa de medio lado

Akane dudaba en si aceptar la ayuda de Inuyasha o no, ese chico se parecía demasiado a Ranma y no parecía que tuviera un conocimiento extenso de ese tipo de cosas, además se veía que no sabia muchas cosas de esta época ni de las costumbres. Pero al verlo tan entusiasmado y seguro de poder ayudarla aceptó, esperando no arrepentirse después.

- Entonces es un trato, nos apoyaremos mutuamente- Decía mientras sonreía – "Ya no estare sola de nuevo..."- Pensaba en su interior

-¡¡Keh!! ¡¡Esta bien!! – Decía con animos Inuyasha mientras pensaba –"Ya no estare solo de nuevo..."-

Y se dieron las manos amistosamente cerrando así un trato de palabra y de amistad duradera entre Ellos.

Después de un rato Akane terminaba de darle los últimos consejos

- Entonces eso será lo primero que harás y pasado mañana nos encontraremos para saber que tal te fue ¿te parece?-

-Está bien, pero Tú también tendrás que hacer algo-

-¿¿Yo?? ¿¿ Porque??-

-¿¿No me dijiste que ese idiota regresa hoy?? Bueno tienes todo el día de mañana para realizar mi consejo-

Akane se vio atrapada y tuvo que aceptar

-Es algo sencillo, solo intenta darle estas sonrisas que me has mostrado desde que nos conocimos, creo que será suficiente para hacer que te tome en cuenta, como te dije antes, te ves linda cuando sonríes- Decía Inuyasha dándole una segura sonrisa de medio lado

Akane se ruborizo al 100 ante las palabras de Inuyasha e inconscientemente le mando un empujón que hizo que el hanyou perdiera ligeramente el equilibrio y gruñera molesto

Akane al reaccionar en lo que había hecho se disculpó manteniendo el rojo en sus mejillas, Inuyasha terminó viendo el lado divertido de la actitud de la joven y se puso a reír, haciendo que Akane también se le uniera.


En dos lugares diferentes una joven miko y un joven con una trenza estornudaban repetidamente, intentando imaginar quien podría estar hablando con tanto animo de Ellos...
Lo poco que les quedaba de tarde lo ocuparon poniéndose mas al día el uno del otro, contando de sus vidas, familias, amigos, etc…

Antes de irse Inuyasha busco su gorra que por suerte no había volado lejos y se la puso para ocultar nuevamente sus orejas.


Ya de regreso en Nerima Inuyasha acompaño a Akane hasta su casa, ya estaba oscureciendo y no quería que anduviera sola por el lugar, sentía que debía protegerla, así que la acompaño hasta la esquina de la calle donde estaba el Dojo, ya que Akane le había contado que había dicho a su hermana que estaba con una amiga y no con El, para evitarse problemas, lo que aunque suene extraño el hanyou comprendió.

Desde la distancia Akane le mostró su casa prometiéndole que uno de esos días lo invitaría a conocerla mejor.

Ambos jóvenes sentían que su amistad era de años y no solo de tres días, esa tarde habían procurado saber todo lo que fuera posible el uno del otro.

-Bueno Inuyasha, me la pase muy bien el día de hoy-

-¡Keh! Yo también – Decía el hanyou sinceramente, ya sin tanta necesidad de ocultar sus emociones -Recuerda que nos veremos pasado mañana en el parque en el mismo lugar de hoy, así me cuentas como te fue con el idiota ese- Decía el hanyou dejando ver que bromeaba

Akane se sonrojó levemente al recordar el consejo del hanyou y asintió, preguntándose como podría funcionar algo como eso.

Inuyasha le dio una sonrisa de medio lado y se despidió, tomando dirección hacia el templo, sin quitar la sonrisa de sus labios, por su parte Akane también comenzó a caminar hacia la casa, dejando ver también una sincera sonrisa en sus labios.


-¡¡¡ Ya llegue !!!- Gritaba Akane avisando su llegada y dejando sus zapatos en la entrada

- ¡¡Bienvenida a casa Akane!! ¡¡¡¿Como estuvo tu picnic con tu amiga?¡¡¡ - Gritaba Kasumi desde la cocina

- ¡Estuvo muy bien Kasumi, me la pasé en grande¡- Respondía Akane recordando cada momento junto a su amigo- ¿Papá, Ranma y el Tío Genma, aun no regresan? – Preguntaba la joven entrando en la cocina, donde Kasumi preparaba la cena

- Si llegaron hace un rato-

-¿¿Y donde están??-Preguntaba Akane agradeciendo haber dicho a Inuyasha que no la dejara frente a la casa.

- Pues Papá y Tío Genma están durmiendo-

-¿Y Ranma ?- Pregunta Akane intentando sonar lo mas indiferente posible

-Pues como no había nadie disponible, tuve que pedirle que fuera a comprar las papas para la cena, pero eso fue hace un rato, ya debe estar por regresar-

- Ohh, esta bien. Iré a tomar un baño antes de la cena-

-Esta bien Akane, te avisaré cuando la comida este lista-

Y sin decir nada mas, Akane se fue a preparar su baño, pensando en todos los hechos del día.


Inuyasha iba caminando a paso rápido, esperando poder llegar a casa de Kagome antes que Ella llegara y poder dejar así la gorra antes de que alguien notara que El la tenía, no quería tener que explicar porque la tenía en su poder.

En ese momento chocó hombro con hombro con alguien

Al voltear su mirada ante el extraño se encontró con un joven de ojos azul grisáceos y trenza, quien cortésmente se disculpo

- Lo siento- Se disculpó Ranma, y sin esperar respuesta siguió su camino, esperando llegar a tiempo con las papas para la cena, el hambre lo estaba matando

-¡¡Keh!!- Se escuchó de Inuyasha, quien ignorándolo siguió su camino. No sabia porque, pero ese joven le provocaba algo de molestia y rechazo.

Cuando llegó al templo, ya estaba oscuro, miró hacia la ventana del cuarto de Kagome, mas las luces estaban apagadas, aspiro suavemente el aire y sintió su aroma, mirando hacia todas partes para que no lo vieran, se dirigió al cuarto, dando un vistazo al interior primero. Kagome yacía dormida en su cama, Inuyasha sabia que si lo veía con la gorra esta preguntaría porque la estaba usando, así que sigilosamente entro al cuarto y se saco la gorra dejándola donde siempre. Luego sin poder evitarlo se dispuso a observar el dormir de Kagome, se veía tan hermosa que no quiso despertarla, silenciosamente se recostó junto a Ella, para poder mirarla mejor.

En sus sueños la joven invocó su nombre, lo cual hizo dibujar una sonrisa en el rostro del hanyou al saber que al menos en sus sueños pasaban tiempo juntos, después de observarla un buen tiempo, el sueño fue ganando terreno en Él hasta quedar dormido.


Ranma iba un poco molesto, aunque no se había detenido a ver al chico con quien chocó, había escuchado su expresión tan descortés.

- Que muchacho más extraño y grosero. Mmmm Ahora que lo pienso no me parece haberlo visto antes. Bueno da igual, de presencia ya me desagrada...-

En ese momento su estomago comenzó a rugir exigiendo alimento, por lo que olvidándose de sus pensamientos saltó a los tejados para llegar pronto a la casa.

Cuando llegó, dejó las papas con Kasumi, y se dirigió a su cuarto para descansar mientras la cena estaba lista. En el camino se encontró con Akane que venia saliendo del baño, cubierta solamente con una toalla y con el cabello mojado, Ranma quedo embelesado viéndola por unos instantes, mas luego reaccionó tan indiferente como venia haciéndolo desde hace un tiempo y la saludó

- Hola Akane-

Akane se sonrojó, en un momento vio en la mirada del chico que el antiguo Ranma estaba de vuelta, mas se sintió desilusionada al ver desaparecer esa calidez dejando nuevamente la indiferencia

- Hola Ranma ¿Qué tal estuvo el entrenamiento?-

-Bastante agotador, ahora mismo pensaba ir a descansar antes de la cena-

- Ya veo... – Akane sintió que Ranma no quería hablar con Ella, en ese momento el consejo de Inuyasha se le vino a la mente, y aunque se le hacia imposible que funcionara lo intento - Entonces ve y descansa, ya conversaremos después -Y con todas sus ganas le dio su mas hermosa sonrisa, mientras entraba a su cuarto para poder vestirse.

Ranma se quedó en su lugar viendo la puerta ya cerrada de Akane, esa sonrisa siempre había sido su debilidad, y El lo sabía, mas esperaba que Akane ni nadie lo supieran, El era una artista marcial y como tal no podía permitirse ese tipo de debilidades.

Saliendo de su ensoñación se fue a su cuarto para descansar unos momentos, cerrando la puerta tras de si.

Continuará...

Riosaku