Bien, esto no tiene casi nada que ver con el episodio anterior del fic. Razón: "Cómo todos lo han esperado, el pasado de Rukia! Wiiii" Cómo sea...bueno...ehmm...como muchos de ustedes se han confundido con el fic, este episodio decidí en dedicarme a escribir lo que paso la noche en la cual Ichi se marchó de la ciudad. Gracias por comentar a:

Girl-Dark-Butterfly: que padre que te haya gustado. Gracias por haberlo leido.

RukiaxUchiha: este epsiodio es dedicado al pasado de Rukia, allí todo el mundo entendera.

kuchiki goddess: tus preguntas seran respondias ahora mismo!!!

Paoooo: ¿Mala? No me has de conocer, en realidad...!Yo soy Cruel¡ Ni idea...jajaja

Koraru-san: las explicaciones estan por presenciarse.

rukia 13: lo sé, esto es demasiado confuso, y más para mí! Bueno, lo demás esta por leerse.

Velonica Yuuko: gracias por tú cometario y si, cómo de costumbre ellos dos se estan peleando.

story love: bien...de lo de la transferencia de Karakura a Tokyo...yo tampoco tengo ni la más minima idea que paso, solo llego a mi mente y lo escribi. Lo demás será aclarado en este episodio.

Uchiha Katze: todas tus preguntas serán aclaradas en este episodio...parte...supongo...

Bien, comencemos a escribir:

-Díalogos-

-Pensamientos-

-Carta de Ichigo-

Capítulo 3--¿Mi pasado? La verdad sobré Rukia.

Kaien se encontraba sentado bajo la sombra de un árbol. Estaba un poco angustiado aún sobre lo que su "Kuchiki" le había dicho. Que estaba soñando con ese maldito mocoso. Tenía que hacer algo para que Rukia no lo recordara, aún así eso provoque su rencor eterno. No quería volver a verla llorar por ese tipo.

-Kuchiki…no lo recuerdes…no quiero verte llorar otra vez…

-Flash Back-

Rukia se había quedado allí, tirada en la nieve bajo esa fría lluvia. Todo el mundo la veía, no mostraban preocupación por la menor, ni siquiera se preocupaban por ella. No les importaba en absoluto lo que le estuviese sucediendo. El autobús ya hacía perdido en la neblina. La oscuridad comenzaba a inundar la ciudad. Los postes de luz se estaban encendiendo, uno por uno conforme el tiempo pasaba. La lluvia no cesaba. Su respiración a cada rato se volvía un poco más agitada. Sus mejillas se habían tornado rojas. Estaba resfriándose. ¿Cuánto tiempo llevo aquí? No estaba segura, pero era demasiado.

En la mansión Kuchiki. Hisana, la madre de la chica, no se estaba quieta. Caminaba por cada pasillo de la casa, esperando a que su hija apareciera. Ya eran las ocho de la noche y ninguna señal de ella. Eso la mantenía muy preocupada y angustiada sobre lo que le hubiera pasado a la chica. Su idea era que se encontrara en la casa Kurosaki, junto a su amiga Masaki, pero ya había llamado muchas veces y ninguna respuesta. No contestaba, siempre decía que la línea había sido cortada o que no servía el teléfono.

-¿No ha llegado Rukia?- pregunto el recién llegado Byakuya. Hisana negó con la cabeza.

-Estoy muy angustiada, Byakuya, hay que ir a buscarla...-lágrimas comenzaban a rondar sus mejillas. Byakuya para calmarla, aún así fuera en vano, pone una de sus manos en su hombre y asiente.

-Tú quédate aquí, yo y Renji iremos a buscarla- le dio esperanza.

-Por favor, yo también quiero ir-imploró.

-No. Por tú estado actual dudo que puedas. Sólo cálmate, no tardaremos- y así se retiro de la mansión junto a Renji. Hisana no pudo ni calmarse ni pudo dejar de llorar. Aún así su hija tuviese siete años, no sabía sobre los peligros que correría ella allí afuera sin protección alguna. Seguía preguntándose dónde estaba Masaki. ¿Se habrán mudado? No estaba segura de ello, su amiga nunca comentó nada al respecto sobre eso.

-Rukia...

Renji y Byakuya la buscaban, ambos mojándose bajo la lluvia sin importancia alguna. Las calles estaban vacías. Ningún carro transitaba en esos momentos.

-¿Alguna señal de ella?- pregunto Renji. Byakuya negó.

-Si esa maldita familia Kurosaki tiene algo que ver en esto, me las van a...- Renji lo calló. -Perdón por esto, pero no es momento de maldecir a la gente, lo importante es encontrar a Rukia- fue casi un grito. Guardo silencio pero él tenía razón. Rukia en estos momentos era la prioridad.

Paso un poco de tempo más. Seguían sin noticias de Rukia. Se estaban dando por vencidos, ya era casi media noche y sin señal de ella. ¿Dónde puedo haberse metido? Todos se preguntaban. Fijaron su mirada en una calle oscura. Los faros estaban apagados. Se acercaron allí, sabían que no encontrarían nada allí, pero estuvieron equivocados.

-!Waaaaa¡- fue un gritó. Alguien se encontraba llorando. Era la voz de una pequeña niña.

-!Waaaaa¡-grito más fuerte.

-¿R-rukia?-tartamudeo Renji. -!Rukia¡- fue corriendo por ella. Tenía en manos una linterna, la fijo en la calle. Allí se encontraba un pequeño bulto debajo de la nieve. Era ella.

Byakuya también fue corriendo. Le preocupaba la pequeña. Lloraba mucho, soltaba llanto (N/A: no se si eso signifique lo mismo, pero da a entender algo). Renji puso la linterna en la nieve y comenzó a escarbar en el bulto. Su rostro comenzó a verse al igaul que sus prendas. Sus ojos estaban hinchados, sus mejillas rojas por el resfriado, su piel estaba fría, estar mucho tiempo bajo la nieve cómo de la lluvia le había afectado demasiado.

-¿Cuánto tiempo lleva aquí?- pregunto Renji sabiendo la respuesta. Estaba preocupado, no pudo haber llegado antes por ella.

-Ichigo- lloró. Byakuya soltó un gruñido. Estaba en lo correcto, el maldito chico Kurosaki le había hecho esto a su pequeña hija.

-Vámonos Renji, hay que darle tratamiento- trató de no cambiar la forma de su voz, pero era imposible. Se fueron corriendo de vuelta a la mansión. Byakuya llevaba en brazos a Rukia, la tenía pegada a su pecho para protegerla de la lluvia y del frío viento de la noche. Se encontraba ardiendo en fiebre.

Al llegar a la mansión. Hisana no pudo evitar llorar al ver el estado de su hija. Su cuerpo estaba congelado, se encontraba desmayada. Algunas partes de su cuerpo, en la piel, había partes azules, por el hielo se había estado queriendo congelar.

-Rukia...rukia...-lloró su madre. Uno de los mayordomos se la había llevado a su habitación. Byakuya no quería que su esposa a viera en ese estado, el tampoco deseaba eso, pero tenía que atenderla, era lo primordial.

-Renji, llama al doctor- ordeno.

-!Si¡- exclamó. No pensó ningún momento y fue a la sala por el teléfono para llamar a un medico. Rukia a cada rato empeoraba más.

-No...-murmullo la chica inconsciente. -No me dejes...-estaba delirando. El enojo de Byakuya cada vez iba aumentando más. Kurosaki algún día se las iba a pagar, no sabía que había sucedido, pero con el único hecho de saber que él tenía algo que ver, su odio eterno era lo que se esperaría.

-Ya lo llamé, dice que viene en camino- había llegado Renji. Byakuya solo asintió.

Pobre chica. Era todo lo que decían o lo que se rondaba por dentro de la mansión que poco a poco se fue divulgando por toda la ciudad de Tokyo. Rukia permaneció en cama por más de una semana. Solo estuvo tres días enferma con la fiebre, pero su mente y cuerpo todavía seguían dañados, al igual que su corazón.

En su habitación tenía una foto. Una que se había tomado junto con su ex-mejor amigo, Ichigo Kurosaki. Ambos sonreían alegre mente. No entendía las razones de su separa miento, al igual que ni siquiera deseaba saberlas, ya no le importaba en lo absoluto. Lo quería...sí, de eso estaba segura, incluso llego a sentir algo más por el, un sentimiento más allá que de una simple amistad, un sentimiento de...

Movió la cabeza sacando esos recuerdos. Tenía que olvidarlo, debía de, si no nunca se recuperaría. Comenzó a derramar lágrimas. No dejaba de ver la foto, no quería que esto pasara, pero no podía hacer nada, todo era culpa del maldito destino. Apretó los puños aferrándose a las sabanas. Mordió su labio inferior tratando de desahogar todo y por fin, dejar de una vez por todas llorar por alguien que la había lastimado.

Byakuya y Hisana se encontraban en la sala. Ambos en silencio. Byakuya se encontraba mirando al fuego, mientras que Hisana admiraba una foto que tenía de su hija e Ichigo. Era una bella amistad, tanto para haber sido rota de esa manera. Hisana no estaba enterada de todo lo sucedido ya que Rukia siempre evadía el tema.

-¿Byakuya...?-trató de romper el silencio.

-¿Dime?-seguía mirando el fuego.

-¿Cómo crees que este Rukia-chan? Me preocupa mucho...-su voz era quebrada.

-...-el solo guardo silencio. Pasó poco tiempo y volvió a hablar. -Hisana...se que estas preocupada, pero no podemos hacer nada, fue su decisión-concluyó en frialdad.

-...-

-...-

-Iré a ver cómo se en contra...-estaba un poco harta de todo ese silenció. Decidió marcharse a ver a su hija. Al llegar a la puerta de la habitación, decidió de tocar, para saber si iba a ser bienvenida a la habitación.

-Hija...- no obtuvo respuesta. Se quedo allí un poco más. Tomó la perilla decidida a abrir, pero después se escucho algo romperse. Un vidrio o algo de cristal. Entró rápido para ver lo que había ocurrido. Rukia se encontraba sentada en su cama con un brazo estirado. Hisana estuvo mirando toda la habitación hasta que encontró lo causante del ruido. Rukia había lanzado su almohada y tiró una foto al piso. "Esa" foto se había roto.

-...- Rukia seguía llorando.

Hisana se acercó a su cama y se sentó a un lado de ella. La abrazó y la pego a su pecho para darle cariño, confianza de que no estaba sola. Rukia había soltado llanto en brazos de su madre.

-Tranquila Rukia...ya todo paso...shh shh...desahoga todo tú dolor...shh shh

Así estuvo casi toda la noche Rukia, hasta que quedo dormida. Hisana la dejo en su cama y se retiró. Ya había terminado con su papel de buena madre.

Al día siguiente, Rukia había salido de su habitación. Mostrando una gran sonrisa en su rostro. Había regresado a la normalidad. Todo el mundo, inclusive Byakuya, estaba feliz por ello. Todo era perfecto, todo...pero al final de una bella historia la desgracia llega nueva mente...

Hisana había salido desde muy temprano a comprar algunas cosas, un regalo hacía Rukia. Ya era de tarde y no había señal de ella. La historia se volvía a repetir.

Rukia estaba preocupada, pero decidió irse a su habitación a jugar con sus muñecas (N/A: se imaginan a Rukia, jugando con muñecas...yo no). Ya había oscurecido y Byakuya seguía en su silla presidencial en la sala. El rato pasó y el teléfono sonó.

-¿Si?

-¿Usted conoce a la señorita Hisana Kuchiki?

-Soy su esposo.

-Señor, lamento decirle que su esposa a tenido un "accidente"- la persona había colgado apenas dijo la noticia. Byakuya solo dejo el teléfono y se quedo en pleno silencio. Su esposa había tenido un accidente. ¿Cómo había pasado esto? Se paró, tomó su abrigo y salió de la mansión sin decirle ni una palabra a nadie.

Cuando Byakuya regresó estaba quebrado. Se podía ver la expresión en su rostro. Era la primera vez que se le veía de esa forma.

-¿Qué pasó, Byakuya-sama?-preguntaron intrigados.

-H-hisana...ella ha muerto...-

-...-

-...-

-...-alguien sollozo. Las miradas se le fueron dedicadas a "esa" persona que estaba llorando. Si, eran las personas que menos deseaban contarle lo sucedido, no en esos momentos.

-Rukia...

-M-mamá...-sus ojos se estaban inundando de lágrimas. No quiso hablar más y fue corriendo a los brazos de su "padre" también conocido como su "nii-sama". Rukia había comenzado a llorar, otra vez.

Esto era una completa desgracia. Primero Rukia sufrió la pérdida de uno de sus mejores amigas y apenas se acababa de recuperar y ahora la pérdida de su madre. ¿Qué otra desgracia podría pasarle? ¿Se quedaría sola el resto de su vida? Sólo eso le faltaba.

Su infancia acabo desde ese momento. Desde que perdió todo lo que era importante para ella. Pasaron los años y la frialdad dominaba su cuerpo, alma y corazón. Los ojos brillantes de Rukia habían ya perdido todo su esplendor. Rukia tenía diez años en ese entonces.

Un día, ella decidió abandonar un rato la mansión, aún así fuera en contra de las reglas de su nii-sama. Quería sentir libertad, la había perdido desde la muerte de Hisana. Su hermano cómo Renji se habían hecho muy sobre protectores, no la dejaban sola. Era casi como si la estuviesen acosando.

Había ido a un bosque, no muy lejos de casa. Hacía frío. La tonta no se había puesto nada que la cubriera, solo una simple camiseta y shorts. En la mansión no hacía frío, por eso creyó que en el exterior sería igual. Gran error.

Se había adentrado más al bosque hasta que se perdió. Ni sabía qué hacer. Disponía de un teléfono celular, pero si le llamaba a su hermano la mataría, tampoco podría llamar a la chota, le dirían a su hermano. Soltó un suspiro resignada.

-Ahora si estoy en un gran dilema con nii-sama, sólo me queda esperar a que alguien pase por aquí- suspiro. Estaba segura de que nadie sería tan cabeza hueca, cómo ella, para adentrarse en un bosque. El sol comenzaba ya a caer.

Se subió a un árbol para tener mejor vista y saber por dónde irse. El paisaje que estaba contemplando se le hacía hermoso. Sus ojos por ese momento habían recobrado su brillo. Era espectacular. Miraba para todas partes, todo se le hacía perfecto hasta que vio algo, una explosión no muy lejos de dónde se encontraba.

-Vamos a ver- una sonrisa apareció en su rostro. Bajo del árbol y se dirigió a ese lugar. Al llegar se percata de que varios árboles estaban partidos a la mitad y todo destrozado. No lograba ver nada o a nadie que se encontrara haciendo ese estruendo.

-Creo que me…-una explosión más sonó y ella estaba muy pero muy cerca de ella que pudo haber salido afectada, pero no fue. La chica había cerrado los ojos esperando a recibir ese impacto proveniente, pero lo único que sintió fue algo tirarla, pero no hubo dolor. Al abrir los ojos se percata de que "alguien" le había salvado. Estaba sorprendida.

-Niña, ¿te encuentras bien?- la persona que le había salvado pregunto. Ella seguía en shock así que solo asintió.

-Bien, será mejor que te retires si no quieres salir lastimada-advirtió. Ayudo a que Rukia se parara y la soltó. Era un chico alto de cabellera negra, vestía de un kimono o algo por el estilo de color negro y tenía una espada en manos.

-¿Quién eres?- pregunto la morena. El chico le mostró una mueca de disgusto.

-Un poco más de respeto a tus mayores, chica- puso su mano en la cabeza de la chica y comenzó a revolver le el pelo. –Mi nombre es Kaien Shiba, gusto en conocerte, ¿y ú nombre?

-Rukia Kuchiki-la soltó y la chica se puso a arreglarse el cabello. –Kuchiki, retira te de aquí, es muy peli…-fue interrumpido por otra explosión.

-Diablos…tú no te mueres con nada, ¿verdad?-gruño. Tomó en manos otra vez su espada y se puso firme.

-Kuchiki, no vayas a estorbar- ante su comentario, la chica se sintió un poco ofendida y gruño. ¿Estorbo? ¿Cómo diablos se le ocurría ofenderla así?

Kaien sonrió. –Esta chica debe de ser especial para poder verme-pensó.

-¡MUERE SHINIGAMI!-alguien gritó por detrás de la chica. Rukia se asustó.

-Maldición…-gruño. El chico había volteado a ver a Rukia y la empujo con un poco de brusquedad a un lado tirándola al suelo para poder atravesar de una vez por todas al enemigo. Se equivoco, él fue el herido en esos momentos. Rukia se quedo callada pero sus pupilas temblaban. Sangre salía del cuerpo del chico. ¿Sangre? Eso…podría traerle muerte. ¿Muerte? No, no quería más perdidas, no quería que ese chico muriese por su culpa, por haberle protegido.

-Eres débil maldito shinigami- se burló el monstro. Kaien había sido perforado por una garra del monstro. Ella en esos momentos estaba única mente limitada a ver.

-Ahora que termine con él, será divertido devorarte a ti, niña- le había volteado a ver. Había lanzado a volar al chico Shiba hasta que se estrello con un árbol. La chica sintió miedo, como nunca antes en su plena vida.

-¿Qué pasa contigo Rukia? Eres una Kuchiki y no debes de temer, eso te convierte en una cobarde!-pensó en disgusto de si misma. Se movió y fue corriendo tras el chico que hacia mal herido.

-¿Te encuentras bien?

-Kuchiki…

-¿Sí?

-¿Quieres matar a esa cosa?-río ante la pregunta. Ella asintió.

-Pásame la espada…- la chica obedeció.

-Te pasare parte de mis poderes de shinigami, y ante este acto…te convertirás en una shinigami sustituta…- le encajo la espada en el corazón. Y así, Rukia se hizo una shinigami, solo para salvar al chico y para no sentirse impotente otra vez.

Cuando Rukia regreso a la normalidad, no recordaba nada de lo sucedido, más que había salido de la mansión sin permiso de su nii-sama.

-¡Nii-sama!-gritó asustada.

-Tranquila Kuchiki- una voz la llamó.

La chica se percato de ello y volteó a ver a un costado, un chico estaba allí. Al principio se asusto, pero los recuerdos había nueva mente llegado a su cabeza y lo recordó todo. Desde la peleas hasta su transformación en shinigami.

-¿Kaien-dono?-murmullo.

-Dime Kuchiki

-¿Se siente bien? Después de esa lesión que recibió y…-Kaien solo le sonrió.

-Descuida, estoy bien- la chica asintió con una sonrisa.

-Kaien-dono…-mostró preocupación y un poco de temor en su rostro. -¿Qué fue lo que exacta mente pasó? ¿Qué eran esas cosas? Y… ¿Qué es un shinigami?- hacia pregunta tras pregunta.

-Todo a su tiempo Kuchiki, todo a su tiempo…

Tal y cómo Shiba había dicho. Con el paso de tiempo Kaien le ayudo a la chica a usar su Zampackutoh y a utilizar Kidou. Rukia aprendía rápido, solo que era todo un fraude en pelea de espadas. Hubo un tiempo donde Rukia se sorprendia porqué nadie podía ver a Kaien, solo Renji y su nii-sama. Ellos siempre se sonreían, peleaban, jugaban, bromeaban, hasta que nueva mente llegó el día del su aniversario. El día cual Ichigo la abandono.

Rukia se sentía aún un poco triste, pero ya no tanto como en el pasado. Esa tarde, la chica había decidido pasársela en su habitación, pero ella nunca supo que "ese" día le llegaría algo muy pero muy inesperado. Algo que provocaría nueva mente lágrimas y muchos otrs sentimientos que se romperían.

-Señorita Kuchiki- alguien había llamado a su puerta.

-Dije que no quería ver a nadie-gruño desde dentro.

-Es que…le ha llegado una carta- las pupilas de Rukia comenzaron a temblar. ¿Carta? Ella no conocía a nadie, no sabía quién podía mandarle esa cosa. La morna se paró de su cama y entre abrió la puerta.

-¿Nii-sama sabe sobre esto?- la mucama negó. –Gracias- Rukia respondió con unas sonrisa y tomo la carta. Se encerró otra vez en su cuarto y se sentó en su cama. Leyó de quien era.

-"Kurosaki Ichigo"-su voz se quebró. La abrió muy rápido sin romper el sobré. La carta decía:

-Querida Rukia:

Soy yo, Ichigo. No se si todavía de acuerdes de mi, pero yo sí. Te mando esta carta porqué recordé que hoy fue el día que me tuve que marchar de la ciudad. No sé cómo te sientas con respecto a ello, pero yo podría decirte que me siento aún un poco triste. ¿Te acuerdas que no me pude despedir de ti? Me dolió eso, pero mi mamá me explico las razones de ello y solo sonreí. Ella no quería separarnos así, pero no había otra alternativa. Dejemos de hablar de esto, solo hará que recordemos cosas malas y comencemos a llorar como en los viejos tiempos…

La carta estaba en lo correcto. Al recordar eso Rukia comenzó a llorar.

Y dime, ¿cómo te la has pasado?

-Muy mal, tú solo me has provocado este horrible dolor…

¿Cómo esta ú mamá, Hisana? Mi mamá le manda saludos y cariños desde aquí, la ciudad de Karakura.

-Idiota, ella ha muerto…

¿Tienes algún nuevo amigo? Desde que estoy en la primaria conocí nueva gente y son ahora mis amigos, si tú tienes eso sería genial.

-Te odio, yo nunca te remplazaría ya que tú has sido y siempre serás mi mejor amigo. ¿Cómo pudiste haberme remplazado?- estaba a punto de llegar al llanto.

Te extraño Rukia, desearía poder volverte a ver, pero lo malo es que estamos distanciados por ciertos Km. Espero que no hayas cambiado y sigas siendo esa chica fuerte y alegré. Sabes algo…me dolió, no…me rompió el corazón verte llorar así. Si es que ya estas leyendo esta carta, quiero que sonrías y que tus "lindos" ojos violetas solo muestren una gran felicidad…

Estaba equivocado. Rukia, desde ese entonces, había perdido su sonrisa y al creer recuperarla, su madre había tenido un accidente. Linda vida.

No se que más poder decirte, Rukia. Espero seguir manteniendo contacto contigo. ¿Podrías responderme? Eso me haría sentir muy feliz y me quitaría esa gran preocupación de encima. Sabes, en mi colegió, hay una chica llamada Tatsuki. Ella se parece mucho a ti. Tienen casi el mismo carácter, pero ella es más agresiva que tú.

-¿Tatsuki? Entonces sí ya me has remplazado…

Si es que respondes, quiero que me cuentes de ti, como esta tú familia, como son tus amigos, como luces ahora. Si preguntas, sigo con el mismo color de pelo el cual siempre te hacía reír. (Odiaba que te burlaras de él pero ya es costumbre de ti)

Atte.: Ichigo

Posdata: ¿Byakuya sigue siendo igual de frío? Solo preguntando. Suerte, Rukia!

Rukia había dejado caer la carta al suelo. Sus ojos estaban inundados en lágrimas saladas llenas de dolor.

-¡Waaaa!- comenzó a gritar. Estaba llorando como una pequeña niña, una a la cual le habían quitado su paleta.

Todos los sirvientes o personas que vivían dentro de la mansión se quedaron callados. Los gritos de la menor se podían escuchar por todos los pasillos al igual que rincones.

-¿Qué día es hoy?- pregunto Renji a Byakuya.

-13 de Diciembre…-gruño. El peli rojo solo agacho la cabeza.

¿13 de diciembre? Si, ese era el día que se separaron. Que rápido pasa el tiempo pero que lento curan las heridas del corazón.

Rukia salió de la casa metiéndose al bosque donde había conocido a Kaien. Ellos siempre se veían en ese lugar para platicar o entrenar. Se fue al lugar dónde siempre solían encontrarse. El estaba allí.

-¡Hola Kuchiki¡- sonrió. Al verla llegar llorando su sonrisa de desvaneció. Ella lo abrazó y comenzó a llorar en su pecho.

-¿Qué ocurre Kuchiki?- el chico correspondió al abrazó.

-Lo odio, lo odio, lo odio…-no dejaba de repetir la misma palabra.

-¿A quien odias?

-¡A Ichigo!

¿Ichigo? ¿Quién era él? ¿Por qué lo odiaba? ¿Acaso el le hizo algo muy malo? ¿Por qué lloraba? Tantas preguntas y varias sin respuesta.

-¿Quién es el?- su primera pregunta. –Ichigo "fue" mi amigo de la infancia. El se marchó sin decirme nada dejándome sola- no dejaba de llorar.

¿Fue? Ya no lo eran entonces.

-¿Lo que te hizo fue muy grave?- bajo la mirada hacía ella. Le dolía verla así, llorando…era la primera vez que lo hacía desde que se había conocido. Ella asintió. Fue calmándose poco a poco pero no podía dejar de sollozar.

-Ichigo me traiciono, pensé haber olvidado todo eso pero hoy recibí una carta d él- Shiba la estaba escuchando con atención. –En ella me decía que tenía muchos amigos y que había conocido a una "chica" que se parecía mucho a mí. Eso me dolió ya que me dio a entender que…-bajo la mirada. –Que yo ya no le importaba y que me había remplazado.

Kaien no podía entender muy bien lo que decía, pero tampoco lo podía creer. ¿Quién sería tan cruel en hacerle eso a ella, una dulce chica?

-Kuchiki…-la llamó. Ella volteó a verle. -¿Tanto te duele que desearías olvidarlo y nunca más volver a saber nada de él?- cuestiono. Rukia se quedo callada pero un poco sorprendida.

-¿Vas a matarlo?

Kaien soltó una péquela risa. –Si lo hiciera tú me matarías antes, ¿no?- trató de hacerla sonreír y logró su cometido.

-Lo que digo es… ¿quieres perder ese recuerdo?

-…-no tenía respuesta. Esos recuerdos eran hermosos para ella, pero también le dolía recordarlo todo.

-No lo sé…- se limito a decir eso.

-¿Quieres que hablé sobre esto con tu hermano?- ella solo asintió.

-Si en parte, esto me quitaría este gran dolor que siento en mí, lo haré…

Con esa simple respuesta ambos se marcharon a la mansión Kuchiki. Rukia había regresado a su habitación y Kaien con Byakuya.

-¿Puedes hacer eso?- el chico asintió.

-Puedo, solo que ocupaba saber si usted lo aprobaba.

-…- guardo silencio. Cerró los ojos para pensar por un momento hasta que llegó a una conclusión. Rukia era su hermana, no quería a cada rato verla llorar por un imbécil. Así que acepto.

-Hazlo…

Tal y cómo dijo Byakuya, Kaien le borró la memoria a la chica. No en forma de amnesia, si no en otra forma. Porque Rukia se convirtió en shinigami, ella podía perder parte de sus recuerdos de cierta forma, ella ahora era parte humana, parte muerta.

-Lista, Kuchiki- ella asintió.

Ya no iba a volver a ser la misma después de esto.


Jee! Perdón por haberlo terminado así al igual que por no haber explicado o haberme dado a entender eso de que Rukia perdía la memoria por ser shinigami. Luego que lo sepa lo doy a entender. Ok! Este ha sido uno de los episodios más largos que haya hecho en toda mi vida. Hasta el momento llevo=4284 Eso es todo un record, y luego sumando las que ahorita estoy escribiendo y blah blah blah…12 hojas, esto es más que un simple record.

Espero que esto haya sido de su agrado y perdón por no haber escrito antes, es que no tenía ideas. Suerte!