Capítulo 3. Demasiado.
Ninguno podía creerse lo que acababa de pasar, había sido tan rápido que ni siquiera habían sido capaces de asimilarlo. Seguían en sus sitios mirando a Goku inconsciente con el rostro lleno de lágrimas y sangre de su nariz. Extrañamente, parecía estar relajado, pero sus manos seguían aferradas a la túnica de Sanzo. El susodicho tenía una mano sobre la cabeza del menor y el otro brazo agarrando lo protectoramente, evitando que cayera. La expresión que el monje no se había molestado en ocultar hacía que los otros dos se sintieran culpables por haber presenciado ese momento de vulnerabilidad, pero tenían preguntas que necesitaban les respondiera.
- ¿Qué demonios ha pasado? - Gojyo fue el primero en romper el silencio que los rodeaba. - ¿podías hacer eso del Sutra todo este tiempo y no lo habías usado?
El aludido no se giró para mirarlo, pero su expresión volvió a ser la de siempre o eso esperaba. Bajó su mano hasta el cuello de Goku tomándole el pulso teniendo cuidado de no tocar la quemadura. Cuando se aseguró de que todo seguía yendo como debía ir, dejó escapar un suspiro.
- Hemos tenido suerte de que funcionara. - sintió que las palabras habían salido con más alivio del que le hubiera gustado expresar.
- ¿Quiere decir que había posibilidades de que fallara? Porque... parecía muy convencido de lo que estaba haciendo. - Hakkai cruzó sus brazos para protegerse del frío que sentía con su ropa mojada y el viento helado que entraba.
Silencio. Fue todo lo que salió de Sanzo. Había sido un movimiento arriesgado, no sabía cómo podía actuar el Sutra con Goku, o removía el poder sagrado de los limitadores como había ocurrido, o podría haberlo matado si hubiera sellado su poder. Era un todo o nada, pero Sanzo no podía seguir viendo como se le escapaba la vida del castaño de entre las manos sin poder hacer nada. Inconscientemente se aferró más a él. Nunca en toda su vida había sentido tanto miedo como esa noche, ni siquiera lo podría comparar con el día en que asesinaron a su maestro.
Hakkai y Gojyo comprendieron que había sido un intento desesperado por salvar al menor. Y daban gracias de que hubiera funcionado porque ellos se habían rendido.
Viendo como el monje permanecía sentado en el suelo, mojado y sucio, sin ninguna intención de levantarse, incluso con los cristales y trozos de las máquinas que hasta hacía poco seguían intentando mantener a Goku estable, rodeándolos. Hizo a Gojyo tomar el control de la situación, estaban a mediados de otoño y el estado en el que estaban favorecía a que sufrieran un catarro o algo peor en el caso del menor.
- Venga monje calvo suelta a Goku necesitamos secar lo. - se acercó a ellos y procedió a alzar al castaño con cuidado. El joven youkai era una sombra de lo que alguna vez fue, había perdido mucho peso y estaba casi en los huesos, aun así, en el momento en que tiró de él hacia arriba, el peso del menor se había incrementado, era casi como si pesara cien kilos más. - ¿qué demonios? - por un momento Gojyo pensó que Sanzo estaba tirando de Goku, pero, aunque lo hiciera era imposible que estuviera usando tanta fuerza.
- ¿Ocurre algo Gojyo? - Hakkai se acercó al pelirrojo para ver que podía estar pasando con Goku.
- El mono pesa. - Lo dijo tan serio que quiso comprobar lo que decía por su cuenta. Cogió al menor por las axilas e intentó levantarlo con la misma fuerza con la que solía alzarlo cuando lo limpiaba, en el momento en que Gojyo lo soltó por poco se le cae. Si este no hubiera reaccionado rápido, habría dejado caer a Goku sobre Sanzo.
- ¡Joder Hakkai, ten cuidado! ¡Con los dos golpes, que se ha dado solo, es más que suficiente! - Sanzo levantó los brazos en un acto reflejo, cuando vio como el mono casi cae sobre él, tratando de evitar que se hiciera daño.
- Lo- lo siento, no pensé que pudiera pesar tanto.
Ayudó a Gojyo a sujetarlo mejor, acomodándolo entre sus brazos. - ¿Podrás llevarlo sólo hasta la habitación de Sanzo? - Antes de soltarlo quería asegurarse de que no pasara otro accidente como el que le acababa de ocurrir a él.
- Sí, no te preocupes, yo me encargo del mono. Tú deberías de hacer algo con Sanzo.
El mencionado veía la escena en silencio. No le gustaba la idea de que los otros dos se estuvieran haciendo cargo de Goku, pero no tenía otra opción. Conocía sus capacidades físicas y entre ellas no estaba la fuerza de un youkai.
- Está bien. Lleva a Goku a la habitación de Sanzo. Antes de encargarme de él me adelantaré y pondré una manta en el suelo para que lo dejes ahí mientras llamo a los médicos.
- De acuerdo.
Hakkai salió de la habitación echando una mirada rápida al monje que se acababa de levantar, debía tratar cuanto antes sus heridas y no sólo hablaba de las físicas.
- Venga Sanzo, luego nos encargaremos de este desastre. Tenemos que secar al mono antes de que pille una neumonía.
El rubio miró a su alrededor y se mordió el labio inferior. ¿Goku estaría bien sin todas esas máquinas que había vuelto chatarra?
- ¿A mí que me cuentas? es tu casa, encárgate tú.
- Tsk, vaya mierda de invitado.
Siguió a Gojyo hasta la puerta y cerró la habitación en la que había estado encerrado Goku por más de tres años.
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Tal y como había dicho Hakkai, una manta gruesa con una toalla por encima se encontraba extendida en el suelo de la habitación en la que solía quedarse el monje. El pelirrojo dejó con cuidado al menor sobre la manta colocando lo de lado, ahora que tenía luz podía ver el desastre en que se había convertido su compañero. Estaba empapado desde la cabeza a la punta de los pies. Tenía la bata, que le habían puesto esa mañana, agujereada como si la hubieran quemado bolas de fuego del tamaño de su puño. También tenía trozos de cristal y heridas en las palmas de las manos, las rodillas y los dedos de los pies. Iba a necesitar ayuda para curarlo y cambiarlo. Pero Sanzo no era la ayuda que necesitaba, puesto que también se encontraba empapado y embarrado, por no hablar de las quemaduras que tenía en las manos.
- Creo que Hakkai va a tardar un rato en volver. Tiene que contactar con esos tipos y tendrá que acercarse con Hakuryuu hasta el pueblo. - Estiró los brazos e hizo un par de movimientos en círculo para intentar relajar los. - Te seré franco - tomó aire y lo dejó escapar suavemente. - Tal y como estás no sirves para nada. Deberías tomar un baño primero, cambiarte y esperar a que Hakkai venga a curarte las heridas de las manos. Yo me encargaré del mono, tú procura no tardar mucho por si las cosas se complican.
- ¿Te crees que soy sordo? lo escuche antes decir que iría por los médicos - chasqueó la lengua. Quería mandar al Kappa a la mierda por pensar que estaba en shock. Aunque tuviera algo de razón y no se hubiera dado cuenta de las quemaduras en sus manos y de lo empapado que estaba. - Estúpido Kappa - se acercó a la cómoda que había anclada a la pared que estaba al lado de la puerta y cogió la ropa que usaría para cambiarse. Salió de allí insultando al pelirrojo y echando maldiciones, pero aun así obedeciendo. Necesitaba calmarse, pensar con claridad y dejar a un lado lo que había pasado con Seiten si quería estar preparado para la noche que les esperaba.
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Que el agua estuviera más fría que tibia, no fue un obstáculo para el monje que sólo pensaba en ducharse rápido y volver con el mono. Aún había algo de adrenalina recorriendo su cuerpo o eso creía porque seguía sin sentir todo el dolor que debía en las manos. Había perdido casi toda la piel de las palmas y toda la de las yemas de los dedos, tenía un aspecto terrible con ampollas, zonas que se estaban hinchando y ese líquido asqueroso que estaba generando, pero aun así era lo que menos le preocupaba en ese momento.
En menos de 15 minutos se había duchado, vestido y hecho un apaño rápido vendando se las manos. Tenía miedo de alejarse demasiado de su compañero, habían sido tres largos años de espera, en los que cada día que pasaba sentía irse la esperanza de volver a tenerlo a su lado.
Subió al segundo piso y respiró hondo antes de coger el pomo y girarlo, esa noche iba a ser una noche larga y tortuosa esperando a que Goku volviera a despertar. Cuando entró, Gojyo estaba de rodillas al lado de Goku. Se había cambiado la ropa y secado el pelo, tenía una toalla en la mano que pasaba con delicadeza por el cuello del castaño. No era la primera vez que veía como el pelirrojo se hacía cargo del menor, pero no por ello le molestaba menos ver como lo tocaba.
- Yo puedo encargarme de eso, tú quítale los cristales que pueda tener clavados. - No sabía porque había dicho eso. Su intención momentos antes de entrar, era la de mantenerse al margen igual a como había hecho hasta ahora. Todo lo que tenía que ver con tratar las heridas de Goku, siempre lo había dejado a cargo de esos dos porque era un inútil para esas cosas.
- No has tardado nada Sanzo. ¿Te has tratado las heridas? - Se giró y le lanzó una toalla que tenía al lado después de ver las vendas de sus manos. - No te esfuerces demasiado hasta que venga Hakkai o me echará la bronca por no haberte detenido. Y si el mono se entera que no te curamos antes que a él, va a estar insoportable.
- Entonces no se lo cuentes. - sentaba bien poder pensar que Goku volvería a despertar y que el pelirrojo también lo pensara.
- Sabes que se enteraría, aunque ninguno se lo dijera. Ese maldito mono tiene un instinto animal insuperable.
Sanzo se acercó a ellos y se hizo tras la espalda de Goku. Le pasó la toalla con cuidado de no tocar la quemadura del cuello. Tenía una apariencia terrible, pero desde luego se veía mucho mejor que la que se había formado antes de que le quitaran la corona. Mientras tanto Gojyo había cogido la mano de Goku y había empezado la caza de cristales y objetos varios que se hubiera podido haber clavado cuando se arrastró por el suelo para llegar a ellos, con unas pinzas y un cuenco en el que dejaba los restos.
- ¿Qué es lo que está pasando Sanzo? Has aparecido de repente, después de que te hubieras comportado como un imbécil esta mañana cuando te comentamos la decisión que habíamos tomado sobre el mono. - Su mirada se mantuvo en todo momento sobre la mano izquierda del menor. Quería que el rubio hablara, no que se sintiera amenazado y se pusiera a la defensiva, para ello tenía que ir con pies de plomo. Después de ver la cara que se le había quedado cuando Seiten había llamado a otra persona, sentía que necesitaba hacer algo para que no pensará en ello.
- No lo sé - No estaba mintiendo, él tampoco entendía como habían pasado tantas cosas en solo un día, cuando el día anterior parecía que todo había terminado para el castaño. - Había una nota sobre mi escritorio que hablaba sobre un ser vacío volviendo en la noche.
- ¿Un ser vacío? ¿quién? ¿Goku? - Alzó la mirada hacia Sanzo. - Lo de vacío lo dices porque lleva años sin comer ¿no?
- No seas estúpido, kappa. Yo también tenía mis dudas, pero se ve que era él de quien estaba hablando. - limpió con cuidado la cara del menor llevándose gran parte de los surcos de lágrimas y los restos de sangre de su nariz.
- Así que ¿volviste sólo porque alguien puso una nota en tu escritorio? - Ahora lo miraba con una ceja levantada expresando su incredulidad. Ni de broma Sanzo haría el camino de vuelta sólo porque en un papel lo pusiera.
- No. "Escuche su voz diciendo que tenía miedo" - Eso no se lo iba a decir, la voz de Goku llamándolo con desesperación no era algo que quisiera compartir con nadie.
- ¿Y quién pudo dejarte la nota? ¿Alguien de quien debamos preocuparnos?
- ¿Te crees que lo sé todo, estúpido Kappa? como no haya sido un mensaje de los Sanbutsushin entonces deberíamos preocuparnos. - Ya había terminado de secarle la cabeza, se movió para secarle las piernas. - Pásame otra toalla.
- ¿No puedes usar la misma? ¿acaso no sabes cómo utilizar una toalla Sanzo? No vas usando una para cada parte del cuerpo. Además ¿qué haces ahí abajo? Lo interesante está más arriba - le echó una mirada de diversión mientras sonreía de lado y dejaba un trozo de metal de la mano de Goku en el cuenco que llevaba - quítale la ropa mojada, de hecho, rómpela, no queremos moverlo mucho. Que no te de vergüenza Sancito.
- Pásame otra toalla si no quieres que te pegue un tiro, imbécil. - Sentía cómo le ardían las mejillas, el estúpido de Gojyo lo acaba hacer pensar de más. Él no estaba acostumbrado a tratar con Goku desnudo. - Se ha quedado empapada después de secarle el pelo. Es vuestra culpa que tenga el maldito pelo tan largo.
Gojyo dejó la mano de Goku con cuidado en el suelo, agarró una de las toallas que había a su lado y se la lanzó. Por supuesto que sabía que con una sola iba a ser imposible secar bien al castaño, pero nunca estaba de más molestar a Sanzo, aunque eso significara jugarse el cuello.
- Sí, sí, lo que tú digas, ahora quítale la ropa, no queremos que coja frío.
- Haz lo tú, no tengo las manos para hacer eso. -
Iba a responderle que no era su criado, pero obviamente Sanzo no estaba capacitado para hacer fuerza o usar las tijeras, ya era bastante con que estuviera ayudando lo a secar a Goku, teniendo las manos como las tenía y sabiendo que nunca se ofrecía para algo que no fuera sólo vigilar al mono.
- Pero de secar le TODO el cuerpo te encargas tú.
- Deja de pensar en estupideces y date prisa. - juraba que se lo iba a hacer pagar - si la palma por una neumonía será tu culpa.
- Voy, voy.
Hasta ese momento Sanzo no había visto a Goku desnudo, no es como si no lo hubiera visto nunca desnudo porque se habían visto cientos de veces en el baño, si no, que en esos tres largos años siempre se habían encargado Hakkai y Gojyo de todo lo relacionado con Goku tal y como había llegado al mundo, porque Hakkai no lo dejaba intervenir y porque tampoco se le había opuesto. Por eso cuando Gojyo rasgó el camisón y pudo apreciar el verdadero estado físico del menor, sintió como todo el buen humor que había tenido desde el momento que entabló una charla con el pelirrojo después de la ducha, se había ido a la mierda. No era tonto, había visto cómo poco a poco se había ido quedando en los huesos, y como sus brazos tonificados y fuertes se habían vuelto extremadamente delgados y frágiles. Pero no estaba preparado para distinguir cada una de sus costillas, su vientre antes definido ahora estaba hundido y acentuando la caja torácica, y, sobre todo, no estaba preparado para ver todas las cicatrices que cubrían aquel cuerpo tan débil. Sintió como se le formaba un nudo en la garganta y hacía aparición un zumbido en sus oídos ¿qué demonios había pasado cuando perdió el conocimiento?
- ¿Sanzo? - El pelirrojo nombró al monje que se había quedado mudo mirando el cuerpo del menor. - no me jodas, ¿no habías visto las heridas de Goku?
Ignorando a Gojyo, pasó los dedos de su mano derecha por la cicatriz más prominente. Iba desde la axila izquierda hasta la zona pélvica con un ancho de algo más de 2 centímetros en la zona menos profunda. Sanzo podía ser muchas cosas, pero tonto no era una de ellas. Sintió como se le cortaba la respiración, reconocería esa herida incluso con los ojos cerrados.
- ¿Sanzo? Oye monje ¿estás bien? - Gojyo empezaba a preocuparse, Sanzo se había quedado mudo y tenía una expresión muy parecida a la del día en que Ukoku intentó matar a Goku, parecía estar en shock.
Sin importarle que Gojyo le estuviera hablando y le hubiera dicho antes que no debían mover mucho a Goku. El rubio lo giró boca arriba y se puso a horcajadas sobre él. terminando de quitarle la ropa que tenía se había hecho daño en las manos, pero le dio igual, necesitaba ver el cuerpo del menor y asegurarse que sólo era una estúpida coincidencia, pero no fue así, vio todas y cada una de las heridas que le había hecho Seiten, marcadas en el cuerpo de Goku y alguna más. Tenían un aspecto distinto comparadas con las suyas. Las cicatrices del menor mostraban la gravedad y profundidad de una herida hecha por Seiten Taisei, las de Sanzo por el contrario parecían heridas superficiales.
- ¡Aparta, Sanzo! - el pelirrojo no se esperaba que el monje reaccionara así al ver las cicatrices de Goku. No tenía ni idea de que no lo hubiera visto hasta ahora, y no le había gustado que se pusiera sobre el mono y pasará las manos por las cicatrices de las heridas más graves que habían tardado tanto en sanar. Lo empujó para moverlo y el rubio ni siquiera intentó pararlo cayendo de culo al lado de Goku y lastimándose las manos. - ¡¿qué crees que estás haciendo?! ¡¿eh?!
El rubio no le respondió. Ahora que lo había visto había comenzado a unir cabos sueltos. Oía a Gojyo decirle cosas que no era capaz de procesar, porque no era fácil digerir un descubrimiento como el que había hecho. También escuchó a Hakkai entrar corriendo a la habitación y lo vio como si estuviera a kilómetros de distancia, como si todo aquello no fuera con él, igual que a Gojyo, que se había cansado de decirle cosas y ahora parecía estar gritando a Hakkai. El zumbido que había comenzado a escuchar, cuando el pelirrojo rompió la ropa del mono, estaba aumentando y sentía como la cabeza comenzaba a dolerle como nunca. Joder, era insoportable y los otros dos no ayudaban haciendo tanto ruido. Se estaba mareando, era más de lo que podía soportar, demasiado ruido, demasiadas luces, demasiados movimientos, demasiadas emociones, demasiado tiempo esperando, demasiada información, demasiado, era simplemente demasiado para él.
Se giró dando la espalda a sus compañeros poniéndose a cuatro patas... y vomitó, después todo se volvió negro.
Continuará…
¡Hola!
Juro que intente lo del cap semanal, pero era demasiado corto y no quería subir media hoja de Word.
Gracias Frau Kelin y Ryu por dejarme vuestros reviews ; - ; espero que os haya gustado este cap.
¡Nos leemos!
