Hold On
Disclaimer: SS no me pertenece ni sus personajes, son de Masami Kurumada
Beta: Annski
Capítulo 3: Doctor
Saga siempre adoró la risa de Kanon. Era franca y ligera. Y aunque ellos no tuvieran hogar y robaran para subsistir, la risa de Kanon lo reconfortaba.
Lo recordaba como si hubiera sido ayer, su último robo. ¿Quién iba a pensar que aquella mujer que parecía ser tan pequeña y delicada golpeara con tanta fuerza? Saga fue primero chocando con la mujer, la miró con sus inocentes ojos y murmuró una disculpa. Mientras ella se levantaba llegó Kanon riendo y le puso la mano en la espalda a Saga.
- ¡Pinta! ¡Tú la llevas!- gritó divertido e iba a echar a correr cuando la mujer lo sujetó.
¿En que momento se dio cuenta que Saga le sacó la billetera y Kanon la tomó? Los gemelos nunca sabrían, solo recordarían como el puño de la mujer se estrelló con violencia en su rostro, haciéndolo sangrar por la fuerza.
- Creías que no me había dado cuenta mocoso?- gritó ella mientras Saga se lanzaba para que soltara a su gemelo. La mujer se dio vuelta y golpeó su vientre con una pata mientras dejaba caer al gemelo menor, que se arrastró hasta Saga que trataba de respirar, por la fuerza de impacto algunas costillas se habían roto. Se echó encima de su gemelo al tiempo que recibía una patada que lanzó la mujer. Y los siguió pateando mientras los insultaba. Los transeúntes apoyaron a la mujer y se unieron a los golpes. Saga pensó que lo último que oiría de su hermano eran sus quejidos.
¡Detente! ¡Son unos niños!- gritó una voz y alguien cubrió con su cálido cuerpo el de los golpeados gemelos. Era un joven no mucho mayor que los gemelos, vestido insinuantemente – Toma, llévate mi dinero-le tendió unos pocos billetes que la mujer tomó y se fue – Tranquilos…todo estará bien
Saga miró a su salvador, un rostro exótico, sin cejas, en su lugar dos puntos que las suplían. Ojos amatistas.
Gracias – musitó el niño y se aferró a la mano del joven y se incorporó, quejándose enseguida por sus costillas.
Tranquilo, tómatelo con calma… - le sonrió ayudándolo a levantarse y sacudió sus ropas, luego fue a por el menor y lo levantó - ¿Dónde están sus padres?
Saga lo miró y se encogió de hombros causando sorpresa en su interlocutor.
No tienen?- preguntó sorprendido.
Nunca hemos tenido – musitó Kanon
El joven lo miró y les sonrió.
Entonces ahora tendrán un nuevo hermano con la condición que dejen de robar – les sonrió y los tomó de la mano – qué dicen?
¡Acepto! – gritó Kanon sonriente. Saga solo tuvo que aceptar. Así llegaron a esa peculiar familia.
Shion aún no llegaba y por eso habían tenido que salir. Casi siempre los contrataban a ambos porque tirarse a dos gemelos era muy morboso, pero por hoy, Saga tuvo que separarse de Kanon cuando fue contratado por un anciano que temblaba. Temblaba al susurrarle lo lindo que era y lo bien que lo pasarían, temblaba su vientre inflado que se agitaba cuando su mano se deslizó dentro del pantalón del pequeño. Saga no entendía porque temblaba tanto y porque su voz susurrante le repugnaba tanto. Cuando llegaron a aquel departamento, el sujeto ya estaba completamente erecto y se restregaba en el pequeño cuerpo del rubio sin dejar de temblar y jadear. Por su culpa, Saga encontraba a los adultos asquerosos.
Arrojado en la cama y desnudo, contaba hasta mil mientras era embestido una y otra y otra vez por aquel sudoroso y gordo cuerpo. Al menos se reservaba el derecho de besar en la boca, eso solo lo haría por amor. Pensar, pensar, pensar, todo para obviar el hecho de lo terrible que le estaba sucediendo. Un presentimiento. Un dolor al pecho. ¡Kanon! Su respiración se agitó. El viejo lo confundió con excitación y le susurraba palabras amorosas de aliento para conminarlo a correrse. Algo que para Saga era imposible, no con la preocupación y menos si ni siquiera estaba excitado.
Saga gimió, fingiendo correrse y sintió su interior ser llenado. Se sentó en la cama y el anciano lo miro consternado.
No que te habías corrido? – preguntó frunciendo el ceño.
Es que soy muy pequeño y aún no produzco eso... - mintió con descaro, Saga podía ser muy convincente al mentir.
Oh, amor mío – el hombre estaba mas excitado y lo abrazó besando su mejilla- déjame hacértelo una vez más…
Pagaste por solo una vez, ya me voy – se intentó poner de pie, pero el sujeto lo retuvo y algo dentro del pequeño hizo click y se volvió una fiera golpeando al hombre hasta dejarlo reducido. ¿Cómo pudo lograr eso un niño? Nadie lo sabía.
Acelerado se puso sus ropas y salió corriendo a tropezones. Una vez en la calle buscó como volver a la calle y buscar a su gemelo. Estaba seguro que algo le pasaba a este.
Mientras pasaba esto con Saga, Kanon había captado un cliente, un hombre joven y guapo. Kanon se sintió más seguro por alguna extraña razón, quizás la apariencia confiable del hombre. Se subió al auto, donde comenzó a hablar. Nadie entendía, pero aquel niño tenía una forma de hablar que cautivaba y no fue distinto.
El auto se dirigió a un sitio eriazo. No se asustó, era confiado.
Vamos a jugar un juego si? - dijo el sujeto amarrando las manos del menor a su espalda.
Un juego? Es divertido? – el menor lo miró curioso.
Y muy rico – dijo antes de ponerle un objeto en la boca que le impedía cerrarla.
Kanon se sintió incomodo, no hablar lo hacía sentirme más nervios. El hombre lo tomó en brazos y lo sacó del auto, metiéndolo en el asiento trasero y abriendo sus piernas.
Eres muy lindo…te lo habían dicho ya? – dijo en un intento de seducción que el niño no entendió.
Sus pantalones fueron bajados dejando su intimidad al aire, Kanon quiso cerrar sus piernas, pero se lo impidió un fuerte golpe en su entrepierna.
No me hagas enojar, pendejo, que tendré que castigarte - dijo con violencia. – Ahh, eres un niño tan travieso…
El sujeto agarró del cabello al menor y lo tiró hacia el suelo del auto, quedando boca abajo y su trasero hacia arriba. Algo sacó que Kanon no vio y un fuerte golpe con algo alargado cayó sobre su espalda y parte de sus glúteos. Los ojos azules del niño se llenaron de lágrimas. "Saga, Saga" pensó asustado.
Un golpe y otro, hasta hacerlo sangrar. Un objeto fue introducido en su entrada. Vibraba., ahora más rápido. Sentía tan extraño. Su miembro comenzaba a levantarse y él sentía una mezcla de dolor y algo como caliente, como si se quemara. No sabía si debía o no gustarle, estaba confundido. El hombre aumentó las vibraciones, disfrutando ver como aquella pequeña entrada vibraba y se comía aquel artefacto. Se comenzó a masturbar. Kanon temblaba y ya nada tenía que ver con aquel objeto. Un gemido y se corrió sin entender bien que había pasado.
Imbécil! Quién te dio permiso para correrte? – la voz del hombre sonó distorsionada mientras jalaba los largos cabellos rubios del menor y azotaba su cabeza contra el piso del auto una y otra y otra vez.
Nuevamente se vio azotado por la fusta que ahora caía por todos lados. No podía cubrirse y en la posición que estaba comenzaba a asfixiarse. El sujeto se cansó de golpear al niño y levantó su rostro. Su boca, por no cerrarse, chorreaba saliva que se había deslizado por su mentón. Arrastró aquel rostro hacia su miembro que parecía reventar y lo metió dentro de la boca del niño, embistiendo con rudeza y ahogando al menor.
Embestía una y otra y otra vez, hasta que terminó llenando la boca del niño. Lo apegó más a su entrepierna obligándolo a tragar y luego se separó.
No sabes lo lindo que te ves así, chorreando semen – Le acarició el borde del labio y luego le dio una cachetada lo suficientemente fuerte para volverlo a botar – ahora dame tu culo.
Sacó el vibrador del interior del niño y lo penetró de golpe, comenzando a embestirlo con fuerza, jalando su cuerpo hacia él para meterse más adentro. Gemía mientras jalaba el cabello del niño. Pronto la semilla del sujeto lleno las entrañas del menor. Jadeaba mientras sujetaba aún los rubios cadejos.
Los ojos del hombre se abrieron y le entregó unos billetes al niño, más de la tarifa, aunque rompió sus ropas y lo tiró a las vías mientras se bajaba y se subía al asiento del piloto para partir. Dejando al niño desnudo, amarrado y cubierto de semen.
Kanon se puso a llorar. Ya no aguantaba aquello. Tenía frío no podía pararse. ¿Cómo iba a regresar?
¡Kanon! – una voz gritando a la lejanía.
Nhng – Kanon se removió tratando de llamar su atención. Sollozó con fuerza, ¿estaría muy lejos? ¿Podría ser oído?
Unos brazos cubrieron su cuerpo y unas manos ansiosas desamarraron sus brazos. Ojos llorosos iguales a los suyos lo miraron con desesperación mientras buscaban soltar aquel aparato en su boca.
Desesperación. Saga juntó sus frentes mientras lloraba. Lo abrazó y lo ayudó a levantarse. Kanon estaba malherido y le costaba caminar.
Fue un largo trayecto, esquivando calles transitadas por la desnudez del niño, hasta llegar a su casa, donde los esperaban los menores. Kanon se dejó caer en el colchón y fue auxiliado por Mu. Camus llevó el paño con agua hasta donde Saga. La puerta se abrió y los niños temieron que fuera Arles a cobrar. Para su fortuna, era su hermano mayor.
Siento la demora… estaba… - las palabras del mayor quedaron apagadas cuando vio el estado de Kanon – Kanon!
Se apresuró donde su hermano y lo levantó entre sus brazos.
Saga cuida a tus hermanos, llevaré a Kanon con alguien que nos va a ayudar – dijo tapándolo con unas mantas y salió.
Saga se terminó de limpiar mientras esperaba a sus hermanos. Mientras Shion llevaba a Kanon con un amigo que había conocido. Caminó por algunas cuadras hasta llegar a un edificio de departamentos y subió las espaleras hacia el segundo piso y golpeo la tercera puerta, tres veces primero y dos después. La puerta se abrió y un niño rubio y de una sola ceja abrió .
Radamanthys, esta tu papá? – preguntó el joven prostituto.
Te está esperando en la consulta – el niño se hizo a un lado y lo dejó pasar.
Los guió a una habitación donde un enfermero los esperaba.
- Tiempo sin verte Shion – el joven de largos cabellos negros le sonrió, gesto que cambió al ver lo que cubría la manta – es…
No, no es Mu. Es Kanon…mi nuevo hermano…bueno, ya tiene 5 años de ser mi hermano… Por favor…
EL hombre suspiró y le hizo un gesto para que lo pusiera en la camilla. Lo miró sorprendido y tomó una gasa y suero y comenzó a limpiar el cuerpo del niño.
- Está muy herido… - musitó preocupado.
Puedes ayudarlo papá? – la voz del pequeño rubio se dejó oír y tomó la mano del niño preocupado
Si fuera médico podría hacerlo mejor… - suspiró el enfermero y comenzó a limpiar las heridas del niño que miraba asustado a Shion.
Tranquilo Kanon, cuando sea grande, yo seré tu médico – el rubio dijo con seriedad apretando la mano del pequeño.
¿Es una promesa? – los ojos de Kanon brillaron y le sonrió, más tranquilo.
Es una promesa!
Shion le sonrió al enfermero divertido. Lo había conocido cuando buscaba alguien que curara las heridas que su profesión le traía. Cada vez que tenía problemas iba con él. Era común para los pobres acudir con el enfermero, nadie podía pagar por un médico.
Una vez curadas las heridas, el enfermero le colocó una inyección al niño que le provocó sueño, a lo que Shion volvió a tomarlo en brazos. Kanon se acurrucó mirando a Radamanthys por última vez.
- ¿Serás mi amigo, verdad? – le dijo con una sonrisa
Claro. Siempre… - Radamanthys le sonrió y le tomó la mano.
Gracias por todo, Hades, nos vemos otro día para pagarte – dijo Shion
Solo cuidate, no siempre podré con tus heridas…y cuídalos – el enfermero cubrió al niño que se durmió profundamente en brazos del mayor.
Y lentamente volvieron a casa. Shion tenía algo que decirles…
Continuará.
YaoiLover: como bien dices, la realidad puede ser peor. Igual mi intensión un poco es hacer que vean que no todo es lindo y quizás crear un poco de consciencia. Efectivamente, ese es el uso que le dio a la palanca. Ya el viernes se viene una nueva actualización, y como ya sabes, más desgraciada y cruda que la de ahora. Saludos!
