Capítulo 1.


Me encontraba frente de las puertas de la 3ra sala música.

Hoy, bueno, Tamaki ganó el juego, y yo soy una chica de palabra.

Abrí lentamente las puertas, Tamaki corrió a abrazarme.

— ¡Viniste Mizuki-Kun! —gritó, dándome vueltas por el aire.

— ¡Bájame, Tamaki! —me quejé yo golpeando levemente su espalda.

— ¡Mizu-Kun~! —canturreó sonriente... eh, uno de los gemelos a la vez que se acercaba a mí con una sonrisa.

— ¡Viniste, Mizu-Kun~! —siguió... el otro, caminando junto con su hermano.

Adiviné quien era quién en "¿Quién es Hikaru-kun?", porque me es fácil leer sus expresiones, y cuando señalé a Kaoru sonrieron, diciéndome que estaba equivocada.

— ¡Mizu-Kun! ¡Mizu-Kun! ¡Hola! —escuché como alguien me hablaba.

Era un chico bajito, de pelo rubio, llevaba un conejo de peluche en manos y estaba sentado en una mesa con un montón de pasteles frente a él.

— Mhj —escuché al chico a su lado.

Era repentinamente más alto, peli-negro y con cara seria

— Tú debes ser el nuevo Host —dijo otro chico peli-negro, llevaba gafas, era alto y tenía cara de avaricioso.

— Tamaki… —susurré para que solo él me escuchara, acercándome a su oído.

— ¿Si, Mizuki? —lo noté bastante curioso.

— ¡BÁJAME, AHORA! —le grité en el oído, al instante se cayó de lado y yo me levanté del suelo.

— Oh, Mizu-Kun ha sido malo con el señor~ — ¿Kaoru? ¿O era Hikaru?

— Hay que castigar a Mizu-Kun, ¿No, Kaoru~? — ¡¿c-castigar?!

Los gemelos llegaron a mi lado y me arrastraron hasta una de las esquinas de la habitación.

— Eek… Emh… Quizá debí pensarme mejor lo del juego… —susurré.

Una idea cruzó mi mente.

— Kaoru, Hikaru, ¿Les gustan los hombres? —ellos negaron al instante.

— Entonces, ¿Me sueltan, si~? —me acerqué peligrosamente a ellos, logrando un pequeño sonrojo en su cara.

Me levanté del suelo y me dirigí al chico de lentes, el cual no dejaba de mirarme.

— Soy Kyouya, Kyouya Ootori —me ofreció su mano, una sonrisa se posaba en su cara.

— Mizuki Romaji —dije yo, tomando su mano, sacudiéndola unos segundos para soltarla. — Hey, ¿Cuál es la razón para no parar de mirarme?

— Fácil, acércate, no creo que quieras que lo sepan —me acerqué un poco. — ¿Eres mujer, cierto? —aquello me hizo saltar de donde me encontraba.

— ¿C-Cómo…? —pregunté confundida. Era la primera persona en esta escuela que me decía aquello.

Se encogió de hombros, mientras una sonrisa se formaba en su rostro. — Supongo que tengo mejor ojo que estos simios.

Reí ante aquel comentario, lo que provocó que los demás me miraran algo confundidos. Hice un ademán para que le restaran importancia.

— Bien, bien…. —tomé algo de aire—. ¿Qué se supone que hacen los "Host"?

— Simple, hacemos felices a las damas con tiempo extra —me sonrió Tamaki confiado.

— Ya…. Súper claro —respondí yo con sarcasmo.

— Bien, ya es hora —Kyouya interrumpió la "charla", cerrando de golpe lo que supongo es un cuaderno pequeño.

— ¡A sus lugares! —gritó Tamaki, como si esto fuera una academia militar—. Mizuki, tu siéntate por allá —señaló una mesa vacía la cual apenas estaba siendo colocada. Asentí en respuesta y me dirigí hacia allí.

Entonces un montón de chicas entraron al lugar. Se dirigieron tanto a los gemelos del yaoi incestuoso, como a Tamaki, a Kyouya, y al chico adorable y el alto serio que casi no habla.

Una chica de cabellos rubios amarrados en coletas se dirigió sonriente a mí.

— ¿Eres tú el nuevo Host del que tanto hablan? —me preguntó sonriente. Yo asentí—. ¿Puedo elegirte?

— Uh, claro —le respondí, dando una pequeña sonrisa de lado.

Ella se sentó frente a mí sonriendo (aún).

— Me llamo Emiko, Emiko Hoshi —se presentó cordialmente.

— Mizuki, Mizuki Romaji —le sonreí.

Así pasamos 10, 15, 20 minutos, hasta que ella se levantó del asiento.

— Debo irme ya, fue un gusto conocerte —hizo una pequeña reverencia—. ¿Puedo elegirte mañana también?

— Claro —reí un poco, haciendo que ella también. Movió su mano en forma de despedida y se fue.

Luego llegaron dos chicas más, preguntándome si podían elegirme durante el tiempo que quedaba. Asentí y ambas se sentaron al frente mío. Al parecer eran amigas, puesto que se miraban entre ellas y "chillaban".

•••

— Bueno, fue un buen trabajo para mi primer día —suspiré algo cansada, y seguí a estirar mis brazos con pereza.

— Mizuki-kun, ¿Tienes móvil? —me preguntó curioso Tamaki.

Claro que tenía Móvil, digo, si no, ¿Cómo vería Yaoi, Yuri, Hentai, Ecchi, y todo tipo de Animes?

— Si —respondí simplemente, sus ojos brillaron.

— ¡Bieeeeen! ¡Tú me pasas tu número de Móvil, y yo te paso mi número de Móvil! —salí del lugar antes de poder contestarle.


Lamento no haber actualizado en mucho (demasiado) tiempo. No tengo excusas.

- WhiteDCrisKat.