Nada de esto me pertenece, es de Disney y solo de Disney (se me había pasado ponerlo antes XD)

Capítulo III

Lo único que Elsa pudo hacer fue ver cómo se derrumbaba en el suelo. Trizzia se quedó inmóvil en el suelo, estaba boca abajo en un charco de su propia sangre.

Pero el dorado no tuvo suficiente con las no pocas quemaduras que le había causado el ataque anterior. Balbuceando algo sobre su padre y tomar venganza se levantó y caminó hacia la chica que no parecía capaz de levantarse.

Los de Dragonia se levantaron, y los de Oro también, la guerra estaba a punto de comenzar en el centro de Arendelle, Elsa no podía permitirlo, así que saltó a la arena y se interpuso entre los habitantes de ambos países, poniendo una barrera de hielos enfrente de cada uno.

Esto fue suficiente para que dejaran de avanzar, pero no para que bajaran las armas. De todas formas, Elsa estaba más preocupada por la chica de cabello rojo que yacía en el suelo, herida.

Corrió hacia ella y se arrodilló a su lado, la volteó con cuidado, estaba caliente, casi quemaba, pero sus manos de hielo contrarrestaban el calor de la piel de la chica. Elsa examinó su herida, no parecía haber lastimado ningún órgano vital, pero estaba perdiendo mucha sangre.

La rubia puso su mano sobre la herida sin tocarla y trató de hacer un vendaje de hielo, pero apenas tocaba la piel pálida de la general Drago éste de volvía agua, así que optó por poner sus manos sobre la herida, aunque se manchara por completo de sangre.

Miró a la chica con atención, estaba pálida, pero no podía decir si era así normalmente o estaba mal por la pérdida de sangre. Presionó fuerte con una mano, y llevó la otra a su garganta para medir su pulso, era débil, pero aún tenía. Le quitó el cabello de la frente y se acercó un poco más.

-General Drago… Drago…hey, despierta-no respondía. Elsa pudo sentir su pulso acelerarse, no…vamos no. Debía pedir ayuda, pero lo único que podía hacer en ese momento era quedarse ahí. Eso fue hasta que Ana bajó también y gritó por ayuda. Unos hombres de Arendelle acudieron en ayuda de su reina cargando a la pelirroja en una camilla y llevándosela rápidamente a la enfermería del palacio.

Elsa se puso de pie, aún en shock y los miró irse, nunca había visto alguien así de herido, y sus manos y su vestido manchados de sangre lo hacían aún peor. También se llevaron a Octavio entre unos guardias, pues estaba casi tan mal como la capitana, con quemaduras en todo el cuerpo.

La rubia quería ir con ellos, pero tenía asuntos qué atender ahí. De alguna manera los representantes de cada reino, el rey Carlos, un hombre rubio, como casi todos los del Oro, con el cabello dorado que resplandecía con el sol ya blanqueando, al igual que su barba y unos ojos azules como el cielo, parecía enojado, pero no tanto como la princesa Elizabeth, que estaba echando chispas por los ojos, ni literalmente… aún, pensó Elsa.

-¡Han roto el tratado!-gritó, de algún modo logró derretir el hielo que le impedía ir hacia delante y avanzó hasta el centro del lugar de combate. El rey Carlos hizo lo mismo, rodeando la estructura de hielo, con mirada de superioridad.

Elsa quedó en medio de los dos, aún mirando hacia donde se habían llevado a Trizzia y sin escuchar del todo lo que decían los otros dos.

-¡Fue un combate justo! ¡Tu guerrera fue quien rompió las reglas usando la magia!-replicó, aunque se lo podía ver dudar un poco, como si él supiera que Octavio había hecho algo indebido. Elsa se puso a pensar en el combate, fue muy raro que soltara la espada tan repentinamente…no tenía tiempo en ese momento de todas formas, debía impedir que hubiera mayor conflicto entre los dos reinos.

-¿Justo?-dijo incrédula Elizabeth-sabes bien que fue un intento de asesinato, cualquiera aquí presente podría decirte que tu hombre fue movido por la venganza-la morena se veía ansiosa, seguramente estaba preocupada por su hermana. Elsa sintió que si Ana estuviera en esa situación ella habría dejado de lado los asuntos del reino para ir con ella, admiró la voluntad de la princesa de quedarse ahí mientras su hermana estaba desangrándose en algún lugar-¡lo que quieren es otra guerra! ¿No es así?-su mirada destellaba con furia, Elsa supo que era momento de hacer algo si no quería tener una declaración de guerra ahí mismo.

-¡Basta!-gritó al ver que los ánimos de los guerreros de ambos empezaban a caldear y las armas eran desenfundadas. Los otros reinos también empezaron a moverse. Atlantis, Oriente y los de la Luz se quedaron del lado de Dragonia, y algunos otros con los de Oro.

A la rubia le preocupaba dejar libres su poderes por la presión y empeorar la situación, no quería meter a Arendelle en ningún conflicto.

-Arreglaremos esto después, este no es momento ni lugar para discutir estos asuntos-trató de razonar la reina, pero el dorado parecía demasiado a gusto ahí mismo.

-¡No pienso quedarme en el mismo lugar que mis enemigos!-exclamó el rey Carlos-Mi reina-se dirigió a Elsa-ellos son demonios, debe expulsarlos de inmediato-le dijo. Elsa respiro profundo para no perder el control, no iba a permitir que le dijeran qué hacer y no planeaba tener de enemigos a los dragones.

-Ambos son mis invitados, por lo que les ruego dejen a un lado sus diferencias y podamos resolver este asunto como gente civilizada. No voy a echar a nadie, si no está de acuerdo, Rey Carlos, le invito a irse-la voz autoritaria de Elsa la sorprendió incluso a sí misma.

El rey abrió mucho los ojos, como si no pudiera creer que le estuviera diciendo eso. Incluso Elizabeth parecía sorprendida, pero trató de disimularlo.

-Si esto es lo que quiere-dijo el rey claramente ofendido-pero no crea que perdonaré esta ofensa, Arendelle es ahora enemigo del reino de Oro-y con esto partió.

Elsa se sintió terrible, lo que menos necesitaba era una guerra, el tiempo que llevaba siendo reina había sido de por sí bastante duro, no creyó que podría soportar una guerra, pero se mantuvo con la cabeza alta. No podía hacer nada, y los dragones eran mejores aliados que enemigos.

La princesa Elizabeth se relajó cuando el rey se hubo ido y se acercó a la rubia, aunque era más que obvio que estaba desesperada por ir a ver a su hermana.

-Agradezco su apoyo, reina Elsa-dijo la morena tratando de ser formal aunque Elsa podía notar que lo único que quería era irse de ahí y ver a su hermana menor-ahora creo que tenemos que preparara la partida, un ataque a nuestro reino sería muy poco conveniente en estos momentos-Elsa asintió.

-Debería ir a ver a su hermana-le dijo sonriendo empática, ella también quería ir, pero decidió que era mejor dejarla y preparar la reunión que tendría que hacerse para hablar de esa situación.

Fin del tercer capítulo.

Gracias a todos por los reviews, sé que tiene muchos errores, pero trato de irlos corrigiendo, espero que se note XD

Tori: Sí, malvadas hermanas menores, y luego anda cantando todo el día las cancionsitas jajaja

Anna: Sé que a muchos no les gusta el género, y te entiendo, pero creo que si lo hiciera un chico se haría muy aburrido, no me importa mucho que lo lea mucha gente, solo quiero que los que lo lean lo disfruten tanto como yo lo hago escribiéndolo, además, yo soy prácticamente Drago (me falta el cabello rojo…), supongo que por eso no he dejado este fic XD Espero que no te moleste y sigas leyendo.

Una última cosa, estaba viendo si hacer un POV de Drago ¿les gustaría?

Nos leemos en el próximo cap.