¡Rayos mama! Muévete menos. No ves, que….AY! Mamá! Ya me basta con el poco y nada de espacio que tengo ahora para que te muevas más de la…. ¡Ay!

Ya realmente no entiendo. ¡Ay! Mhm. Parece que no es mi mama lo que se esta moviendo…. Es algo aún peor. Es la membrana en si. ¿Que haré? ¿Significa que me queda poco por salir?

Esto es desagradable e incomodo. No puedo hacer nada. Cálmate me dije, relájate y distráete. Creo que me encuentro mirando hacia arriba, pero no podría decir con exactitud. Incomodidad.

Estaba logrando calmarme un poco cuando todo se transformo en agonía. Todo el líquido que me había estado rodeando a lo largo de este apresurado proceso, se comenzó a arremolinar torrentosamente y luego se tornó de un color oscuro y difuso. Asumo que ese color es el rojo. Todo esto se está haciendo desesperante.

El control de mi cuerpo parecía pertenecer a una persona externa a mi, ya que no lograba mantenerlo quieto y mis patadas se estaban volviendo incontrolablemente involuntarias y el daño que le estaba haciendo a mi madre era evidente. Lograba sentir mis manos y pies pegar en lugares duros y firmes. Lo siento mama, pero no puedo controlarlo.

No quiero hacerlo. Me quedaré quieta entonces. Una patada. ¡Rayos! No quiero hacerle esto al cuerpo de mí… Otra patada. ¡Demonios! ¡Mamá sácame de aquí! No aguanto más y no quiero hacerte más mal.

Pensaba que ya estaba viviendo lo peor, cuando algo se encendió en mí. Una alerta, un presentimiento muy malo. Y sin más, el peligro se hizo inminente cuando de pronto, todo este vertiginoso torrente, que ya nublaba mi visión, se comenzó a aglutinar y lentamente, comenzaba a cuajar, formando una pasta grasienta y espesa, en lugar del líquido en el que podía respirar tan fácilmente. Aún peor, esta masa amenazaba con introducirse es mis orificios nasales.

¿Porque está pasando esto? No entiendo nada. ¿Debería estar ya afuera y algo salió mal? ¡Me gustaría entenderlo ahora! ¡Quiero saber que pasa ahora! Otra patada.

Sentía algo extraño en los ojos mientras trataba de no inspirar. Algo les sucedía ¿Que era? los sentía… hinchados, y doloridos. ¿Que será? Sin querer, un sentimiento de gran angustia me venció por completo y creo que fue la primera vez que lloré en mi vida, porque todo lo que estaba sucediendo alrededor mío me indicaba una sola cosa. Moriría.

Jamás conocería a mis padres ni al dañado cuerpo de mi madre. Desde afuera, llegaban sonidos fuertes y voces alborotadas, pero ya no las oía claramente, gracias esta pasta que se cuajaba en mis oídos. Ya extrañaba a la fuente de esas voces.

¿Era eso posible?

De pronto me hice consciente de que tenía algo duro dentro de mi boca. Algo o mas bien dicho una gran cantidad de ese "algo", que se alineaban en la parte superior e inferior de mi boca, y aparentemente eran filosos ¡Demonios!

La masa se cuajaba aun más rápidamente y amenazaba con endurecer por completo, logrando así algo imposible de respirar. Mi nariz ya no podía mantener todo esto afuera y solo se me ocurrió una idea. Para hacer un poco más de espacio es esta masa asquerosa, comencé a mascar y la única forma que podría haberlo hecho era con estos objetos que tenía adosado en mi boca. Así comencé una y otra ves. Engullía grandes pedazos y los cortaba con estas extrañas cosas que gracias a mi madre se habían desarrollado filosamente.

La sensación de satisfacción fue momentánea ya que el sabor era asqueroso y francamente horripilante y en poco tiempo se acabaría el espacio que tenía en mi interior, y no podría tragar mas. Pero de todas formas funcionó de algo, ahora había un poco más de espacio, solo un poco mas.

¡Esto era imposible!

Ahora sentía un extraño mareo mientras lloraba y tragaba mas de esta masa, pero parecía que está, se acomodaba a la nueva área que podía cubrir rápidamente, como queriendo ahogarme a propósito.

Sentía que mi boca se rebalsaba y ya no podía tragar más, más arcadas y mí cuerpo expulsó lo que había tratado de ingerir anteriormente, pero todo esto se atoro en mi boca y sucedió lo inevitable.

Mis vías respiratorias se taparon.

Mi consciencia se perdía de a poco. Las voces. Mi mamá, papá, espacio exterior. Nada de eso había sido creado para mí, pues yo llegaría hasta aquí.

Moriría antes de ver el exterior y compartir algo de tiempo con mi familia, eso no era lo que quería. Todo comenzaba a nublar. Mi cuerpo en un intento inútil de pelear con esta masa, dió, según yo, la patada más fuerte y alborotadora de todas, ya que incluso pude sentir que algo se quebraba detrás de la membrana gracias al brusco golpe de mis pies. Algo largo y delgado. Perdón mama.

Puntitos de colores se hacían presentes en mi vista y me hacían ver figuras y formas, donde no había más que esta asquerosa pasta ya casi sólida. Era oficial. La muerte me estaba recibiendo con fanfarrea, ya que no había sido lo suficientemente fuerte para salir de esta. Los puntos comenzaros a moverse vertiginosamente y mis ojos trataron de seguirlos. Las lagrimas eran atrapadas por la pasta que ahora ya me rodeaba por completo.

Los ruidos se hacían más estridentes. Lograba ver algo. Algo acompañaba los sonidos que provenían desde afuera. Extrañamente parecía entrar algo más de luz. Algo estaba rasgando la superficie exterior de la membrana, pero ya no podía ver y menos oír, la consciencia me abandonaba por completo y ya no era capaz de mantenerme despierta. Mami.

No supe nada más.