Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, aunque algunos son de mi autoría. Algunos de los apellidos han sido cambiados para que tuvieran más coherencia con la historia.


Al día siguiente Edward despertó temprano. Se sintió incómodo, su brazo estaba entumecido y su espalda le dolía como si hubiera dormido en un mal colchón. Intentó moverse pero no podía, algo aplastaba su brazo. Abrió los ojos y se dio cuenta de que era una mujer. Al principio se extrañó pues no recordaba dónde estaba ni quién era esa mujer ¿se habría acostado con ella?, pero luego recordó lo sucedido la noche pasada, y que esa chica, si mal no recordaba, se llamaba Isabella. Y no, no se había acostado con ella, aunque le hubiera gustado. Se dio cuenta de que su brazo estaba entumecido porque Isabella se encontraba arriba de él, en algún momento de la noche el la debería haber abrazado. Las piernas de ella estaban enredadas con las de él. Suavemente sacó su brazo de abajo de ella, éste le hormigueaba y le dolía, luego intentó desenredar sus piernas, pero ella no lo dejó. Empezó a mover sus piernas, haciendo un lío con las mantas. Intentó arreglar lo que había hecho para que ella no se destapara, abrió las mantas y vio que el camisón de Isabella se había arrollado hasta la base de sus senos, mostrando sus piernas, ropa interior y parte de su vientre. Ésta visión hizo que la erección mañanera que ya tenía se intensificara, es que, seamos realistas ¿qué chico del campo, con 18 años de edad suele despertarse junto a una chica realmente bonita y semidesnuda? El pobre Edward no sabía qué hacer, por lo que instintivamente tiró de sus piernas con violencia, desacomodando todas las mantas. Así, salió de la cama y la arregló un poco para que Isabella no pasara frío, se calsó y fue caminando hasta su casa. La fría mañana arregló su "problema". Cuando llegó a la casa se vistió y se dispuso a realizar las labores que le correspondían en la pequeña granja.

Unas dos horas más tarde Alice se despertó y saltó de la cama haciendo tal ruido que despertó a todos los demás.

- Maldición Alice, estoy muy cansada - farfulló Rosalie, se dio media vuelta y siguió durmiendo, lo mismo hizo Jasper, pero Isabella se levantó, se puso su salto de cama y acompañó a Alice en dirección a la casa. Al llegar Alice fue a tomar un baño, y como Isabella ya había tomado uno la noche anterior, se cambió y se dirigió a la cocina, allí se encontró con la señora Müller y con Jane.

- ¿Cómo dormiste querida? - le preguntó la señora. Isabella le respondió que había dormido bien y la señora le indicó que le había guardado comida para el desayuno, éste había sido horas atrás dado que ya eran las 11 de la mañana. - Cuando termines de comer, ven hasta la sala que te voy a indicar las tareas que tendrás que cumplir todos los días. Si no sabes cómo hacer alguna pídele ayuda a Edward - Cuando Isabella terminó de comer, Raquel le indicó que debía darle de comer a las gallinas y limpiar el gallinero, alimentar a los cerdos, limpiar los cuartos de Charlie y Aiala y planchar la ropa recién lavada. Antes de hacer nada, Isabella subió a ver cómo se encontraba Aiala. En el cuarto se encontró con Edward.

- Hola, ¿dormiste bien? - le preguntó Edward.

- Si, dormí bien. ¿Cómo se encuentra? - Preguntó haciendo referencia al estado de su antigua cocinera.

- No muy bien, mi madre me dijo que pasó con fiebre y tiene una gran infección en la pierna. Cuando llegué le cambié las vendas, y debo decir que el aspecto de la herida no es muy bueno - al escuchar esto los ojos de Isabella se llenaron de lágrimas. Edward se acercó para consolarla y ella se abrazó a él llorando amargamente.

- No le puede suceder nada a ella, es como mi segunda madre. Fue la que me cuidó cuando mi madre murió. Ella es parte de mi familia - Edward se sintió mal por la pobre chica y la abrazó más fuerte - Lo lamento - dijo Bella - no suelo abrazarme llorando con desconocidos, y menos dormir con ellos - esto último lo dijo con una sonrisa.

- Ya que vas a vivir aquí, y a dormir conmigo, creo que podríamos intentar ser amigos. El problema es que no se nada sobre ti - Edward le sonrió de vuelta - Hola, Mi nombre es Edward Müller, tengo 18 años, mi color favorito es el azul, me gustaría ser médico algún día, pero con la situación de ahora no creo que sea posible, me gustan más los gatos que los perros y no se conducir un auto. Por cierto, soy judío y le tengo un gran desprecio al Fürher, no lo odio, porque yo no odio a nadie. Tu turno.

- Mi nombre es Isabella Swan, aunque mi familia me llama Bella, tengo 19 años, mi color favorito es el marrón, también me gustan los gatos y sí sé conducir un auto. Soy judía y odio al Fürher. Mi mamá murió cuando yo tenía 4 años y he vivido con mi padre y mi prima desde entonces. Y creo que mejor sería empezar a hacer las tareas que me corresponden - dicho esto Isabella se levantó y le preguntó a Edward - ¿Me acompañas? - y así juntos se dirigieron al gallinero. Al llegar Edward le explicó a Bella cómo alimentar a las gallinas y juntos limpiaron el gallinero, ensuciandose un poco en el proceso.

- Maldición, este vestido era nuevo - refunfuñó Isabella entre dientes.

- Creo que vas a tener que usar algo más viejo y que estés dispuesto a ensuciar para trabajar todos los días. Aunque ese vestido te sienta muy bien, no creo que quieras que termine cubierto de excremento de gallina. Puedes pedirle a mi hermana alguna falda o algo para trabajar, ella tiene bastantes.

- Gracias, lo tendré en cuenta. Creo que me haré mi propio uniforme - dijo Isabella mientras pensaba si había metido en su maleta aquella falda roja que usaba para andar dentro de su casa. Al ser Bella una señorita de ciudad, y al estar su padre en una posición bastante acomodada sus vestidos y zapatos no estaban nada mal.

Luego se dirigieron a alimentar a los cerdos. La cerda acababa de tener crías y eran muy bonitas, rosaditas y pequeñitas. Edward le preguntó a Isabella si quería cargar uno, y ella aceptó encantada. Al agacharse para agarrar una, tropezó con su falda, callendo de espalda en el barro. Edward no pudo evitar reirse de la situación, tampoco pudo evitar la risa cuando Isabella le dirigió una mirada entre molesta y divertida.

Después de levantarse y limpiarse un poco, y de terminar de alimentar a los cerdos, Edward dejó a Bella para que limpiara los cuartos de Charlie y Aiala y se fue a realizar sus tareas con una sonrisa en el rostro.

Al terminar la tarde todos se reunieron alrededor de la mesa para cenar. Alice y Rosalie habían ayudado a preparar la comida y de verdad estaba deliciosa. Mientras estaban comiendo el señor Müller sacó el periódico, y en primera plana había un arículo que recitaba:

"Grandes disturbios la noche pasada en varias ciudades del Tercer Reich.
En la madrugada del 9 y 10 de noviembre del corriente año, los vecinos de varias ciudades del Tercer Reich, principalmente de Alemania y Austria, contemplaron y hasta participaron en varios actos vandalicos contra judíos y sus propiedades, tanto negocios como casas. Se cree que es un acto de la población en respuesta al asesinato de Ernst vom Rath en manos de un jóven judio-polaco de orígen alemán llamado Hershel Grynszpan el pasado 7 de noviembre. Entre los atacantes se encontraban miembros de las SA, las SS y las Juventudes Hitlerianas, apoyadas por el SD, la Gestapo y otras fuerzas de policía.
Se han contado 91 muertes de personas judías hasta el momento y más de 30.000 judíos han sido arrestados, se espera que sean trasladados a los campos de trabajo. Las casas de la población judía, los comercios, hospitales, sinagogas y escuelas fueron destruidos con mazos, e incluso incendiadas.
La población se refiere al hecho ocurrido la pasada noche como "La noche de los cristales rotos" o "Reichskristallnacht" debido a la enorme cantidad de cristales pertenecientes a las vidrieras de las tiendas que quedaron en la calle luego de los disturbios."

Varias fotos acompañaban al artículo, en una de ellas pudieron reconocer la sinagoga a la cual solían frecuentar, totalmente quemada y destruida. Al ver esto las mujeres rompieron en llanto, y a varios de los hombres se les escapó una que otra lágrima. ¿Por qué les hacían esto a ellos? ¿Qué pecado habían cometido? Se los acusaba de dejar a Alemania en ruinas, pero ¿cómo podía ser posible? por ejemplo en el caso de Isabella, ella había nacido en 1919 y la Gran Guerra había terminado un año antes. ¿Cómo es posible que ella hubiese arruinado a Alemania? ¿Qué tenía ella que ver con los problemas de los políticos? Lo mismo pasaba con Edward, Alice, Rosalie, Jasper y Jane ¿Culpables de qué eran ellos? Tal vez sus padres podrían llegar a tener la culpa de algo, dado que habían vivido la Gran Guerra y la crísis económica, pero que alguien me explique cómo un niño de tan tierna edad puede aectar a un país.

Esto era lo que pasaba por la cabeza de todos los jóvenes mientras continuaban comiendo.

Apenas terminaron la cena, subieron a ver cómo se encontraba Aiala. Lamentablemente su situación no era mejor. Apenas había comido y su fiebre no bajaba, además de que la infección en su pierna había aumentado, por ese motivo Alice decidió quedarse la mitad de la noche con ella, y luego vendría Rosalie a suplantarla.

Edward, Isabella, Rosalie y Jasper se dirigieron al granero para dormir. Los chicos habían trasladado sus maletas allí para poder cambiarse en las mañanas sin tener que ir en pijama hasta la casa. Rosalie e Isabella tomaron sus camisones y se dirigieron detrás de la pared para cambiarse, mientras los chicos lo hacían del otro lado. Cuando terminaron se acostaron en las mismas camas que habían utilizado la noche anterior, eso implicaba que Edward iba a dormir de nuevo con Isabella. Edward estaba preocupado, no podía sacarse la imágen de Isabella semidesnuda que había visto esa mañana. Ella era tan... Sus pensamientos fueron interrumpidos por pequeños sollosos y espasmos que venían del otro lado de la cama: Isabella estaba llorando. Edward se acercó y le susurró - ¿qué sucede Bella?

- No me sucede... nada - dijo Isabella entre hipidos, pero Edward no le creyó ni por un segundo - Dime qué es lo que te hace llorar, Bella. Veré si puedo hacer algo para solucionarlo. - En ese momento Isabella se dio vuelta y encaró a Edward, lo miraba con ojos furiosos, llenos de lágrimas. Su naríz estaba roja y su cabello despeinado.

- ¿Que qué me pasa? ¿Me preguntas qué me pasa? Bueno, te diré qué es lo que me pasa. Por si no te enteraste media ciudad ha sido deruída, tuvimos que escapar, la sinagoga ha sido quemada y posiblemente también mi casa. Destruyeron el negocio de mi padre, cuando huíamos Aiala recibió un balazo en la pierna, y por el aspecto que tiene no creo que se vaya a recuperar. ¿Sabes Edward? Yo soy realista, no se si sobreviviremos en las condiciones en que está Alemania hoy en día, tarde o temprano también nos vendrán a buscar a este lugar, nos enviarán a esos lugares horribles a trabajar. Tampoco estoy segura de que a la que considero mi madre se recupere. ¿Qué haré si ella muere? - en ese momento se largó a llorar de nuevo, aún más violentamente y Edward se quedó sin palabras, porque todo lo que Bella decía era verdad. Él también era judío, y también estaba asustado. ¿Qué iba a pasar de ahora en más con ellos?


¡Hola! con un poco de retraso pero estoy aquí una vez más.
Espero que les guste el capítulo, no me convence del todo, pero bueno, por más que lo leyera una y otra vez no se me ocurría nada mejor.
Un beso a todos los que me leen, y les pido su más sincera opinión sobre éste capítulo y el fic en general, ya que me es dificil escribir sobre algo que pasó hace más de 80 años. No saben lo complicado que es encontrar información sobre ciertos hechos concretos.

Un besote, y gracias a todos los que leyeron, dejaron reviews y agregaron a favoritos y alerta al capítulo anterior. A los anónimos, dejenme sus correos así puedo responderles.

Harriet :)