Descargo de responsabilidad: Akatsuki no Yona le pertenece a la maravillosa Kusanagi sensei.
"Para la actividad Palabras al viento del foro El feliz grupo de hambrientos".
Frase nº 5.
[AU]
Clasificado T.
KARE-SHATSU
Es entrada la noche cuando Hak regresa a casa, pero la luz de la cocina está encendida. Se acerca con sigilo y allí halla a Yona preparándose un vaso de leche. Y llevando encima nada más que una de sus camisas… Le quedaba enorme… Le sobraban mangas, el cuello era demasiado ancho y dejaba entrever parte de su escote. Y de alto, bueno, cubría lo que la decencia tenía que cubrir…
Endemoniadamente sexy…
Maldita sea…
Hak gruñó, bastante molesto con la reacción traicionera de su cuerpo, y Yona da un brinquito, sorprendida, porque no lo escuchó llegar.
—No me puedo creer que realmente te hayas puesto mi ropa —le dice él, apoyado sobre el quicio de la puerta, los brazos cruzados sobre el pecho, aparentando una tranquilidad e indiferencia que está muuuy lejos de sentir.
—Es que te echaba de menos… —responde ella, con la mirada baja, ligeramente avergonzada—. Huele a ti, ¿sabes? —le dice, tirando de la tela de la camisa y ajustándosela en un abrazo que se siente íntimo. Y Hak, bueno… Digamos que en este preciso instante Hak siente envidia de su estúpida camisa…
—¿Sabes qué más huele a mí? —pregunta Hak, con los ojos entornados, deleitándose en la deliciosa imagen ante él.
Yona niega suavemente, y camina hacia él. Quizás fue casual, o quizás el movimiento fue absolutamente deliberado, pero los ojos de Hak erraron por sus piernas desnudas.
Y Yona quedó frente a él, a solo un suspiro de distancia, aguardando su respuesta con los labios entreabiertos, sin tocarlo, sin sentirlo. Tentándolo… Invitándolo…
—Yo —dice Hak al fin, con la voz enronquecida y la mirada hambrienta.
Por supuesto, el vaso de leche fue olvidado en la encimera de la cocina y la camisa de Yona (de Hak) fue convenientemente condenada al exilio perpetuo del suelo del dormitorio…
