Los personajes no me pertenecen, únicamente a Rumiko Takahashi
03 – Un enemigo nuevo y viejo.
Permanecieron en silencio. Ahora, el joven de cabellera plateada estaba más confundido de lo que estaba en el principio. ¿A qué se refería con un enemigo que el había dejado escapar? El mismo había visto a Naraku desaparecer cuando estuvieron en aquella oscuridad. Ella permaneció mirándolos unos instantes, hasta que decidió mirar hacia el árbol sagrado… el cual estaba frente a ellos. Sin darse cuenta, había estado a punto de hacer que la descubrieran. Ella se suponía que no debería saber nada de ellos, pues supuestamente los acababa de conocer. Pero, ya había hablado, y no tendría más que continuar.
_ Sé que debes recordar a tu antiguo enemigo… Naraku – dijo seriamente, sin quitar la mirada del árbol. Ambos chicos prestaron atención a la azabache.- Te encargaste de que el muriese… pero no prestaste atención, cuando una parte de el escapo. Naraku simplemente era algo así como el arma de ese ser maldito. Una araña roja, que ahora puede tomar forma humana.
Aquello los dejo aun más sorprendidos de lo que ya estaban. ¿Una simple arma? Eso era realmente imposible. Se suponía que el principal… era Naraku. No había nadie que lo controlase. Aunque pronto, un recuerdo llego a InuYasha. 54 años atrás, cuando Kikyo aun vivía, ellos habían sentido mas de una ocasión que alguien los vigilaba. Y ese alguien, o algo, no era Naraku. Naraku todavía no en esos instantes.
_ La señorita Kagome debió haberse dado cuenta de eso, como sacerdotisa. Aunque, dudo que en la situación en que se encontraba, hubiese logrado hacer algo – mirándolos a ellos. Al darse cuenta de lo que acababa de hacer, cubrió su boca con sus manos. InuYasha la miro, entre molesto y desconcertado…
_ ¡¿Cómo demonios es que sabes todo eso?! – pregunto. La chica permaneció en silencio. ¿Qué podía decirle? En si ella no lo había visto… aquello era parte del relato que su padre le había contado, cinco años antes de terminar perdida en aquella época.
La niña comenzó a correr, mirando las flores a su alrededor. En primavera, estas se mantenían más hermosas de lo que comúnmente eran. Llevaba su larga cabellera azabache recogida en dos coletas. Un hombre la acompañaba, de cabello plateado recogido en una coleta alta, misteriosas orejas de perro, y con distintivas marcas moradas en el rostro. Llevaba puesta una armadura gris, y a su lado, su espada colgando.
_ Kirana… sabes que tenemos que regresar antes de que tu madre se moleste con nosotros – la pequeña dirigió su mirada bicolor a su padre.
_ Pero quiero recolectar mas flores. Le prometí a mi tío que le daría algunas la próxima vez que nos visitara – dijo con una sonrisa infantil. El hombre negó con la cabeza.
_ ¿Acaso no te has cansado de que no te muestre afecto? – pregunto. Conocía más que nadie a su hermano, y notaba como su hija se entristecía al intentar darle cariños, y que este la rechazara.
_ Yo sé que mi tío me quiere. La otra vez me cargo en sus hombros, y se puso a jugar conmigo – sin quitar su sonrisa.
_ ¿Enserio? – dijo aquel hombre bastante sorprendido. Kirana asintió, para luego correr hacia su padre y sentarse a su lado.
_ Papi….
_ ¿ocurre algo?
_ No has terminado de contarme la historia de la otra vez…
Sonrió.
_ Te lo contare, pero a cambio me obedecerás y regresaremos con tu madre, que ya ha de estar preocupada.
La niña asintió.
_ Bien. Entonces, ¿en que me quede?
_ Dijiste que el guerrero había recobrado la conciencia…
_ Gracias mi niña. Bueno, recobro la conciencia, gracias a aquella hermosa sacerdotisa. Fue una dura batalla en contra de aquel monstro, pero cuando finalmente salieron de su interior, la mujer tenso su arco, y lanzo una flecha. Esta flecha, fue lo que termino con la vida de aquel ser… aunque, sin darse cuenta, había dejado escapar a uno mucho peor…
_ ¿Feo monstro araña? – pregunto, haciendo que su padre se sorprendiera. Se acerco a ella y la abrazo con fuerza.
_ Mi pequeña Kirana. ¿Cómo es que te has enterado de su existencia?
_ Los escuche hablar sobre eso. Mama estaba preocupada porque tu irías a pelear con el junto a mi hermano – dijo tristemente.- no quiero que vayas…
El hombre se separo de ella, quedando de rodillas en el suelo. De esa manera, la niña parecía un poco más alta que el.
_ Te prometo que regresare. Después de todo, hace tiempo jure que te llevaría a conocer el castillo de tu tío, ¿no es así?
_ Iremos y veremos los cerezos que tiene en su jardín.
_ Así es…
Aquel recuerdo, la entristeció un poco. Quién diría, que esa promesa seguiría sin ser cumplida. Su padre había regresado triunfante, luego de derrotar a aquel demonio, pero malherido, y transformado en humano. Quién diría, que la culpable de su muerte seria la luna nueva… y su propia sangre.
Suspiro.
_ En su momento, te enteraras de todo. Por ahora – dijo, volviendo a colgar su espada a su cadera.- me encargare yo misma de exterminar a ese demonio.
_ Pero, señorita, esta malherida. No podrá hacer nada – dijo Miroku. La chica lo miro, con una sonrisa socarrona como las que había mostrado cada que decían que ella no podía hacer algo.
_ Ambos escucharon a la pulga. Mi estilo de pelea, el Yagyu Seigo, es casi invencible. Inclusive, podría vencerlos en este instante – dijo. Aunque, no diría lo mismo, si los encontrase diez años después.
_ Si… por supuesto – sarcásticamente. Una niña no podría hacerle nada. Y menos en el estado en que se encontraba.
_ Por favor Hanyou – mirándole desafiante.- tú espada es poderosa… mas sin embargo, no has de saber ni un solo estilo de pelea. Ni siquiera lo básico. Blandes tu espada a como tu brazo te permite. En cambio, mi espada es también muy poderosa… y aparte de eso, entrene bajo el estilo del clan Yagyu.
_Tu espada, niña engreída, es una réplica de la mía. Y, además, tú no la has podido transformar.
Kirana se tenso. De cierta manera, era algo así. Ella si podía transformar su espada, pero esta era tan pesada, que no la podía mover.
_ Bien… has ganado esta ronda – regresando su mano a su abdomen. Este había dejado de sangrar. Miroku la miro tranquila, parecía realmente no importarle que estuviese herida. Su mirada se dirigió a la mejilla derecha… Aquella cicatriz que marcaba a la niña era impresionante. Parecía ser algo realmente grave, puesto que permanecía de color rojizo, cuando debería ser café o color beige.
_ Sé que no es de mi incumbencia… pero quisiera saber… ¿Aquel ser provoco la cicatriz que lleva en su mejilla? – pregunto el monje. Kirana llevo su mano al lugar y asintió. Escucharon un ruido extraño, a la vez que la sangre subía a las mejillas de la azabache.- debo adivinar que tiene hambre, señorita…
Ella se cruzo de brazos, asintiendo. Llevaba ya un día entero desde que había terminado con sus provisiones, y las que había comprado en aquella aldea se habían perdido luego de encontrarse con aquel grupo que la tenía más que confundida. Regresaron a la cabaña, encontrándose con Kagome y Sango, quienes estaban preparando algo de comida, que al verlos regresar, sonrieron ambas de la misma manera.
_ Pronto estará la comida – dijo la castaña, mirando confundida a la otra chica.
_ Vaya… así que han logrado hacer que se quedara… gracias Chicos – dijo Kagome, acercándose a ellos. Kirana simplemente permaneció cruzada de brazos, con una mirada entre seria e Incomoda. Si no fuese por el hambre que tenia, se hubiese ido desde cuándo.
_ Te juro que esa niña recibirá su castigo al regresar – se escuchaba en la sala de una moderna mansión, en la época actual. Aquel hombre de cabellera plateada corta, con leve barba del mismo color, caminaba de un lado a otro bastante molesto.
_ Tienes que tranquilizarte. Seguramente fue a la otra época para charlar con sus padres, bueno, o al menos lo que queda de ellos – dijo tranquilamente una mujer de larga cabellera negra, recogida en una trenza.
_ Es muy peligroso que este vagando en esa época como si nada estuviese pasando – sentándose en la silla frente al escritorio. Del otro lado de la puerta, un joven de cabellera rojiza y profundos ojos verdes, escuchaba la escena atento, y con una preocupación bastante grande. No esperaba que ellos se hubiesen enojado tanto.
_ Nuevamente espiando, Shippo – escucho a su lado. Al girar la mirada encontró a un chico de cabellera negra corta, ojos azules y vestido con el uniforme de la prestigiosa academia para jóvenes importantes, que era un pantalón azul oscuro y una camisa blanca con el escudo de la misma. Además, llevaba puestos unos lentes de armazón negro.
_ No molestes, Tomoya – pasando por al lado del de lentes. Este, detuvo al pelirrojo, mirándolo seriamente.
_ Sesshoumaru esta mas que molesto con la desaparición de Kirana, ¿A dónde iras?
_ ¿A dónde más? A buscarla – soltándose del agarre del menor. Tomoya comenzó a caminar detrás de el. Aunque también estuviese preocupado por la chica, no lo demostraría… y menos frente a su más grande rival.
_ ¿Piensas que así enmendaras tu error? Tu prometiste a tus "padres" que protegerías a tu hermana de todo. Y la has dejado ir a una época donde sabes que corre peligro. El orgullo que ellos sentían por su hijo mayor se ha reducido con tus tonterías – de forma altanera. El de ojos esmeraldas simplemente le lanzo una mirada fría, a la vez que su enorme cola de zorro aparecía, y sus orejas humanas tomaban forma de las de un Youkai.
_ Ella necesitaba de eso. Soy quien más la comprende. En cambio mírate, su supuesto prometido, no haces nada más que ignorarla a pesar de saber lo que ella siente por ti. ¿Dónde está el orgullo que Miroku sentía hacia ti?
_ ¡No hables con tanta confianza de mi padre! – molesto, pero no tanto por el hecho de que hablara del pelinegro como si igual, si no por lo que decía sobre su relación con la chica. Shippo simplemente lo ignoro, comenzando a caminar por el pasillo.
_ Dile a Sesshoumaru que iré a buscar a Kirana – fue lo último que dijo, para luego dar vuelta en otro pasillo, y bajar las escaleras que lo llevarían a la parte inferior de la mansión, donde un enorme y brillante lago de aguas cristalinas lo esperaba.
Después de comer, Kagome recogió todo lo que habían utilizado para preparar y servir los alimentos, mientras veía a Kirana jugando con lo que al parecer era un videojuego portátil. Aprovecho la distracción de la chica para verla directamente. Miraba la pantalla de aquella maquina de una manera retadora… casi de la misma manera en que su futuro esposo miraba a un enemigo en batalla. Ella, al notar la mirada de la ex colegiala, apago la consola y se puso de pie, queriendo tomar sus cosas.
_ No puedes irte, Kirana –dijo tranquilamente. La joven la miro de la misma manera, mientras suspiraba.
_ Tengo algo importante que hacer – mirando hacia la puerta, donde podía apreciar al joven de cabellos plateados cortando algo de leña.
_ Ese algo puede esperar. Tu herida podría abrirse de nuevo si la forsas.
Kirana permaneció en la misma posición, mientras pensaba que hacer. Después de unos segundos de silencio, camino hacia el futon donde estaba acostada momentos antes, y se dejo caer en el, volviendo a prender su videojuego.
_ Una vez mi herida cierre, me iré de aquí – susurro, mientras veía como su "avatar" cortaba las cabezas de sus enemigos dentro del videojuego.
Hola. El capitulo esta aquí recién salidito del horno. Como pueden ver, Shippo ya ha aparecido, al igual que otros personajes que tendrán mucha importancia en este fanfic. Ahora si puedo revelar la otra pareja principal… ambas parejas serán InuxKag, y el trió amoroso de Shippo/Kirana/Tomoya. Bueno, sin nada mas que decir, me despido n.n
Akane Kirana Taisho Higurashi
08 / 09 / 12
