Disclaimer: Ningún derecho sobre Naruto

Esta es una traducción de un a historia de Foxie-sama bajo el nombre de "For the Love of my Friends". No pretendo adueñarme de nada ni causar malentendidos.

Espero que es guste


Por Amor a mis Amigos

Capitulo Tres: Visitante Mañanero.

Escrito por Foxy y traducido por Hot-chick912


Sólo había una cosa en la mente de Naruto cuando despertó. No espera, había más de una cosa en su mente. Uno, la cama era cómoda, a pesar del resorte que salía por un lado. Dos, real, real, realmente necesitaba ir al baño. Y tres, no tenia ni la mas mínima idea de cómo había llegado ahí.

Claro, podía adivinarlo, recordando antiguas experiencias de despertar en una cama cómoda. Una vez cuando tenía catorce y entrenaba bajo la tutela del ninja más pervertido jamás conocido, Jiraiya, el Ero-Sannin. El ermitaño de los sapos estaba 'investigando' y engaño a Naruto haciéndolo ir a unas aguas termales mientras estaban ocupadas, diciendo que su ramen estaba ahí.

Naruto, siendo el idiota ingenuo que era, fue a salvar a su preciado ramen y encontró a mujeres en varios grados de desnudez.

Notando que lo que estaba viendo no debía ser mencionado en una conversación educada, cubrió sus ojos y corrió al lado opuesto. Calculando mal la distancia desde la puerta a donde estaba, término chocando con una pared, noqueándose así mismo,

Habia despertado en el hospital. Aparentemente, las mujeres no creyeron que estaba inconsciente, así que lo golpearon hasta que se cansaron.

Pero el pervertido había muerto pacíficamente en el tercer año de Guerra de una ulcera al estomago. Así que no podía ser eso.

Frunció el ceño en la almohada. Podría ser también que se había entrenado así mismo hasta perder la conciencia. Ya lo había hecho antes. Luego Neji o Lee, quienes entrenaban tanto como él, podrían haberlo encontrado. Ya lo habían hecho antes. Luego Ino, quien siempre conseguía los mejores arreglos para dormir porque estaba embarazada – o porque Shikamaru los interceptaba, y decía que dormía mucho mejor en su cama. Otra vez.

Maldijo en la almohada. Estaba privando a una mujer llevando la carga de dos personas, de sueño. Era un bastardo sin corazón. Se levanto. Algo colgaba al tope de su cabeza.

La próxima vez le iba a decir a Lee o a Neji que lo dejaran en el piso y que practicaran a su alrededor. Se levantó y camino a la puerta.

Naruto nunca había sido una persona mañanera. Pero, había perfeccionado una manera de realizar todas sus rutinas mañaneras sin abrir sus ojos. Funcionaba bien… hasta hoy.

Estúpidas personas preocupadas que creen saber todo-

Su balbuceo interno fue interrumpido cuando algo lo atacó de frente. Salto hacia atrás, formando una forma de taijutsu, soóo para recibir otro golpe en su espalda.

Se volvió, preparado para contraatacar, cuando su oponente hizo algo a sus pies. Algo suave se movió en sus pies.

Perdiendo el balance, se cayó de cara al piso. Su mano aprisionaba algo blanco desparramado en el suelo. Que bajeza… ¡atacarme en este estado!

Movió la cosa blanca en su mano. Un rendimiento, aun el sabia que pelear no valdría para nada.

Se volteó de espalda, aun moviendo el material blanco. Sus ojos se abrieron desmesuradamente ante la sorpresa por dos razones.

Una, el gran Uzumaki Naruto, ninja clase Anbu, con todo en él para convertirse en un gran Hokage, había sido reducido por una pared, una cómoda y algo de ropa sucia.

Dos, estaba moviendo un par de ropa interior blanca.

Gimió y se puso de lado. Resolvería el asunto de donde estaba después de que vaciara su vejiga.

Naruto lavó sus manos, sintiéndose mucho mejor. Falta encontrar algo de café, una donas dobles llenas de mermelada de Inari… enlistó mentalmente lo que tenia que hacer… encontrar mi chaqueta, mis shurikens y los kunais… se miro al espejo de camino afuera.

Casi llego al pasillo cuando se congeló. Retrocedió rápidamente y se miro en el espejo.

Él no era una persona obsesionada con como se veía en la mañana. Ciertamente no era un narcisista, y sólo se peinaba dos veces antes de perder el interés y dejarlo ser. Había peleado una o dos veces con ninjas de oto en nada más que un par de boxers.

Pero hasta Naruto miraría dos veces al espejo cuando hay una especie de animal marino tratando de morderle la cabeza.

Le frunció el ceño al espejo trizado, luego sacó el objeto de su cabeza. Sólo era un gorro de dormir, se aseguro a así mismo. Paso las manos por el roído material, sintiendo lágrimas en sus ojos.

Había algo… extraño con su reflejo. Para comenzar, su cabello era corto. Bueno, tenerlo corto no era una molestia –pensaba cortárselo desde hacia bastante tiempo, desde que Kabuto lo agarro de la cola de caballo y lo lanzo a través de un par de edificios.- pero ir desde un pelo a los hombros a esta altura… ¿y sin recordar como paso?

De acuerdo… ¿Qué tanto tome anoche? Le pregunto al Kyuubi. Espero pacientemente por algo como, 'Te embriagaste hasta las patas, bailaste el tango con Lee mientras llevabas un vestido, confundiste a Shikamaru con una roca y comenzaste a darle consejos en como criar niños, y cantaste ¡'Porque es un buen compañero!' a todo pulmón, y te noqueaste a ti mismo mientras peleabas con una estatua…' Al menos… eso fue lo que dijo la última vez…

En vez de eso obtuvo un… ¿ronquido? Estaba sorprendido y miraba a la versión más joven de si mismo en el espejo. El chico sintió un escalofrío. Naruto entrecerró los ojos. Espera un mome…

Kyuubi, ¿que diablos? ¡Tú no necesitas dormir!

Diablos. Me caías mejor cuando eras chico y estupido… murmuró el Kyuubi. Espera… aun eres estúpido.

Naruto gruño, El zorro sonrió sadisticamente. Y ahora te achique.

Extrañado por las crípticas palabras, miro su reflejo. Frunció el ceño y salto de arriba abajo.

Su rostro palideció cuando se dio cuentas de que hablaba el zorro.

"¡Soy un enano!"

Le tomo un rato poder calmarse. No ayudaba para nada que el Kyuubi lo estuviese molestando. Le tomo muchísimo aclarar porque lo había 'achicado', como el Kyuubi le señalo riéndose.

Bastardo sadista.

Si lo pensabas el departamento eran solo dos cuartos. Su living, que era una pequeña esquina con una televisión en blanco y negro que lo llevaba al cuarto de lavado –otra esquina- que lo llevaba a la cocina, que era el otro cuarto. La puerta de su habitación estaba usualmente cerrada para esconder la pila y pila de trajes naranjos sucios que necesitaba lavar. Y levanto la única ropa que quedaba en su habitación. Una chaqueta negra sin mangas y con cierre sobre una camiseta un poco apretada para él y unos pantalones cortos verde oscuro.

Eventualmente se dirigió a la cocina, sin iniciar una pelea con una inocente pared. Después de un rápido desayuno – estaba hambriento. Necesitó 20 paquetes de ramen instantáneo para calmar su hambre-, se apoyo en el refrigerador con una copa de té –no había nada de café., y organizó sus pensamientos.

Entonces, se supone que debería ser el salvador de Konoha y una incontable cantidad de otras villas, y bla, bla, bla. Más importante, tenía que patear el gran trasero de cierta serpiente. Pero ahora era mas joven –al menos en apariencia- de lo que había sido cuando podía mantenerse a la par con Orochimaru, todo porque se había unido con su yo mas joven. Así que ahora era un debilucho.

De hecho, doblamos la cantidad de nuestro chakras.

¿… Huh? El zorro suspiro. ¿Recuerdas? Tu te fusionaste con tu yo pasado. Yo me fusione con mi yo pasado.

no te sigo. Se escucho un murmullo por parte del zorro en otro lenguaje. Naruto sabía lo que el zorro había dicho no era algo bueno, considerando el hecho de que lo dijo con tanto sentimiento.

Uno mas uno equivale a dos. Agrega dos cosas y obtienes algo de gran cantidad… La mayoría del tiempo, pero irme a los negativos seria ir mas allá de tu capacidad. Ignorando el insulto del zorro, o a lo mejor no entendiéndolo- Naruto sonrió.

¡Ya lo entendí! ¡Mi chakra incremento! ¿Pero que hay de mi fuerza física?

Por fin, una pregunta inteligente… murmuró Kyuubi. La mayoría de tu fuerza física viene de mi y mi chakra, así que eso también incremento.

De acuerdo, pensó para si mismo. Estoy en el pasado. Se supone que debo salvar el mundo de reinas como Orochimaru… ¿Cuánto tiempo nos queda hasta que comience la guerra? … O mejor aun, ¿Hasta que Sasuke nos abandone por Oto para conseguir su venganza?

Kyuubi no tenía ni la más mínima idea de adonde los había dejado. Naruto comenzó a recopilar información para aclarar la situación en la que estaba.

Era algo en lo que el era bueno, y algo que disfrutaba.

De acuerdo… tengo un departamento, eso me pone entre… los siete y los diecinueve. Entristecido recordó su cumpleaños número 19, la ciudad de Konoha ya no estaba en su control. Observo alrededor, buscando más información. En la mesa descansaba un par de protectores para ojos sucios.

¡Mis protectors! Con ellos venia una buena memoria. En su décimo cumpleaños, se estaba deseando así mismo un feliz cumpleaños. Había resonado en el departamento, y Naruto estaba apunto de largarse a llorar. No le importaba a nadie. Entonces sonó el timbre. Corrió a la puerta, pensando que era el casero que venia a gritarle por hacer tanto ruido. En vez de eso, tirado en la alfombra de la entrada había un pequeño paquete envuelto. Lo levantó, pensando que podían haberse equivocado de dirección cuando vio su nombre en el.

Había sacado la nota con cuidado, asegurándose de que nadie hubiera puesto trampas como en la torta de sorpresa del año anterior. Lo abrió. Estaba lleno con marcas de borrador. Aparentemente, quien fuera que lo puso en su puerta de entrada no tenia ni idea que decir, y siguió borrando para escribir algo mas.

En letra pequeña –podía decir con certeza que era de una niña porque el papel olía bastante bien- decía 'Feliz Cumpleaños, Naruto-kun.' No tenía firma.

De alguna forma, esa simple frase fue suficiente como para alegrar su día. Abrió el paquete, y en el había un par de brillantes protectores.

"¡Genial!" había murmurado, para ponerlas luego en su rostro. Necesitaba ser ajustada, pero era el mejor regalo de cumpleaños que jamás había recibido, el único, aparte del Ramen de cumpleaños de Iruka.

Había pasado el resto del día pretendiendo ser un piloto de pelea.

Sonriendo recogió los protectores. Estaban usadas y necesitaban una buena limpieza.

Un suave cambio en el chakra del demonio, como un semi-violento toque del zorro, lo hicieron recordar que estaba haciendo antes.

"¡Oh si! ¡Tengo mis protectores, entonces eso me pone entre 10 y… eh, 15!" los había perdido durante su viaje de tres años con Jiraiya. Se puso los protectores en el cuello por los viejos tiempos.

Después de caminar por el pequeño departamento por una hora, eliminando lentamente las edades, perdió su famoso temperamento. ¡Diablos zorro! ¡¿No puedes ni adivinar donde nos tiraste!? Basado en su reflejo el mismo no podía adivinar.

Había tenido la misma talla desde los 10 a los 15, cuando había crecido de la noche a la mañana, fácilmente poniéndolo a la altura de Jiraiya.

El tiempo es algo que los humanos inventaron. Los demonios viven para siempre. El tiempo es irrelevante.

El timbre sonó antes de que pudiera responderle al demonio. Murmurando enojado, abrió la puerta con un terrible "¡¿Qué?!"

La culpable ante los cargos salto hacia atrás con sorpresa y miedo escrita en su rostro. Y se inclino rápidamente.

"S-siento haberte interrumpido, N-Naruto-kun." Se inclino otra vez, jamás mirándolo a los ojos. Se volvió otra vez y comenzó a alejarse.

"¡Espera, Hinata-chan!" De espaldas a su amor, su pálido rostro tomo un matiz rosado. -¿chan…? Se pregunto así misma. Aunque raramente reunía el valor para hablar con el chico, ¿él se sentía lo suficientemente cómodo como para llamarla Hinata-chan?

Jugando con sus dedos, comenzó a tocarlos entre si, otro de sus hábitos nerviosos. Pero ella estaba lejos de estar nerviosa. Hinata nunca se había sentido tan feliz en toda su vida

Se volvió lentamente. La heredera Hyuuga –ex heredera, se recordó tristemente- se había escapado de la mansión solo para verlo.

Lo había visto el día anterior, sentado en el columpio, viéndose rechazado. Quería correr hacia él, abrazarlo. Quería que esa mirada desapareciera.

Quería que sonriera, no con una de las falsas que gritaban su tristeza tanto como si la gritara él. Quería alegrarlo, decirle que siempre habría una próxima vez. Decirle que hasta los mejores ninjas fallaban al menos una vez.

Pero antes de que Hinata pudiera reunir el valor para hacerlo, él había desaparecido. Y ahora, aquí estaba ella. Después de no haber podido dormir en toda la noche. Lo había logrado. ¡Nadie iba a detenerla! Iba a ir donde Naruto, y hacer que su sonrisa volviera.

"N-Naruto-kun…" había sonado mucho mas confiada en su cabeza. "Lo siento…" No espera, Naruto no querría su lastima. Era demasiado fuerte como para eso. Se corrigió.

"H-hasta los n-ninjas mas p-poderosos… pierden a-algunas veces…" apenas pudo terminar eso. Naruto espero que terminara. Comenzó como una buena forma de empezar un discurso, como muchos de los que le había dado a Konohamaru.

Pero eso fue todo lo que su limitado coraje le permitió decir. Miro al piso con sus mejillas flameantes. Había notado los lentes protectores en su cuello, tal como ella tenía su protector. Después de verlo por tanto tiempo se alegraba de ver que todavía lo usaba.

De acuerdo. Incomodo… pensó él.

"Uh… Hinata-chan…" Naruto se rascó la nuca. "¿…que día es?"

"Um… el día en el que nos dividen en equipos… oops." Se cubrió la boca con las manos. "Lo s-s-siento Naruto-kun…" el resto de su disculpa no se escucho.

¡Ah! ¡Sí! El día en el que fui puesto en el Equipo Siete….

Un importante punto en tu vida… era el lugar más fácil para aterrizar…

Podrías haberme dicho eso antes… fue su respuesta. Que fue ignorada.

La pequeña fémina de cabello azul parece creer que no pasaste el examen.

"¡Oh, por eso es! ¡Tontita!" jugo con su cabello. Diez nuevas clases de rojo fueron inventadas por una Hyuuga.

"¡Dame un segundo! ¡Entonces podemos caminar juntos a la academia!" volvió a su apartamento, cerrando la puerta en su rostro.

¿J-juntos? El rostro de la Hyuuga se encendió y sonrió, con un sentimiento feliz en su corazón. ¿Por qué querría caminar con una chica fea y débil como yo, en vez de alguien hermosa como Ino-san o Sakura-san?

Desconociendo la depresión de la chica, Naruto volvió a su cuarto, se saco sus lentes protectores que estaban en su cuello, y saco su protector de ninja.

Lo miro orgulloso y con los ojos vidriosos. Iruka se lo había sacado de su propia frente, y se lo había dado no al contenedor del temido demonio Kyuubi, sino que a él, Uzumaki Naruto, 'su estudiante más preciado'. Iruka había sido el primero en pasar la sombra del demonio y verlo a él.

"Ella lo sabia tambien. Mucho antes que yo." Las palabras de Neji se repetían en su cabeza. "Pero en vez de temerte por ello te respetaba por mantener esa sonrisa en tu rostro. Ella… te amaba. Y murió por ti, Naruto."

"Puede que no el primero." Se corrigió, pero igual lo ato en su cabeza. Corrió a la puerta, abriéndola.

Hinata lo miro, un poco triste al ver que se había sacado su protector de ojos, pero se ilumino al ver la hoja que adornaba su protector en la frente.

"¡Pasaste!"

"Jeje… lo siento por no invitarte Hinata-chan. No quería que una malvada mota de polvo te atacara." Ella se rió. "¡No, en serio! ¡Fui atacado por una pared, una cómoda y algo de ropa!" ¡Te digo que estaban poseídas!" le sonrió contento, y con una inclinación exagerada le ofreció su brazo. Su voz sonó mas profunda, adoptando un acento real.

"Mi Lady Hinata. Se ve esplendida esta mañana. ¿Permítame escoltar a una dama tan bella al Castillo? Ella se rió, y puso su mano en la curva de su codo.

"M…Me sentiría honrada, N-Naruto-kun." Murmuró.


¡Ya acabe!

Espero que les haya gustado, porque francamente esta es mi historia favorita de todas las que he leído de Naruto.

El capitulo cuatro es mas largo y se llama "Al verlos otra vez, parte 1" y trata de la reacción de Naruto al ver a sus viejos amigos vivos y en una pieza.

Gracias por leer.

Bye.