Marzo:
Estoy sentado en el sofá, leyendo lo que escribí los otros dos meses en el diario y me doy cuenta de que no escribí nada el 14 de febrero. ¿No pasó nada interesante con mi jefe? Pues no, solo quedé con mis amigos y mi amiga hasta que nos emborrachamos tanto que luego me dio pereza escribirlo o mejor dicho, me pareció poco importante contar que no hice nada del otro mundo.
Me hubiera gustado haberlo hecho toda la noche salvajemente con James, pero no, me dijo que tenía que trabajar y que ya me compensaría, pero aún sigo esperando a que lo haga.
Mi madre me llamó hoy, sí, he tenido que aguantar su llamada, esa llamada que no quería, pero que se encargó de que estuviera en ella.
Es día 10 de mes y esa llamada de mi madre restregándome lo bien que le va en la televisión anunciando productos en la teletienda y con un novio joven llamado Paulo, un portugués muy redomado y como le llama mi padre: Un niño roba corazones y sobre todo pijo a más no poder.
Además de restregarme eso, mi madre me recordó la cena del día 15, esa cena no me apetece, porque estarán todos sus amigos preguntándome si tengo o no novio y claro, tengo o no, no sé qué somos James y yo, si solo compañeros de cama o algo más y no quiero empezar a contar las cosas. Además es en casa de los Holmes, seguro que Sherlock está de pesado y toca narices.
Los cuatro días que separan al odioso día 15, pasan demasiado rápido y yo me invento la excusa de que estoy enfermo para no ir, pero mi madre me dice que no es convincente y me dice que como no vaya, va a vivir conmigo un mes o dos para enderezarme.
Prefiero aguantarme en una cena que solo dura unas horas, que estar dos meses aguantando a mi madre por mi casa.
Camino hacia la puerta, después de dejar el coche en la entrada de la finca y entro en la casa.
Para mi sorpresa, quien me recibe es Sherlock, le miro con cara de pocos amigos y voy a saludar a mi padre que se ve triste al tener que ver a mi madre con su nuevo novio en la cena. Que descarada mi madre, ni aguanta un tiempo para enseñar a su nuevo yogurín como le llamo yo, ya que tiene treinta y ocho y mi madre cincuenta y ocho. Por el amor de Dios, si se llevan veinte años, mejor no opinar.
Todo el mundo me saluda y empieza a preguntarme por mis relaciones amorosas, sobre todo lo preguntan a la hora de la cena.
— Anda, cuéntales cómo os pille dándoos el lote en medio del supermercado – comenta Sherlock sacándome de mis casillas.
— Eso no es cierto, solo me viste con alguien comprando, nada más, no inventes – digo dándole una patada por debajo de la mesa ya que estamos sentados el uno enfrente del otro. Se queja del dolor – para que aprendas a no mentir.
— ¿Podemos tener una cena tranquila entre amigos? – pregunta mi madre algo enfadada.
Me contengo mis ganas de decirle a mi madre, que si quería una cena tranquila, que mejor no hubiera traído a su nuevo novio, porque todavía las heridas de la separación son recientes para mi padre, pero me contengo mis ganas de decirlo.
Quiero llegar a casa, llamar a James y decirle que tengo ganas de verle mañana para hacerlo.
Cuando por fin llego a casa, le llamo pero nadie me contesta, en su defecto le dejo un mensaje a ver si así me contesta.
Espero todo el domingo a que lo haga mientras sostengo un pitillo en la mano y me lo fumo escuchando una de mis canciones favoritas y escribiendo en el diario, pero nada, nadie llama ni manda mensajes.
Esa semana, James no apareció por la oficina, me dijeron que estaba en la de Nueva York por negocios y yo esperé a que regresara, pero cuando lo hizo, esperó un día para llamarme y decirme que necesitaba su dosis y lo hicimos como nunca.
Escribir como me sentí al hacerlo después de dos semanas me pareció de lo mejor, fue como una liberación, desaté la fiera que llevo dentro.
Marzo se acaba y por fin acaba un mes algo caótico, pero a la par que tranquilo.
He comido menos, aunque he dejado de ir al gimnasio, he fumado lo justo, no, miento, fume más que bebí y luego compré lotería instantánea de la que recuperé solo 10 libras de las 30 libras invertidas. No está bien, pero que se le va hacer.
Espero que abril sea mejor.
Un capitulo largo me ha salido, pero es que marzo se lo merecía después de un capítulo de febrero corto. Espero reviews.
