Capitulo 3
CIUDAD DE KYOTO
1977
Los meses que siguieron apenas los logre sobrevivir. No sabia muy bien como afrontar mi nueva vida. A medida que pasaban las horas parte de lo que había sido se borraba de mi pensamiento, al intentar regresar a mi hogar descubrí que ya no recordaba donde era, las calles por las que caminaba sin sentido, que al principio me resultaban familiares ahora se difuminaban y eran completamente extrañas, el rostro de mis padres tardo solo dos días en escapar de mi memoria, sus nombres, mis recuerdos de la infancia, mis compañeros de escuela, mi habitación, mis tesoros todo parecía desaparecer en una enorme nebulosa, tuve muchísimo miedo cuando luego de unos días me costó recordar mi propio nombre, irónicamente, el gafete que me habían colocado en el pie el día que deje este mundo fue a lo que me aferre con todas mis fuerzas, ya que en ese rotulo figuraba lo que había sido alguna vez, en letras rápidas y toscas estaba escrito mi nombre: Fujino Shizuru. Repetí mi nombre como si fuese una plegaria, hasta el cansancio, creo que eso fue lo único que impidió que también lo olvidara, eso y mi deseo de venganza me mantuvieron "viva". Curiosamente a medida que olvidaba el dolor de lo perdido también desaparecía mi angustia.
Luego de vagabundear sin rumbo fijo, caí en la cuenta que a pesar de no haber dormido nada en absoluto, no sentía ningún tipo de fatiga, solo una ligero malestar en la boca del estomago, algo muy parecido al hambre. No tenia donde ir y sin rumbo fijo mis pasos me llevaron a un espeso bosque a las afueras de Kyoto, el dolor que sentía en el alma fue disminuyendo a medida que los recuerdos de mi pasada vida desaparecían.
Llegue hasta la orilla de un lago, donde no pude resistir la tentación de un baño que pareció revitalizarme, no sentí frío a pesar de la baja temperatura, cuando me acoso la sed tomo un pequeño sorbo de agua que apenas logré digerir, y pude después de mucho tiempo ver mi rostro en las aguas cristalinas. Me asombre al obserbarme, la piel estaba muy pálida y mis ojos poseían un color muy extraño, casi rojos y los surcaban unas profundas ojeras, el cabello parecía haber crecido unos cuantos centímetros, parecía algo demacrada. Al observarse con tanto detenimiento, noto otros cambios, sus pierna y brazos eran mucho mas largos, al igual que los dedos de sus manos, los sentía fuertes y hábiles. Su voz se había profundizado, ya no parecía la de una niña, y su cuerpo también se había desarrollado mucho mas, era como si en esas ultimas semanas hubiese crecido un año. Sus sentidos eran sin duda mas agudos, percibía el movimiento de los árboles, y todos los pequeños animales a su alrededor, hasta podía olerlos y oírlos claramente. Cuando caía la noche, no le molestaba en lo absoluto la oscuridad, ni sentía temor, al dilatarse sus pupilas su visión nocturna era sorprendentemente nítida. Podía moverse con tranquilidad como si estuviese a la luz del día, inclusive prefería mas la vida nocturna. Por alguna razón, en todo este tiempo no había podido dormir, a veces simplemente cerraba sus ojos, permanecía inmóvil por horas y desplegaba todos sus sentidos agudizándolos aún mas si eso era posible, aquello era lo mas parecido al descanso que llego a conocer. Una tarde, la molestia que sentía en la boca del estómago se intensificó, y sintió un aroma delicioso en el aire, fuerte e imprégnate, olfateo y siguió el rastro hasta llegar a un claro donde a lo lejos se divisaba un tierno venado, se lo veía fuerte, asustadizo y atento. Los ojos de Shizuru se tiñeron de un tono carmesí y su respiración se hizo mas profunda y pausada, no podía quitarle los ojos de encima. Agazapada como una fiera apretó con potencia la tierra bajo sus manos, y de un felino impulso, dio un brinco que acorto la gran distancia que había entre ella y su presa. El animal trato de escapar, pero fue inútil. El peso de su cuerpo basto para derribarlo, y una mordida letal en el cuello fue lo necesario para inmovilizarlo aunque siguió luchando la fuerza de la mandíbula y de los brazos de shizuru lo mantenían contra la hierba. Emitió profundos gruñidos mientras mantenía al ciervo a su merced, un crujido seco le anuncio que habían fracturado la traquea del animal Y ya no lucho mas, con otra certera mordida encontró su yugular y bebió de el hasta saciarse. Sintió una sensación de alivio y excitación en los primeros sorbos, que fueron cambiando a angustia y dolor en los últimos. Al final, se desprendió de su victima, limpiándose con el dorso los resto del rojo néctar, se vio las manos horrorizada si poder creer lo que había hecho. Se había convertido en un animal, en un depredador letal. Miro el cuerpo inerte del venado….y sintió pena del pobre animal pero mas pena sintió de si misma.
Prefectura de Fuuka
Tiempo actual
Natsuki no lo podía creer , cuando llego una postal de su padre desde Nueva York, en su ultimo llamado telefónico el le había comentado acerca de un posible trabajo en el extranjero, pero no pensó que seria tan pronto, y al parecer era por tiempo indefinido.
"Lo siento mucho Nat, me hubiese gustado verte antes de marcharme, de todas maneras te envío un regalo adelantado de cumpleaños que espero compense mi ausencia, cuídate muchísimo.
Te quiero
Papa"
Ahora si, todos sus planes de volver a Tokio se fueron por el drenaje, tendría que quedarse en Fuuka vaya saber cuanto, al menos hasta que su padre se dignase en regresar.
_¡Queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee¡_el alarido de su madre la saco de sus cavilaciones, preocupada fue hasta la entrada de la casa donde ella se encontraba, cuando llego, no daba crédito a lo que veían sus ojos, pestañeo un par de veces y su boca paso de tener una mueca de asombro a una sonrisa amplia frente a ella había una motocicleta Ducati DRIII de color azul, la mas bella que podría imaginar los cromados de la maquina parecían refulgir a la luz del sol que le daba a pleno. La miro desde todos los ángulos, sin duda su padre se sentía muy apenado por haberla dejado a su suerte para enviarle tal regalo.
_¿Qué diablos tiene en la cabeza tu padre para enviarte semejante cosa?, ya mismo la devolvemos_ dijo su madre en forma decidida
_ No, es mía. No puedes mandarla de regreso, además como te darás cuenta no puedo volver a Tokio y sigo odiando esta ciudad, al menos deja que conserve la moto_ suplico con enojo.
_No lo se, es muy peligroso_
_Prometo ser extremadamente cuidadosa, sabes que papa me enseño a montar en motocicleta desde pequeña, por favor déjame conservarla al menos hasta que papa regrese_
_y si te ocurre algo….._
_ Nada me sucederá, además aquí ni siquiera hay tránsito_
_No lo se, voy a pensarlo……_gruño dándole la espalda y volviendo a la casa.
Le costo dos días convencer a su progenitora, luego de taladrarle el cerebro en forma interrumpida, con la promesa que se cuidaría y que ella misma se haría cargo de los gastos de aquel "infernal aparato" como la llamaba su madre.
Natsuki, disfrutaba profundamente del ronroneo de su Ducati, ni decir de la libertad que experimentaba cuando podía dar rienda suelta a un poco de velocidad, la ayuda mucho, para no pensar tanto.
Le encantaba ir a la escuela en motocicleta, la dejaba en un lugar apartada y segura para que nadie la regañase ni la descubriese. Se sentía mas segura porque sabia que en cualquier momento podría montarse en ella y salir de allí. Aprovechaba al estar escondida entre los arbustos para cambiarse del traje de motociclista al uniforme escolar, y entrar y salir como si nada. Todo hubiese sido perfecto, hasta que un día mientras hacia su cambio de ropas y salía de entre la maleza, sintió que era observada nuevamente. Miro hacia atrás mientras caminaba recelosa, no noto a la joven de cabellos castaños que se llevo por delante. Le resulto extraño porque le pareció chocar contra la corteza de un árbol y cayó de golpe al suelo. Mientras que Shizuru la miraba curiosa desde su altura.
_Deberías ver por donde caminas_le dijo con tono serio
_aaaaaaaaaah…….lo siento Shizuru-san_"porque de toda la gente del instituto justo me vengo a tropezar con ella".
_¿Estas bien?_ le dijo ofreciéndole una mano para ayudarla a incorporarse.
_Si, no hay problema _ contestó la morena mientras miraba los dedos largos, finos y femeninos de su interlocutora, sin poder evitarlo tomo su mano, la sintió fría pero poderosa y la hizo incorporase de un salto.
_Gracias…..tengo clases, si me disculpas_ masculló tratando de escaparse del halo de su presencia.
_Es mi deber informarte que las reglas acerca de vehículos dentro del campus del instituto son muy estrictas Kuga-san_ manifestó la presidenta en tono grave, mientras miraba fijamente al lugar donde Natsuki celosamente había ocultado su moto_ pero aun mas estrictos son las medidas disciplinarias que se toman para aquellos que no respetan las normas.
Natsuki se sintió acorralada, descubierta y atrapada. Miro la figura esbelta de la presidenta y espero lo peor, tardo unos segundos que parecieron horas en girarse hacia ella, su expresión era indescifrable. Shizuru pareció olfatear el aire, dio al final un profundo suspiro, inhalado con parsimonia y miro a Natsuki con ojos carmesí.
TO BE CONTINUED
