La isla de la felicidad.
Cap. 3: Discusiones y fiebres.
"- ¿Qué rayos ocurre contigo? – preguntó Mark hastiado al estar frente a una Chelsea furiosa."
"- Ve y háblalo de nuevo con tu amiga – reclamó con manos en su cintura."
"- ¿Amiga? ¡Dios! ¿Es que estas celosa?"
"- Se llama orgullo – rectificó - ¿Cómo pudiste llamarme así…? – se detuvo con tristeza y volvió a su expresión molesta - ¡Como me gustaría que te fueras de una vez!"
"- Pues creo que no podré darte ese gusto en estos momentos – murmuró furioso que ella nuevamente le considerase tan odioso. Tomó la azada y salió azotando la puerta."
Chelsea se acercó a la cama y tapó su rostro con una almohada. Ya habían pasado dos semanas desde aquel naufragio y aunque hubieran firmado un acta de paz, Mark le parecía odioso.
Chen, el comerciante, se había instalado y con eso había activado un poco la economía de aquel pequeño lugar.
Mark se encargaba tan fervientemente de la granja que ella cocinaba y trabaja para Chen ayudándole con encargos y aquello no era difícil ya que solo habían cuatros casas a las cuales enviar paquetes.
La llegada de un carpintero, a la pequeña isla, que le parecía un encanto por su amabilidad, la había alegrado y la razón principal de porque de su "alegría" era el hecho que aquel hombre parecía molestarse con Mark y era razón suficiente para que la situación fuese graciosa.
Pero había sido hacía una semana que a la zona llegaron Mirabelle y Julia. Madre e hija encantadoras por su amabilidad y elegancia y el problema erradicaba en Julia.
Una chica hermosa de cabellera rubia y ojos azules que parecía estar muy atenta a cada movimiento de Mark y no era que aquello le interesase, se dijo, fueron más bien las cosas horribles que había escuchado de Mark aquel día…
"- Parezco chico – repitió aquellas palabras molesta - ¿No soy su tipo? ¡Como si desease serlo!... – levantó su puño y recordó las última cosa que de verdad le había herido – ¡Es un idiota!"
Tenía ganas de echarse a llorar, y ella que por un momento había pensado que era un buen samaritano, y todo este tiempo… solo se había quedado a ayudarle por lastima.
Recordar como las había pronunciado tan despectivamente le hizo enfurecer y entristecer. Por unos días… había pensado que tenía un amigo, pero todo era una farsa absoluta.
Golpeó sus mejillas levemente como para salir de sus pensamientos, colocó aquel pañuelo sobre su cabello y decidió salir de la casa y fue cuando encontró Mark arando la tierra nuevamente, este se detuvo y la miró.
Ella lo imitó y ambos desviaron la mirada molestos como unos niños.
Chelsea se apresuro para salir del rancho. No dejaría de hacer su trabajo por una pelea.
Se encaminaba a la tienda de Chen aun más molesta cuando en medio el camino chocó con alguien.
"- ¿Puedes ver por donde caminas? – preguntó una frívola voz."
"- No estoy de humor – respondió sin siquiera mirar a aquella persona – usted debería quitarse."
"- Vaya humor de una dama – siguió sarcástico."
"- ¡Soy una dama! – le encaró por fin."
Se intimidó un poco al ver a aquel alto joven, de cabellos blanquecinos, de apuesto semblante pero con una extraña mirada curiosa.
"- ¿Dónde quedó la fiera? – sonrió sarcástico al ver la expresión, algo que a ella le recordó mucho a Mark."
"- ¡ahg! ¡Todos son iguales!"
"- No se con quien podrías compararme pero déjeme decirte que gracias a tu… "distracción" he arrojado algunas cosas."
Chelsea miró el piso y con certeza pudo ver muchas herramientas esparcidas. Sintió vergüenza al desquitarse con ese desconocido, pero no estaba de humor para disculpas.
Sin mediar palabra comenzó a recoger aquellas cosas con cuidado y en orden, volvió a colocarlas en la caja que estaba en el piso.
Se lo devolvió y decidió marcharse.
"-¿No querrás un gracias? – preguntó sarcástico."
"- No creo que sea de las personas que den un gracias – murmuró deteniéndose y girándose un poco a él."
"- Muy astuta- ladeó su sombrero en forma de saludo – ahora solo necesito algo más de ti."
"- ¿Qué es ese algo?"
"- ¡Ah! ¡Chelsea! – una voz alegre les interrumpió acercándose."
"- Señor Chen – murmuró con respeto la chica."
"- Él acaba de llegar a la isla – señaló al desconocido haciendo que Chelsea se diese cuenta de ese detalle hasta ese momento. No había reparado en él realmente debido a su enojo – Es un proveedor de animales, es un buen ganadero y ha venido a ver a Mirabelle."
"- ¿Ganadero? – repitió mientras él la miraba seriamente."
"- Vaughn – se presentó ladeando el sombrero nuevamente – un placer."
"- Ella es la chica que te comente – sonrió Chen al joven – podrías darle algunos consejos."
"- Y ella los escucharía atentamente… - ironizó Vaughn."
Chelsea le miró molesta y Chen miró el ambiente lo cual le hizo recordar un detalle.
"- ¿Has tenido otra pelea con Mark? – preguntó haciéndola ruborizar – Ya veo… - sonrió – es normal entre jóvenes."
Vaughn se percató de la incomodidad mas no dijo nada.
"- Muéstrale la casa de Mirabelle, Chelsea."
"- Pero…"
"- Cuando regreses – interrumpió – te pediré la entrega de los paquetes."
"- De acuerdo… - murmuró derrotada."
"- Bien – sonrió y luego miró el cielo – vaya, está oscureciendo, lo más probable es que este día llueva."
Chelsea imitó el gesto y vio el cielo. Lo único que vino a su mente fue la figura de aquel odioso sujeto…
Se molestó por preocuparse por él. Ya era mayor, podría fácilmente entrar a la casa si llovía.
"- Acompáñeme – ordenó al joven de cabellos blanquecinos quien optó por seguirla cuidadosamente."
"- Veo que la fiera ha regresado – murmuró tras ella – supongo que ese tal Mark debería tener más cuidado."
"- No estoy de humor para bromas – respondió sin dejar de caminar."
"-No he dicho que lo fuese."
Chelsea permaneció en silencio hasta que pudo ver la casa de Mirabelle.
"- Es esa – respondió."
"- Chen me ha dicho que necesitan ganado."
"-Este lugar está creciendo poco a poco… - respondió más calma – supongo que nuestra rancho necesita animales."
"- Pero no saben cómo cuidarlos – respondió con seriedad."
"- Cuando tengamos el dinero suficiente – le miró al fin – podremos pagar por sus servicios, así nos mostrara como cuidarlos."
"- Si la pequeña fiera se calmara un poco lo haría gratis."
"- ¡Deje de llamarme así"
"- Ese Mark – dijo casi con burla – no debe aburrirse contigo"
Estaba a punto de responder cuando casualmente de la casa salía Julia.
"- ¿Vaughn? – parpadeó para luego sonreir– que bueno que has llegado, mamá te está esperando."
El mencionado solo sonrió levemente, parecía conocer a Julia desde hacía mucho pero fue cuando ella volvió sus ojos a Chelsea que la chica pareció incomoda.
"- Chelsea… - murmuró Julia acercándose – lo lamento…"
"- ¿Qué lamentas? – intentó verse natural y sonreir, avergonzada por las palabras que Mark había dicho a ella."
"- Por lo del otro día. Ahora sé que tu y Mark no son pareja… - comentó."
Chelsea esta vez se llevó una gran sorpresa.
Mark jamás había ni afirmado ni desmentido aquella idea que se había formado en los demás pero, si había hablado con Julia debía interesarle mucho.
Extrañamente ser sabedora de eso la entristeció.
Vaughn notó aquello y pasó junto a ella no sin antes darle una pequeña palmada en la espalda.
"- Las fieras no suelen rendirse por una sola persona."
Con toda seriedad, con toda frialdad comenzó a retirarse mientras Julia no parecía entender el comentario y Chelsea le miraba atónita y avergonzada.
¡Dios!, se dijo, era suficiente que Mark la considerase chico y ahora otro sujeto llegaba y le colocaba un apodo extraño.
"- Espero que no hubiesen muchos problemas… - continuó Julia una vez dejó de mirar extrañada a Vaughn"
"- No te preocupes – sonrió lo mejor que pudo – veras, nosotros no…"
Calló al escuchar un estruendo y como de pronto comenzaba a llover con fuerza.
Ambas chicas corrieron a refugiarse a la casa de Mirabelle y fue en ese momento cuando la mujer de mayor edad le ofreció una taza de chocolate.
Mirabelle, tan sociable como siempre no paraba de hablar del excelente trabajo que ella y Mark hacían mientras Vaughn escuchaba atentamente y era esa la precisa razón por la que Chelsea deseaba marcharse.
Le bastaba ser estudiada por Mark.
"- Ya que son tan buenos como dicen – interrumpió al fin – tal vez deberíamos dejarles una vaca como prueba."
"- ¿Qué? – exclamó Chelsea sorprendida."
"- Podrán pagar poco a poco – se cruzó de brazos –es decir, si es que pueden."
"- ¡Me parece una excelente idea! – exclamó Mirabelle – Tráenos un pequeño y estoy segura que ellos lo harán ¿no es así?- Se dirigió a Chelsea mientras esta no supo que responder."
"- Pues… Mark y yo…"
"- Son novios pequeña, es hora de tener un poco de responsabilidad."
Las palabras la habían tomado por sorpresa. Miró hacia Julia y esta solamente ignoró su mirada.
¿Por qué no había desmentido aquello si Mark ya le había confesado todo?
"- Te gustan los animales."
"- Me encantan – rectificó Chelsea cuando Mirabelle volvió a llamar su atención."
"- Entonces no se diga mas – sonrió – Vaughn mañana mismo podrá traernos uno y de paso podrías enseñarle tu granja."
Chelsea estuvo a punto de rechazar aquello pero al ver la mirada desafiante del joven aceptó de inmediato.
Escucharon otro relámpago y fue el momento en que Chelsea decidió regresar a casa.
"- Toma – extendió Julia un paraguas – No he hablado aun… - murmuró enigmáticamente al final."
La joven de cabellos castaños estuvo dispuesta a interrogarla pero Julia ya le despedía.
Suspiró. La lluvia era muy fuerte y lo mejor era regresar a casa.
Caminó y vio el rancho. Se acercó a la casa, giró la perilla y para su sorpresa le detuvo el ruido de algo moverse.
Nerviosa, decidió mirar a todos lados y fue la figura de Mark quien la asustó.
"- ¡¿Que es lo que haces? – preguntó sorprendida al verlo acercándose jadeando con un pequeño perro en brazos."
"- No grites – regañó – me bastó con atrapar a este animal."
"- Solo entra – ordenó al verlo tan empapado y notar su cansancio - ¿de dónde lo has sacado?"
"- Estaba sembrando cuando lo escuche – murmuró – luego la lluvia lo asustó y huyó."
"- ¿Por eso estas empapado? ¿Lo estabas siguiendo? – preguntó sacudiendo el paraguas y dejándolo en una esquina."
"- Te gustan los animales así que no sigas preguntando lo que tu harías en mi lugar."
Chelsea lo miró molesta y luego observó al pobre animal. Parecía tan cansado como Mark.
Lo tomó en brazos y en una pequeña canasta, improvisó una cama que colocó cerca de la chimenea.
Tomó unos leños y comenzó a encenderla.
"- ¿Has comido? – preguntó sin mirarlo."
"- Un poco – respondió cansado."
"- Ponte junto al fuego – murmuró – te prepararé algo."
Chelsea comenzó a preparar los alimentos mientras Mark iba por una sabana.
Debía admitir con vergüenza que Mark se había encargado de aquellos detalles para la casa. Apenas dos semanas y por lo menos podían tener lo básico.
Se acercó con un caldo caliente y notó la respiración del chico que estaba sentado en el sofá.
Puso a un lado las cosas mientras colocaba una mano en su frente.
"- ¡Estas ardiendo! – exclamó asustada."
"- ¡Bah! – respondió sin importancia."
"- Come y recuéstate."
"- Deberías preocuparte por él – señaló al perro."
"- Parece estar bien – se defendió al sentir el acento incriminatorio y mirar al perro quien abría sus ojos con curiosidad – solo está muy cansado."
Mark no respondió. Tomó el recipiente y comenzó a comer. Chelsea no era precisamente una gran cocinera pero su empeñó le hacía guardar silencio, además las cosas ya estaban bastante mal entre ellos como para empeorarlo con una crítica culinaria.
La miró moverse de un lado a otro. A veces solía ser muy torpe pero siempre parecía pendiente de él.
Acercó dos cuencos, uno con comida para el perro quien comió sin medirse y el otro con un paño y agua tibia.
"- Es mejor que descanses – murmuró al quitar el recipiente donde había comido el chico."
"- No te preocupes – murmuró sin fuerzas por lo cual Chelsea lo recostó en el sofá quitándole la gorra."
.
Parpadeó un par de veces antes de enfocar correctamente el techo de la casa.
Frunció el ceño mientras sentía que su cabeza palpitaba.
Se movió lo más que pudo y notó a Chelsea sentada frente a él e inclinada en aquel sofá. Le sorprendía comprender que se hubiese quedado toda la noche cuidándolo.
Miró en el piso al pequeño perro caminando ya por el lugar que creía ser un buen refugio.
Mark se hizo a un lado con cuidado y decidió cambiarse de ropa.
No es que hubiese traído mucha en aquella pequeña mochila pero, sería la necesaria para secar las demás prendas.
Aun sentía su cara arder pero sabía que no debía estar sin hacer nada.
Se colocó un pijama y regresó al interior de la casa donde Chelsea lo miró con alivio.
"- Pensé que… - murmuró para luego fingir seriedad - No puedes salir así."
"- Se me pasara – respondió con calma al sentirla preocupada."
"- Siéntate – exclamó – prepararé el desayuno."
La observó divertirse con aquel perro mientras se acercaba a la pequeña cocina y después de algunos minutos regresaba con bandeja en mano.
"- ¿Cómo le pondremos?"
"- ¿Le pondremos? – alzó una ceja."
"- Si – sonrió – se quedara con nosotros y…- se detuvo al saber que estaba hablando demasiado cordial. Calló y su rostro se volvió serio."
Mark notó el cambio y le enfureció. Se estaba cerrando de nuevo con él
"- Esta bien, está bien- recalcó – no creí que escucharías mis conversación con Julia…"
Chelsea escuchó aquella frase incrédula. Presionó su puño ¿acaso creía que aquello era una disculpa? ¿Es que el muy tonto no podía disculparse siquiera?
Furiosa decidió jugar su mismo juego.
"- No me interesa – trató de ser lo más natural posible – agradezco que le dijeses a Julia que no estamos juntos."
Mark pareció palidecer de inmediato.
"- ¿Quién te dijo?…"
"- Ella me lo dijo."
"- Espera, te aseguro que eso fue un…"
"- Escucha, solo somos socios – aclaró incomoda – además… es mejor desmentirles, después de todo…estoy interesada en alguien."
"- ¿Interesada? – Preguntó con una sonrisa mal humorada - ¿Tú? ¿Del carpintero acaso?"
"- Se llama Vaughn – tragó saliva por su mentira – es un joven amigo de Mirabelle, me gusta."
"- Claro, claro – ironizó."
"- Él vendrá mañana. Lo conocerás."
No escuchó sonido alguno después de pronunciar aquellas palabras, decidió girar y pudo notar al chico comer tranquilamente.
"-¿M-Me estas escuchando?- preguntó tratando de ver alguna reacción."
"- Claro que si – respondió con una calma frialdad – después de todo serás tú quien dé la explicación."
"- ¿Explicación?"
"-Puede que dijese a Julia que no estamos relacionados pero, solo ella lo sabe – afirmó mirándola de reojo – si te pasearas revoloteando por esa atracción nueva, tendrás que decirle a todos que me has dejado por él."
"- ¿Q-Que? – preguntó incrédula."
"- Ya escuchaste – dijo al seguir comiendo- tu serás la traidora."
"- ¡Mark! – le llamó girándose a él molesta - ¿Cómo te atreves a…?"
"- Hasta que me largue de aquí – sentenció."
"- ¿Qué?"
"- No te acercaras a nadie hasta que me largue."
Chelsea le miró impresionada. ¿Qué rayos le ocurría? Se quedó sin habla al no comprender del todo la situación.
Quería ver una reacción y hacerlo incomodar como a ella pero esto era diferente. Se ruborizó al pensar en el significado de aquella amenaza.
"- No puedes… impedirme nada – murmuró nerviosa pero al no escuchar respuesta se acercó al sofá."
Miró con descontento como el chico parecía estar delirando cosas en voz baja, con la cara roja y los ojos cerrados.
¡Todo era por la fiebre!
Levantó su puño como si quisiese darle unos golpes en el brazo pero luego se resignó ¿Qué esperaba?... ella no era su tipo…
Se sorprendió saber cuánto le importaba aquello.
Tomó otra de las sabanas y le arropó con cuidado. Mirándolo, cansada y triste.
.
Continuara...
n/a: bueno aqui tengo otro capitulo wiii me encanta esta franquicia y debo admitir que estoy disfrutando escribir y agradezco a otra persona que me esta leyendo wii ya son dos por lo menos jeje anais IceWolf espero este cap te guste y tambien a todo el que lea esta cosa jejeje.
