CAPITULO 3

BUSCANDO AYUDA.

Albert como la joven se encontraban en el pórtico de la casa, era de mármol puro daba una estupenda vista al jardín principal, Albert sostenía firmemente la lampara, mientras los dos revisaban con la vista la propiedad, hasta donde la vista le permitía gracias a la neblina de la noche; por un momento Albert pensó que alguien lo estaba vigilando, voltio su cabeza donde su corazón le día que había algo, pero nada. La muchacha temblaba no tanto por el fresco de la brisa nocturna sino por todo lo que estaba pasado esa noche.

Albert se giró tratando de dar un fin a la situación y una respuesta lógica para tal evento le dijo aun no muy convencido de lo que decía- parece ser que el ruido fue del crujir de las hojas- Candy se le quedo viendo desorientada se dijo a si misma que nunca había escuchado un crujir de las hojas en forma de risa, pero ella le daría la razón a Albert prefería esa explicación que sonaba más o menos lógica. El empezó a girarse – vámonos adentro de la casa-

La joven asintió y de inmediato tomo el corto camino para entrar a la casa seguida de Albert, al entrar a la estancia; él fue a segura la enorme puerta de la entrada, debajo de las perillas para abrirla se encontraba un cerrojo de pasador dorado que consistía como una protección extra para la cerradura y al ponerlo; decidió que era momento para ir cada quien a descansar ya mañana temprano iría a investigar ¿Qué? O ¿quiénes habían estado en su propiedad jugando una mala broma?

Caminaron rumbo a la escalera, una lluvia amenazaba con caer en Chicago, de pronto un trueno y siguieron en su marcha, cuando estaban a punto de subir la primera grada. Un ruido hizo que voltearon los dos la puerta principal se había abierto en par en par dejando escuchar otra vez esa macabra risa.

¿Se giraron sin mirarse, que explicación podía haber?, Albert pensó que el viento quiso había abierto, pero él estaba seguro que había puesto el pasador, no dijo nada, se volteo a ver a la rubia y le entrego el quinque, tal vez en su prisa por volver lo dejo mal puesto, se regresó para estar enfrente aquella puerta de caoba pesada y repitió la operación ahora hizo zonal el pasador fuerte para estar seguro que la cerraba.

Albert y la rubia volvieron hacer la misma operación en silencio pero al cabo de unos minutos la puerta principal volvió a abrirse, Albert hizo el mismo procedimiento, tenía que estar sereno y fuerte para que su pobre acompañante estuviera tranquila, pero el aun con toda su experiencia no podía entender como esa pesada puerta principal podía hacer abierta por el viento de la noche, definitivamente algo raro esta pasador ahí, pero no era el momento de titubear suficiente era ver a la joven con su cara de terror como aumentar el pánico.

Se acercó a la joven con paso seguro y lento, llego asta ella, pero no pudo contener más el sentimiento de su pecho y la rubia le dijo sin dejar de mirar la enorme puerta- hay algo que no es correcto-Albert suspiro no permitiría que esa hermosa mujer entrara en pánico debía tomar la situación en sus manos.

Tomo la linterna y la vio en los ojos tratando de transmitirle seguridad- toma este quinque- ella desvió la mirada al quinque que el sostenía- tu no tendrás miedo si hay luz en tu cuarto, confía en mi- la joven quiso creerle, la forma tan segura que quiso creerle – ahora ve a tu cuarto a descansar-

La joven no dijo nada y obedeció a Albert, no quería pensar en lo sucedido podía haber miles de respuestas para los hechos que se habían suscitado, lo mejor era tomar el quinque y retirarse. Suspiro y con valentía se dirigió a su cuarto, en él estaba oscuro su cama desordena, pero estaba hacia solo ella estaba ahí. Decidió poner el quinque cerca de su mesa de noche, mientras se sentaba en la cama para pensar en los sucesos que habían ocurrido y empezar a tener paz en su alma, con suerte podría conciliar el sueño de nuevo.

De pronto sumida en su pensamiento sino como si alguien estuviera ahí con ella en la habitación, cuando ese presentimiento que te observa es tan fuerte que tu razón te hace que voltees para revisar aquel lugar, ella giro lentamente su cara. De pronto el terror y el miedo se apoderaron de aquellos hermosos ojos verdes, no podía creer lo que vio.

Era un hombre con la cara quemada, desencarnada que estaba justo detrás de ella, el aire de hielo calaba por su cuerpo, por un minuto pensó que era producto de su imaginación, los ojos de aquel ente eran rojos y un olor azufre penetraba la habitación, pestaño pensando que era una alucinación por lo ocurrido y desaparee seria al abrirlo, pero lo único que pudo sacar de ese encuentro fue la misma risa macabra que había estada escuchando al caer la noche.

El grito fue ensordecedor- haaaaaaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyy- fue lo único que se escuchó y como un acto reflejo de la muchacha, se para inmediatamente y corrió afuera de esa habitación sin voltear atrás.

Atravesó el pasillo, la estancia y a la mitad de esta Albert la encontró, estaba a punto de acomodarse en la cama cuando escucho el ensordecedor ruido proveniente de la habitación de aquella muchacha, detuvo su huida a mitad de la estancia- ¿qué paso? - fue lo único que dijo cuándo la tomo por los brazos para verla su cara era de temor y medio

Ella solo pudo decir- en mi habitación…. Hay un hombre en mi habitación- empezó a temblar a causa de la impresión. Albert desconcertado volteo en dirección del cuarto donde la puerta se encontraba abierta.

- ¿Qué? - fueron las palabras que salieron de su boca, apenas hace unos minutos el mismo había hido a revisar ese cuarto y estaba vacío, pero esta noche era muy peculiar. La joven estaba histérica casi al punto de un ataque de pánico y lo único que repetía era.

-hay un hombre en mi habitación, un hombre- en la vio tratando de calmarla con una mirada segura, sabía que esa joven no mentía lo veía en sus ojos. Se dispuso el ir a revisar aquella habitación.

-descuida iré a ver, tu espera aquí- dijo y con paso rápido se acercó a esa habitación, estaba cansado harto y quería una explicación, más le valía al bromista que él no lo encontrara por que le pondría unos buenos golpes.

La joven no lo obedeció sino fue tras de él, al entrar a la habitación la cara de Albert era de sorpresa no había rastro alguno de ninguna persona, al sentir la joven que él se frenaba asomo su cabeza que llevaba de tras del cuerpo atlético de aquel hombre, como si él fuera un escudo humano que la protegería de cualquier cosa, su mirada estaba desconcertada no había nadie ahí.

Tomo valor pensando que aquel joven la tomaría como una loca, salió de ahí juntando todas las fuerzas posibles, se acercó a la cama y extendió su brazo señalando el lado izquierdo de su cama- era aquí. Estaba sentado justo detrás de mí- empezó a alterarse de nuevo y se llevó la mano sobre su pecho jurando – era aquí, él estaba ahí lo juro- ella seguía temblando habían sido muchas cosas inexplicables esa noche.

Albert se mantenía estático bien la escena ¿qué demonios está pasando en mi casa? ¿qué estado esto? Eran las preguntan que circulaban en su mente.

La joven se acercó a él, con la angustia en su cara y el cuerpo temblando- estoy diciendo la verdad. Estaba sentado justo de tras de mi tiene que creerme no miento- le tomo su mano fuertemente con el afán de que creyera su historia aun que ni ella misma sabía que estaba pasando. Su cuerpo temblaba y lo único coherente que pudo pronunciar fue- estoy muy asustada, por favor no me deje sola aquí por favor- era una súplica que le partía el corazón él sabía perfectamente que la joven no mentía porque sus ojos reflejaban que decía la verdad y también un terror muy presente. Suspiro tenía que hacer algo para protegerla mientras descifraba este enigma.

Ella sostenía sus manos con las suyas temblando, él supo que era momento para tomar el control de la situación entre sus manos, la miro a los ojos y le dijo- solo un minuto deme un minuto para pensar- su mente le dio mil posibilidades para ayudarla, ¿dejarla sola en la habitación es un producto de su imaginación? Imposible hasta el escucho esa risa endemoniada, la puerta abierta más de dos veces. ¿que darse con ella en la habitación? Por dios solo en pensarlo se imaginaria las habladurías de la servidumbre y ni hablar del regaño de su tía. ¡ no tenía que pensar en algo y rápido!, dio un vistazo a la cama y a la habitación algo dentro de él decía que no era buena idea dejarla ahí, la miro y estaba temblando por completo estaba a punto de caer desmayada del susto y quien no hasta el no alcanza a comprender todo lo que había pasado esa noche; su corazón le impedía dejarla ahí por alguna razón- bueno , ven conmigo- dijo fríamente y la tomo de la mano para llevarla a la estancia, una amplia sala se encontraba ahí, dos sillones suficientes amplios deberían de servir perfectamente como camas provisionales por esa noche. ¿ estupenda idea!.

Se dirigieron a la estancia y él fue rápidamente por unas mantas al cuarto de aquella mujer, le indico que dormiría en el sofá que estaba enfrente a él, ella le agradeció después se colocolo frazada y cerro sus ojos de verdad estaba super cansadísima y apenas su cabeza se acomodó en el respaldo del sofá cayo perdidamente dormida.

Él se acostó en el sillón de enfrente, por un momento se quedó viendo ese perfecto paisaje ella Hera hermosa tenía que reconocerlo, su cara era angelical mientras se perdía un profundo sueño y por dios sus rizos esparcidos en el respaldo del sofá era una estampa digna de una pintura de un gran pintor.

Sus ojos azules se posaron en ella y su mente empezó hablar las palabras que él no podía pronunciar-ella ya se dejó llevar por sus sueños, ¿porque no puedo apartar mis ojos de ella?, viéndola así sé que sueño ha despertado en mi un sentimiento que creía perdido, ¿cómo puedo pensar así?, después de todo ¿Quién es usted señorita misteriosa?

La noche dio paso al día y con esto las obligaciones de su rango, después de un pequeño desayuna y dejando a esa ninfa dormida, decidió alistarse para ir al corporativo su tía como cada mañana se encontraba propiamente arreglada para acompañarlo pues hiba a cerrar un trato que ella había empezado en los días que funcionaba como su representante, suspiro al menos ese día lo mantendría alejado de esa extraña e enigmática mujer.

El carruaje estaba dispuesto y ellos se enfocaron en la orden del día, los asuntos del corporativo los tuvieron ocupados como lo había planeado la tía abuela por todo el resto del día, al parecer el deber no esperaba para ellos. Era de esperar pues detrás de la figura de un hombre tierno y a atormentado. Siempre salía la figura imponente del patriarca y el has de los negocios como lo era William Albert Andrew, el manejo de empresas tanto nacionales como extranjeras siempre era agotador la tía abuela también había checado sus inversiones ya que el buen George no había regresado de cerrar esos tratos en Asia.

Suspiraron al cerrar la última carpeta después de todo habían logrado un trato multimillonario al invertir junto la Rockefeller un gran magnate de la industria del petróleo, gracias al trabajo de George en Asia ahora la familia también invertiría en ese rubro y hasta no contar con toda la información necesaria para poder llevar solos esta empresa; la asociaron con Rockefeller les ayudaría a saber el teje y maneje de ese rubro.

Al salir del corporativo para tomar su carruaje, la tía abuela noto que todo el día su sobrino había estado tranquilo y podría decirse que hasta contento, ¿hace cuánto que no lo había visto de esta manera?

Estaban bajando los últimos peldaños de las escaleras principales del corporativo Andrew. Albert llevaba un traje café bellamente confeccionado, una camisa de seda blanca engalanada con un bufanda negra, la tía abuela hiba orgullosa del brazo de su sobrino ahora con nuevas tendencia de la moda, un traje negro recto y un saco de cuadros blanco y negros, sus guantes de cuero negro y su pelo recogido la hacían ver exquisitamente arreglada, no pudo evitar la pregunta- William- Albert volteo a verla, ella sonrió para el- ¿ hijo a que debemos tu buen humor del día de hoy?, hace tanto que no te veía disfrutando del trabajo, esa sonrisa que hace mucho no se asomaba-

El hiba con sus manos en los bolsillos del pantalón y esa sonrisa que aún no desaparecía y dijo- la sonrisa de mi rostro, tía es porque mi corazón, volvió a latir, anoche paso algo muy especial para mí- ambos seguían caminando.

-¡ese milagro vino acaso de un recuerdo agradable entre la tormenta o se lo debemos a alguien especial?- dijo la tía abuela mientras cruzaba sus manos y su cara mostraba cierta preocupación que su corazón le decía que algo ocurría, de pronto Albert se paró en seco tratando de encontrar las palabras adecuadas; la tía abuela se aventuró hacer una su poción- se refiere esa alegría a la cercanía de la persona que está viviendo con nosotros en nuestra casa ¿verdad?- dijo no con duda sino temiendo una afirmación de su parte.

De pronto una voz seca, llamo la atención de los volteando hacia donde provenía aquella vos, al girar buscando a quien había pronunciado esas palabra- ella esta poseída por un espíritu malo- la voz lo había dicho en plena calle. Lo vieron al viejo sepulturero que guardaba el cementerio a media calle, gritaba con todas sus fuerzas mientras la gente reaccionaba ante su voz fuerte- en el día de luna llena, un pájaro ha volado fuera del cementerio, un espíritu inquieto ha volado- mientras decía esto la gente se acercaba para tratar de escuchar ese peculiar mensaje la tía abuela tomo el brazo de su sobrino apretándolo con fuerza ante el miedo de las palabras de aquel hombre – vi ese pájaro sentado encima de su casa, Andrew. Albert lo miraba sin inmutarse con una mera fría aquel hombre y el seguía gritando- esto significa que su casa esta poseída por el espíritu inquieto, deberá echar inmediatamente a la persona que protege- la mirada de ambos se quedó penetrada en aquel hombre, la tía abuela tenía el rostro desencajado y no solo por las palabras de aquel loco hombre sino porque con ese acto serian el haz me reír de todo la sociedad de Chicago – ella ha llegado a su casa llevando a ese espíritu junto con ella y ahora él también está en su casa- Albert trato de ignorar lo que decía ese hombre y se giró para subir al carruaje junto a su tía lo más pronto posible para evitar un escándalo mayor-ella no podrá con ese demonio y todos acabaran muertos- fue la frase que dijo para que Albert volteara a verlo antas de subir al carruaje- recuerde bien señor Andrew ella traerá el fin a su familia- la tía abuela hiba temblando cuando escucho esas palabras el viaje a la casa fue en silencio. Albert no podía creer el actuar de aquel hombre seria verdad todo eso, él tendría que averiguarlo.

Mientras tanto en el recibidor de la mansión se llevaba una linda charla, Doroty y la joven se encontraban hincadas en la hermosa alfombra blanca del recibidor, recargadas en una mesa de centro, de tras de ella se encontraba una amplia sala de color blanco con toques de caoba, en el centro de la mesa un candelabro de vidrio cortado y un cenicero, al fondo se observaba un hermoso piano negro de cola y las ventanas deban paso a luz del día que aún no terminaba de ocultarse

Sonriente y recargando su cabeza en su mano Doroty hablaba- bueno Y escribe a mi querida hermana Fátima, que tenga cuidado de sus salud- mientras Candy la observaba atenta con una pluma en su mano y una hoja de papel, ese día trae un hermoso vestido de color lila de mangas encaje y falda con vuelo debajo de las rodillas, la cintura entallada deja ver su busto y un poco de su cuello, con la forma del mismo en u; su pelo estaba suelto y la majestuosidad de sus rizos le daban un toque angelical- dile también querida que estoy bien de salud y que pronto llegara el dinero que les enviare este mes, que lo reparta junto a mis hermanos y que no se olviden en ir a la escuela-

Mientras Candy escribía lo dictado por Doroty, Albert y la tía abuela cruzaban la puerta de la entrada de la mansión, Albert la observaba con una cara de ternura,- como era posible que aquel hombre hubiera dicho que tenía un demonio dentro si ese rostro angelical, solo despedía una aura de vendan- Doroty seguí dictando- y si todo marcha según lo planeado estaré para la fiesta de Ed en primavera y le lleve el par de zapatos que me pidió Alma- las dos mujeres se encontraban entretenidas con la escritura pero la detuvieron al escuchar como los zapatos de la tía abuela hacían ruido por la duela de la sala, voltearon haber e inmediatamente Doroty se levantó junto con Candy, Albert se acercó a ella con una sonrisa.

.me alegra Doroty que se esté llevando también con nuestra invitada- dijo Albert sonríen do y aproximándose a las damas, mientras sus manos seguían en el interior de sus pantalones y su chaqueta del traje abierta, Doroty se había preocupado pensando que la retarían, pero la señora Eloy paso de largo a sus habitaciones.

Solo una pregunta Doroty ¿Por qué no me había dicho que no sabía escribir?- dijo con una sonrisa y la joven algo apenada contestaba- no es que no sepa escribir señor, solo que pensé- viendo a Candy con una sonrisa- que para hablarle a una señorita, hacía falta otra- Candy se sonrojo por el comentario- mi hermana menor acaba de terminar la carrera de secretaria, así que ella ha estudiado y yo y bueno como la señorita se ve tan refinada, pensé que por una vez podría escribirle con más clase- se sonrojo Doroty- así que me atrevía a pedirle a la señorita que me escribiera la carta para mi hermana-

Candy y Albert se sonrojaban con las palabras de Doroty, Albert sabía que había dejado a sus hermanos para venir a trabajar y sacarlos adelante después de la muerte de sus padres, ella se había esforzado para darle estudios a su 4 hermanos, con el trabajo honesto en la casa Andrew, ella se sentía orgullosos de todos puesto que eran mujeres y hombres de bien aún le faltaban dos hermanos por terminar de estudiar, Albert le había ofrecido apoyo pero ella siempre decía que era solo su obligación de ella y que para eso trabajaba solo para sus hermanos.

Se giró con una sonrisa y vio a Candy- señorita si me permite- le quito la carta de sus manos- creo que terminaremos en otro momento la carta es hora de servir la cena, señor William con su permiso- quitándole la hoja de sus manos y dirigiéndose a la cocina.

Candy no dijo nada y se retiró ayudar a servir la cena, Albert la veía con cara de ternura, sin duda ella era un ángel en persona.

¿Pasados unos minutos se encontraban todos sentados en el gran comedor de los Andrew Albert en la cabeza, la tía abuela a su izquierda y Candy a su derecha, comían la sopa mientras Albert le decía- si usted tuviera la libertad de elegir un nombre que nombre le gustaría elegir? - mientras la demás servidumbre traía los platos y eran servidos.

Candy se sonrojo y bajo la cabeza ante la pregunta de Albert- no entiendo señor Andrew- dijo la chica apenada. Albert deposito su cuchara en la sopa de vegetales que habían servido y la miro

Ya que usted no recuerda su nombre señorita, tenemos que buscar uno ¿no le parece?, no podemos seguir llamándole señorita-Candy lo miro con sus ojos verde.

-si ese el caso señor Andrew- volvió a fijar su mirada en la sopa- le doy la libertad de escoger un nombre para mí, por favor, ya que ha hecho tanto por mi elige uno que le agrade y estará bien para mí- la tía abuela lo miro esperando la decían de William, el sonrió; cierto que era muy hermosa, pero su cara era muy parecida su difunta hermana y sus ojos era casi del mismo color que ella.

Bajo la mirada a su plato y comió un poco de sopa, después supero y en medio de una risa discreta dijo- usted es una mujer muy bella y piadosa- suspiro de nuevo- me hace recordar a mi difunta hermana así que si no le parece mal- la tía abuela estaba anonada con lo que William hiba a decir- le parece bien señorita si le llamamos: Rose-

Ella le sonrió y movió la cabeza de aceptación- entonces será Rose señor Andrew- Albert la miro con ternura mientras la tía abuela solo callaba

-pero entonces usted deberá decirme Albert ¿está bien Rose? - ella asintió con un sonrojo muy evidente.

La tía abuela solo movió la cara en desaprobación, pero sabía que darle la contra al patriarca enfrente de toda la servidumbre de la casa seria minorizar su poder, prefería hacerlo más tarde en privado. Todos continuaran cenando cuando de repente Rose empezó a sentirse mal, una fuerte tos empezó a aparecer, obligándola a levantarse de la mesa ante la mirada atónita de los demás comensales, de inmediato Doroty se acercó a ayudarle, pero la tos se intensificaba a cada momento.

De pronto sintió ahogarse con la fuerte tos, Albert y la tía abuela la vieron, definitivamente algo pasaba; en un par de segundo empezó a arquearse amenazando con devolver lo comido. Doroty estaba de tras de ella para ayudarla, de inmediato seguro para detenerse en una mesa de servicio colocada al lado derecho del comedor, pero la tos la ahogaba, Albert y la tía abuela se levantaron por instinto.

Rose comenzó a arquearse y de pronto. Comenzó a devolver; ante la mira atónita de todos y entre esa tos espantosa que la dejaba sin aliento hiba cayendo un clavo, luego otro entre mezclados con sangre, la tos seguía y los clavos seguían saliendo ante la mira atónita de los presentes. Albert no podía creer lo que estaba viendo, el sirviente asustado se refugia en el marco de la puerta. Doroty permanecía a distancia

La tía abuela saliendo de la impresión se movió de su lugar y con cara de enojo se acercó a William tomándolo del brazo, para ella no hiba duda la chica estaba poseída- as visto William, aquel hombre tenía razón esta mujer esta poseída hay que echarla inmediatamente o tirara la ruina a la familia.

Albert reaccionaba al escuchar las palabras de su tía exigiendo la salida de Rose de la casa – tía esa no es la forma de comportarse delante de un huésped? - dijo viéndola enérgicamente, ni el comprendía que estaba pasando, pero de nuevo el sentimiento de protección hacia Rose se hacía presente.

La tía abuela estaño en histeria- te he dicho hijo que la saques inmediatamente o acabara con nuestra familia como lo aseguro ese hombre en la ciudad- la tía abuela gritaba. La tos había pasado y Doroty tenía a Rose entere sus brazos con cara de asustada pues ella tampoco podía comprender que pasaba. La tía abuela esta histérica y temerosa y se acercó a Rose y escupió toda su rabia- ella será la culpable de la ruina de la familia- mientras la señalaba y gritaba para ver a Albert- ella nos destruirá si sigue bajo esta casa-

La pobre de Rose espantada se mantenía abrazada de Doroty la cual ante su impotencia de controlar la furia de su patrona solo la abrazaba mientras ella lloraba al ver la furia de aquella señora-era cierto lo que dijo ella tiene un mal espíritu y si tu no haces nada William acabara con todos- se volteo a verlo y camino hasta estar frente de el- te exigo William que la heches ahora mismo a la calle-

¿La cara de terror y de angustia de Rose era muy grande, mientras Albert trataba de poner sus ideas en orden que era eso que había ocurrido?, era la pregunta que lo tenía fuera de su sitio mientras escuchaba a su tía gritar y a Rose llorando en manos de Doroty.

De pronto y en medio de la confusión Rose se soltó de las manos de Doroty y rápidamente se dirigió a su cuarto, Albert no había dicho nada, pero al verla huir, miro con furia a su tía, quitándole el brazo que tenía apresado el suyo, como era que pudiera ensañarse tanto con una débil mujer como Rose, desconocía a su tía era dura pero jamás pensó que no tuviera corazón y si Rose actuaba como él pensaba lo más seguro es que huiría. El no hiba a permitírselo asta aclarar que le estaba ocurriendo, así que corrió detrás de ella ante la mirada atónita de todos.

Llego un poco después a la habitación de Rose y la puerta blanca de roble estaba cerrada así que llamo a la puerta- Rose- volvió a tocar- Rose abra la puerta por favor- toco de nuevo- Rose tenemos que hablar por favor- volvió a insistir, pero no había respuesta, pensó que su miedo era realidad segura había escapado, cierto era que se encontraba en el segundo piso, pero junto a su ventana se encontraba un gran árbol donde sería fácil escapar por ahí. De inmediato William checo la puerta y dedujo cuanta fuerza necesitaría para derribarla, no mucha pensó para hacer por lo menos ceder la chapa.

William era un hombre alto y de complexión atlética sin duda podría forzarla si aplicaba su fuerza en el punto adecuado, sin pensar más, lo hizo y su temor era cierto Rose había escapado, de inmediato se asomó por la ventana y a su suerte vio como la joven caminaba por el jardín a dirección del bosque, Albert no pensó dos veces cuando decenio por aquel fuerte abro y trato de alcanzar a Rose por el jardín.

La tía abuela quedaba atónita al ver como Albert subía al árbol para descender, al tocar el pasto con grandes zancadas hiba de tras de ella gritando- Rose, Rose- de pronto le dio alcance, ella era pequeña y aunque trato de caminar a toda prisa cuando escucho que le hablaban no pensó que le daría alcance, hasta que una mano de Albert le tomo su brazo- Rose- le dijo mientras detenía la marcha y se colocaba frente a ella, su cara tenía lagrimar el de él era de preocupación- Rose para por favor- ella se Safo de su agarre.

Llorando y con la cabeza fija al suelo dijo- manténgase alejado de mi- se giró y sus lágrimas no paraban- manténgase lejos de mí, muy lejos señor Andrew- su respiración era agitada mientras temblaba por el frio nocturno- su tía tiene razón- he traído un espíritu maligno a su casa, soy mala, estoy maldita comprenda por favor- entre sollozos y la desesperación- entienda debo irme lejos, por seguridad de usted y su familia, ya han hecho bastante por mí y no me perdonaría si algo malo les pasase por mi culpa por favor déjeme ir-

Albert no pudo contenerse, la veía afligida, sola y destrozada, lo único que quería era abrazarla y ayudarla; ante la desesperación de que se fuera la tomo de los brazos para hacerla reaccionar- Rose no digas locuras, por favor- ella no lo miraba y seguía llorando, el comenzó hablarle despacio aunque su corazón tenía miedo de que ella siguiera con su meta y el no pudiera detenerla- no voy a dejarte ir a ninguna parte, no hay ningún espíritu malo, ni aquí ni en ti- le dijo fuertemente viéndola con angustia mientras ella mantenía la mirada en el suelo – lo que usted tiene es una enfermedad y no un demonio, por favor olvide esa tontería de la posesión- le dijo gritándole

En ese momento Rose levanto la cara y lo miro con lágrimas en los ojos- ¿Cómo puede estar seguro de que lo que tengo es una enfermedad y no como dice la gente un demonio adentro?.- algo dentro de ella quería creerle pero como correr le después de lo que ocurrió; ante su desesperación de querer huir de ahí le dijo- ¿Qué sabes de mí?, ¡cómo puede saber que no están diciendo la verdad?, si yo misma no sé nada sobre mí, tal vez soy una mujer mala que actuó de una forma deshonrible con alguien y por eso Dios me mando esta maldición, pude haber mato o robado a alguien, como podría negarlo o firmarlo si no recuerdo nada- movía su cabeza en negación - ¿Cómo puede estar seguro que no dañare a usted y a su familia?- Albert la miraba con desesperación tenía que pensar rápido o ella se iría y no podía permitir eso.- yo estoy maldita y podría causarle mucho daño por la maldición que traigo conmigo es mejor irme-

Albert reflexionaba la forma de detenerla, pero Rose se movió para quitarlo de su camino y dijo- mejor que me vaya y se olvide para siempre de mi- aun con lágrimas en los ojos emprendió de nuevo la hui dejando a un Albert petrificado buscando en su mente una solución rápida para detenerla, algo dentro de él le insistía que la detuviera o se arrepentiría para toda su vida por dejarla marcharse.

De pronto lo encontró, giro su cabeza y le dijo firmemente- espera solo un minuto Rose- solo había caminado unos cuantos pasos, cuando Rose lo escucho se detuvo, algo dentro de ella le dijo que lo escuchara solo un momento, Albert se giró para caminar cerca de ella, la noche caía y la neblina comenzaba hacerse presente.

-está bien aceptemos que usted está enferma- se acercó a estar a su lado- yo sé bien que nunca podrá hacernos daños- suspiro- solo respóndame una cosa ¿por qué dios la mando a esta casa. ¿Si no es para que la ayudáramos?,¿acoso no fue quien hizo que la encontrara ese día? - se jugó su última carta- acaso ¿usted quiere desobedecerlo?, porque yo no estoy seguro que tiene una misión ara nosotros y al menos yo no le daré la espalda-

Roses lloraba y no lo veía a los ojos, ella no quería irse, pero tampoco quería causar algún daño a esa buena persona que le dieron asilo- no quiero que usted o cualquier persona salga dañada por causa mi entiéndame por favor-

El la hizo girar para verle la cara, sonrió- déjame ¿una persona que sea mala o quiera dañar a alguien hablaría como usted? - sus ojos se encontraron- si fuera una persona mala ¿por qué le preocuparía hacerle daño a alguien'- la angustia de perderla se reflejaba en sus ojos- ¿Por qué le importaría si vivimos o morimos si usted es mala?, ¿aúna persona malvada le importaría algo hace? Por favor respóndeme Rose-

Ella sabía que algo malo había en ella, pero en algo tenía razón Albert si fuera mala no le importaría el bien de alguien más, de repente Albert le tomo u cara con sus manos, vio en sus ojos la duda y sabía que era el monto si no lograba convencerla se iría de su vida para siempre así que arriesgo todo qué más da- ¿tú sabes? Que el día que entraste a mi vida, había orado al Todo poderoso para que me diera una razón para vivir- su tono de voz era dulce y su mirada se perdió en esos ojos verdes llenos de lágrimas, cuanto deseaba reconfortarla- entonces te conocí. Eso debe significar algo no lo crees, tal vez Dios quiere que te ayude, que te proteja, Rose estoy seguro que "él no puede hacer que una persona mala sea la razón de que yo viva, vez no puedes ser mala- Rose sollozaba.

No pronuncio palabra alguno solo tomo sus manos junto a las suyas y las beso, inclino su cabeza no pelaría mas, algo en su ser era más fuerte y su razón le dijo que él era la única persona que la pudiera ayudar así que se rindió y sin decir una sola palabra comenzaron a ir a descansar de nuevo a la mansión mañana seria otro día, ella se juró en silencio que le daría la oportunidad de ayudarla, el seria la salvación para su pesadilla

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MUCHAS GRACIAS POR DARLE LA OPORTUNIDAD A ESTE FIC, SE QUE TIENEN MUCHAS DUDAS SOBRE EL MISMO, PERO DE AQUÍ EN ADELANTE SE EMPEZARAN ACLARAR MUCHAS DE ELLA SOLO LES PIDO UN POCO DE PACIENCIA.

MUCHAS GRACIAS ATTE ANA BESOS Y ABRAZOS