Capitulo 2:

—Son ochocientos dólares, Hana. Y son unos estúpidos zapatos, puedes conseguir los mismos y de un precio más decente en otros lugares. Pero no, tú siempre prefieres la marca ante todo. —dijo mi padre enojado.

—"La marca, marca la diferencia", ¿no has escuchado eso? —le respondió mamá.

— ¿Cuándo entenderás que no soy una máquina de dinero? Gastas más dinero en ropa que en la comida de la casa. Es suficiente, Hana. Ya pasaste el límite.

—Son solo zapatos, Hiashi. No seas tan dramático. Podemos pedir un préstamo en el banco si falta dinero.

— ¿Otro préstamo más? Si pedimos otro estaremos endeudados más con el banco de lo que ya estamos.

— ¿Espiando? —preguntó Neji haciendo que el vaso que sostenía contra la puerta de la habitación de mis padres se me resbalara y casi caiga al suelo.

Me extendió su brazo para levantarme del suelo.

— ¿Estaban peleando otra vez? —preguntó frunciendo el ceño.

—Sí. Papá odia que mamá gaste dinero en ropa, y mamá se excede demasiado según él. Tenemos deudas en el banco.

—Quita esa mueca de tu cara. No estaban peleando por ti. —me dijo dándome un leve empujón.

— ¿A quién le compra mamá toda esa ropa, Neji?

—A todos. No eres tan egocéntrica, ¿o sí? ¿No has visto la cantidad de ropa que tenemos en nuestro armario?

Solté un largo suspiro, y Neji me abrazó.

Según todo el mundo, Neji era muy maduro para tener veinte años. Él había aprendido a conducir a los trece, y ya se quedaba a cargo de nosotros cuando nuestros padres salían a los catorce. Nos acostaba en la cama a todos. A diferencia de Brandon, quien paraba de fiesta en fiesta todos los fines de semana. Neji al ser el mayor, le había tocado madurar antes que todos nosotros. Había comenzado a trabajar en una empresa importante como practicante hace medio año, gracias a que el hijo de uno de los accionistas de dicha empresa, era su amigo. Había comenzado a correr con algunos gastos de la casa, ayudando a papá con el dinero.

Y no era justo. Él no debería de estar trabajando por nosotros. Él es muy inteligente, y podría ir a cualquier universidad buena que él quisiera. No tendría que quedarse a apoyarnos con el dinero. Él merece más. Él podría tener mucho más, si así lo quisiera.

— ¿Y qué hay de ti? —pregunté levantando la mirada, para poder verlo a los ojos. —Me prometiste que solo sería un tiempo y después irías a la universidad. ¿Has presentado tus papeles en alguna?

—Es algo difícil, Hinata. Por el momento voy a seguir ayudando a papá hasta que nos estabilicemos nuevamente. Ya habrá tiempo para la universidad después.

— ¿Cuándo es después, Neji?

—Pronto, te lo prometo. —dijo y deposito un suave beso en mi cabeza, para después seguir su camino por el corto pasillo.

SSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

¿Qué demonios estaba haciendo aquí?

El auto de mi madre estaba estacionado enfrente del antiguo café, que estaba enfrente de la feria. Algunas chicas con tatuajes y perforaciones en el cuerpo, se encontraban afuera de este, haciendo cola. Algunas con el cabello tan oscuro como la noche, o tan colorido como un arcoíris.

Y yo seguía debatiéndome entre mis dos opciones. Bajar del auto o regresar a casa como una completa idiota.

¿Qué esperaba realmente con venir aquí? Esa era la gran pregunta, pregunta que aún no tenía respuesta de mi parte.

"Lo has venido a buscar a él" —respondió una voz en mi cabeza.

Definitivamente, me estaba volviendo loca. Que tu propia conciencia te responda, no creo que entre en el perfil psicológico de una persona cuerda.

Un chico salió del café bar, tenía el cabello de color negro, y sus brazos se encontraban completamente tatuados. Las chicas que estaban haciendo fila afuera del bar, se acercaron él. Una de ellas, se levantó su camiseta, y le entrego un lapicero. Él chico se rio, y le firmo uno de sus pechos. Las otras comenzaron a imitarla, pero ya era muy tarde. Él chico estaba terminando de meter lo que parecían ser instrumentos en sus fundas, a la maletera de un antiguo vehículo.

Reuní todo el valor que no tenía y baje del auto. Miré a ambos lados antes de cruzar la estrecha calle, y llegué hacia donde estaba el chico, al mismo tiempo que el cerraba la puerta de su maletera.

—Hey…—intenté hablar pero fui interrumpida por él.

— ¿Qué parte del cuerpo? —preguntó mirándome de pies a cabeza.

— ¿Disculpa? —estaba realmente confundida.

— ¿Quieres un autógrafo o no?

— ¿tú eres de la banda que estaba tocando ayer en este café? —pregunté, intentando no tartamudear. Él hombre daba miedo, y no trasmitía nada de confianza.

—Sí. —respondió secamente haciendo su camino hacia la puerta del conductor.

—El vocalista…

— ¿Naruto? ¿Qué pasa con él? No me digas que te ha dejado embarazada…maldito hijo de puta. —golpeó fuertemente el capot de su auto.

—No. No. Yo solo…

—John, Israel esta buscándote. —me di vuelta y ahí estaba con él.

Ambas manos en sus bolsillos, y la misma sonrisa torcida. Sus cejas se unieron en una fija línea, y su mirada se detuvo en mí.

—Tienes otra fan, es injusto, siempre te quedas con las más calientes. —dijo John, pasando por el lado de Naruto dándole un empujón de hombros.

Las groupies que estaban haciendo un show de strippers por un simple autógrafo, lo siguieron adentro del café causando un alboroto. Naruto se rio y paso su mano por su cabello, despeinándolo más de lo que ya estaba.

—Así que… ¿me viniste a buscar? —preguntó burlonamente, sentándose encima del capot del auto.

—Siempre tan egocéntrico, las personas no cambian ¿no?

—No estoy siendo egocéntrico, estoy diciendo la verdad. Y las personas si cambian, si no mírate.

—Yo no he cambiado. —mascullé.

—Oh claro que sí. La última vez que te vi tenías la cara cubierta de chocolate derretido, y una mancha de mantequilla de maní. Y no estabas tan amargada.

— ¿Qué estás haciendo aquí? Tu familia y tú se mudaron hace varios años. ¿Qué haces de nuevo en la ciudad? —lancé varias preguntas al mismo tiempo.

— ¿Qué? ¿Me extrañaste? —preguntó, haciendo puchero.

Rodé los ojos, y comencé a caminar de vuelta a mi auto, no sin antes decir: —No sé porque demonios vine.

—Porque no puedes vivir sin mí, Hianat—gritó él como respuesta, para después reírse.

SSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

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