Capítulo 3: Vínculo

Habían pasado 6 meses desde que se conocieron, ahora era imposible separarlos uno del otro, cada vez que Nanami salía de clases no perdía el tiempo yendo hacía el curso de reserva donde se limitaba a esperar al joven hasta que saliera. Se había vuelto una rutina y ella se había vuelto más unida a su clase gracias a su profesora Chisa Yukizome, nunca en su vida había disfrutado tanto el haber asistido a la escuela, ahora había establecido vínculos tanto con sus compañeros de clase, su profesora y ahora con Hinata.

Su vida dio un giro drástico desde que ingreso a la preparatoria del pico de la esperanza.

Una tarde el joven castaño no asistió a clases, Nanami lo había esperado en las puertas de entrada del curso de reserva, cada uno de los alumnos salió, pero el joven nunca se presentó. Aquel día fue la primera vez que se sintió triste, era un extraño sentimiento a comparación de algunas emociones que había sentido con sus compañeros de clase.

Esta vez fue diferente, no sabía el motivo, pero de alguna forma le causaba dolor.

Su pecho se apretaba cada vez que se preguntaba si Hinata se encontraba bien.

Aun para ella era extraño sentir esta clase de sentimientos, todavía no podía comprender por lo que estaba pasando.

Habían pasado algunos días y aun no podía contactarse con el joven castaño, lo que hacía que su creciente preocupación aumentara cada vez más. A pesar de que asistía a clases con normalidad cada que lo esperaba fuera de la escuela de reserva tenía la esperanza de poder encontrarlo, ella persistió y no dejo de visitar la escuela.

Habían pasado 1 mes desde la última vez que se encontró con el joven castaño, Nanami aún seguía esperándolo después de clases, pero a pesar de que lo esperaba diariamente aún mantenía las esperanzas de poder encontrarse con el joven.

A medida que fue pasando el tiempo la joven seguía esperándolo a fueras de su la escuela de reserva.

La nieve empezó a caer sobre la ciudad y toda se teñía de un mar de nubes blancas. Se estaba acercando la víspera de navidad, los compañeros de Nanami empezaron a organizar una fiesta antes de que las clases concluyeran, todos estaban muy animados y emocionados.

Ahora todos sus compañeros se habían convertido en una familia para ella, pudo crear muchos recuerdos que jamás se atrevería a olvidar, algunas emociones empezaron a brotar dentro de ella, logrando así darse cuenta del valor de las personas que la rodeaban.

Hinata…

Su cabeza gritaba por el joven castaño.

¿Dónde estás?...

Muchas preguntas la invadieron.

Se negaba a darse por vencida.

Aun no conocía del todo al joven, pero de cierta manera podía entenderse con él. Ya que la había acompañado en su vicio de los video juegos, era una de las pocas personas que llegaba a entenderla.

La nieve seguía cayendo como pequeñas gotas de agua, su cabeza estaba cubierta por una pequeña capa, incluyendo sus hombros y sus manos que sujetaban la consola mientras jugaba a una velocidad increíble, pero a medida que sus pensamientos fueron hacía el joven, preguntándose donde estaría y que estaría haciendo, la rapidez de sus dedos fue disminuyendo hasta que se escuchó el sonido del video juego terminando en un "game over".

Sus pequeños y delgados dedos estaban fríos, completamente helados a causa de la temperatura, no se dio cuenta de lo tarde que se había quedado fuera de la escuela de reserva.

Todos los estudiantes ya se habían marchado.

Solo quedaba ella en medio de la nada, esperando solitariamente.

Mientras sus ojos se mantenían ligeramente entrecerrados con la vista fija en la pantalla de la consola, sintió como la nieve se detuvo a su alrededor como si alguien la hubiera detenido, cuando levanto su mirada pudo ver que se trataba de un paraguas que la cubría por completo.

— Si te quedas mucho tiempo afuera, pescaras un resfriado. —murmuro una voz familiar.

Al ver que se trataba del joven castaño, sus ojos se iluminaron.

Se encontraba ahí a su lado, llevaba puesto un abrigo mientras su cuello estaba rodeado de una bufanda negra.

— Hinata…

El joven castaño la observo esbozando una pequeña sonrisa como si se estuviera disculpando.

Por un momento se observaron el uno al otro, sin saber que decir.

Hasta que el joven observo que los hombros de la joven se encontraban cubiertos de nieve, incluyendo su cabeza y sus manos pálidas, se llegó a sorprender del tiempo que llevaba fuera.

— Nanami, estas completamente cubierta de nieve, ¿Cuánto llevas fuera? —preguntó en un tono preocupado.

— Hmm…no lo sé. —respondió sin poder recordar cuanto llevaba esperándolo.

— Puedes enfermarte Nanami, no hagas eso.

— Pero… estaba esperándote.

Lo miro con aquella mirada neutra, algo que no podía descifrar el joven. Pero en cuanto la escucho, sus palabras lo golpearon, cuanto llevaban esperándolo…

Había sido así los últimos 6 meses, saliendo de la academia se quedaba fuera de su escuela a esperarlo hasta quien sabe cuánto tiempo.

La culpa lo invadió.

Había estado un largo tiempo fuera de todo, pensando en lo que debía hacer, y aquella propuesta que tenía de parte de la escuela de reserva. No podía decidirse, estaba confundido y fuera de sí, por ser alguien que no tenía ningún talento.

Cuando por fin tomo la decisión de tomar aquella oferta, se encontró con la joven fuera de la escuela jugando como siempre, se preguntó qué era lo que estaba haciendo hasta tarde, hasta que escucho sus palabras lo llego a entender.

No necesitaba ningún talento para impresionar a nadie o hacerse notar.

No cuando tenía a una persona que creyera en él.

Bajo el paraguas, dejándolo a un lado para quitarse la bufanda que cubría su cuello y así se acercó a ella rodeándola con la prenda.

Una vez que cubrió su cuello inclino su rostro pegando su frente contra la de ella, quedándose completamente quieto.

— ¿Hinata?

La joven se quedó un poco confundida ante las acciones de parte del castaño.

— Lo siento, Nanami… —susurro un poco sombrío.

— ¿Eh? ¿Por qué?

Preguntó la joven sin entender porque se disculpaba.

— Por hacerte esperar…

Al escuchar sus palabras sus manos que sujetaban la consola descendieron lentamente hasta su regazo.

Sus ojos se ablandaron como si algo la hubiese tocado muy en el fondo.

Las manos del joven tomaron las de ella junto con la consola que se interponía, pudiendo sentir la calidez que le transmitía.

El contacto hizo que su cuerpo reaccionara, jamás había sentido tanto la cercanía de una persona. Se había mantenía mucho tiempo sola y ahora alguien le estaba brindando algo que nunca había sentido.

Pequeñas sensaciones la invadieron a causa del joven.

Hace cuanto estaba esperando por él y ahora lo tenía justo enfrente de ella.

— Que cálido…

Murmuro la joven mientras sus mejillas se ruborizaban ligeramente.

Ahora el castaño sabía que, a pesar de no tener ningún talento, y la sociedad no lo aceptara por cómo es…eso no le importaba no si estaba al lado de ella.

.

.

.

Fin.


Lamento la demora, en estos últimos meses estuve muy ocupada con la universidad, me la viví llena de estrés y realmente no estaba muy inspirada para escribirle un final adecuado a este pequeño fanfic, pero ahora que está terminado, doy por hecho mi trabajo, espero realmente que les haya gustado, espero y pueda seguir haciendo más al menos cortitos como este ya que no hay tantos y más como quisiéramos, y la verdad me encanta la pareja, se me hacen muy lindos.

Tengo algunos proyectos en mente con esta pareja, los haré sin duda, así que estén al pendiente de ello para aquellos que les interese.

¡Gracias por leer y espero que lo hayan disfrutado!