-Creo que ya casi no pasamos tiempo con Candy-
-tienes razón Annie-
-¿que tal sí organizamos una salida al zoo el fin de semana con Archie y los demás?-
-sí y hay que comprar chocolates para compartirlos- agregó Patty.
-hay que decirle a Candy al final de la clase-
-¿decirme que?- preguntó Candy que acababa de llegar al salón.
-¡Candy!, te íbamos a proponer que...- decía Annie pero en ese momento entró la hermana Margarett
-¡silencio todo el mundo! La clase va a empezar- dijo la hermana Margarett y Annie ya no pudo decirle nada. Cuando tocó la campana Candy corrió a ver a Terry olvidándose de sus amigas.
-¡ya se ha ido!- dijo Patty desilusionada.
-Busquemos a los chicos- dijo Annie. Salieron al comedor y justo cuando comenzaron a comer llegaron los tres amigos.
-¿Alguna ha visto a Candy?- pregunto Archie.
-¿para qué la quieren?- dijo Annie un poco celosa.
-¿que no les contó?- pregunto Anthony
-¿contarnos que?- pregunto Patty alarmada por tanto misterio -déjese de rodeos y cuéntenos que pasa.-
-Ayer cuando Terrence le habló a Candy y ustedes se fueron el citó a Candy 'en el lugar donde siempre'-dijo Stear
-y como quedamos preocupados pensamos en seguirla- completó Anthony.
-No sabemos a donde fue, nosotras también queríamos hablarle a ella y a ustedes sobre sí querían participar en una salida al zoo- dijo Patty.
-Tal vez ese lugar se la falsa colina de Pony, como la llama Candy. Es uno de los patios traseros, pero no se en cual exactamente- sugirió Annie.
-Iré a buscarla- dijo Anthony y salió corriendo hacia donde indicó Annie. "tengo que apurarme, ¿que tal sí la citó para...? ¿que tal sí le hace algo?... ¿sí le pasa algo? jamás me lo perdonaria" pensaba Anthony. Iba tan concentrado en sus pensamientos que al pasar frente a un aula chocó con la persona que salía de ella. La chica cayó al suelo y Anthony, como el caballero que era la ayudó a levantarse.
-Perdona, ¿te encuentras bien?-
-Sí, fue mi culpa por no fijarme-
-No, fue mi culpa. ¿te ayudo en algo, Susana?- pregunto Anthony esperando una respuesta negativa.
-No, ya te quité mucho tiempo Anthony-
-Compermiso- Anthony retomo su camino. "mejor camino, sí no arrollare a alguien más"
-¡Anthony espera!- le dijo Susana y lo alcanzó al final del pasillo.
-¿qué sucede?-
-perdóname, sí no fuera por mi tú serías Romeo-
-Tú no tienes la culpa-
-sí que la tengo, pero no te molesto más-
-¿te gustaría almorzar con nosotros el sábado?- Anthony no sabía porque lo dijo, simplemente las palabras le salieron sín más.
-Me encantaría- dijo Susana y siguió caminando. Elisa observaba todo detrás de un pilar... "Maldito Anthony, prefieres a todas antes que a mi... Primero la huérfana y luego esta mosquita muerta... Me vengare de ti Anthony"
Mientras tanto Candy corría hacia la segunda colina de Pony a su encuentro con Terry. Cuando llegó a la cima se apoyo en el árbol y le dio la vuelta "el no está aquí, seguramente me ha dejado plantada"... Pensaba Candy.
-Vaya tonto, ¿quién se cre que es para citarme aquí y no venir?-
-¿quién es ese tonto?- pregunto Terry desde arriba del árbol.
-¡Terry!, baja por favor- una vez abajo dijo:
-¿por qué no me dijiste que sería tú cumpleaños?-
-no se... Hasta a mi se me había olvidado-
-sí no te molesta mi pregunta, ¿cómo es que sabes cuando es tu cumpleaños?-
-en realidad no lo sé. Cuando estaba en Lakewood, antes de ser adoptada por los Ardley...
Flashback
-¿Cuando es tu cumpleaños?, te daré un lindo regalo- "Mi cumpleaños... En el hogar de Pony siempre lo celebraba con Annie, pero desde que ella se fue..."
-...gracias Anthony, pero no se cuando es mi...-
-Candy... ¡no te preocupes!. Hagamos esto: el día que floresca este botón de rosa será tú cumpleaños, no lo olvides por nada, ¿de acuerdo?-
Anthony fue a buscarme al establo algunos días después.
-hola Candy, ahorita no te vi ni en el río ni en el bosque, pero me alegra ver que estas bien. Toma, es el regalo que te prometi- era el mismo botón que me enseñó sólo que ahora convertido en una hermosa rosa blanca con centro verde.-por fin logré lo que quería, aquí está para ti, no hay más que una en el mundo... Es esta rosa y yo la llamé Sweet Candy, te la voy a poner...-
Fin del Flashback
-Ah, ya veo- dijo Terry. Estaba que hervía de celos, pero no se lo podía recriminar… no ese día… -Te traje algo- le dijo para salir de ese incómodo silencio. Sacó de su bolsa una cajita envuelta en papel decorativo con un moño morado.
-¿qué es?- preguntó Candy con curiosidad.
-Ábrelo y sabrás- Candy obedeció y desató la cinta morada. Dentro había un collar de esmeraldas finamente trabajado. La cadena era de oro y en el centro había una esmeralda más grande que las otras con forma de rombo.
-Perteneció a una condesa, prima política del rey Guillermo III de Inglaterra que gobernó de 1689 a 1702. Fue pasando de madre a hija y de suegra a nuera dependiendo del caso, hasta mi abuela. Mi padre me lo dio a mí antes de casarse con la actual duquesa de Grandchester, ya que no se lo quiso dar a mi madre-
-Terry… no puedo aceptarlo, debe tener un gran valor sentimental para tu familia…-
-eso que importa. Yo quiero que tú lo conserves, le puedes dar mucha más utilidad que yo-
-eso no es verdad-
-claro que sí, ¿acaso esperas que yo me lo ponga?- dijo soltando una carcajada. Candy también rio un poco.
-Jajaja, por supuesto que no, pero no puedo-
-Sí puedes. Te lo voy a poner-
-pero…-
-pero nada, Candy- Terry lo sacó de su cajita y se colocó detrás de Candy. Hiso a un lado sus rizos y lo abrochó rozando ligeramente la piel de Candy, que al sentir la caricia se estremeció. –ya está. Te vez preciosa, además combina con tus ojos- le dijo.
-Gracias Terry-
-Feliz cumpleaños Tarzan pecoso- de pronto sonó la campana y Terry no pudo decirle porqué la había hecho ir, ya que su cumpleaños sólo era el pretexto.
-Me tengo que ir-
-Candy… ¿crees que podrías venir a mi habitación?-
-Sí, iré a las nueve-
-Te veo allá- Anthony veía la escena… Si Candy iba al cuarto de ese sujeto las consecuencias no podían ser buenas… la convensería de que era una locura y si no daba resultado les contaría a sus primos para cuidarla desde lejos.
Candy corría hacia el aula. "seguramente llegaré tarde de nuevo" pensaba. Entró al salón, pero no había hermana que la retara. Fue a reunirse con Patty y Annie.
-¡Candy!, ¿en dónde te has metido? Los chicos te buscaron todo el receso al igual que nosotras- dijo Annie.
-Perdónenme las dos. ¿Qué era eso que iban a decirme?-
-queríamos decirte que haremos una salida al zoo el fin de semana y que estás invitada- dijo Patty
-Sí y puedes invitar a quien quieras- agregó Annie.
-Será un gusto asistir- De pronto Patty notó el collar que su amiga traía y dijo:
-qué lindo collar-
-¿Quién te lo ha dado?-preguntó Annie
De pronto Annie se puso un poco nerviosa. Al parecer había algo a espaldas de Candy que la ponía muy tensa.
-¿Qué pasa Annie?-
-es Elisa, viene para acá- Candy se giró para quedar de frente a Elisa. Cuando ella notó el collar de Candy sintió un sentimiento de profunda envidia.
-¿A quién le has robado eso, Candy?- le preguntó con malicia.
-A nadie, es un regalo-
-nunca cambiarás… sigues siendo la mentirosa de siempre-
- yo no soy mentirosa-
-por favor, a nadie jamás le interesarías tanto como para darte algo así-
- no me importa lo que digas-
-déjame verlo- le dijo Elisa extendiéndole la mano.
-No-
-quiero que me lo des, te lo ordeno-
-y yo quiero que desaparezcas, pero desgraciadamente, nada en esta vida se cumple con sólo desearlo-
-¡eres una desgraciada!- Elisa hizo ademán de arrancarle el collar del cuello, pero Candy que tenía buenos reflejos, producto de tantas caídas alcanzó a hacerse para atrás. Elisa fue detrás de ella pero en ese momento entró la hermana y todas fueron a sus lugares. Candy guardo el collar en su bolso para que al salir Elisa no se lo quitara. Cuando terminó la lección Candy se reunió con sus amigas.
-¿nos dirás quién te lo dio?- preguntó Patty. Candy iba a responder, pero se percató e la mirada de Louise y de cómo ésta le hacía una seña a Elisa para que volteara a ver.
-Se los diré. Vayan a mi cuarto a las ocho, antes del toque de queda. Tengo que ir al ensayo y luego a ver a los muchachos. Las veo a las ocho- dijo Candy y se fue en dirección opuesta. Fue la última en llegar, lo cual enfureció a las hermanas. Estaban ensayando la escena donde Mercurio y Benvolio buscaban a Romeo. Candy quería hablar con Terry pero en eso llegaron Anthony y Stear que quedaron como Tebaldo (Anthony), y Fray Lorenzo (Stear), Archie era Mercucuio, pero en ese momento estaba en el escenario.
-¡Hola!, lamento no haberlos saludado pero estaba…- "con Terry, que por cierto me dio un regalo muy hermoso" pensó- …ocupada-
-¿Te han dicho ya de la salida al zoo?- preguntó Stear.
-Si- Anthony, que no había hablado en todo ese rato se percató que Candy no llevaba puesto el collar de Terrence.
-¿tienes pensado a quien vas a invitar?- preguntó Stear
-pues… no lo sé- "claro que sé a quién invitar… seguramente no querrá ir pero… Terry" – Anthony, te noto extraño, ¿Qué te ocurre?- preguntó Candy que conocía bien a su príncipe.
-Candy ¿podemos hablar?- le preguntó Anthony.
-Sí, vamos- se alejaron un poco y dieron una vuelta.
-Candy, primero que nada no quiero que te hagas falsas ideas sobre mí y también me gustaría que no me interrumpas-
-Está bien- Anthony tomó aire y comenzó:
-La verdad no estábamos seguros si era buena idea dejarte sola con Terrence en los patios del colegio, así que te íbamos a buscar, pero Archie y Stear se quedaron con Annie y Patty, entonces tuve que ir yo solo. Cuando llegué al lugar sugerido por Annie (me sugirió tu 'segunda colina de Pony') escuché por accidente que él quería que tu fueras a las nueve a su habitación. Creo que no sería prudente que fueras a su habitación tu sola y a esa hora.- Candy estaba sorprendida y por primera vez desde que conoció a Anthony se enojó con él.
-Mira Anthony, enserio aprecio tu preocupación, pero puedo cuidarme sola. Estaré bien, Terry no me hará nada-
-No puedo estar tranquilo. Me gustaría que no fueras-
-Lo lamento, pero es decisión mía-
-Entonces les diré a Stear y Archie para que te hagan razonar-
-bien, no me harán cambiar de opinión-
-No puedes ir, si no yo… nosotros…-
-¿Me estás amenazando Anthony Brown?- Candy estaba más que enojada. No le gustaba la idea de hacer lo que los demás quisieran.
-no es una amenaza… sólo quiero que estés bien-
-lo estaré. Ahora es mi turno de subir al escenario- Candy salió corriendo antes que la conversación se convirtiera en discusión.
-¡Candy!- la llamó Anthony pero ella no se volvió. Anthony regresó con sus primos y mientras ella se preparaba les contó.
-¡¿Qué Candy irá a las nueve con ese granuja?!- dijo Archie
-baja la voz hermano- le dijo Stear al ver que Leonardo McKinnon, el mejor amigo de Neal los miraba-¿qué no hablaste con ella, Anthony?-
-sí, pero no me hizo caso y dijo que no la haríamos cambiar de opinión-
-Entonces hay que vigilarla desde nuestra recámara-propuso Archie
-Así es-
En ese momento subió el telón y Candy apareció en escena con Terry. Comenzaban a decir sus primeros diálogos pero es ese momento empezó a llover.
-Quiero que todos vayan directo a sus habitaciones, ensayen sus líneas para mañana- dijo la Madre Grey y todos desfilaron hacia sus cuartos. Candy quería hablar con Terry pero cuando este la vio buscó el collar y no lo encontró le dedicó a ella una mirada fría y siguió su camino.
Candy llegó a su habitación a las 7:40, así le dio tiempo de pensar un poco en la actitud de sus amigos. Patty y Annie llegaron a las ocho, como habían quedado.
-pasen. Tenemos media hora para hablar- dijo Candy.
-Quiero que me cuentes todo- dijo Annie.
-¿sobre que?-
-sobre el collar!- dijo Patty con impaciencia. Candy empezó a relatar la historia del collar y de como Terry la había citado a su cuarto a las nueve.
-¡que romántico!- exclamo Annie.
-¿y piensas ir, Candy?- pregunto Patty algo preocupada.
-Sí... Los chicos quisieron convencerme de lo contrario, pero ya tomé mi decisión-
-entonces buena suerte- A las ocho y media sonó la chicharra del toque de queda y tanto Annie como Patty regresaron a sus habitaciones. En esa media hora Candy saco el collar y se lo puso de nuevo. Pensó en Terry y trató de definir sus sentimientos hacia el, pero sin mucho éxito. Dieron las nueve y Candy sacó de debajo de su cama la soga con la que solía columpiarse hasta el cuarto de sus primos. Llegó a la habitación de Terry y lo encontró sentado en la cama. La ventana estaba abierta, sin embargo Candy se paró en el marco y no entró. Terry no daba muestras de haberla visto.
-Terry...- lo llamó casi en un susurro. Terry se levantó y le dedicó una mirada gelida -vine como me pediste- tampoco le respondió. -sí te enojaste por el collar... Es todo un malentendido-
Candy le contó lo que pasó en el salón y porque se lo había quitado. -Ahora que ya te expliqué, ¿me hablas de nuevo?- Terry tampoco contestó esa vez, pero su mirada era distinta, la del Terry de siempre.
-Mira, hoy hay luna llena- dijo él -vamos al balcón- ambos salieron y Candy contempló el cielo estrellado. Terry no miraba la luna, ni las estrellas, esa noche sólo tenía ojos para Candy. Candy se percató de la mirada de Terry y se volvió a verlo.-juro por esa bienaventurada luna que pone toques de plata en todos esos frutales...- dijo él. Candy entendió su juego y continuó
-Ah, no jures por la luna, la inconstante luna, que cambia de mes a mes en su esfera circular; no sea que tú amor resulte igualmente cambiante-
-¿porque he de jurar?-
-No jures por nada, o, sí quieres jurar, jura por tú misma noble persona, que es el dios de mi idolatría, y te creeré-
-Sí el ardiente amor de mi corazón...-
-Bueno, no jures. Aunque tengo en ti mi gozo, no me da gozo este compromiso ésta noche; es demasiado precipitado, demasiado loco, demasiado repentino, como el relámpago, que deja de ser antes que se pueda decir ¡un relámpago!. ¡Buenas noches, amor! Este capullo de amor, por el aliento madurador del verano, quizá se haga una bella flor la próxima vez que nos veamos. ¡Buenas noches, buenas noches! ¡tan dulce reposo y descanso llegué a tu corazón como el que hay en mi pecho!
-¡Ah! ¿Me vas a dejar así, tan insatisfecho?-
-¿que satisfacción puedes tener ésta noche?-
-El intercambio del fiel juramento de tú amor por el mío-
-Te di el mío antes de que me lo pidieras, y sin embargo, querría que todavía estuviera por dar-
-Entonces dame otra cosa, mi amada- Candy se desconsertó, eso no seguía, no recordaba que Romeo digera eso alguna vez... Terry tomó a Candy de las manos y se acercó lentamente, podía sentir el aliento de ella, cálido y erratico. Rozó sus labios con los de ella, sabían a gloria y pronto quizo más. Candy estaba paralizada, sus modales y su educación de dama le decían que estaba mal, pero su corazón le decía todo lo contrario. Ambos se sentían como en las nubes. Ese era su momento, tan romántico, tan perfecto... sentían sus labios, calientes y apasionados. La luna fue cómplice en esa maravillosa se separó primero. La abrazo y Candy le correspondió el abrazo. Observaron la luna un rato más. Ninguno de los dos sabía cuanto tiempo estuvieron así. En la habitación de a lado Anthony, Stear y Archie observaban toda la escena con los puños cerrados, furiosos con Terry, pero sin intervenir. Querían gritar, matar a ese duque mimado por atreverse a tanto, y Candy, su Candy dejaría de serlo gracias a él. Anthony no resistió más. Dio una patada a la pared. Sentía su dedo punsante por el golpe, pero no le importó.
-¡¿cómo es posible?!- gritó enojado.
-tranquilizate, Anthony- le dijo Stear.
-¿como puedes estar tan calmado?, ¿acaso no estas furioso, o tan siquiera molesto?- le dijo Anthony.
-claro que estoy molesto, pero Candy no es algo de tú propiedad, no puedes ponerte así- Anthony no respondió. Tal vez Stear tenía razón, pero eso sólo lo hacia enojarse más.
-pero Stear, ese granuja ha hecho de las suyas con nuestra Candy- dijo Archie.
-Candy pudo haberse separado, pero no lo hizo. ¿eso no les dice algo?-
-Vamos Anthony, Archie, no estén mal, les aseguro que no afectará en nada nuestra amistad-
-Yo no puedo estar tranquilo, pensar que Candy ésta del otro lado de la pared, junto con Grandchester...- se oyó un golpe en la puerta. Anthony salió a ver y vio a Leonardo McKinnon, el amigo de Neal, correr hacia la habitación de Neal.
-ha ido con Neal- dijo Anthony algo pálido.
-debió haber oído todo- dijo Archie.
-iré a avisarles- dijo Stear. Salió al balcón y en en balcón de alado estaban Candy y Terry.
-Candy, las hermanas vienen para acá-
-me tengo que ir. Gracias Stear. Adiós Terry- Candy volvió por donde vino.
-supongo que han sido tu hermano y tú primo- le reclamó Terry a Stear.
-No es así. Ha sido Daniel Leagan.- dijo Stear y regresó a su cuarto sin despedirse.
Mientras tanto Neal y Leonardo venían por el pasillo acompañados de las hermanas y la madre Grey. Tocaron la puerta de Terry y también revisaron los cuartos de Anthony, Stear y Archie pero Candy no estaba por ningun lado.
-¡Daniel Leagan!, no es de caballeros calumnia a una dama. Tú y Leonardo pasarán la noche en la celda de meditación. Las hermanas vienen los condujeron a la torre y les dieron una celda a cada uno. Neal pensaba cuanto odiaba a Candy y Terry.
Neal dormía profundamente cuando Leonardo empezó a gritarle:
-¡Despierta! Ya es de día. La Madre Grey ha dicho que bajemos-
-¿y porque me gritas?- le reclamó a su 'amigo'
-te tengo buenas noticias...-
-dime que pasa-
-¡Terrence Grandchester está muerto!
Hola de nuevo! Este es mi regalo de Navidad, no creo poder actualizar hasta despues del cinco de enero, así que aquí lo tienen. Dejen Reviews, todos son bienvenidos. Si no les gusta algo diganlo, así podré mejorar. Les deseo una bonita navidad con sus seres queridos y ¡que les den muchos regalos!... Las quiero.
