el tercer capi... no se preocupen, el ShikiXRima ya viene...
Acababa de despedirse de Aidou, para luego internarse en un pequeño sendero en medio del bosque, un atajo para regresar cuanto antes a los dormitorios sin ser vista. Fue entonces cuando unos murmullos llamaron su atención, haciéndola desviarse levemente de su camino. Pudo distinguir claramente bajo la luz de la luna a dos personas sentadas sobre el césped. Reconoció al chico que estaba con Aidou esa mañana… pero lo que le llamo la atención fue la chica con la que estaba, desde esa distancia no podía distinguir claramente sus rasgos, así que decidió acercarse. Con lo que no contaba era con que esa chica fuera tan susceptible a los ruidos. Bastó con pisar una hoja seca para que la mirada de ella viajara hacia la suya con tal rapidez que no pudo menos que quedarse petrificada al verse descubierta.
Pero al momento de fijarse con mayor atención en ella, su pulso se detuvo por un segundo y algo la motivo a acercarse aún más. De pronto algo dentro de ella se removió con inquietud, y un sudor frio empapo sus manos y rostro a medida que se acercaba.
-¿Rima Tohya?
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-¿Aimi Nozomi? –la vio acercarse, y de no ser porque Shiki seguía dormido en su hombro, lo habría hecho también. Pudo notar como las manos de la joven se tensaban, sosteniendo con fuerza un libro. Ella abrió la boca para decir algo, al parecer pensaba gritar o algo así, por lo que la interrumpió con un gesto, indicándole que guardara silencio –está dormido… -susurró haciendo referencia al pelirrojo.
-lo siento… -articulo ella sin hacer ruido. Le había parecido descortés el mantenerse sentados aun cuando ya estaba frente a ellos. Claro, no había notado que el joven dormía. Finalmente la conocía, y pudo admitir que todos tenían razones obvias para sorprenderse y confundirlas, era casi como si fuesen el reflejo una de la otra. La vio observar de reojo al dormido pelirrojo en su hombro, cerciorándose de que aun dormía antes de volver a mirarla -¿Cómo sabes de mí?
-Aidou te menciono –rayos, ¿Siempre era tan fría o solo con ella? Le hubiera gustado comportarse con la misma frialdad, pero no estaba en su naturaleza hacerlo. En vez de eso sonrió, lo cual solo aumento la frialdad de la otra
-¿Aidou me…?
-no alces tanto la voz –pidió en un suave susurro. Podría ser todo lo fría que quisiera pero, ¿Por qué debía tener una voz más bella que la suya? Que desperdicio. Trató de mantenerle la mirada, pero la de Rima era tan intimidante que difícilmente pudo lograr no desviarla por unos segundos, que parecieron realmente eternos –es sorprendente ¿Verdad?
-¿Eh?
-si no fuera por el largo del cabello… -siguió diciendo. A Rima le gustaba el cabello largo, y no le molestaría llevarlo hasta la cintura como Aimi, pero tenía una razón para no hacerlo, una muy importante para ella
-podrías llevarlo largo si quisieras…
-Rima… -la llamó Shiki entre sueños, tal como si alguien le hubiera pedido interrumpir –tu peinado es lindo… corto… me gusta corto… -la aludida sonrió casi sin pensarlo, acariciándole el cabello a su amigo. Aimi sintió envidia de ella, se notaba lo mucho que se querían, se atrevería hasta a decir que era amor lo que fluía entre ellos. Sintió ganas de tener también a alguien con quien disfrutar de esa romántica luna… pero ella estaba sola en ese lugar
-te quiere…
-claro, es mi mejor amigo, yo también lo quiero
-¿Mejor amigo? Pensé que eran novios…
-fue un gusto conocerte Aimi –dijo la peli naranja de modo cortante. Había sido suficiente con verla, no tenia porqué simpatizar con ella.
Había entendido la indirecta. Esa chica no la quería cerca de su vida privada, así que lo mejor que pudo hacer es dar media vuelta y retomar el sendero que la llevaría a su dormitorio. Así que esa era Rima Tohya, que envidia sentía de ella en ese momento, deseaba tener a un hombre que la quisiera tanto como ese chico la quería a ella. Sola en esa academia… la compañía de Yuuki, Yori y los gemelos la salvaba por momentos, pero se notaba mucho que Yuuki tenía ya una rara, muy rara relación con Zero de amor y odio, de la cual ella estaba excluida. Ichiru era agradable, pero siempre se encontraba con Yori, si no encerrado en algún lugar leyendo, mientras que Yori tenía ya muchas amigas.
Quiso dar una última mirada a la pareja, pero algo dentro de ella le decía que la joven la mataría si hacia tal cosa. "Que chica tan seria, me extraña que a ese pelirrojo le guste" pensó deteniéndose al sentir otra presencia cerca de ella.
Sus sentidos se pusieron alerta de inmediato, y algo en su subconsciente le gritó "Corre, corre lo más rápido que puedas", pero sus piernas no le respondían, se quedó clavada allí, esperando que quien fuera saliera de su escondite de una vez. Pasaron largos segundos de un aterrador silencio antes de que un hombre saliera de tras de los arboles. A simple vista su apariencia era deplorable, traía un largo abrigo plomo manchado de sangre y el cabello totalmente desordenado. Sus ojos eran de un rojo intenso y su sonrisa era realmente espeluznante, casi psicopática. "Ese sujeto tiene sangre en su abrigo, ¡corre Ya!" se volvió a repetir, pero el terror que esa mirada le provocaba la dejó congelada, literalmente congelada frente a él.
-pero que linda humana –lo escuchó decir a medida que se acercaba. Sus sentidos se pusieron nuevamente en alerta y al fin recupero el control de sus piernas "Sálvate" fue lo único en lo que pudo pensar mientras comenzaba a correr a una velocidad envidiable para cualquier maratonista. El problema era que apenas se movió, ese hombre la atrapó de inmediato. Tropezó con una roca, haciéndose una pequeña herida en la rodilla, de la cual comenzó a brotar sangre –tu sangre huele deliciosa…
-¿Mi sangre? –murmuró volviendo a colocarse de pie, para correr aún más rápido. "Lo que quiere es mi sangre" ¿Qué rayos era esa cosa? Pensó cayendo nuevamente al piso. Pudo distinguir claramente sus blancos y largos colmillos, al igual que el brillo asesino en sus enrojecidos ojos –los vampiros no existen… ¡No existen! –Él la ignoró, preparándose para morderla mientras se saboreaba, celebrando anticipadamente el banquete que se daría esa noche -¡No! –cerró los ojos aterrorizada, solo para escuchar el eco de lo que fue un gran golpe antes de que el cuerpo de esa cosa se estrellara contra uno de los arboles del pequeño bosque.
-Aimi… Aimi… -escuchó que la llamaban, pero ¿Por qué estaba él allí? Lentamente abrió sus ojos, ahora empapados en lágrimas. Aidou hizo ademán de acercarse, pero se contuvo al notar la sangre que fluía ahora de ambas rodillas de la joven. Lo vio cerrar los ojos maldiciendo en voz baja antes de que más personas llegaran, los prefectos.
-¡Aimi! ¿Te encuentras bien? –la calmada voz de Ichiru fue la primera que se le acercó. Trató de mirar por sobre su hombro, notando como Zero y Yuuki desaparecían entre el bosque, quizá buscando a esa cosa. Aidou seguía cerca, ahora con un chico peli naranjo a su lado. ¿En qué momento había aparecido?
-y-yo… -murmuró aun con lágrimas en los ojos – ¿Qué rayos era esa cosa? –se atrevió a preguntar al fin, rompiendo en llanto mientras se aferraba a la chaqueta del joven, quien la abrazo para tratar de calmarla, y por alguna razón en ese momento le recordó a su hermano Ryu
-calma, ya estás segura…
-esa cosa era un vampiro –dijo de pronto, tomándolo por sorpresa -¿Cómo pudo Aidou detenerlo de un solo golpe? –notó como el pelirrubio se tensaba, no era posible que alcanzara a escucharlos. Ichiru sonrió con nerviosismo antes de ayudarla a colocarse de pie
-estás sangrando –murmuró con desánimos –vamos a la enfermería para que te curen
-contéstame, esa cosa era un vampiro ¿Verdad? Lo escuche decir que solo quería mi sangre… ¡Vi sus colmillos!
-y los volverás a ver si no vas rápido para que te curen –lo escucho susurrar, observando de reojo a los dos jóvenes tras de ellos –Aimi, es enserio, necesito llevarte a enfermería, todo lo que paso… no puedes saberlo
-¿Qué insinúas?
-tus recuerdos se irán –Ichiru la tomó de la mano, llevándosela con él
-¡No! ¡No quiero que se vayan! –Él se detuvo en seco, volviéndose incrédulo hacia la joven, quien forcejeaba para lograr que la soltara –Yuuki y Zero fueron tras esa cosa… iban a cazarla ¿Verdad? –de pronto fue como si algo iluminara su mente en ese momento. Sus padres… su hermano… a eso se referían cuando los llamaban cazadores… cazaban a esas cosas –no dejaré que lo hagas
-Aimi, realmente no me haces las cosas fáciles –exclamó Ichiru exasperado
-mis padres son cazadores de ese tipo, ¿Verdad? Cazan vampiros, por eso todos se sorprenden de mi apellido
-el director querrá un reporte de todo lo ocurrido… necesitaremos que vayas a enfermería para que curen esa herida
-¿Solo a…?
-no borrare tu memoria hasta que hables con el director –la tranquilizo el joven. Realmente era una herida muy pequeña, pero sangraba de todas formas. Aidou tendría que ir a la oficina, Zero también… no sería seguro llevarla con sangre encima.
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El director suspiró con cansancio, como si hubiese sido él quien debió correr tras ese sujeto. Yuuki parecía cansada, no así Zero, quien tenía una rapidez mucho mayor que ella. Junto a ellos se encontraban Kaname y Aidou, a quien acompañaba su primo, como siempre.
-entonces, ¿Lo atraparon? –Yuuki asintió, tratando de recuperar el aire perdido en la carrera tras ese vampiro
-otro nivel E –bufó Zero cruzándose de brazos –ya van 3 en este mes
-no podemos evitarlo –habló el director
-tal vez si no se dedicaran a morder a tantos humanos –escupió el peli plateado frunciendo el ceño. Aidou bufó por lo bajo, observando de reojo a Kaname
-me disculpo en nombre de ellos –murmuró solemnemente el peli castaño
-entonces… el nivel E atacó a Aimi… estuvo a punto de morderla cuando Aidou lo golpeo, luego llegaron Zero, Yuuki e Ichiru… mi querido hijo la llevó a la enfermería –tal como si lo hubiese llamado con la mente, la puerta de la oficina se abrió, dejando pasar al peli plateado y a la joven -¡Aimi! ¿Qué… qué haces aquí?
-director… se niega a dejarme borrar su memoria –se quejó el joven dejándola entrar.
-son mis recuerdos, y quiero conservarlos… ¡No dejaré que nadie me los quite!
-entiendo Aimi… es normal que no quieras olvidarlos… la cosa es que son demasiadas personas las que se ven afectadas si llegas a decírselo a alguien
-¿Yori lo sabe? –preguntó enarcando una ceja. El director rodó los ojos con impaciencia antes de asentir en silencio –además de Yuuki, Ichiru y Zero, Yori es la única persona con la que hablo, ¿Qué podría decirle que no supiera ya?
-etto… nos pones en una situación muy difícil Aimi… terminemos el reporte y lo conversaremos a solas, ¿Qué te parece?
-para empezar, ¿Qué hacías fuera en horario prohibido para ti? –atacó Zero furiosamente. La joven no pudo evitar sentirse intimidada, mientras los demás no podían evitar pensar que si esa chica tuviera la misma personalidad de Rima, el peli plateado estaría ya vuelto cenizas
-iba a mi dormitorio por un atajo que atraviesa más rápido el jardín, había estado en la biblioteca… leyendo –observó de reojo cómo Aidou sonreía involuntariamente –me distraje… por eso tarde más
-dinos Aimi, ¿Con qué te distrajiste? –la cordialidad del otro joven en la oficina la hizo sentirse segura, Zero debería aprender un poco de él
-disculpe… ¿Lo conozco? –preguntó desviándose del tema.
-él es Kuran Kaname, presidente de los dormitorios de la clase nocturna –presentó rápidamente el director. El joven hizo una leve reverencia a la que ella respondió con una sonrisa –Aimi…
-me encontré con… con Rima Tohya –finalizo recordando lo tensa que la presencia de esa peli naranja la ponía –fue algo… tan raro, casi como mirarse en un espejo –continuo, volviendo a desviarse del tema. Era algo torpe en ese sentido, no podía mantenerse concentrada en una sola conversación y siempre cambiaba de tema
-concéntrate niña –pidió el director desesperado por las contantes distracciones en la historia
-luego se me apareció y pasó lo que ya todos saben… no entiendo cómo pudo Aidou aparecer tan rápido, pero creo que te debo la vida Hanabusa
-estaba… cerca –se limitó a decir el pelirrubio
-eso es todo, supongo que tendremos que aumentar la seguridad dentro de la academia, Kaname, espero que podamos discutir acerca de eso mañana –él acepto educadamente, colocándose de pie, seguido por Aidou y Kain –chicos, pueden volver a su guardia –los 3 hijos adoptivos del director salieron también, dejándolos solos –Aimi… ¿Comprendes la gravedad de la situación? Sí conservas tus recuerdos…
-sabré que los vampiros si existen y que son demasiado peligrosos, que Yuuki, Zero e Ichiru saben tan bien de ellos como Aidou y el presidente Kaname… y que sus hijos se dedican a cazarlos, tal como mi familia
-¿Cómo supiste eso?
-lo deduje por las cosas que he escuchado de la boca de Aidou y sus hijos, los de la clase nocturna los llamaron cazadores esta mañana ¿Me equivoco?
-te estás enterando de muchas cosas en una noche, muchacha –rió el director –dejaré que conserves tus recuerdos bajo la condición de que hagas guardia junto a Ichiru… como creo que ya notaste, necesitamos mayor vigilancia
-pensé que Aidou era un prefecto
-¿Aidou? ¡Claro que no!
-pero… él sabe de los vampiros
-al igual que toda la clase nocturna… -murmuró el hombre con desinterés, encogiéndose de hombros –no por nada existen dos clases en esta academia, entonces, ¿Serás una prefecta o no? Según sé, tu hermano te ha instruido bastante bien en lo de pelear y el uso de armas, ¿o me informaron mal?
-Ryu me enseño, es verdad, él es muy bueno con eso, y quiso que yo también lo fuera
-tiene que serlo si es el heredero de un clan tan importante como los Nozomi –pensó el director en voz alta
-¿Clan?
-¿eh? N-no, ignórame, estoy hablando solo
-si soy prefecta, ¿Conservaré mis recuerdos?
-desde luego, te proporcionaremos un arma liviana para que no te sea una molestia, comenzaras a partir de mañana, le diré a Ichiru que te entregue una banda para que tus compañeros te reconozcan como prefecta, ya puedes volver a tu dormitorio
-p-pero…
-descuida, Yuuki te está esperando unos metros más allá de esta oficina, solo camina sin desviarte y la encontraras
-¿Cómo lo sabe?
-conozco a mi hija
La peli naranja sonrió tímidamente antes de dar media vuelta y salir de la oficina. Basto con avanzar unos cuantos metros para que Yuuki saliera de tras de una puerta, tal como el director le había dicho. La joven le sonrió antes de caminar a su lado.
Caminaron en silencio hasta la salida de la academia, atravesando el sendero que llevaba a los dormitorios de la clase diurna.
-entonces, ¿Qué te dijo el director?
-¿eh? Hmm… que podría conservar mis recuerdos si me convertía en prefecta –murmuró encogiéndose de hombros. Yuuki sonrió antes de comenzar a tararear una canción
-sabia que te lo pediría, eres heredera de una familia de cazadores después de todo
-¿Heredera? Entonces… ¿Por qué mis padres nunca lo mencionaron?
-no sé… bueno, ya que serás prefecta desde mañana, supongo que habrán muchas cosas que debes saber, pero te lo diré en la mañana, por ahora… te recomiendo dormir mucho, ser prefecta es agotador
-eso haré… -llegaron hasta la entrada de los dormitorios, donde Yuuki le dio las buenas noches antes de volver a su guardia
-¡Por cierto! Aimi… ¿Qué se sintió conocer a Rima?
-fue algo raro… jamás pensé que fuera tanta la similitud entre ambas –la peli castaña asintió en silencio -¡Yuuki!
-¿hmm?
-¿Cómo pudo Aidou tener tanta fuerza y rapidez para derribar a ese vampiro? –vio como la duda pasó por los ojos de su amiga antes de suspirar derrotada
-¿No lo sospechas? –se encogió de hombros antes de dejarla sola. La peli naranja analizo con cuidado sus palabras, tratando de comprender a qué se refería… no estaría insinuando que Aidou era un… ¿Un vampiro?
No era posible, el vampiro que la ataco era un monstruo aterrador, y Aidou era una persona muy normal, demasiado para ser un vampiro. Aunque eso explicaría el porqué de que no hubiera querido acercarse a ella al notar que sangraba, y el motivo de que hubiera podido derribar con tal facilidad a ese sujeto que había tratado de devorarla.
Se preguntó si el resto de la clase nocturna sabría que Aidou era un vampiro, eso explicaría la razón de que el director le hubiera dicho que toda la clase nocturna sabia de la existencia de los vampiros. Ese hombre tenía razón, se estaba enterando de muchas cosas en una sola noche.
