La intrusión de la unicornio verde fue algo inesperada, era la misma que Ian había interceptado antes. No tenía idea de qué querría o por qué seguía al grupo, esa era la pregunta que rondaba su cabeza.

"Desde esta mañana cuando te vi saliendo de la biblioteca tenía esa duda."

"¡Lyra! ¿A dónde te habías metido?" Dijo una segunda poni ingresó al lugar.

Esta yegua tenía el cabello azul de un lado y rosa claro del otro. La situación se estaba volviendo cada vez más confusa.

"Perdonen Lyra, Bon Bon… queridas… ¿podrían explicarse mejor?" Les preguntaba Rarity aún sin entender mucho.

La unicornio verde se acercó a la mesa y no dejaba de mirar fijamente a Ian, sus ojos estaban llenos de un brillo el cual indicaba admiración y felicidad. Al ver esto, no hizo más que levantar su mano y saludarla algo incomodo solo con "Hola…"

"¡Ah! ¡Genial! Los humanos son mis criaturas favoritas…"

"Ahm, Lyra…" Intentaba interrumpir Twilight.

"… siempre aparecen en historias como compañeros de los ponis y hacen cosas maravillosas…"

"Lyyyyra…" Twilight seguía intentando interrumpirla.

"… aunque a veces son malvados y muy crueles, capaces de…

"¡LYRA!" En esta ocasión fue Bon Bon quien gritó poniendo su pezuña en el hocico de Lyra. "Estás siendo muy grosera."

El momento en que callaron a Lyra hizo que todos los presentes comenzaran a reírse. Tras ese acto cómico toda la tensión de antes había desaparecido. Pinkie, quien había sido en parte el origen de ese embrollo, estaba saltando de felicidad al ver que todo se había arreglado y les ofreció a todos malteadas.

"Perdona por no haberme presentado, mi nombre es Lyra Heartstrings y ella es mi amiga Bon Bon"

"Yo también he leído historias donde los humanos aparecen." Comentó Twilight. "Como aquella en que un valiente potro de la guardia es ayudado por uno de ellos para obtener la legendaria espada de la fuerza brillante."

"¡Sí! Y esa otra donde un gran potro negro ayudaba a un humano a derrotar gigantescas criaturas de roca para devolverle la vida a su amada en un mundo desolado."

La charla se había convertido en un debate de historias y libros entre Twilight y Lyra. Mientras ellas dos charlaban el pequeño bebé pegaso fue volando y se aferró de la cabeza de Ian.

"No Pound Cake, no molestes a los clientes." Mencionaba la señora Cake.

Ian sujetó al pequeño con ambas manos y luego le acarició la cabeza, Pound Cake comenzó a reír y luego le hizo algo de cosquillas en su barriga. Todas las ponis se quedaron perplejas al ver la situación ya que casi al instante pudo llevarse bien con el pequeño potrillo.

"Dicen que las caricias y los masajes de un humano son lo mejor del mundo." Las palabras de Lyra sonaban a que ella quería lo mismo.

"¡Oh si! Ayer lo experimenté, es genial." Exclamó Sweetie Belle cosa que afirmó el comentario de Lyra.

Para ese momento Ian estaba junto a Pinkie Pie jugando con los bebés y los señores Cake, sin saber que el grupo de ponis lo miraba con algo de pretensión tras esas palabras.

"Ay por favor, yo también tengo dedos…" Dijo Spike mientras se miraba las manos.

"Tú tienes escamas y garras querido, esto es algo totalmente diferente."

Rarity mencionó algo que molestó a Spike haciendo que se levantase de la mesa en dirección a Ian.

"Q-quizás t-tú seas un humano, ¡pe-pero yo no te temo!" Bufó Spike señalándolo con su dedo teniendo el ceño fruncido.

"¿Por qué dices eso?" Ian notó que estaba enfadado. No quería tener problemas en un lugar extraño.

Spike refunfuñó y salió del lugar dando pisotones. Algo había pasado e Ian no estaba enterado. Las chicas seguían es su mundo de risas allí en la mesa casi sin importarles lo que estaba pasando.

"Iré a buscar a ese pequeño dragón. Señor y señora Cake, ehm…"

"No te preocupes por la cuenta querido, es un gusto tener a alguien como tú de cliente." Dijo muy alegremente la señora Cake. "Haremos que ellas paguen por ti."

Ian salió de la tienda como si nada, alzó levemente su mano derecha y recitó un hechizo. Un círculo mágico apareció en el suelo iluminando levemente el suelo por unos instantes. Estuvo unos segundos parado con su mano derecha levantada a la altura de su rostro, al abrir los ojos mencionó "allí estás."

Spike estaba sentado en una fuente mirando el agua, sin percatarse de que alguien estaba parado detrás de él.

"Sabes, como te dije antes, los humanos ya no cazamos dragones." Las palabras de Ian tomaron por sorpresa a Spike quien cayó al agua. "No lo hacemos más ya que están extintos desde hace unos quinientos años."

Spike se levantó lleno de temor y trató de salir de un salto de la fuente para poder escapar. Se detuvo de golpe, sin importar cuánto moviera sus piernas no avanzaba, estaba suspendido a unos centímetros del suelo.

"Es un agujero de gravedad cero, no podrás moverte con libertad allí." Ian tenía su mano levantada y apuntando a Spike.

"N-no me hagas nada."

"¿Por qué habría de hacerte algo?" Chasqueó los dedos y Spike cayó al suelo. "Eres el primer dragón que veo en mi vida y prefiero que seamos amigos."

Al extenderle la mano, Spike la estrechó y fue ayudado a ponerse de pie. Estuvieron un tiempo prolongado allí sentados charlando, Spike le contaba sobre su amor por Rarity y como a veces no lo tenían en cuenta.

"Pero aquella vez que escapaste Twilight fue a buscarte, eso significa que te quieren mucho." Dijo Ian.

"Es verdad, pero no sé cómo hacer que Rarity me tenga más en cuenta."

"En mi mundo se dice que para acercarte a una mujer, primero hay que agradarle a la mascota." Divagó Ian mirando el cielo. "¿Por qué no tratas de hacer que su gato te quiera?"

"¿¡Acaso quieres que termine cortado en rodajas!?"

En el reloj de una torre que se veía desde allí marcaba que estaba por ser las dos y treinta de la tarde, por suerte ningún poni había pasado cerca de esa fuente. La recomendación de Spike era investigar la biblioteca del palacio en Canterlot. Un nuevo objetivo estaba planteado.

"¡Miren, aquí están! ¡Aquí están! ¡Aquí están! ¡Aquí están!" Gritaba alegremente Pinkie.

"Estuvimos galopando por casi media hora buscándolos, ¿Cuándo se fueron de Sugarcube Corner?"

"Twilight… él, él quería conocer el pueblo." Dijo Spike sonando poco creíble.

"¡Ay no! ¡Mi cola está vibrando!" Exclamó Pinkie desde atrás mientras su cola giraba sin que nadie le prestara atención.

"Lo que Spike trataba de decir era que tengo que ir a la bi..."

Sin terminar de decir eso, un bolso cayó del cielo haciendo que cientos de cartas se desparramaron por todos lados y algunas cayeron al agua de la fuente.

"Perdón se cortó la tira de mi bolso, ¿están todos bien?"

Estando en el suelo con un bolso lleno de cartas sobre su cabeza, Ian se lo quitó y giró para ponerse boca arriba. Pudo divisar un pegaso gris con cabellos amarillos aterrizando. A cada parpadeo estaba más cerca hasta que este cayó sentado sobre su estómago.

"Buenas tardes, eh… ¿Sobre qué estoy sentada?"

"Derpy… será mejor que se quites de encima de…"

Sin que Twilight terminara de advertirle una pequeña descarga eléctrica hizo que Derpy diera un salto hacia atrás emitiendo chispas.

"Pesas mucho." Dijo Ian algo molesto.

"¿Puedes generar electricidad con tu magia?" Twilight estaba más que sorprendida.

"¡Ay no!" Exclamó Derpy al ver que algunas de las cartas habían caído al agua.

"Yo lo arreglo."

Ian levantó ligeramente su palma recitando algo en voz baja, todas las cartas que estaban esparcidas se elevaron en el aire. Aquellas que estaban en la fuente comenzaron a despedir unas pequeñas burbujas de agua secándose totalmente.

"Yo te ayudo con el bolso."

Rarity levantó con su magia el bolso y unió la tira rota instantáneamente sin dejar marcas de costura. En esta ocasión era Ian el sorprendido ya que ese era un hechizo que no conocía.

"¡Oh Derpy! Eres muy oportuna." Spike sacó un pergamino, una pluma y comenzó a escribir. "¿Puedes llevar esta carta de recomendación al palacio de Canterlot?"

"Puedes enviarla tú mismo con tu aliento mágico."

"¡Es verdad Twilight!" Spike levantó el pergamino en el aire y realizó un soplo de fuego color verde que quemó el pergamino convirtiéndolo en humo disipándose totalmente en el aire. "Ya está."

"¿Y qué era esa carta de recomendación que enviaste?" Twilight estaba algo curiosa.

"La biblioteca y el laboratorio de Canterlot están mucho mejor equipados que los que tenemos aquí en Ponyville, creo que sería mejor que Ian vaya allí con permiso de la princesa."

Tras decir esto último, Spike eructó un fuego verde de donde salió un pergamino. Lo desenrolló y comenzó a leer lo que decía con una expresión no muy buena.

"Dice que no es un momento propicio para realizar investigaciones en el laboratorio."

Mientras enrollaba esa carta un segundo pergamino llegó sorpresivamente, Twilight lo tomó y desenrolló con su magia.

"Aquí dice que la princesa requiere una audiencia con Ian Newyd para el día de mañana."

"Ehm, Spike... ¿no me digas que le enviaste el pedido directamente a la princesa?" Preguntó Ian.

"¡Claro que si! ella es quien dirige la mejor escuela de magia de todo Equestria y además es la maestra de Twilight."

Ya no había nada más que perder, solo quedaba esperar al día siguiente para poder buscar un método de regresar a su mundo.

La caminata hacia Sweet Apple Acres fue rápida, Derpy salió volando para continuar repartiendo cartas, Bon Bon se fue a su casa al igual que Rarity diciendo que debía terminar unos diseños de moda. Pinkie Pie tenía que cuidar a los bebés Cake y por último Lyra los acompañó un poco más solo para poder charlar con Ian sobre el mundo de los humanos.

"¿Entonces esas máquinas les permiten volar?"

"Si, aunque hay que estudiar mucho y recibir un entrenamiento especial para poder usarlas." Respondió a Lyra que estaba fascinada.

"Creo que es hora de ir a la granja, las veré mañana." Tras decir esto, Ian se fue por un camino que iba directo al granero donde se estaba quedando.

Ya el sol se ponía en el horizonte, antes de que oscureciera del todo fue llamado por Big Macintosh para cenar con la familia. A la mañana siguiente, bien temprano, se puso a ayudar con algunas labores como recolectar manzanas.

Big Macintosh tenía puestas unas gafas para protegerse los ojos y estaban preparando una máquina que se basaba en una rueda que molía las manzanas para sacarles el jugo. La abuela seleccionaba las manzanas y las arrojaba para que sean molidas.

"¿Qué es esto?" Preguntaba Ian mientras veía a Big Macintosh correr sobre una tarima que hacía girar la rueda.

"Es para la Temporada de Sidra querido." Contestó la abuela mientras sacaba las manzanas que no estaban en condiciones.

"A las nueve de la mañana comenzaremos a venderlo al pueblo" Agregó Applebloom mientras bajaba un canasto de manzanas frente a la abuela

"Hoy tengo la audiencia con la princesa." Dijo Ian algo decepcionado. "Espero que me guarden un poco."

"¿¡Aún estás aquí!?" Chilló Twilight mientras se acercaba. "En media hora tendrías que estar en el palacio para tu audiencia."

"¿Y eso es… malo?"

"¡CLARO QUE LO ES!" Exclamó Twilight algo exaltada. "¡Tienes al menos tres horas de viaje en tren, no vas a llegar nunca!

"El palacio estaba allí en la cima de aquella montaña, ¿verdad?" Mencionaba Ian mientras se alejaba unos pasos. "Entonces tendré que usar un poco de magia de vuelo, las veré más tarde."

Twilight lo observó un poco confundida ante tal comentario pero Ian se agachó para dar un salto y recito "Sky Wings". Dos alas blancas que emanaban una pequeña luz salieron de su espalda, con un salto se elevó varios metros en el aire. Las extendió y al aletear salió disparado a toda velocidad en dirección del palacio.

"Wow… eso fue increíble." Dijo Applejack. "A propósito, ¿no vas a hacer la fila Twi?

"Spike me está guardando el lugar, vine a ver si podía obtener una muestra adelantada."

"A la fila cariño." Las palabras de Applejack fueron contundentes.