T R O P I E Z O
Desclaimer: los personajes que aparecen aquí no me pertenecen sino que son obra de Masashi Kishimoto, yo solo los utilizo para entretenerme.
-diálogos-
"Pensamiento"
N/A: wow! 23 reviews, apenas con un capitulo y un prefacio! Muchas gracias por su apoyo me siento muy feliz espero no perder su interés a medida que esto termine y me invente muchas cosas (hasta yo misma me sorprendo de lo que hace mi imaginación), al final irán los agradecimientos a los reviews. Disfruten de este capítulo! ;D
PD: Cada capítulo será narrado por un personaje de la historia y yo obviamente se los hare saber. Esta vez será compartido. La primera parte por nuestra dulce y bella Hinata, y la ultima y segunda parte por Naruto.
Dos
.
Sentí la mano grande y pesada de un hombre, al cual una luz blanquecina ocultaba parte de su rostro, sobre mi cabeza, al mismo tiempo que sus labios formaban una sonrisa cuyo propósito era transmitirme una información que desconocía pero que sentía era importante.
-recuerda esto Hinata, recuerda siempre lo especial que eres- me dijo y unos segundos después todo se volvió borroso.
Me encontraba como todas las tardes, sentada en el último piso de La Torre en la misma posición de siempre, con las rodillas flexionadas y mi espalda contra la pared de acero rojo oxidado, cuando había vuelto a revivir el único recuerdo que poseía.
La lluvia había pasado hacia unos segundos, dejando húmedas las ruinas del valle que se extendían bajo mis pies y al fondo, una espesa niebla dónde podías distinguir la silueta de la Capital.
El pasto crecía desigual escondiendo los viejos escombros del gran terremoto.
Para no morir del frío llevaba puesto un suéter de cuello tortuga color lila, unos vaqueros gastados y un par de tenis. Mi cabello se encontraba recogido en una larga trenza negra con dos finos mechones sueltos a ambos lados de mi cara.
Hacía bastante fresco y me encontraba muy cómoda así que de mi boca salió un suspiro de tranquilidad. Una persona normal, en un día como éste, recordaría las cosas que ha hecho hasta ahora, visualizando lo positivo y lo negativo de su pasado pero eso era imposible para mí porque no había nada que recordar, a excepción del breve recuerdo del hombre y mi encuentro con mi familia adoptiva, Akatsuki.
Escondida en un callejón veía cómo la gente huía despavorida, gritando desesperada, empujando a los que le rodeaban sólo para salvarse a ellos mismos del ataque de los Syatan. Y sólo unos segundos antes la gente caminaba con sus pancartas y sus cantos liberales a la luz de un brillante sol.
Yo miraba todo con excesivo miedo, no quería que los Syatan me encontraran porque estaba sola y nadie podría protegerme.
Fue así como una a una todas las personas fueron asesinadas y capturadas, dejando una calle ruidosa en el más absoluto silencio. Solté un suave chillido cuando justo frente a mí un Syatan cortaba en dos a una mujer, pero eso hizo que detectara mi presencia y me miró con ojos vacíos de cualquier emoción existente, acercándose a mí y al callejón.
Asustada retrocedí con paso inseguro y antes de que aquel monstruo estirara un brazo para agarrarme, algo lo embistió y se colocó frente a mí.
Un gigante de acero brillante anaranjado se encontraba justo a unos pasos con dos lanzas en cada una de sus manos. Parecía una especie de robot gigante de esos que veía en las caricaturas de la televisión. Su rostro se giró hacia mí y al instante una de las lanzas dio un giro sobre la palma de su mano y se introdujo dentro de su antebrazo.
Acerqué mi mano hasta la suya que me ofrecía con cariño y el tacto se me hizo caliente, se sentía como la mano de una persona. Me tomó en brazos y con una voz sobrenatural me dijo:
-ya estás a salvo-
Entonces escuché un ruido extraño que trajo una pequeña sacudida por parte del gigante al cual le aparecieron unas alas en su espalda. Estas parecían hechas de papel y eran de un brillante color azul, poco a poco vi como nos elevábamos en el cielo y yo cerraba mis ojos cayendo en un profundo sueño.
Cuando abrí nuevamente los párpados, varios rostros sonrientes me observaban con cariño, como si supieran quién era y me conocieran de toda la vida.
Desde entonces he vivido escondida junto con ellos, aquellos rostros que memoricé y considero mi familia, una familia extraña y cariñosa que lucha contra la dictadura de Konoha. Pero ser parte de ellos, ser un miembro más, no significaba que luchara como ellos y no es que no quisiera, yo no estaba de acuerdo con lo que sucedía en el país, el problema era que tenía miedo de que todo se saliera de mi control.
Mis ojos se trasladaron al cielo gris de forma que me perdiera entre las nubes, alejándome del lugar donde se encontraba mi cuerpo físico cuando escuché cómo se abría la puerta de acero a mi derecha.
-Hinata, ya la frente de marquesina terminó la comida- dijo una voz femenina perteneciente a una cabeza que se asomaba por el borde de la puerta.
-ya voy- dije y me levanté del suelo echando un último vistazo al cielo y siguiendo a mi amiga dentro de La Torre.
Su cabellera rubia se balanceaba de un lado a otro provocado por el movimiento de su cuerpo. Vestía un overol de jean gastado con múltiples manchas de grasa que delataban el hecho de que había estado trabajando en alguno de sus inventos, o como ella les decía "sus bebes". Sus ojos azul claro me miraron con emoción contenida y una amplia sonrisa.
-¿qué descubriste?- le pregunté dulcemente, esa cara sólo la ponía cuando había hecho alguna actualización o un hallazgo en las máquinas que ella había creado.
-al parecer puedo mejorar la velocidad de reacción ante algún ataque por parte del enemigo, de modo que se pueda anticipar a éste, justo unos microsegundos antes de que siquiera lo formule en su mente- dijo emocionada tratando de usar un lenguaje que yo pudiese entender y no el técnico que sólo ella y Konan, otro miembro femenino de mi familia, sabían.
-¡fascinante Ino!- dije con verdadera admiración pues aunque no lo pareciera Ino era un genio en lo que ingeniería mecánica se refería.
-¡lo sé! Pero el único con el que estoy trabajando es el que te hice, el cual despreciaste, así que no puedo saber si funciona- dijo un poco decepcionada y haciendo énfasis en la parte dónde mencionaba a mí Medan.
Medan, o mejor dicho Medan Robotik V.5 eran los "bebés" de Ino y el método con el cual Akatsuki igualaba e incluso superaba a los Syatan de Konoha.
-yo no desprecio el Medan, es sólo que me gusta más esperar a que todos lleguen a salvo- le dije como por millonésima vez.
-¡eso es rechazar un hermoso regalo que he fabricado con mis propias manos y que ha sido la cúspide de este proyecto! ¡El mejor de todos los Medan y nadie lo usa!- dijo Ino de forma dramática para luego guiñarme un ojo al notar que fruncía levemente el ceño –es broma Hinata-
-por favor cambiemos el tema- le supliqué al mismo tiempo que entrabamos en el pequeño ascensor que había al final del largo pasillo de paredes metálicas.
-bueno, bueno- dijo ella sonriendo mientras marcaba el botón rectangular que rezaba "media" en el tablero y luego me mostró sus manos –mira la pintura que me compré-
Sus uñas estaban pintadas con esmalte escarchado de color morado y por la luz blanquecina que nos iluminaba resplandecieron.
-es bonito, y brillante- dije quedando un poco anonadada por semejante pintura.
-¡verdad que sí! Al principio no me gustaba pero luego me fui acostumbrando un poco, es más a Deidara le gustaron- dijo Ino refiriéndose a su novio.
-Ino, a Deidara le gusta todo lo que a ti te guste por no llevarte la contraria- le dije riéndome
-pues claro, para eso lo entrené- dijo y ambas comenzamos a reírnos.
Cualquiera que viese a Ino en ese momento no sería capaz de creer que fuera una especialista en mecánica, ni que fuera parte de un grupo rebelde. Sólo verían a una rubia sin cerebro que su mundo se detendría si alguna de sus uñas se llegase a partir.
Las puertas del ascensor se abrieron y salimos de él. Al instante algo se enrollaba alrededor de mi cintura y me hacía retroceder un paso por el peso.
-¡ayúdame Hinata! Deidara-senpai quiere golpearme- dijo una voz medio infantil que sabía a quién pertenecía.
Bajé mi rostro y me encontré con una máscara anaranjada con un único agujero negro, en el cual no podías visualizar nada.
-¿qué sucede?- preguntó Ino acercándose hasta el largo mesón de la derecha, dónde se encontraban todos reunidos, y tomó asiento al lado de Deidara quien parecía hervir de la rabia.
Deidara era unos años mayor que Ino, con un cabello largo y rubio que llevaba peinado de tal forma que un mechón cubría parte del lado izquierdo de su rostro, sólo pudiendo visualizar un brillante azul en su ojo derecho.
-¡ese demonio se comió mi plato y adicional comparó la basura de plato desechable con mi arte!- gritó Deidara con rabia mirando asesinamente a Tobi quien se había colocado ahora a mis espaldas usándome de escudo.
-pero no te enojes Deidara-senpai es más tú mismo dijiste que la comida de Sakura-san apestaba- dijo Tobi excusándose pero sin moverse de detrás de mí.
-eso es muy cierto, para todo lo que me hizo esperar, esta comida da asco- dijo Sasori mirando con sus ojos castaños y completo desagrado su plato de comida.
-¿qué se esperaban? Las dotes culinarias parecen repeler a Sakura por dónde lo veas, ¿no Itachi?- agregó Kisame sonriendo como un tiburón y apartando su plato a un lado.
Poco a poco fui acercándome a la mesa, extrañada de que aún cierta persona no hubiese explotado, Tobi también me siguió sin apartar el hueco de su máscara de Deidara quién engullía la comida con movimientos rudos y una Ino sonriendo mientras le daba palmaditas en la espalda.
-la verdad, deberíamos prohibirle la entrada a la cocina- comentó Itachi seriamente sin apartar la mirada de su plato el cual seguía intacto.
-todos ustedes. . .- se escuchó un susurro grave y oscuro que parecía provenir de detrás de Itachi -¡SON UNOS DESGRACIADOS!-
Unos segundos después Itachi, Tobi, Deidara, Kisame y Sasori fueron golpeados con una silla de madera por mi amiga Sakura la cual parecía botar humo por las orejas.
-tontos- dijo Kakuzo y alisó un poco el periódico que tenía al lado de su plato leyendo la sección de economía y negocios con sumo interés.
-Hinata toma asiento- me dijo Zetsu sacándome de la visión de Sakura golpeando a su novio y los amigos de éste, en el lado izquierdo de la habitación, la sala.
Ésta, estaba conformada por un largo sofá azul marino y dos sillones a ambos laterales de la misma tonalidad, un piso alfombrado, varias luces de forma circular ubicadas en el techo, un televisor pantalla plana en la pared de enfrente a los muebles y las puertas de los dos ascensores al fondo del lado derecho.
-¡c-cierto!- reí nerviosamente y un sonrojo se formó en mis mejillas mientras tomaba asiento al lado de Pein quien permanecía en absoluto silencio, comiendo de la cena de Sakura y escuchando como Konan le hablaba de sus nuevos hallazgos.
-cariño, sabes que no hablaba en serio, a mi me encanta tú comida- dijo Itachi trasladando su mirada de los ojos verde jade de Sakura a la silla que sostenía amenazante.
Sakura arqueó una ceja sin abandonar la posición en la que se encontraba. Su corto cabello de un rosa claro estaba adornado con un cintillo rojo de flores y vestía un par de shorts rosa viejo con una camiseta blanca.
-tú sabes muy bien que lo digo para no contradecir a los demás- continuó excusándose Itachi –y tienes que admitir que te emocionas con las especias-
-bueno, en lo último tienes razón, perdón por golpearte- dijo Sakura más relajada y dejó la silla a un lado ayudando a su novio a pararse del suelo -¿dónde te duele?-
-¡Traidor! ¡Mandilón!- gritó Tobi moviendo las manos de arriba a abajo y con Kisame, Deidara y Sasori haciéndole coro.
Itachi se levantó y le dio un beso a Sakura en los labios, rápido pero tierno de alguna forma haciendo que las mejillas de mi amiga se sonrojasen. Tobi y "su sequito" no paraban de abuchear a Itachi por su "cobardía".
-puedes volver a sentarte cariño, deja que me encargue de la basura- dijo Sakura a Itachi con una sonrisa mientras hacía crujir los huesos de sus dedos acercándose amenazadoramente al grupo de Tobi, los cuales callaron al instante.
-¿quieres arroz Hinata?- me preguntó Konan ofreciéndome la olla con el cucharón dentro
Yo asentí con la cabeza y tomé ambas cosas y me serví un montoncito en mi plato vacío sin fijarme mucho en ello.
-¡Jashin-sama los maldice por hacer tanto ruido!- gritó Hidan obstinado entrando en la habitación –Itachi controla a tu mujer-
-¿Por qué habría de hacerlo? Deja que se divierta- dijo Itachi volviendo a comer aunque podía notar que lo hacía sin gusto.
"no puede estar tan malo ¿o sí?" pensé y miré el montón de arroz con reserva. "espera un momento que yo sepa el arroz es blanco no naranja ni pegajoso".
-¿Qué ya acabaste de rezar?- preguntó Ino con una sonrisa -¿ya se te cumplieron todas tus plegarias?-
-sigue burlándote, cuando Jashin-sama te castigue seré yo quien ría- dijo Hidan y tomó asiento en la mesa la cual se estaba quedando con demasiadas sobras.
-¿te sirvo más?- preguntó Sakura apareciendo al lado de Itachi con una sonrisa.
-¿ya los dejaste inconscientes?- preguntó Itachi sin dejar de comer.
-más o menos- dijo Sakura y por detrás de ella pude ver a Tobi, Kisame, Deidara y Sasori tirados en el piso sin realizar ningún movimiento.
-frente de marquesina podrías controlar tu mal genio y dejar de cocinar- dijo Ino con fingida inocencia.
-pero si la hice especialmente para ti Ino cerda, no ves que estás un poco pasada de peso- dijo Sakura siguiéndole el juego y todos los presentes soltamos un suspiro colectivo.
-¿qué dijiste?- dijo Ino molestándose
-lo que oyes, o también eres sorda cerda- dijo Sakura
-cálmense ustedes dos- intervino Kakuzo en la futura discusión –no puedo sacar las cuentas de los últimos ingresos que tuve-
Sakura e Ino giraron los ojos en obvia aclaración de que no les importaba.
Yo sólo pude esbozar una suave sonrisa, todas las cenas siempre eran iguales y aunque parecíamos disfuncionales todos nos queríamos, para mí eran mi familia y mis amigos, lo único que tenía.
-¿dónde estabas anoche?- preguntó Pein en voz alta hablando por primera vez posando sus grises ojos en mí y al instante todos se callaron, volteando a verme con curiosidad.
-¿a-anoche?- repetí nerviosa odiaba cuando todo el mundo me miraba.
-Estábamos preocupados de que te hubiesen atrapado- exclamó Tobi seriamente y su voz infantil fue reemplazada por una varonil y grave que el usaba cuando tomaba el liderazgo de una situación.
-p-pues, b-bueno, v-verán. . . yo. . .- comencé a balbucear sin saber que contestar y mi cuerpo no pareció ayudarme porque empecé a jugar con mis dedos, agaché mi vista y mi cara adquirió el color de los tomates.
Todos me miraron ansiosos esperando una respuesta de mi parte y para poder decirles algo mi mente comenzó a recordar lo sucedido, lo cual hizo que mis mejillas enrojecieran aún más, claro si es que aquello era posible.
-yo. . .- no pude continuar cuando el estridente sonido de la alarma de alerta inundo cada espacio de La Torre y todos después de unos minutos de sorpresa tomaron una actitud seria.
-nos lo cuentas después- dijo Tobi y se acercó hasta un rectángulo metálico que había entre los ascensores, del cual rozó su mano y al instante la habitación se sumió en la oscuridad y resplandeció por encima de los muebles un holograma de tercera dimensión con la forma de la Isla Honshu y con un punto rojo parpadeante justo encima de la prefectura de Kyoto.
También los dos sillones se deslizaron hacia atrás y de una trampilla larga, apareció un panel de control con sus millones de palancas y botones, tres grandes teclados y tres pequeñas pantallas cuadriculadas que mostraban coordenadas, escaneos y cosas por el estilo.
Todos nos paramos de la mesa y nos acercamos formando un semicírculo detrás del panel.
Konan, Ino y Zetsu arrastraron unas sillas del mesón y tomaron asiento de forma que tuviesen cada uno una pantalla y un teclado frente a ellos, Zetsu a la derecha, Ino a la izquierda y Konan al centro.
Aquella alarma sólo significaba que un Syatan estaba haciendo de las suyas en alguna de las prefecturas que le asignaban a mi familia pues nosotros no éramos los únicos pertenecientes a Akatsuki, había un equipo especial en cada isla que conformaban a la República Democrática de Japón.
-¿es él?- preguntó Sakura con ansiedad e Itachi colocó una mano sobre su hombro tratando de tranquilizarla pero sus jades miraban a Ino expectante, la cual chequeaba el pequeño monitor dónde habían unas barras que registraban el nivel de radioactividad, pues los Syatan estaban hechos principalmente de aquel componente químico.
-no emite una frecuencia registrada, éste es nuevo- dijo Ino con seriedad enfocándose en su trabajo.
-el terreno no ha sido destruido del todo, al parecer acaba de llegar- dijo Konan y con un rápido movimiento de teclas amplió el punto rojo señalado en el mapa y ante nuestros ojos se formó la visión de la ciudad de Kyoto.
Un Syatan se encontraba de espaldas una de las cámaras de monitoreo que se habían instalado por todo el país con motivo de vigilar cada uno de los movimientos de Konoha. Aún mantenía una apariencia netamente humana pero con la anchura de un autobús.
-¿cuánto es el porcentaje de su carga?- preguntó Tobi con el hueco de la máscara fijo en el holograma detrás del panel y los brazos cruzados.
-según el contador Geiger son 530 curies, y va ascendiendo con una emisión tipo Gamma, además las extensiones de su cuerpo son más largas de lo común, es probable que este haya recién salido del horno- contestó Ino y accionó una palanca que encendió la pantalla del televisor mostrando la base de La Torre dónde había una larga plataforma de acero reforzado, dónde justo al final había un aro de luz verde para el transporte de aquel o aquellos que se enfrentarían al Syatan.
-¿quién irá esta vez?- preguntó Sasori con seriedad y expectación volteando a ver a Tobi.
Todos le imitamos atentos a la respuesta.
Fueron unos segundos de silencio antes de que Tobi hablase sin moverse de su posición:
-Hidan, Kakuzo, no creo que les resulte un problema-
-¡al fin!- gritó Hidan emocionado y corrió hasta el ascensor con suma ansiedad -¡muévete Kakuzo! Jashin-sama quiere sangre de Syatan-
-deja de joder- dijo Kakuzo y entró al ascensor sin apresurarse en lo más mínimo.
Antes de que se cerraran las puertas noté cómo Hidan abría la boca para contestarle a Kakuzo o tal vez insultarlo, como siempre.
-plataforma lista para la tele transportación- anuncio Konan presionando las teclas a gran velocidad.
Pein, Sasori, Itachi y yo tomamos asiento en el sofá grande con la vista fija en el holograma y la pantalla que mostraba la plataforma en la cual se veía a Hidan diciéndole algo a Kakuzo, sin que éste le prestase la más mínima atención y ambos hacían un pequeño calentamiento.
-preparen la transmisión- ordenó Tobi con voz seria.
-transmisión lista- comunicó Ino unos segundos después.
Tobi cambio de posición al juntar sus manos tras su espalda.
-Kakuzo, Hidan a mi señal- dijo Tobi por un micrófono colocado bajo su máscara para estas ocasiones en las que debía comunicarse con el que fuera a la eliminación del Syatan y en la pantalla pude observar cómo Hidan y Kakuzo asentían con la cabeza, retrocediendo unos pasos para agarrar impulso.
-activen la infusión neuronal- ordeno nuevamente Tobi.
-iniciando- contestó Konan.
Sakura, Deidara y Kisame se colocaron tras el sofá apoyando los codos sobre el borde del espaldar, nadie despegaba la vista del holograma ni la pantalla.
-finalizando en diez, nueve, ocho, siete, seis- inició Ino el conteo regresivo y como siempre en esos momentos recé porque mis compañeros no sufriesen ningún daño –cinco, cuatro, tres, dos, uno-
-ahora- demandó Tobi y sin pensárselo siquiera dos veces Kakuzo e Hidan echaron a correr rápidamente por la plataforma con la vista fija en el luminoso aro verde que les esperaba al final y noté como una sonrisa macabra se formaba en el rostro de Hidan.
Entonces, ocurrió la transformación. Los Medan Robotik V.5 despertaron.
A través de los poros de la piel de Kakuzo e Hidan una sustancia grisácea comenzó a envolver cada miembro de sus cuerpos amoldándose perfectamente a la estructura física de cada uno de mis compañeros, volviéndose sólida una vez fija en su lugar correcto y tomando los colores que les correspondían a cada uno.
Una vez se encontraban lo suficientemente cerca del aro verde, Hidan y Kakuzo saltaron y la transformación y su tele transportación se vio completada, pues unos segundos después de haber caído dentro del aro, ambos desaparecieron de la pantalla.
Mi vista se trasladó al holograma dónde habían aparecido dos robots tan grandes como el Syatan en la ciudad de Kyoto. Uno era de un brillante tono plateado y el otro de un tono beige oscuro con algunas zonas negras entre las rodillas, las palmas de las manos, los codos y el cuello.
Tarde muchos años en comprender que eran los Medan, pues son algo muy complicado y nunca antes visto.
Dentro de cada miembro de Akatsuki se había insertado un pequeño dispositivo con forma de esfera que se acoplaba perfectamente a los nervios de cada persona, volviéndose un órgano más del cuerpo.
Cuando éste es activado se conecta con la médula espinal y se expande como una especie de armadura que cubre el cuerpo de la persona, siendo capaz de aumentar o disminuir su tamaño. Cada armadura está equipada con un armamento especial, es decir, ninguna armadura era igual a la otra pero aún así poseían ciertas características similares: la velocidad, la agilidad y su funcionamiento.
Los Medan sólo eran una extensión más del cuerpo por lo que una vez que la infusión neuronal se escapa del dispositivo central, el sistema usa la energía del individuo para cada una de sus funciones. Por ello mis familiares entrenaban día y noche ejercitando cada uno de sus músculos pues si el Medan consumía toda la energía física pasaba a devorar el cerebro del poseedor, con motivo de seguir operando.
A eso último era a lo que tenía miedo. Yo era de mente débil y si por cualquier descuido sucumbía a la desesperación había un gran porcentaje de que el Medan tomara control de mi cuerpo y se introdujera en mi cerebro.
Era un arma de doble filo que no debiera ser utilizada pero que era necesaria para llevar a cabo nuestro objetivo.
El Syatan emitía un ronroneo sobrenatural con sus fauces cerradas y sus ojos inexpresivos recorrían la ciudad de un extremo a otro, buscando algo. Aun no percibía la presencia de los Medan de Hidan y Kakuzo, lo cual demostraba que era por así decirlo un recién nacido pues un Syatan con suficiente experiencia de vida los hubiese captado, ya fuera por el olfato o la visión.
-acábenlo- sentenció Tobi por el micrófono y la tensión se percibió en el aire que respiraba dentro de aquella sala de control.
-Kakuzo no te metas, este es mío- dijo Hidan y de la palma de su mano derecha comenzó a salir un tubo escarlata.
Kakuzo no contestó nada y todos en la Torre soltamos un suspiro colectivo. Por mucho que Hidan tuviese treinta años de vida, no se comportaba para nada como un adulto maduro, se considera a sí mismo el miembro más fuerte de la organización y por su boca sólo salen palabras obscenas y cumplidos a su persona.
El Syatan rugió cuando captó con su mirada a los Medan, mostrando sus dos hileras de afilados dientes. Hidan terminó de sacar el tubo de su mano y al sujetarlo con la izquierda, de la punta aparecieron tres cuchillas mientras un cable metálico lo seguía uniendo a su otra mano.
-muy bien, hijo de puta, veamos cómo te mueves- dijo Hidan y rápidamente se lanzó contra el Syatan realizando un corte horizontal que por muy poco divide al Syatan en dos de no ser por que éste lo había esquivado.
Unas gotas de sangre purpura recorrieron las hojillas del arma de Hidan quién continuó atacando al mutante, el cuál esquivaba rápidamente su movimientos hasta que en uno de ellos con sus fauces sujetó las hojillas y le arrancó la guadaña a Hidan quién maldijo internamente. El cable plateado salía velozmente de la mano de Hidan a medida que el Syatan halaba para acercar al Medan hacia sus garras.
Kakuzo no realizó ningún movimiento como para intervenir mientras todos mirábamos atentamente la pantalla del televisor.
Entonces de su antebrazo izquierdo Hidan sacó una especie de jabalina corta y corriendo se la clavó al Syatan donde debía de estar su pulmón derecho. Por el dolor la bestia dio un alarido soltando la guadaña de Hidan quién la tomó solo unos segundos antes de que las zarpas del Syatan tocasen la armadura.
Ambos comenzaron a girar en un pequeño círculo preparados para el movimiento del otro. El primero fue el Syatan, quien se le lanzó encima de Hidan con la intención de arrancarle la cabeza pero fue bloqueado por la guadaña.
-eres fuerte siendo un mal nacido- comenzó diciendo Hidan aguantando el peso de la bestia que abría y cerraba las fauces -pero no lo suficiente-
Le dio una patada en el estomago alejándolo de sí mismo, para luego en un rápido movimiento girar la guadaña y cortar el brazo derecho del Syatan del cual brotó un chorro de sangre púrpura. El monstruo chilló de dolor pero sus desorbitados ojos se mantenían fijos en el Medan.
-me divertiste, pero esto debe terminar- dijo Hidan con una sorna siniestra y las hojillas de la guadaña manchadas en sangre se introdujeron dentro del mango y luego el cable metálico que rodeaba a Hidan como una serpiente se comenzó a recoger a sí mismo de dónde había salido.
El brazo cortado del Syatan aún se movía buscando el resto del cuerpo para poder ensamblarse y eso se debía a que la única forma de matarlos completamente era destruyendo su cerebro.
Unos instantes después de que el mango se escondiera dentro del brazo robótico, Hidan dio inicio a su técnica especial, la cualidad que sólo su Medan podía realizar.
-prepárate a convertirte en la comida de Jashin-sama mierdecilla- gritó Hidan fuera de sí y cada parte de su cuerpo la armadura plateada se decoró con los huesos del esqueleto en un profundo color purpura. La risa de Hidan inundó el silencio que se había formado.
-observa mi poder mientras puedas- habló nuevamente Hidan y de sus antebrazos sacó otras dos jabalinas cortas mientras un haz de luz formaba una circunferencia con un triángulo en su centro alrededor del Medan y el Syatan –sufre-
El grito desgarrador del Syatan a través del micrófono atravesó mis oídos, dándome la sensación de que en cualquier momento sangrarían y pude notar que no era la única en la sala a la que le afectó ese ruido.
En el televisor se mostraba al Syatan sangrando profusamente por dos agujeros, uno en su tráquea y el otro dónde se ubica su corazón mientras Hidan reía estruendosamente con las jabalinas clavadas en su cuerpo en las mismas zonas del monstruo de Konoha.
Esa era la técnica de Hidan. La sangre que llegaba a las hojillas de la guadaña eran absorbidas por la armadura del Medan y almacenadas en unos conductos internos que daban el esquema del esqueleto, además algunas partes del cuerpo físico de Hidan habían sido cambiadas por prótesis desarmables. El daño se realiza cuando el enemigo se encuentra dentro del círculo de luz de Hidan, que mantiene una conexión entre ambos cuerpos. Todo aquello era obra de Konan e Ino.
-Hidan no tenemos todo el día para tus estupideces así que muévete- dijo Kakuzo cortando la risa de Hidan quién no dudó en contestarle.
-cierra la maldita boca Kakuzo- dijo Hidan mientras se sacaba ambas jabalinas del cuerpo para clavárselas en otras partes.
Otro alarido inundó nuestros oídos, y fue seguido de muchos más hasta que Kakuzo cansado de las "estupideces de Hidan" como él las categorizaba corrió velozmente y con su mano derecha atravesó la cabeza del Syatan lastimando su cerebro. Por suerte Hidan había reaccionado rápido y separó su cabeza de su cuerpo gracias a la prótesis de cuello.
-maldita sea, odio que jodas la diversión que me dan los pedazos de mierda que inventa Konoha- se quejaba la cabeza de Hidan y su cuerpo moviéndose de forma independiente se clavó una jabalina a unos centímetros de su corazón.
-jódete Hidan, eres demasiado lento- dijo Kakuzo y sacó su brazo del cadáver del Syatan –me llevaré el corazón, tenía buen precio en el mercado negro-
De la punta de su dedo medio derecho salió un pequeño bisturí.
-ni te atrevas, estoy en medio del ritual oíste imbécil- protestó Hidan
-Kakuzo, luego le sacas el corazón, por ahora necesito que chequees el área- interrumpió Tobi la discusión con su voz de líder.
-entendido- dijo Kakuzo y guardando su bisturí se alejo del cadáver para iniciar el rastreo de la zona.
-cuando terminen, regresan a la Torre, eso es todo- zanjó Tobi y se rompió la conexión, las luces de la sala se encendieron mientras todo cobraba su orden natural, los paneles se ocultaron otra vez, los muebles volvieron a su sitio y todos soltamos un suspiro de alivio. Ya había terminado todo por hoy.
-¡oh! Se me olvidaba, desde ahora Sakura-san no volverá a poner un pie en la cocina- dijo Tobi con su voz infantil –es una orden por el bien de nuestra salud-
Todos reímos mientras Sakura apretaba los puños de la rabia e Itachi le daba suaves palmaditas en el hombro. Éste era el típico día en la rutina familiar.
. . . Your speakers are blowing . . .
Sentía cómo la adrenalina fluía por cada parte de mi cuerpo, en cada salto que daba para pasar de tejado en tejado, de terraza a terraza, sujetando por los barrotes de ventanas y balcones, escalando los rascacielos a través de la oscura noche que ocultaba mis pasos de los ojos curiosos de los humanos.
. . . Your ears are wrecking . . .
Entre cada salto, la sensación de libertad combinada con el aire frío que llenaba mis pulmones hacían que olvidara mis ataduras en la apariencia humana que me habían colocado y volviera a ser mi yo verdadero, sin una forma completamente definida. Los ruidos de la ciudad de Tokyo aún llegaban a mis agudos oídos y las millones de lucecitas artificiales opacaban a las estrellas en el cielo.
. . . Your hearing damage . . .
Mi destino era llegar a la Sede, que era un edificio de luces azules formado por dos altas torres que se unían en la parte baja por un edificio rectangular. Allí debía ir para entregar el reporte que tendría que realizar diariamente de todo lo que sucedía en mi Zona.
. . . You wish you felt better . . .
Realmente no me alegraba demasiado ir a la Sede, sólo hacia unas noches me habían sacado de allí y tener que recorrer aquel lugar rodeado de "cosas" casi similares a mí pero inferiores, no era para nada algo que deseara hacer pero órdenes son órdenes.
. . . You wish you felt better . . .
Alejando mi mente de la Sede, que ya podía vislumbrar desde dónde estaba, la imagen de unos ojos color perla formó una sonrisa en mi rostro. Tenía muchos deseos de volver a ver a aquella chica, quería volver a tropezar con ella y así por lo menos conocer su nombre. Como si viniese incluido en el paquete de mis recuerdos, mi nariz hizo memoria de ese perfume a lilas que ella transmitía, también recordé sus rosadas mejillas, su lacia y negra cabellera, su dulce tartamudeo. Ahora los momentos de vacío entre cada rascacielo me daban la sensación de flotar, con el simple hecho de recordarla.
. . . You can do no wrong . . .
Pero mi cerebro se detuvo, una vez que estaba a un cruce de la Sede y decidí pisar tierra para caminar entre los transeúntes como uno de ellos. Hice a un lado a la chica y me concentré en repasar cada suceso que había ocurrido en el día.
. . . In my eyes . . .
Crucé el umbral de la entrada con sigilo y sin saludar a nadie me introduje dentro de un ascensor oculto al fondo del recibidor disfrazado como una puerta de emergencia que estaba fuera de servicio. Dando una inhalada de aire cerré la puerta de metal y luego las rejas negras del ascensor presionando el botón con las iniciales S1, al instante el ascensor comenzó su descenso.
. . . In my eyes . . .
Introduje las manos dentro de los bolsillos de la chamarra que había escogido cómo único vestuario, cuando sonó el pitido del ascensor las rejas se abrieron al igual que unas puertas de plomo negro, mostrando un gran recibidor de paredes sobrias iluminados por cilindros de luz blanca en el techo de cemento. Al frente había una doble puerta de madera oscura y aun lado una pequeña mesa dónde se encontraba una humana de personalidad nerviosa que ordenaba una pila de papeles.
. . . You can do no wrong . . .
Me acerqué caminando en silencio y cuando estaba abriendo las puertas la mujer se alteró notando mi presencia.
-no puede entrar, Número Nueve- me dijo la mujer saliendo de detrás del escritorio llamándome por mi nombre real –en estos momentos, hay una reunión-
-pues la reunión se detendrá ahora- dije y empujé las puertas para caminar por el largo pasillo de paredes cremas con lámparas en ellas y una alfombra azul. La mujer siguió insistiendo que no debía entrar, que tenía que esperar pero yo simplemente la ignoré.
. . . In my eyes . . .
Al fondo había otras dos grandes puertas muy similares a las del comienzo. Antes de que las pudiese tocar con mis dedos sentí como la mujer me agarraba insegura por la chamarra a mi espalda, yo me giré y la miré fijamente, odiaba que me tocasen las personas de la Sede.
. . . In my eyes . . .
Un suave gemido se escapó de sus labios rosa y me soltó. Entonces, cómo si nunca hubiese habido es breve contacto empujé las puertas de madera y noté para mi satisfacción como se interrumpía la conversación de dentro.
. . . In my . . .
-Número Nueve, interrumpiendo como siempre- dijo la ronca voz del Ministro Jiraiya ubicado al fondo de la sala detrás de un escritorio con su larga cabellera blanca y sus tatuajes en los ojos.
A ambos lados se encontraban los otros dos Ministros, Tsunade una mujer de cabellos rubios y poco temperamento; y Orochimaru un lunático que vivía en los laboratorios de la Sede. A él le debo, por así decirlo, mi existencia.
. . . In my eyes . . .
-veo que aún no aprendes modales- dijo Tsunade frunciendo ligeramente el ceño.
No respondí y permanecí en mi puesto debajo de la araña de cristal que iluminaba la habitación.
-¿vienes a dar reporte Nueve?- preguntó Orochimaru y yo asentí con la cabeza sin cambiar mi expresión.
En ese momento, mi olfato captó el olor concentrado de un Equipo de Konoha. Uno con el cuál no simpatizaba mucho.
. . . In my eyes . . .
A mi derecha, estaban una chica pelirroja de gafas con montura empastada negra, un tipo de sonrisa burlona con dientes de tiburón y otro unos años mayor que los otros de actitud seria con un cabello naranja desordenado.
Con una pose arrogante, sujetando con su mano la empuñadura de una espada. Con su perfecto perfil oculto por dos mechones de cabello negro, se encontraba el líder y la creación favorita de Konoha.
. . . In my eyes . . .
"el perdedor Uchiha Sasuke" pensé y me regocijé al ver sus ojos carmesí puestos en mí con el más profundo odio.
Después de todo leer los pensamientos era su habilidad.
N/A: waa! Terminé el capítulo jejejeje de verdad disculpen el retraso y siento que ya me he quitado un peso de encima! xD espero les haya gustado cómo verán he dado una muestra de la vida de nuestros personajes y la aparición de otros. Para una comprensión del texto estos son algunos datos que les ayudarán:
1. Curie es la medida de la radioactividad así como m es de metros.
2. Contador Geiger es el aparato que sirve para medir las cantidades de radioactividad
3. Ganma es uno de los tipos de emisión de radioactividad
4. Lo que Naruto llama como la "Sede" en el mundo real es la Sede del gobierno Metropolitano de Japón en google aparecen hermosas imágenes del edificio ubicado en el distrito de Shinjuku en Tokyo.
5. Syatan es demonio en Alemán
6. Medan Robotik es médula robótica y son invención mía
Bueno aclarados todos estos puntos :D me despido y aunque quisiera contestar sus reviews lamentablemente tengo que irme en estos momentos a instrucción pre-militar pero les agradezco a todos el apoyo y espero sigan leyendo y den su opinión!
Un beso
Kirumi
