Hi gente guapa, finalmente regrese con la tercera entrega de este corto fic. Si se que tarde pero espero que este tercer capítulo sea de su total agrado.
Espero vuestros comentarios positivos o negativos así que no seáis tímidos y comenten o Diva-sama os comerá, hehe :D. En fin ya os dejo leer.
Disclaimer: Blood+ © Production I.G, Aniplex y Junichi Fujisaku.
Bajo un cielo salvaje
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by Miss. Breakable Butterfly
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Chapter 3: Resonancia
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.X.
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"[...]Escucha el sonido del remo al cortar sus aguas.
Y en las tardes de invierno cuando la fantasía sueña en el crepitar de la chimenea,
en sus oídos de viejos enamorados el río de su amor canta en los juncos.
Oh amor mío, ama el pasado...
pues algún día fuimos felices...
y algún día nos amamos. "
Fragmento del poema "Algún día nos amamos."
De Robert Louis Stevenson
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.X.
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Somos sólo un suspiro efímero de la eternidad. Kai suele pensar cuando mira hacia atrás en su pasado y recuerda todo lo que a perdido.
Han pasado sólo tres meses desde la partida de Diva y el siente como si mil años ya hubiesen transcurrido...
— Kai...— el susurro en el que su hermana pronuncia su nombre solo hace que se sienta mucho peor. Es como si le espetara un: te lo dije, sólo que, con la condescendencia de una madre que aunque sabe que su hijo hizo algo estúpido, la falta de experiencia e inmadurez le evitan el castigo.
— Me iré — interrumpe lo que sabe sería un argumento de su hermana para hacerle sentir mejor que solo tendría el efecto contrario. — Sólo será por unos cuantos meses, sin embargo, Riku... Yo no puedo llevarle conmigo. ¿Podrías...?
Saya sólo lo mira con gravedad, la falta de brillo en sus ojos le hacen desear haberse equivocado en cuanto a su pequeña hermana.
— Claro — Saya responde fingiendo una sonrisa, sin dejar que termine su pregunta. — Hace tiempo que no pasamos mucho tiempo juntos así que, creo que todo irá bien.
Kai sabe que la última frase es más dedicada a él y su situación. Sin embargo, la amargura y dolor que siente no le hacen compartir el optimismo de su hermana, así que cuando ella le sonríe se ve incapaz de devolver el gesto y sólo dice...
— Gracias.
Luego sólo queda el silencio apenas roto por el sonido de una motocicleta que se aleja.
— Te amo — su sonrisa es fresca y pese a la situación ella parece resplandecer.
— También te a-amo — cuando él lo pronuncia es temblorosa su voz.
— ¿Serás mi príncipe azul?
— Siempre...
La muerte regularmente se presentan sin aviso. Sin embargo, siempre esperas que cuando la noticia de su llegada se presente sea de una manera lejana de un murmullo que alguien ha repetido por ser la noticia de momento. Pero cuando la voz de su hermana, temblorosa y llena de dolor es la portadora de la noticia, sabe que el agujero negro que esta creciendo en su corazón le llevara tiempo, mucho tiempo cerrarle.
— Oh Kai, lo siento tanto — la voz de Saya se escucha entrecortada por los sollozos que se le escapan de vez en cuando. — No sé lo que ha sucedido, él sólo salió por un rato y luego la policía ha venido. ¡Dios! Tienes que volver Kai.
Es así como inicia la llamada de su hermana, que no aclara nada y sólo le deja con una molesta sensación en el pecho.
— Calmaos — pide él, intentando sonar lo más tranquilo que puede dada la situación. — ¿De qué habláis Saya? ¿Por qué ha ido la policía?
— ¡Es Riku! — de pronto ella grita entre sollozos. — Está... Muerto...
El teléfono resbala de su mano, mientras sigue escuchado la voz de su hermana repitiendo la trágica frase una y otra vez.
— Yo... Nunca... Perdóname.
— Te odio...
— Yo no quise... Intente evitarlo... PorfavorPorfavorPorfavor.
— La próxima vez... ¡Te mataré!
Tres meses, dos días y dieciséis horas son las que han pasado desde la muerte de su hermano. A veces cuando despierta en las mañanas se imagina que su hermanito entrara en su habitación para despedirse y avisar que llegará tarde porque después del colegio saldrá con su bonita novia o porque se quedará a dar asesorías a algunos de sus compañeros. Pero luego recuerda la voz de Saya a través del teléfono y su corazón duele aún más cuando gira la cabeza y ve la última foto que juntos se habían tomado.
— Ellos pagarán — promete en un susurro fiero antes de ponerse de pie y caminar al cuarto de baño listo para iniciar su primer día en una de las divisiones especiales de la policía de Japón.
El viento agita las cortinas, sin embargo, el clima cálido del verano hace que dentro de la habitación se sienta el ambiente templado.
La besa, suave y profundo mientras acaricia sus contornos con manos ansiosas de aprender cada detalle del cuerpo joven que parece abrirse con ansía e ímpetu a quien reparte las caricias intentando transmitir con cada gesto un amor que parece desgarrarle y consumirle.
Cuando finalmente terminan, la voz suave de ella rompe el silencio...
— Es terriblemente triste — pronuncia ella con una voz que parece quebrarse con el viento.
— ¿Qué? — pregunta él mientras gira su cuerpo sobre la cama para quedar justo frente a ella.
Ella ríe de una manera casi melancólica mientras sus ojos antes posados en la luna que se deja ver tras la ventana le perforan casi el alma.
— Que tonto eres — su cuerpo desnudo se pega al suyo cuando lo abraza.
La siente temblar en sus brazos y esta seguro que alguna lágrima ha mojado su pecho. Pero cuando ella levanta el rostro para besarle. Sus ojos están secos, sólo el azul de su par de iris parecía más intenso.
Cuando el beso termina, ella lo abraza y suspira.
— Romperé tu corazón — le repite esa ya lejana frase. Lo dice en un murmullo que parece lleno de dolor. Como una promesa que no quiere cumplir.
— Yo podría comerme el tuyo, ya sabes ¿no? — su tono ligero y humorístico, intenta relajar la tensión que parece haberse creado a su alrededor.
— Te Amo — ella pronuncia en cambio. Pero, incluso antes de que él pueda procesar la frase dicha; ella lo besa profundo mientras reparte ardorosas caricias. Él se olvida del tiempo y de la realidad mientras ella se abre una vez más para él. Sin embargo, cuando embiste contra ella por segunda vez en esa noche...
— También te amo...
Ellos explotan como una súper nova, y su corazón llora.
La próxima vez que se encuentran, ella está apunto de debutar como cantante de opera profesional.
El ardor del fuego no consumido, la irá burbujeante de una verdad jamás contada y el anhelo de una realidad menos dolorosa, les hace encontrarse en lados opuestos.
— ¡Diva...!
— ¡Oh dulce ironía! Te amo tanto que voy a destrozarte...
Continuara...
