Complicaciones

Twilight suspiró al sentir la brisa del mar acariciar su cuerpo y agitar su melena. Estaba parada en lo alto de un peñasco contemplando una paradisiaca vista de un mar cristalino en que se reflejaban la luna y las estrellas como si fuera un globo de discoteca gigante.

La brisa soplaba con un viento frío que hizo a Twilight recargarse en el cuerpo de su esposo quien no tardó en cubrirla con su brazo.

-¿En qué piensas?- preguntó él.

-En lo afortunada que soy de que seas mi esposo y que podamos disfrutar de un momento así- respondió ella, frotando su rostro contra las escamas de su cuello.

-Y pensar que no hace ni 6 meses no me habría imaginado ni en un millón de años que llegaríamos a esto-

-La culpa es mía. Estaba tan ocupada tratando de encontrar a mi "Poni muy especial", que nunca me detuve a considerar que quizás no tenía que ir a buscarlo a ninguna parte, porque siempre había estado a mi lado-

-Debió ser que nunca se te ocurrió que el gran amor de tu vida sería un dragón y no un poni. Y no te culpo por ello- respondió comprensivo moviendo su cabeza para frotar su rostro contra el de ella, en una de esas típicas muestras de afecto poni.

-Gracias Spike- respondió perdiéndose en los ojos de su esposo.

-Deberíamos volver a hotel. Está haciendo algo de frío-

-Se me ocurre una forma de calentarnos- dijo respondió Spike con una sonrisa picarona.

-Me gusta cómo se escucha- respondió Twilight pestañeando sensualmente.

Comenzaron a besarse con una creciente pasión. Spike tomó a Twilight de sus hombros y la empujó contra el piso posicionándose encima de ella. A Twilight jamás le molestaba que Spike tomara el liderazgo. Era firme y fuerte, pero también gentil y cuidadoso, siempre preocupado de que la experiencia fuese tan placentera para ella como para él. Era una de las tantas cosas que la volvían loca de él Twilight.

-Realmente deberíamos regresar al hotel- dijo Twilight trabajosamente entre sus besos.

-¿No te interesa experimentar al aire libre?- preguntó él separando sus bocas, para dibujar una sonrisa maliciosa.

-¿Mmm? ¿Y qué experimento se te ocurre?-

-Uno llamado… ¡EL DESAYUNO!- gritó Spike en un tono que pulverizó toda la sensualidad de la situación.

-¿Qué?-

-¡Twilight el desayuno está listo!-

-¿Qué, quién?- preguntó Twilight confundida al notar como la voz de Spike se escuchaba como si hubiera una pared entre ambos.

Parpadeo veces hasta que su vista se nubló totalmente quedando en un vacio negro. Momentos después su visión regresó encontrándose en su habitación de Ponyville.

-¿Twilight me escuchaste? Ya es hora de despertar- anunció Spike entrando en la habitación de Twilight encontrándola en su cama mirando al techo con los ojos exorbitados.

-¿Twi estás bien?-

-¿He?... S-si, si estoy bien. Solo qué… No importa, en seguida bajo- respondió no volteando a verlo.

Spike asintió con la cabeza y dejó a la unicornio sola.

-Un sueño. Nada más que un sueño- se lamento Twilight abrazando su almohada.

-Pero… ¡Pero un sueño que muy pronto se hará verdad!- dijo con determinación.

Se levantó de un salto de su cama y se dirigió al baño. Se lavó los dientes y se cepilló el cabello lo mejor que pudo, además de su pelaje en general.

-¿Debería maquillarme un poco?... No. Yo jamás uso maquillaje, si me pongo ahora Spike notará que algo no anda bien y quizás hasta me haga ver desesperada-

Cuando creyó haberse acicalado lo suficiente se preparó mentalmente para lo que iba a pasar. Sabía que Spike podría no corresponderle y eso le daba un gran temor. Pero perder no era una opción. Tenía que mostrarle cuanto lo amaba y cual felices podían ser juntos. Tenía que demostrarle que ya no lo veía como su pequeño tierno asistente bebé dragón. Sino por el maduro, inteligente y noble joven dragón en el que se había convertido y de quien se había enamorado.

-Bueno… Aquí vamos-

-Buenos días bella durmiente. Mira quién regresó- dijo Spike apuntando a la barra de la mesa, donde Peewee estaba parado.

-¡Hey amiguito! Nos tenías preocupados-

En su lado de la mesa Twilight encontró un tazón con calabazas cocidas cubiertas de de mantequilla y queso, acompañadas de jugo de pepino y piña. Mismo que usaba Spike para acompañar las gemas que estaba devorando una por una.

Twilight esperaba ansiosamente el momento de su confesión. Se quedó en su silla esperando a que Spike terminara de lavar los platos.

-Listo. ¿Tienes actividades para el día de hoy Twilight?-

-Pues no exactamente. Aunque si hay algo de lo que quería hablarte-

-¿A sí? ¿De qué?- preguntó inocentemente.

-Bueno pues…- Twilight sintió el nerviosismo y la ansiedad apoderarse de ella, al darse cuenta que la hora de la gran confesión que podría cambiar su futuro y el de su asistente había llegado.

Aspiró profundamente, era el momento.

-Spike tú mismo dijiste que hemos estado juntos desde siempre. Desde el día en que naciste no ha pasado un día en que no pensara en ti. Juntos hemos vivido de todo y lo hemos compartido todo. Desde momentos maravilloso e inolvidables, hasta experiencias poco menos que cercanas a la muerte- Twilight estaba segura de que sus mejillas se pintaban más y más de rojo al ver como el dragón y el fénix la miraban atentamente.

-Tú siempre estuviste ahí cuando te necesité. Cuando estaba sola estabas para hacerme compañía. Cuando estaba triste estabas ahí para alegrarme. Cuando me rendía, tú me dabas fuerzas para seguir adelante. Sin darme cuenta la verdad es que yo me volví más dependiente de ti de lo que tú jamás lo fuiste de mí… A lo que voy es que, no sé…-

-¿Twilight te falta mucho?- la interrumpió abruptamente Spike.

-¿Qué?- inquirió confundida Twilight como su cerebro fuera un tren que de pronto se había descarrilado.

-Es que se va a hacer tarde y le prometí anoche a Applejack que la ayudaría el día de hoy con un pedido que les llegó a la granja de surtir una gran cantidad de Manzanas para el martes a uno de sus mejores clientes de mayoreo en Trotenhein. Y como sus trabajadores no laboran en domingo, me pidió ayuda para cosechar el día de hoy y adelantar el pedido, o si no el lunes se van a estar matando para que les alcance el tiempo-

-¿Applejack?... Osea… ¿Tú y Applejack juntos?- inquirió Twilight.

-Pues si ¿no? De eso se trata trabajar en equipo. Claro que también estarán ahí Applebloom y Big Machintosh- dijo no percatándose de la expresión de su compañera.

-Como sea. ¿Qué era lo que me querías decir-

Twilight guardó silencio. Su cabeza mostrándole los recuerdos de la noche anterior de Spike y Applejack bailando, sonriendo, disfrutando de la compañía del otro. Consecuentemente los sentimientos que esa visión había despertado en ella comenzaron a regresar.

-¿Twilight estás ahí?-

-¿He? S-si estoy bien, descuida no es nada- se excusó volviendo a la realidad.

-Bueno… Entonces creo que me voy. Te veo más tarde- dijo dirigiéndose hacia la puerta solo para sentir como un fuerte agarre lo sostenía de su cola, frenando su avance.

-No- dijo firmemente Twilight.

-¿N-no?... ¿Por qué no Twi?- preguntó confundido el dragón al notar como la fuerza que lo había detenido era la telequinesis de Twilight.

-P-porque…- Twilight no se había preparado para algo como esto, y los celos dando vueltas en su cabeza ciertamente no ayudaban.

-¡Porque tenemos trabajo que hacer!-

-¿A sí, cuál?-

-Tenemos que… ¡Prepararnos para una sesión especial de investigación astronómica esta noche!-

-¿Entonces cuál es el problema? Estaré de regreso a tiempo para eso. No vamos a cosechar todas las manzanas hoy. Applejack dijo que solo cosecharíamos unas pocas para que mañana no estuvieran tan atareados- respondió relajadamente Spike.

Twilight sintió un pinchazo de pánico al ver como sus oportunidades de mantener al dragón en casa se agotaban, así como otro pinchazo de celos al escucharlo decir el nombre de su amiga.

-¡Tienes razón! Que tonta soy. Pero en realidad no era eso. En realidad quería que fuéramos al lago de Ponyville para… ¡Censar la nueva población de sapos!- dijo nerviosamente.

-Pero… Los sapos no se reproducen hasta dentro de dos meses, Twi. Además tu odias a los sapos… ¿Y en todo caso no es ese trabajo de Fluttershy?-

-P-pues así, pero quería tratar de llevar nuevas investigaciones. Pero no recordaba que la temporada de apareamiento de los sapos era hasta dentro de dos meses, jeje-

-Bueno entonces… Ya recuerdo, quería aprovechar para reorganizar la biblioteca- dijo más como una propuesta que como una afirmativa.

-¿Te refieres a como hicimos el fin de semana pasado?- respondió un Spike que ya empezaba a fastidiarse.

Twilight se estaba ahogando en sus nervios. Ya no sabía ni que inventar. Spike caminó hacia ella arrugando la cien sobre los ojos, viéndola acusadoramente.

-¿Twilight, acaso estás tratando de inventar excusas para que no vaya a Sweet Apple Acres?-

-¡N-no claro que no!- protestó.

Peewee se había arrinconado en el fondo de la cocina sintiendo la tensión que se había formado en el aire.

-Pues lo siento, pero eso es lo que me parece-

-Pues no es así. En verdad teníamos trabajo que hacer, pero no recuerdo que era- dijo dándose vuelta, para no encararlo.

-¿Y por qué no? ¿Cuál es el problema?- respondió está vez algo molesto, al ver como lo estaba evitando.

-¡No hay ningún problema más que un holgazán dragón que no me deja concentrarme, porque está más interesando en ir a divertirse con su amiga la vaquerita en vez de ayudar a su compañera de toda la vida!- le gritó con saña.

-¡Muy bien se acabó! No sé qué te traigas esta mañana, pero a Applejack no la metas. ¿¡Y exactamente a quién estás llamando holgazán!- respondió Spike furioso.

Twilight sintió como si todo su espíritu de lucha hubiera sido drenado, al ver que había cruzado la línea.

-¡Al dragón que se ha partido el lomo toda la vida trabajando por ti y para ti! Y tengo derecho a hacer lo que yo quiera aunque sea en domingo. Que para te lo sepas no voy a jugar, voy a trabajar-

-Y-yo…-

Twilight retrocedía ante el avance de Spike, con una cara que se deformaba cada vez más por la vergüenza y la tristeza, pero que no eran reconocidas ante la furia del dragón.

-¡Y para tu mayor información "La vaquerita" por lo menos nunca se olvida de darme alguna muestra de gratitud! Desde cumplidos hasta regalos. Contigo en cambio se supone que me considere afortunado si me das las gracias. ¿Y sabes qué más? No tengo que hacerte caso si ni siquiera aprecias lo que hago por ti de todos modos. Voy a ir a Sweet Apple Acres quieras o no-

Spike se dio media vuelta azotando la puerta al salir. Twilight no dijo nada, ni trató de detenerlo por ningún medio. Sintió un intenso dolor en su corazón y todas sus fuerzas emigrar de su cuerpo. Se desplomó sobre el piso y escondió su rostro entre sus piernas delanteras llorando desconsoladamente.

Tras unos instantes sintió lo que parecían caricias en su cuello. Al levantar la vista nublada por las lágrimas se encontró con Peewee mirándola con preocupación. Twilight abrazó al ave con fuerza quién no se resistió, aunque dejó escapar un quejido de dolor por su fuerte agarre.

-¡Ho Peewee!... ¡No podría haber salido peor! ¡Ahora me odia!- siguió llorando.


Cuando Spike llegó a la granja tenía una expresión de enojo y le salía humo de las fosas nasales por alguna razón. Los Apple habían decidido que era mejor no preguntar.

Spike golpeaba los manzanos con un solo puño haciendo a estos estremecer dejando caer todos sus frutos. El derribaba los frutos, Applebloom y Applejack las juntaban y Big Mac las acarreaba en la carreta de regreso a la granja donde luego las empaquetarían.

¿Por qué se comportaba de esa manera?

-Hee… ¿Spike?-

¿Por qué no quería que viniera y estaba inventado todas esas excusas tontas?

-Spike, sería bueno que te detuvieras colega-

¿Por qué me llamó así? ¡Ella jamás es su vida me había hablado así!

-¡Spike ya basta!- gritó Applejack finalmente sacando al dragón de su trance.

-¡¿Qué, quién, cómo? ¿Por qué?- preguntó mirando a su vieja amiga.

-Porque en primera vas muy rápido. Mira nada más, nos llevas como ocho árboles de ventaja. Y en segundo porque no se supone que hagamos todo el trabajo, solo adelantemos un poco ¿Recuerdas? A este paso no dejarás nada para mis muchachos mañana-

-¿De qué hablas si apenas comenzamos?- protestó Spike.

-Spike ya va a ser la una de la tarde- corrigió Applejack –Y ya cosechaste casi la mitad de todos los manzanos tú solo. ¿Qué Twilight te dio doble chocolatote esta mañana o qué?-

-No. No fue eso lo que pasó- respondió con ascuas saliendo de entre sus fauces.

Applejack supo entonces que algo malo había pasado esa mañana.

-¡Applebloom, termina de juntar las manzanas! ¿Quieres?-

-¿Y por qué yo sola? ¿Qué van a hacer tú y Spike?- protestó la potra.

Applebloom era ahora casi tan alta como su hermana y al igual que esta tenía un cuerpo de curvas atléticas, pulido por su diario trabajo dudo. Finalmente había obtenido su Cutie Mark, que para sorpresa de nadie era una manzana roja. Pero una que tenía la forma de un corazón.

-Tengo que hablar con Spike sobre algo importante. A cambio de esto haré todos tus deberes de mañana. Menos lavar los platos-

-¡Hecho!-

Applejack se giró señalando a Spike que la siguiera a un lugar más apartado del huerto donde pudieran hablar a solas.

-¿Qué es eso importante de lo que vamos a hablar?-

-Tú dímelo. ¿Qué pasó exactamente esta mañana antes de que vinieras acá?-

Spike giró la cabeza para evitar ver a la vaquera a los ojos.

-No me digas que nada. Tu muy pocas veces, si no es que nunca andas de mal humor. Algo pasó-

-Y no te ofendas, pero no es asunto tuyo- respondió defensivamente.

Spike sintió como Applejack cubrió su mano izquierda con una de sus pezuñas.

-Es asunto mío porque tú y Twilight son de mis mejores amigos. Y si algo anda mal quiero saber qué y cómo puedo ayudarlos. Por favor Spike dime qué pasó- dijo suavemente con una sincera sonrisa.

Spike sonrió y suspiró con resignación.

-Eres pésima para decir mentiras. Pero muy buena para que la gente te diga sus secretos Applejack ¿lo sabías? Está bien, Twilight y yo… Tuvimos una pequeña discusión esta mañana-

-¿Respecto a qué?- preguntó confundida. Applejack no podía recordar la última vez que el dragón y la maga habían tenido una discusión.

-Ni siquiera lo sé. Estábamos desayunando y cuando le dije que vendría a ayudarte a la granja se puso muy rara. Empezó a inventarse que teníamos tareas que hacer como si no quisiera que viniera-

-¿Por qué Twilight no iva a querer que vinieras a Sweet Apple Acres?-

-No lo sé. En fin le dije que si porqué estaba inventando excusas y… Me llamó holgazán y a ti "Vaquerita". Así que le grité y me fui de ahí-

Applejack quedó perpleja. Twilight era la clase de poni que jamás, JAMÁS usaba terminología despectiva. ¿Qué podía haberla hecho decir algo así, sobre todo a Spike?

-¿Salió así de la nada? ¿No tienes idea de por qué se pondría así?-

-No, no tengo idea. Aunque ahora que lo pienso… Twilight se ha estado portando extraña últimamente- dijo Spike confundido.

-¿A qué te refieres?-

-Pues… Últimamente se esmera más en que pasemos más tiempo juntos, la mayoría de las veces pidiéndome que la ayude o simplemente me quede con ella a tomar notas cuando hace algún experimento o investigación observacional-

-¿Algo más?-

-Cuando comemos… Especialmente cuando cenamos Twilight siempre se queda muy callada y evita mirarme. Pero lo más raro es que voltea a verme cuando no la estoy viendo, pero en el momento que la miro, ella voltea para otro lado-

Applejack escuchaba atentamente construyendo el rompecabezas de la situación.

-¿Alguna otra cosa? ¿Cómo fue su reacción exactamente esta mañana cuando le dijiste que vendrías a la granja?-

-La verdad… Parecía más molesta por el hecho de que fuera a estar contigo y no con ella que por cualquier otra cosa. ¿Se te ocurre alguna explicación?-

Applejack continuó razonando un momento hasta que una sonrisa se dibujo en su rostro. Dirigió su pezuña al hombro de Spike donde la poso con un ademán de apoyo emocional.

-Spike, tú y Twilight han estado juntos toda la vida y es obvio que ella siempre te ha querido mucho. Y en estos últimos años tú has cambiado mucho. Te has vuelto grande, fuerte, independiente y, aunque sea yo quien lo diga muy guapo- dijo remarcando la última parte dándole un codazo y guiñándole el ojo.

-Aunque para mí y las chicas siempre serás nuestro pequeño Spikey- dijo poniendo un tonó cariñoso en la última parte frotando la frente de Spike como un bebé.

-¿Qué tiene que ver con todo esto?- preguntó quitando su pezuña de su frente.

-Creo que en estos últimos meses Twiligh puede que haya cambiado su forma de verte. Y que en vez de verte como su pequeño asistente, ahora te vea Y te quiera de forma distinta a como siempre lo había hecho-

-No… No te entiendo Applejack-

-Bueno algunas cosas nunca cambian- suspiró Applejack reconociendo todavía al viejo y pequeño Spike al habla.

-Digo que tal vez… Tal vez…Puede que el amor que Twi siempre ha tenido por ti se haya convertido en… OTRA clase de amor- dijo moviendo su brazo para que Spike conectara los cables.

Spike proceso la conversación unos instantes antes de que sus ojos se expandieran lo suficiente para asustar a Applejack.

-¡¿Dices que puede que se haya enamorado de mí?- dijo sonriendo de oreja a oreja.

-P-pues sí. Eso creo- dijo nerviosamente -¿Por qué tan contento?-

-¿Y-y-yo? B-bueno es que… Verás, yo…-

Applejack arqueó la ceja al ver como Spike se había puesto más rojo que su Cutie Mark y más nervioso que una oveja antes de ser rasurada.

-Spike… ¿Acaso tú?-

Se miraron a los ojos por lo que pareció una eternidad, como si trataran de leer la mente del otro.

-Es… Es una larga historia- sabía que no le podía mentir a Applejack. Era mejor mentiroso que ella, pero nunca le mentiría a una de sus mejores amigas.

-¡APPLEJACK, SPIKE! ¡Vengan a comer, el almuerzo está listo!- gritó Applebloom desde lejos.

-¡Enseguida vamos!- respondió la vaquera agitando el brazo.

Miró a su amigo dragón quien jugueteaba nerviosamente con sus manos con una expresión por la que se filtraban más emociones de las que podía contar.

-¿Quisieras contarme un poco de esa historia después de comer, cubo de azúcar?-

-Está bien- respondió él.


Twilight caminaba cabizbaja sin prestar atención hacia dónde iba. No tenía dirección determinada, solo quería caminar como si ello le permitiera escapar de sus penas. Miraba al piso con los ojos entre abiertos, irritados por haber llorado tanto.

Sabía que Spike no volvería para comer, así que tras conseguirse algo que llenara su estómago en el restaurante más cercano se había ido a caminar errantemente por el pueblo, pues no quería volver a casa, ya que de encontrarse de nuevo con el dragón, no tendría ni idea de qué decirle.

-Todo es mi culpa. ¿Cómo es que dejé que esto pasara?- se lamentaba.

Entre sueños había preparado más de 4 formas de llevar a cabo la situación, ya fuera que Spike correspondiera o no a sus sentimientos, pero nunca se preparó para algo como esto. Una situación en que los celos se apoderarían de ella y causaría un terrible mal entendido entre ambos.

-Pero lo peor no es que echarás a perder tu confesión… Sino que ahora tienes menos razones que nunca para completarla-

Muchas cosas había revelado su pequeña gran discusión. Spike le había revelado cual insensible, ingrata y opresora era ella ante sus ojos.

-¡Y tiene razón! ¿¡Cómo pude ser tan estúpida? ¿Por qué iba a Spike… ¿¡Por qué iba cualquier ser pensante sobre la tierra, amar a quien lo esclaviza?-

Claro que para este punto la parte neurótica de su personalidad había tomado total posesión de su persona, no solo catastrofizando de la peor forma posible la presente situación, sino también mostrándole muchos de sus recuerdos en que Twilight aparecía como la mala de la película.

-Yo… Jamás he hecho nada por él. Nada que realmente valga la pena. Año tras año le regalaría algún inútil libro en su cumpleaños. ¡Al menos si le hubieras dado joyas le habrían gustado Twilight! Cuando estuvo enamorado de Rarity todo lo que hice fue quitarle esperanzas y frenar sus esfuerzos. ¡Y aún así tuviste el descaro de pensar que tratabas de ayudarlo!-

Seguía caminando. Castigándose y hundiéndose en su miseria.

-Pero Spike dijo… El dijo que yo era la poni más importante de todas. Que yo era su más grande tesoro. ¿Significa entonces que todavía tengo una oportunidad?... ¡Ugh! ¿¡Por qué esto del amor tiene que ser tan complicado?- gritó furiosa agitando la cabeza con fuerza barias veces solo para quedar clavada en un árbol.

Twiligh apoyó ambas pezuñas contra el tronco para tratar de liberar su atorado cuerno. Tras unos momentos finalmente logró liberarse, pero la fuerza de sus piernas la lanzó hacia atrás haciéndola caer sobre su espalda y golpeándose el cuerno con una roca en el piso.

-¡Och, ouch, ouch!- gritó Twilight adolorida revolcándose en el piso, cubriendo su cuerno con ambas pezuñas.

Se incorporó y miró la piedra, pateándola con despreció hacia el bosque.

-¡¿Será posible que este día se ponga peor?- gritó a los siete vientos iracunda.

Twilgith se dio un momento para respirar. El sol ya preparaba su retirada hacia el horizonte que estaba fuera de la vista de Twilight por la gran cantidad de árboles y vegetación a su alrededor.

-Un momento… ¿Esta flora es de?-

Twilight miró sus alrededores reconociendo donde había ido a parar.

-Estoy en el bosque Everfree… Debí entrar sin darme cuenta mientras caminaba errante. ¿En qué parte estoy? No recuerdo este lugar-

Intentó concentrar su magia y teleportarse a casa, pero solo recibió un fuerte y punzante dolor directamente en su cerebro.

-¡N-no puedo usar magia!- gritó presa del pánico.

-Calma Twi, calma. Has estado en este bosque miles de veces. No tienes magia, gran cosa, solo hay que orientarse un poco y saldremos antes de que anochezca. Si, no hay motivo para entregarse al pánico- dijo nerviosamente caminando en la dirección que, según ella, había estado siguiendo cuando llegó ahí.

Pero de pronto escuchó ruidos en los arbustos cercanos y se sintió incómodamente observada.

-Pensándolo bien- dijo retrocediendo lentamente, hasta que logró ver un par de ojos rojos entre las sombras.

Sin pensarlo dos veces dio media vuelta y corrió tan rápido como se lo permitían sus piernas. De los arbustos saltó una mantícora cuyas alas y cola de escorpión tenían un color negro y pelaje marrón.

El tamaño de Twilight le ayudaba a maniobrar más fácilmente entre la flora, pero no tenía idea de hacia dónde estaba huyendo y sus piernas y pulmones no acostumbrados a tanta actividad física no podrían soportar mucho tiempo la persecución.

-¡Vamos funciona! ¡Teletransportación, piroquinesia, telequinesis, lo que sea pero has algo cuerno inútil!-

Twilight de pronto torpesó cayendo al suelo rodando barias veces antes de detenerse, quedando en dirección a su depredador. A escasos metros de ella, una intensa columna de fuego verde apareció formando un muro entre ambas criaturas. Una figura morada saltó donde hace unos momentos había estado el fuego, con sus garras extendidas y las espinas de su espalda erguidas.

-¡Toca uno solo de sus cabellos y te juro que te mato!- rugió Spike.

La Mantícora rugió y corrió a su encuentro con Spike. Spike intentó quemar al monstruo, pero este saltó la bola de fuego alcanzando a Spike con un contundente zarpazo que lo mandó a volar barios metros.

-¡SPIKE!- gritó Twilight al ver impotente la escena.

Spike se levantó justo a tiempo para parar con su mano la zarpa de la mantícora, seguida de la otra. Puede que Spike se hubiera hecho muy fuerte, pero aún no estaba a la altura de su oponente. Pero contaba con algo que su enemigo no: Conocimientos de artes marciales.

Dejó a la mantícora ganar la competencia de fuerza y en el momento que perdió el equilibrio Spike la jaló con todas sus fuerzas arrojándola contra un árbol. Antes de que se levantara arrojó más fuego sobre su enemigo. La mantícora se retorció de dolor unos instantes, pero logró cargar nuevamente contra Spike derribándolo. Intentó atrapar su cabeza entera en sus fauces, pero Spike lo detuvo con ambas manos. Pero antes de que pudiera lanzar más fuego dentro de la boca de su enemigo el aguijón de este se abrió paso entre su melena clavándose en el hombro izquierdo de Spike.

Spike gritó adolorido soltando la mandíbula del monstruo que clavó sus dientes sobre su otro hombro.

Twilight miró a la quimera sacudir a Spike como si quisiera zafarle el brazo antes de arrojarlo como un pedazo de carne descompuesta. Twilight estaba horrorizada con cascadas de lágrimas en los ojos. Tenía que hacer algo, o en definitiva su historia de amor terminaría antes de comenzar. Buscó objetos a la mano como piedras y ramas y comenzó a arrojarlas desesperadamente contra la mantícora.

-¡Aléjate de él, tú horrible monstruo!-

Fastidiada, la mantícora se abalanzó sobre su presa original. Twilight apenas logró esquivar de un salto la zarpa pero esta había logrado recortarle la punta de la cola.

Twilight encaró al predador lista para esquivar otro ataque. Pero entonces Spike saltó sobre la espalda del monstruo tomando su aguijón con ambas manos y clavándolo justo en la nunca de su dueño. La quimera no pudo ni gritar. Se estremeció unos instantes, mientras sus ojos se pintaban de rojo y luego de un líquido verde que escurría de sus parados y orejas. Finalmente la bestia de desplomó sobre el piso, tiesa y muerta.

-Te dije que te mataría si te atrevías a tocarla- susurró Spike.

-¡Spike!- gritó Twilight corriendo a su encuentro abrazándolo, desbordando de lágrimas de alivio.

-¡Gracias a Celestia que estás bien! ¡Lo lamento, lo lamento mucho! ¡Perdóname, por favor perdóname por haber sido tan insensible egoísta y estúpida! Si ino hubiera sido tan grosera esta mañana esto jamás había pasado- suplicaba llorando.

El dragón la abrazó.

-Twilight no llores. Fue solo un malentendido, a todos les pasa. Estoy bien, en serio-

-¿¡Pero cómo dices eso? ¡No es mermelada lo que fluye de las heridas en tu mejilla y tu hombro Spike!-

-Pero estoy bien Twilight, no me duele nada… De hecho… No siento nada- dijo dándose cuenta de que en efecto algo andaba muy mal.

Se miró las manos frente a su rostro, no pudiendo sentir que estaban ahí. Comenzó a sentir sus fuerzas desaparecer y un gran sueño y desorientación llenarlo todo.

-¿Spike?-

Spike lentamente se dejó caer sobre el piso, sintiéndose cada vez más distante de este mundo.

-¡Spike, Spike, debes seguir despierto! ¡Tenemos que llevarte a un hospital!- gritaba Twilight tratando de hacer que el dragón se levantara.

-Twi… light- musitó debilmente Spike.

-Spike por favor tienes que resistir- suplicaba.

-Twi… yo…- no pudo terminar cerrando sus ojos.

-No… ¡No! ¡NO SPIKE! ¡Despierta, por favor! ¡Por favor no me hagas esto Spike, quédate conmigo!-

Pero Spike no despertaba y lo que era peor, su cuerpo estaba perdiendo calor corporal y su respiración se hacía cada vez más prolongada.

-¡Spike te lo suplico, no me hagas esto! ¡Lo prometiste! ¡Prometiste que siempre estaríamos juntos, prometiste que nunca me abandonarías!- lloraba Twilight como si no hubiera un mañana.

Su asistente, su guardia y su gran amor estaba muriendo frente a ella y no había nada que ella pudiera hacer para evitarlo.

-No, no puede terminar así. ¡No dejaré que termine así!- gritó con determinación.

Reunió cada fibra de energía de su cuerpo y lo concentró en su abatido cuerno.

-Por favor ¡Por favor funciona!-

Finalmente su cuerpo se iluminó en una potente luz y un instante después una esfera de magia lavanda envolvió a ambos, desapareciendo del bosque.

XXXX

XXXX

¿No se lo esperaban o sí? Seguramente no. Al principio todo este asunto no estaba en el plan, pero decidí que era necesario o si no encontrar el amor iba a ser demasiado fácil para nuestros héroes. Espero que les haya gustado este giro y con favor de Dios, tendré otras cuantas sorpresas en el futuro.

Gracias a todos por seguir mi historia. Y espero me perdonen por dejarlos colgando de un abismo. Como compensación les prometo que el próximo capítulo será más… sensual.

PD: ¿Nunca probaron el juego de pepino con piña? Es delicioso.