Recuerdos vs Realidad
12 años atrás
La sonrisa me causó un temor horrible, la malicia en ella era enorme. Una vez que me apuntó con su varita supe que diría el maleficio que terminaría con mi vida.
-¡Avada Kedabra!
Fue curioso, la forma en que me salvé de aquella terrible maldición. Entre tantos cadáveres llegué a enredarme con un moribundo que murió en mi lugar. Esperé que el señor tenebroso no se diese cuenta de que aquel hombre no estaba muerto, que yo había sido la que había muerto, y por lo mismo actué como tal, sin embargo la serpiente me descubrió al apartar el cuerpo de ese hombre muerto, y al parecer yo quedé sola, en ese momento, descubierta a la mirada de ese hombre y su varita.
"Ahora sí es el final" me dije con terror." El estaba a punto de hacerlo, y entonces...
-¡Mi señor!
Un mortifago entró en ese momento, un hombre de rizos negros y ojos oscuros, una cabeza delgada y bien formada. Era alto e imponía respeto, sin embargo le dedicaba las correspondientes reverencias al señor tenebroso.
-Harry Potter ha vuelto a Hogwarts.
El señor tenebroso me dio la espalda, yo supe que de alguna forma yo ya no era importante; él desapareció frente a mis ojos, sin embargo el mortifago se quedó conmigo, probablemente para terminar el trabajo. Me levanté débilmente e intenté hacer un hechizo.
-¡Expelliarmus!- grité.
Él ni siquiera necesitaba palabras; yo estaba muy cansada para pensar correctamente, por eso necesitaba el soporte de las palabras.
Fui embestida contra la pared y perdí el conocimiento. Una vez que despertase mi vida habría cambiado.
Presente
Mark se despertó desconcertado. Era un nuevo día y todavía estaba en la sala común de Slytherin. Suspiró mientras buscaba sus ropas y se dirigía hacia la ducha.
-¡Mark! ¡Buenos días!- gritó Félix desde su cama, al parecer él ya estaba duchado y vestido.
-Bueno días...- contestó Mark con desánimo.
-¡Vamos! ¡ Dúchate! ¡Te espero en el gran comedor!
"¿Qué hice para merecer esto?" Se preguntó mientras se dirigía al baño. Era un lugar de baldosas negras, bastante amplio, con hermosos lavaderos y duchas individuales bastante grandes para cada persona. Los Slytherin tenían estilo, y mientras el agua caía sobre él pensaba en como explicarle a su madre que ahora pertenecía a esa casa, con estilo, pero Slytherin al fin y al cabo. Suspiró, no había nada que pudiese hacer, quizás debería levantar el ánimo e intentar congeniar con el resto de su casa, alguien que no fuese el hiperventilado de Félix.
Una vez que terminó de ducharse, se secó y se vistió con rapidez. Eran las ocho de la mañana, las clases empezaban en dos horas, la primera siendo Defensa contra las Artes Oscuras, y la siguiente Herbología. Se había leído todos los libros del colegio en el verano, y poseía una memoria fotográfica, así que dudaba que necesitara estudiar mucho, ya sabía la teoría de como usar muchos hechizos de primer año, simplemente necesitaba práctica. Y entonces cayó en la cuenta de que estaba en Hogwarts, podía practicar. Sonrió, buscó su varita y decidió empezar con algo simple, pero un tanto desafiante. Apuntó con su varita al baúl que todavía no había desempacado.
-¡Wingardium Leviosa!
El hechizo fue realizado a la perfección, el baúl flotaba a pesar de su peso sin ningún esfuerzo por parte Mark. Lo soltó rápidamente y corrió al gran comedor; Félix podría tener algo bueno, quizás aceptaría un duelo de magos donde él podría hacerlo papilla, después de todo él dijo que tenían que ser pareja en el club de duelo. La idea de usar hechizos para callarlo finalmente, o hacerle entender que no eran amigos le tentaba.
Mientras bajaba las escaleras se encontró con un grupo de chicas de Ravenclaw, entre las cuales se destacó un niña bastante alta y de largos rizos negro azabache, parecidos a los suyos.
-¡Mary!- gritó.
La niña se dio media vuelta y le sonrió mientras dejaba que el resto de grupo de niñas pasara delante de ella hacia el comedor.
Mark se sonrojó; pensó que después de ser seleccionado en Slytherin ella se olvidaría de él, pero ahí estaba su tierna sonrisa amistosa, mientras esperaba que él se acercase.
-¡Mark!- respondió Mary-. ¡Tenemos Defensa contra las Artes Oscuras juntos! ¿Compartimos asientos?
-¿Y si desayunamos juntos?
-Mark, mesas por casas.
-Ah, sí... que estupidez, Hogwarts debería promover que las casas se relacionen entre ellas, lo de la copa de final de año es aún más estúpido, sólo va a crear enemigo, en vez de amigos.
-Sí... yo creo que... ¡Wow!
La escalera se movió por sí sola llevándolos hacia una habitación escondida del cuarto piso; ambos estaban aferrados en la baranda ante el miedo de caerse y esperaban a que las escaleras se moviesen por sí mismas, pero parecía que no lo harían, como si quisiesen que Mark y Mary cruzasen por la puerta que estaba frente a ellos.
Mark fue el primero en abandonar la baranda y con un suspiro se acercó a la puerta.
-Vamos.
-¿A dónde?- preguntó Mary escéptica-. ¿No deberíamos esperar a qué se movieran de nuevo?
-Puede tomar mucho tiempo, y la verdad es que no estoy para esperar. Voy a encontrar otro camino- anunció mientras intentó abrir la puerta; cerrada-. ¡Alohomora!
El cerrojo cedió al instante y Mark cruzó la puerta. Mary refunfuñó y lo siguió de mala gana a lo que era un corredor bastante oscuro. Mary se adelantó a Mark y gritó ¡Lumus!para iluminar el lugar; se había apresurado mucho con el hechizo, como si necesitase probarle que ella también había estudiado en el verano, cosa que sabía.
-¿Por dónde?- preguntó Mary.
Mark tuvo una idea; era un hechizo que su madre le había enseñado en caso de que se perdiese. Tenía que pensar en el lugar y dejar la varita posada en su mano.
-¡Orientame!
La varita dio un giro brusco en noventa grados indicando un camino que llevaba a una sala de cuadros. Mary siguió a Mark algo apesumbrada, no le gustaba pensar que él conocía hechizos que ella no. Eran muy buenos amigos y ella nunca le había dicho nada al respecto, pero siempre se sintió superior a él, y no le gustaba descubrir que él estaba más adelantado que ella en hechizo. Mark no tenía idea de que Robert no era su único rival.
-Algunos cuadros conectan Hogwarts- Mark explicó.
-Lo sé, lo leí en Historia de Hogwarts- contestó Mary un tanto indignada.
-Me recuerda cuando teníamos seis años y nos escurríamos en los pasadizos de tu casa.
La conversación fue interrumpida cuando se encontraron con el cuadro que la varita de Mark indicaba; era un hombre antiguo, un adulto del siglo XVIII, con una peluca blanca y alta, y una ropa muy apretada; miró a los chicos con curiosidad y algo de malicia.
-Parece que necesitan de mi asistencia- dijo el cuadro.
-Sí, queremos desayunar y las escaleras nos bloquean el paso- explicó Mark-. ¿Nos deja pasar?
-¿Por qué habría de...?
Mary sacó la varita y la apuntó contra el cuadro, quien estaba impresionado. Hubo un momento de telepatía entre Mary y Mark; Mark sonrió y miró al cuadro con suficiencia.
-Déjanos pasar o cubriremos tu cuadro con cortes, ¿Te suena el hechizo Difindo? Es muy útil con cuadros molestos.
El cuadro se abrió de inmediato mostrando un pasadizo. Tanto Mark como Mary cruzaron por el hueco que se había creado y llegaron en cuestión de momento al primer piso, a la entrada adjunta al gran comedor. Para su desagradable sorpresa, Félix estaba fuera esperando, y los encontró al salir del segundo cuadro.
-¡Mark!- gritó éste con entusiasmo-. ¡Oh, dios mío! ¡Veo que seguiste mi consejo sobre el empeño! ¡Eso es lo que me esperaba de mi compadre!
-¿Empeño?- preguntó Mary confundida.
-No preguntes- pidió Mark agotado.
Félix tomó su mano y lo arrastró al gran comedor, a la mesa de Slytherin. Se sentaron en los asientos que encontraron y Mark puso una cara muy larga mientras se servía pan con manjar. Félix devoraba todo a su alrededor a la velocidad de la luz. Mark lo veía con curiosidad; comía como bestia, pero era delgado... bueno seguramente se debía a todo lo que se movía dentro del día. ¿Cómo estaba élen Slytherin? No parecía cumplir con el perfil... y bueno, Mark tampoco creía que él mismo cumpliese con el perfil, pero debía admitir que era astuto y práctico. Suspiró.
-¡En la tarde empieza la selección para duelo!- comentó Félix-. No sabemos muchos hechizos aún, pero hay que demostrar que somos buenos.
-Sí...- contestó Mark con malicia mientras se imaginaba unos cuantos encantamientos, hechizos y maleficios que quisiese lanzar en su compañero-. Hay muchos hechizos que quiero probar...
-¡Así se habla!- replicó Félix inocentemente-. ¡Seremos el orgullo de la casa Slytherin! ¡Tenemos que derrotar a Gryffindor!
-Así que ustedes piensan entrar a duelo, ¿Eh?
Mark sintió el peso de un molesto brazo macizo en su cuello, y supo de inmediato quien era.
-Robert...- comentó mientras le salía el fuego de la rivalidad en sus ojos.
Cuando sus ojos se encontraron parecía que salía electricidad entre ellos, y que chocaba con fuerza. Félix de inmediato se apresuró a contestar, impulsivamente, como solía hacer.
-¡Sí! ¡Y vamos a patearte el culo!
-¡Señor Huunseaus! ¡Vocabulario!
No se había percatado de que había hablado tan alto que hasta la directora Minerva McGonagall les había escuchado, y ella sin menor preambulo se levantó de su asiento con decisión y severidad para ir directamente hacia su asiento, donde Robert retrocedía impactado, y tanto Mark como Félix se encogían de hombros.
-No aceptaré tal vocabulario en el colegio. 20 puntos menos para Slytherin.
-¡¿20?- replicó Félix impactado.
-¡No reclame, o estará castigado! ¡No quiero volver a escuchar ese vocabulario! ¡Este colegio no es para formar rivalidades, sino amistades!
"¿A sí? Porque hasta ahora sólo he visto a alumnos encendidos por este asunto de la copa de fin de año. En serio, aquí no se puede hacer amigos." McGonagall le dedicó una mirada severa como si hubiese leído su mente y Mark se irguió asustado. La directora, sin embargo, se retiró con suficiencia de vuelta a su lugar y el banquete prosiguió.
-Un poco exagerado que venga la directo en persona, ¿No?- le susurró Félix.
-No me hables.
-¡Son sólo 20 puntos!- cierto, se dijo Mark, Félix creía que él estaba molesto por eso-. ¡Los recuperaremos y ganaremos muchos más antes que des cuenta! ¡Seremos las leyendas vivas de Hogwarts!
-¿Puedes parar?- preguntó Mark ya molesto-. ¿En serio? ¡¿Acaso no puedes parar de hablar por culpa de un maleficio o algo así? Es decir, ¿Acaso no necesitas aire?
-¡Va a ser legendario! ¡Seremos la estrellas de duelo...!
Mark se golpeó la cabeza contra la mesa; ese idiota ni siquiera le escuchó cuando lo confrontó, ¡¿En qué estaba metido?
