Hola a todos =) bueno aquí traigo el capitulo 3 y es que estoy avanzando rápido con esta historia porque bueno, al estar de vacaciones tengo mucho tiempo el cual invierto saliendo y compartiendo y también escribiendo los capítulos además de corregirlos.
Comentarios:
Yukino457: me alegra mucho que te guste, eso me motiva a seguir escribiendo . En cuanto a tu pregunta, debo decir que si habrá más maestros, pero para eso falta un poco. Espero que te guste este capitulo también.
Capitulo 3: Su historia
Sábado, el día mas esperado de la semana, día en el cual por doquier se respira relajación. Día que comúnmente se invierte para pasarlo bien, descansar, salir con amigos, adelantar deberes o, en ciertos casos, para estar parada afuera de un restaurante decidiendo si entrar o no durante casi una hora.
Juno se encontraba allí, parada al lado de su bicicleta decidiendo si debía hablar con el hombre de ayer, Iroh, o dejar las cosas como estaban. Y digamos que, dejar las cosas como estaban no era una opción tan viable para ser honesta.
El tumbarse en el pasto de su patio siempre la había calmado, le relajaba mirar el cielo azul, sentir el pasto entre sus pies y ver como se filtraba la luz del sol entre las hojas de los árboles de su patio. Sin embargo su cabeza no dejaba de hacer ruido, pensaba constantemente, ruido, ruido y más ruido, no podía olvidar la situación que había ocurrido ayer. Es por eso que se encontraba allí en el restaurante… afuera pero al menos estaba cerca ¿no?
Esto es ridículo, ¿vine hasta aquí por nada? Pensó algo molesta Juno, y es que era lo mas lógico, no perdería su sábado por nada. Así que armándose de valor decide entrar dejando su medio de transporte amarrado en un poste afuera del restaurante.
El lugar se veía algo vació, solo habían tres comensales disfrutando de su comida. Juno se acerco a la mesa de recepciones para preguntar por la persona encargada de revelarle ciertas verdades.
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Tras esperar unos minutos apareció Iroh dándole una calida sonrisa a la chica. Con un gesto de cabeza le indico que fueran adentro a conversar, a lo que la chica solo respondió siguiéndole el paso. Tras caminar un momento por uno que otro pasillo, llegaron a un jardín, muy amplio y hermoso el cual debían cruzar para llegar a la casa.
Entraron a la casa decorada al mas puro estilo oriental que se podía encontrar en una cuidad y país como en el que estaban. Iroh hizo pasar a Juno a una sala muy espaciosa teniendo al centro una pequeña mesa baja con varios cojines mullidos dispuestos alrededor para sentarse cómodamente.
- Puedo ofrecerte…- pero antes de que Iroh terminara la frase fue interrumpido por su invitada.
- Muy bien Iroh, dime la verdad, ¿de donde es que vienen mis poderes?- dijo la joven mostrando clara impaciencia en su rostro.
Iroh quedo algo perplejo ante el comentario de la joven, pero al instante sonríe y suelta una ligera carcajada, después de todo no podía esperar menos de alguien cuyo elemento regente es el agua.
- Todo a su tiempo maestra, todo a su tiempo- soltó Iroh dirigiéndose a una pequeña cocina que conectaba con el aparente comedor de aquella casa- por cierto no conozco su nombre…
- Aaaah… si, mi nombre es Juno- dijo sentándose en uno de los cojines al frente de la mesa.
Iroh volvió a los minutos con una pequeña tetera y dos tazas. Comenzó sirviendo su té y sin preguntarle a su invitada, le sirvió una taza y se la acerco un poco. Iroh soplaba y sorbía su té antes de comenzar a hablar. Juno solo lo miraba algo impaciente y esperaba a que este dijera algo.
- Muy bien maestra, cuéntame, ¿Cuál es tu historia?- pregunto Iroh. Ante la total cara de ¿Qué? de Juno, Iroh aclaro su idea- quiero decir ¿desde cuando sabes que eres maestra?, ¿quien te enseño a utilizar tus poderes? y ¿como reaccionaron tus padres cuando supieron lo de tus poderes?, en fin, tu historia.
- Bueno… no hay mucho que contar… mi familia no sabe que tengo poderes por que después de todo, me darían por loca… digo ¿como me creerían? Si los poderes y esas cosas están reservados para el cine, los comics y todos los personajes de ficción en general, no para el diario vivir de una persona común.
Iroh vio lo contrariada que estaba Juno con el hecho de tener poderes, se le veía bastante confundida, pero aun así después de todo el resolvería sus dudas, por algo estaba allí
- Y en cuanto a mis poderes… bueno supe que podía controlar el agua como hace cuatro años atrás- dijo Juno sorbiendo su té- Aun recuerdo la primera vez que pude mover el agua sin tocarla- decía mostrando una leve sonrisa al recordar esos momentos- antes de ese día solo había hecho vibrar un poco el agua al mostrarme emocional, como cuando me enfadaba con mis hermanos, o cosas por el estilo, pero ese día en especial decidí averiguar si realmente tenia poder sobre el agua. Así que, un día de luna llena, tome un recipiente con agua y me dirigí al patio. Una ves fuera, me senté con el recipiente frente a mí. Concentrada respire hondo y comencé a mover mis manos con los ojos cerrados. Lentamente comienzo a abrir mis ojos y pude ver, con la luna y con mi perro Max como mis únicos testigos, que efectivamente tenia poderes para con el agua…- Juno hizo una pausa, tenia su mirada algo nostálgica fija en la taza de té que sostenía en sus manos- fue el mejor momento de mi vida- termino diciendo.
Iroh escucho atentamente todo el relato de Juno, sabia que aun quedaban cosas por contar, por lo que le indico con un gesto que prosiguiera.
Dando un suspiro, la aludida prosiguió- Y bueno desde entonces he practicado todas las noches en las que hay luna llena, no se bien el por que, pero me resulta mas facil cuando la luna esta en ese estado... ¡he aprendido!, aun que debo admitir que ha sido bastante difícil sin un guía, recién el año pasado aprendí a congelar una pequeña cantidad de agua, pero mas allá de eso mis progresos son muy insignificantes- termino diciendo con un notorio decaimiento en su voz.
- La practica hace al maestro, jovencita- dijo Iroh llenándole la taza de mas té.
- Si, eso creo… pero bueno, esa es mi historia sobre mi poder sobre el agua.
- Agua control, ese es el nombre que se le daba al poder que tú tienes- la corrigió Iroh.
Juno no dijo nada, pero en ves de eso, se posisiono con ambos brazos sobre la mesa apoyando su cara en sus manos, lista para oír una buena historia.
- Y bien… ¿que mas sabes sobre mi control?
- Hahaha, muy bien, creo que es mi turno de relatarte una historia.
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- Veras- comenzo a relatar Iroh- hace muchos años por todo el mundo había personas como tu, personas que tenían un control sobre uno de los cuatro elementos de la tierra, habiendo toda clase de maestros, los cuales también contaban con características especiales que hacían que se diferenciaran del resto de los pueblos. Los maestros tierra por lo general tenían cabello negro y ojos verdes, maestros fuego tenían unos ojos tan dorados que parecían amarillos, los maestros aire eran los mas especiales, ya que a diferencia del resto de los pueblos, ellos eran monjes, tenían sus cabezas rapadas y flechas azules como tatuajes que recorrían todo su cuerpo, desde su frente hasta sus pies. Y por ultimo estaban los maestros agua, con cabellos castaños y ojos azules o turquesas como los que posees tu, una verdadera maestra agua.
- Todos ellos vivían separados en su propia nación creyendo así que su poder era el mejor de los cuatro. Sin embargo dentro de todos esos maestros, había solo uno que podía controlar los cuatro elementos, sobrepasando así la barrera existente entre los pueblos, encargado de mantener la unión y la paz, mundialmente conocido como avatar.
- El avatar era el espíritu de la tierra reencarnado en un hombre. Como espíritu tenia conexión con el mundo del mas allá y como humano crecía como cualquier otro y experimentaba sus emociones y vivencias mas importantes. El avatar se reencarnaba en un niño o niña destinado a ser maestro del elemento en turno, y para cuando ese joven haya cumplido 16 años, los sabios, personas encargadas de custodiar al nuevo avatar, le revelaban su verdadera identidad para que comenzara su entrenamiento dominando los demas elementos.
Iroh hizo una pausa, después de todo era un relato muy largo.
- ¿Y que paso?- pregunto muy curiosa Juno al ver que Iroh bebía su té con suma paciencia.
- Para que el mundo viviera en un, por decirlo así, constante estado de armonía y paz, el ciclo del avatar debía continuar, por lo que cuando un avatar moría se reencarnaba en la siguiente nación del ciclo para obtener una base de conocimiento distinto cada vez que nacía. El ciclo del avatar era simple, era agua, tierra, fuego y por ultimo aire, y así sucesivamente ocurrió por miles de años.
- Hubo muchos avatares en distintas épocas del mundo, cada uno cumpliendo con alguna hazaña memorable que seria recordada por años luego de su muerte. Los avatares que más recuerdo son el avatar Aang, el último maestro aire…
- ¿Ultimo? ¿No se supone que habían muchos maestros de todos los elementos?- interrumpió Juno de repente.
- Así es, pero tras el exterminio de su gente en una guerra encabezada por los maestros fuego, el avatar Aang resulto ser el ultimo de su gente. ¿que no les enseñan eso en la escuela... sobre la gran guerra?
Juno no supo bien que responder. Ciertamente habia visto en clase de historia hablar sobre una guerra que paso hace muchos años, pero es mas bien una guerra "comun", no una que tenia a un avatar y a personas que controlaban los elementos. Asi que en respuesta a lo dicho por Iroh, solo se encoge de hombros quitandole importancia al asunto.
Dando un suspiro resignado El hombre prosigue- Bien... como decía, la mas grande hazaña que hizo este niño avatar fue el acabar con una guerra teniendo tan solo 12 años, y eso es porque los sabios nómadas aire tuvieron que revelar su identidad antes de tiempo al presagiar tan desastroso futuro.
- Como sucesora tuvo a la avatar Korra, una fuerte y temeraria jovencita maestra agua que no le temía a prácticamente nada. Vivió en la cuidad que había fundado el avatar Aang y fue ahi donde se dio a conocer ante todo el mundo como la nueva avatar. Su hazaña mas grande fue el acabar con una revolución anti- maestros que se estaba formando en la cuidad, y luego de algunos años, detener a un científico que estudiaba la genetica que poseian los maestros.
- Sin embargo, cuando Korra era ya una anciana, su muerte fue repentina para todos. No se realmente como murió, solo se, por relatos contados por mi maestro, que todo comenzó a cambiar desde ese momento, y la era de los maestros comenzó a acabarse poco a poco.
Juno estaba atónita. Jamás hubiese imaginado su mundo en el pasado lleno de maestros de todo tipo. Estaba bastante confundida, ¿como es que nadie sabia de ello?, era conciente de que eso había pasado hace ya miles de años, pero aun así, ella era la prueba de que ese mundo si existió, tal como son el coliseo romano y las pirámides en Egipto.
La habitación quedo en un silencio sepulcral. Iroh bebia su té con suma tranquilidad, mientras que la cabeza de Juno maquinaba a mil por hora, ¿Cómo una época en el mundo puede llegar a acabarse tan repentinamente dejando prácticamente ninguna huella de haber exisistido? sin mencionar las historias transmitidas a unos pocos de generación en generación.
- Iroh…- comenzó diciendo Juno- ¿como es que sabes de todo esto?... Digo, esto debió de haber pasado hace ya bastantes años para que hubiese algún registro… por lo que juzgo que tu obtuviste la información cuando alguien mas viejo que te contó la historia que me relatas.
Iroh asintió ante la pregunta de Juno- Así es Juno, me contaron esta historia ya hace bastante tiempo.
- ¿Quien fue? Y ¿como es que el lo supo?
- Veras… es mi turno de contarte mi historia.
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Bueno eso es todo por ahora. Espero que les haya gustado
En el próximo capitulo relatare la historia de Iroh, el por que sabe tanto de las historias del avatar y por que se intereso en Juno en un principio.
Gracias por leer =)
Cualquier comentario, critica (constructiva espero), duda… en fin, reviews, es bien recibido.
Chaito.
