Hola a todos nuevamente! Aquí el tercer oneshot de esta parejita!
Tengo varias ideas en mente para escribir pero no las termino de concretar y no se por donde empezar x.x. Así que mientras ordeno las ideas, se me ocurrió este pequeño relato un tanto cómico y extraño xD.
Este tercero es más humorístico, temporalmente pueden posicionarlo cuando deseen luego del arco de Tartaros, cuando ya nuestro querido Cobra es parte de Crime Sorciere.
"Sorcerer weekly"
La luz del sol se asomaba por la ventana de su habitación para calentar y posarse sobre su tranquilo rostro durmiente. La claridad lo despertó poco a poco de su corto descanso. Abrió lo menos posible su ojo izquierdo mirando al exterior, debían ser alrededor de las 7 de la mañana. Gruño frustrado, seguía cansado, había llegado junto con Sawyer hacía unas horas atrás en la madrugada de una misión que le llevó 5 días, 5 malditos días en los que caminaron casi sin descansar para buscar a un maldito mago criminal que estaba haciendo destrozos en una maldita ciudad. Sin dejar de gruñir por lo bajo, se dio media vuelta, ocultó su rostro sobre la almohada y se tapó con la sábana hasta su cabeza. Sentía como su cuerpo pesado se hundía lentamente en su colchón, era una sensación extremadamente agradable. Sus músculos se relajaron nuevamente y comenzó a quedarse dormido de a poco otra vez.
Un fuerte sonido de vidrio estrellándose contra el piso se escuchó proveniente desde la sala seguido de un pequeño grito femenino y algunas voces más. Su ojo se abrió de repente y su cuerpo se tensó.
-"maldita sea, dejenme dormir" - se quejó mentalmente entre gruñidos de frustración, las ojeras le llegaban hasta el piso prácticamente. Esta vez tomó la almohada y se la colocó en su cabeza en un fallido intento de atenuar el alboroto que sus compañeros hacían en la sala. En momentos como esos detestaba su magia de sonido.
Se sentó de un salto en su cama con los cabellos de punta del estrés, tapándose los oídos con fuerza al escuchar la estruendosa risa de Sorano.
-¡CALLENSE MALDITA SEA!- Lanzó uno de sus zapatos que recogió del piso al lado de su cama fuertemente contra la puerta. Los miembros de Crime Sorciere se quedaron callados, pero sus pensamientos aun seguían aturdiéndolo. Se levantó de mala muy gana, no había caso seguir intentando descansar con tanto alboroto, mucho menos con lo estresado y ansioso que se encontraba por la falta de sueño. Se colocó un joggin gris y una musculosa blanca y salió de su habitación dándole una patada a la puerta para abrirla y otra luego para cerrarla. Sorano y Meredy se quedaron mirando la puerta, sin comprender como no había explotado en mil pedazos después de esos golpes tan fuertes, el ruido había sido tan fuerte que incluso despertó a Midnight.
-Alguien no se levantó de buen humor hoy - dijo Sorano con una sonrisa burlona en su rostro. Cobra la miro con cara de muy, muy pocos amigos, era su chillona voz la que lo había despertado en primer lugar - Ok ok, entendí, no hay que hablarle al señor gruñón apenas despierta.
Se sirvió un poco de café y unas tostadas y se acercó a la mesa donde sus otros compañeros estaban sentados. Corrió con brusquedad una silla para dejarse caer sobre ella pesadamente, asegurándose de golpear de mala gana todo lo que le era posible en su camino para descargar su frustración.
-Te faltó golpear un poco más la mesa, idiota…-La joven albina le dedicó una mirada de soslayo, a lo que él solo atinó a mirarla con superioridad desafiante y una sonrisa burlona, acto seguido,golpeó la pata de la mesa con una patada ni muy fuerte ni muy suave, haciendo que el té de la maga celestial casi se derrame sobre ella, cosa que no sucedió ya que levantó la taza justo a tiempo. -"idiota, gruñón, bruto" - Sorano pensó en una larga lista de insultos para el pelirrojo, lo que no hizo más que agrandar su sonrisa.
Ignorando a su compañera, se sentó con el respaldar al costado de su cuerpo, levantó su pierna derecha y la apoyó en forma de L a la altura de su rodilla izquierda para hacer de soporte al periódico que tomó de la mesa, agarró su taza de café que se encontraba a su izquierda y se dispuso a leer mientras tomaba un sorbo de su negro y amargo café con arsénico. Poder consumir algo de veneno matutino le hacía más llevadero lo ruidoso que eran sus compañeros, sin mencionar que la inyección de energía que le proporcionaba le ayudaba a despertarlo. Leyó el periódico con desinterés, rara vez encontraba algún artículo interesante, usualmente le gustaba leer cosas sobre culturas, historia, descubrimientos, biología y tecnologías, aunque no lo aparentaba le gustaba mucho leer, mantenía su mente ocupada lejos de los pensamientos de los demás.
-¿Dónde está Jellal? teníamos que salir hace ya una hora a conseguir unas cosas en la ciudad! si se hace más tarde habrá más gente y no podremos movernos con facilidad - preguntó impaciente Meredy mientras subía y bajaba la planta de su pie del suelo reiteradas veces como un tic nervioso, moviendo de paso toda la mesa en el proceso, no le gustaba que la hicieran esperar.
-En la sala de reuniones con Richard- Respondió Cobra mientras se llevaba un pedazo de tostada con mantequilla y semillas de manzana a la boca haciendo ruido al triturarlas con sus filosos dientes- Para eso ya!- dijo secamente mirando a la joven de cabellos rosas que le hizo caso instantáneamente al ver su cara de fastidio y dejó su pie quieto.
-¿El cloroformo no te hace efecto, verdad? Porque usarlo en ti en ese momento se está haciendo una idea cada vez más tentadora- Ángel lo desafía con la mirada, ya le estaba molestando su exceso de mal humor y la brutalidad con la que golpeaba todo adrede para expresarlo y fastidiar a los demás.
-Ha! Ya quisieras- respondió irónicamente- tú tampoco eres exactamente la señora buenos modales cuando tienes pocas horas de sueño.
-Oh! ¿el bebé llora porque no pudo dormir bien?-lo desafía.
-Cállate ya y déjame leer en paz mujer!- Gruñe, sabía cómo terminaría eso, en una de sus interminables guerras de insultos y no estaba de ánimos hoy para eso.
-¿Sabes lo que necesitas?
-Si, leer en paz el maldito periódico - levantó la mirada de las grisáceas hojas de papel que tenía en su mano y la miró filosamente al escuchar lo que estaba pensando.
-Sugeriría otra cosa pero dudo que alguna mujer sea tan bruta de prestarle atención a un idiota como tú- Se rió histéricamente mientras pensaba lo imposible que sería que una mujer se interesara aunque sea un poco en alguien tan gruñón como Cobra. Ya era suficiente, el dragon slayer se paró de repente y golpeó la mesa con más fuerza que antes mirándola con odio y desafío, oía un solo pensamiento más sobre su persona y se lanzaría sobre ella y se encargaría personalmente de que no emitiera un solo sonido o pensamiento más en las siguientes horas. Sorano lo imitó y se paró del otro lado de la mesa mirándolo divertido, era tan fácil molestar al mago venenoso cuando estaba irritable.
-Bueno bueno, basta ya, se va a enfriar su desayuno - Meredy decidió interceptar la pelea que estaba a punto de comenzar, no quería que destrozaran la sala y eso retrasara aún más su ida a la ciudad con su líder peliazul. Al ver que la tensión en las miradas no cesaba decidió usar su plab B.- Soranooo~ Mira lo que te conseguí! - Canturrea la maga de pelo rosa agitando una revista frente a la vista de su compañera. Los ojos de la peliblanca se abren sorprendidos y con emoción, quitando la revista de sus manos instantáneamente.
-¡Sorcerer weekly!- Olvidándose por completo la discusión entre manos, se sentó inmediatamente y abrió la revista para comenzar a leerla, le encantaba enterarse de todos los chismerios del mundo mágico, más aún la sección del top 10 de los magos más apuestos de Fiore.
Genial, ahora su mente se llenaría de ridículos pensamientos acerca de "magos apuestos" que no quería escuchar. No sabía que era más molesto, que abriera la boca o pensara semejantes idioteces. Se volvió a sentar para seguir leyendo el periódico unos minutos tratando de ignorarla, hasta que las risitas de las dos magas ocultas tras la revista volvieron a distraerlo. Cerró el periódico y lo tiró bruscamente sobre la mesa, lo mejor era irse de allí antes de que cometiera una masacre. Tomó el último sorbo de su café envenenado dispuesto a irse y les dio una última mirada de desprecio infinito a ambas magas. Estaba por voltearse y caminar fuera de esa sala pero algo le llamó poderosamente la atención. Fijó su pupila sobre la portada de la revista, sus ojos se ensancharon de la sorpresa, no podía ser posible, no… Escupió todo el café que no había terminado de tragar al aire, empapando a Sorano por completo.
-¿QUE MIERDA TE PASA INÚTIL? ¡ARRUINASTE MI VESTIDO!
-¿Qué diablos...- El dragon Slayer ignoró completamente a la maga celestial y le quitó la revista de sus manos de un tirón mirándola más de cerca-…hace ella ahí?.
-¿...Ella?- Ambas magas se preguntaron al mismo tiempo mirándolo con curiosidad, mientras que Meredy ayudaba a Sorano a secar su ropa con una toalla. Se acercaron cada una a ambos lados del pelirrojo y siguieron su vista hasta la portada donde aparecía la famosa Mirajane posando junto a una bella joven de cabellos violetas en trajes de baño. Luego volvieron su vista al rostro del mago venenoso, quien no salía del asombro y estaba ligeramente... ¿temblando?.
-Oh! mira! Es la novia de Cobra! -Exclamó Sorano aprovechando la oportunidad para retomar la pelea anterior y molestarlo nuevamente. El mago tardó unos largos segundos en registrar lo que la albina había dicho.
-¡No seas idiota! ¡Cubelios no es mi novia! - Gritó sacado de sus casillas con un poco de rubor en sus mejillas, haciendo que ambas magas se rían con ganas. Ya no había caso, tuvo que contarle por obligación a Jellal acerca de Cubelios/Kinana, el peliazul al parecer le hizo algún comentario a Meredy, quien chismoseó con Ángel y bueno, terminaron todos en su "gremio" enterándose del asunto de su-ya-no-serpiente -¡Esta desnuda! ¡¿Cómo va a salir desnuda en una revista?! ¡Ese maldito demonio la está llevando por mal camino!
-¡Oh Dios! ¡Suenas como un viejo!-Exclama Sorano tapando su boca, tratando de contener las carcajadas.
-Ella no está desnuda, tiene un traje de baño, no exageres - Meredy le respondió llevándose una mano a su estómago del dolor que tanta risa le provocaba.
Su enojo creció al oírlas pensar que se veía tierno avergonzado y que estaba celoso.
-¡No estoy celoso!- Gruñó con furia.
-¿No? Entonces no debería molestarte que miles de hombres alrededor del país estén viendo esta portada en este momento, uh uh… ¡y las imágenes que contiene la nota interna!- Cobra estaba tan fuera de sí que no se dió cuenta de que Sorano exageraba para perturbarlo aún más. Abrió la revista instantáneamente y buscó con ansiedad entre las páginas hasta que encontró la nota, "La aprendiz del Demonio". Le dio una rápida ojeada y se relajó un poco al ver que no había ninguna otra fotografía indecente, al menos no peor que la de la portada. Miró con fastidio a la maga que lo engañó.
-OH! Debiste ver tu cara!- sus risas estallaron nuevamente.
-¡Es todo, me voy! - Cobra golpeó la revista con fuerza contra la mesa y se dirigió dando grandes y fuertes zancadas hacia la puerta de salida.
-Hey genio, ¿vas a salir así vestido?- Sorano señaló sus ropas, aún estaba de joggin y musculosa. Gruñó y viró su dirección hacia su habitación, cerrando la puerta detrás de él con su ya típico estruendoso portazo. Jellal y Richard entraron en la sala al escuchar tanto gritos y golpes, pero se desconcertaron al ver a las dos féminas del grupo riendo con lágrimas en sus ojos sin poder parar. Cinco minutos después volvió el joven de ojos índigo ya vestido y se dirigió nuevamente hacia la puerta de salida.
-¿A dónde vas? - preguntó Jellal con toda calma.
-Eso no te importa- gruñó con desdén el Slayer.
-Sabes que no puedes- El mago del cabello azul se quedó callado al ver la furia desbordante con la que Cobra lo miraba. Suspiró, sabía que iba a irse de todos modos por más que él no se lo permitiera.- Trata de no meterte en problemas.
-No prometo nada- El mago venenoso salió del edificio, dio unos pasos fuera pero luego giró sobre sus talones y volvió a entrar nuevamente. Sus compañeros lo miraban expectantes. Con sonoras pisadas volvió a la mesa y tomó la revista en sus manos.
-Me llevo esto- Volvió a salir por fin del lugar no sin antes dar el último portazo violento del día.
El edificio de su gremio independiente se encontraba oculto en las profundidades de un bosque, incluso permanecía invisible gracias a unas runas que Jellal había dispuesto en un radio bastante amplio alrededor de él. Caminó a través del denso bosque pateando toda piedra o rama que se cruzaba por el camino mientras balbuceaba maldiciones por lo bajo, dándole una ojeada a la revista de vez en cuando. La nota relataba como la famosa Mirajane había tomado a Kinana como su aprendiz de magia, en algunas partes de la nota contaba que tipo de take overs ya había aprendido de su maestra y su experiencia como alumna de una maga tan poderosa, también ya había empezado a tomar misiones con algunos compañeros de gremio.
Un detestable calor se arremolinó en su pecho y en su rostro al leer la última parte. No sabía que estaba tomando trabajos, podría haberla acompañado él en vez de ir con esas detestables y molestas hadas. Está bien, quizás trabajar con un prófugo de la justicia no era recomendable para ella, pero aún así, podría acompañarla ocultándose, era bueno en eso. Quizás ahora que ella usaba magia podrían volver a luchar juntos otra vez como lo hacían años atrás, eso sería magnífico. Su mente se perdió imaginando a ambos luchando juntos nuevamente, ¿podría volver a transformarse en Cubelios a voluntad? Esa idea lo entusiasmó e hizo olvidar de su enojo por unos momentos mientras se imaginaba a él volando nuevamente sobre el lomo de esa hermosa y majestuosa criatura escamosa.
Volvió su ojo a la revista otra vez, pasando la página a una sesión de fotografías. Maldición, ¿era realmente necesario usar tan poca ropa? ¡Estaban hablando de magia maldita sea! ¿Por qué no mostrar su tipo de poder?, eso sería mucho más interesante, al menos para sus ojos. Pero no, esta maldita revista tenía la maldita costumbre de promocionarse más por la gente desnuda que mostraba que por sus ridículos artículos. Apretó su mandíbula al ver una fotografía de Kinana saliendo de una piscina. Su rostro se veía algo avergonzado. Si la obligaron a hacer eso juró que mataría a quien fuera el culpable lenta y dolorosamente. Se quedó un rato más observando esa fotografía, Mirajane salía a un costado también pero no le interesaba para nada, su vista estaba fija en la aprendiz y en su rostro, en sus mejillas teñidas de rojo, la inocencia en su mirada, los labios ligeramente abiertos, su sedoso cabello violáceo cayendo sobre su rostro y pegándose un poco a sus mejillas por la humedad el agua. La pupila de su ojo bajo unos centímetros más para ver su generoso pecho apretado en ese pequeño traje de baño, su cremosa piel casi blanca brillando por el agua y la luz que se reflejaba en ella.
Su cuerpo comenzó a entrar en calor, y no precisamente por la caminata. Gruñó ante el deseo que esa simple imagen le provocó a su dragón interior, no estaba bien, ella era su amiga, no estaba bien sentir ese tipo de cosas solo por un amigo. Se repitió mentalmente eso varias veces casi tratando de convencerse a sí mismo. Tragó al notar su garganta seca y apartó la vista de la imagen, no era un hombre celoso, para nada, jamás en su vida sintió celos por nada y este no era el momento para hacerlo, no tenía motivos, simplemente le resultaba denigrante la situación y le molestaba que su amiga estuviera involucrada en ello.
Cerró la revista y la guardó en un bolsillo interno de su abrigo, no soportaba verlo más, todo el asunto le generó tanta cantidad de sensaciones y emociones con las cuales no estaba acostumbrado a tratar que lo abrumó por completo. Salió por fin del espeso bosque y divisó la ciudad de Magnolia a lo lejos, era hora de taparse el rostro con la capa azul característica de su gremio. Mientras caminaba a paso lento se dio cuenta de que no sabía qué hacer una vez que llegara al gremio de esos revoltosos, salió tan impulsivamente esa mañana que no planeó absolutamente nada. ¿qué iba a hacer? ¿Regañar a su amiga por salir casi desnuda en una revista? Ella era grande y podía hacer lo que quisiera con su cuerpo, era ridículo hasta para él pensar en regañarla por algo así por más que no le gustara en lo más mínimo. ¿Hablar seriamente con el demonio? eso seguro lo hará, ya iba a escucharlo bien, ¿quien se creía que era ella arrastrando a Kinana en medio de esas ridículas movidas de paparazis y modelos? De todos modos, realmente estaba interesado por su magia y sus misiones, quería saber más sobre eso de su propia boca, la idea de acompañarla a una misión le resultaba agradable.
Suspiró con desgano al pensar en el resto del gremio, lo detestaba con todo su ser, no por sus miembros en sí, aquel odio/rivalidad había quedado olvidado en el pasado, sino porque iba a tener que soportar ese molesto y excesivo ruido que lo aturdía hasta la última célula de su cuerpo. Pasó el resto de su camino pensando qué diablos decir, la única conclusión que sacó es que debería empezar a controlar más sus impulsos y pensar más antes de actuar cuando estaba enfadado.
Un gran alboroto y fuertes gritos lo sacaron de sus pensamientos, ¿En qué momento había llegado a las puertas de Fairy Tail? realmente no se había dado cuenta, había caminado por inercia. Suspiro hondo y abrió la puerta del gremio.
-¡PELEA CONMIGO COBRA! - Las puertas no se habían terminado de abrir cuando Natsu ya estaba en medio del aire impulsandose hacia él con sus puños rodeados en llamas.
-Ahora no cerebro de fósforo - El mago venenoso se inclinó sutilmente hacia un lado esquivando con extrema facilidad el ataque del hijo de Igneel, quien fue a parar de cara al piso detrás de él.
El pelirrojo se dirigió hacia la barra ignorando los pensamientos curiosos del resto del gremio sobre qué motivo lo había llevado hasta allí. Era realmente extraño que apareciera solo por esos lados, generalmente estaba en compañía de Jellal que solía pasar por allí para hablar con Erza y Makarov y cruzar información de misiones u otras actividades con ellos. Por suerte para él, aún era relativamente temprano por lo que el gremio aún estaba medio vacío de, lo cual era un respiro a medias para sus oídos.
-Cobra, ¿qué te trae por aquí?¿Vienes a ver a Kinana?-Preguntó una sorprendida pero aún sonriente Mirajane acercándose a él desde el otro lado de la barra. A pesar de que el mago era bastante discreto sobre su amistad con la mujer serpiente, absolutamente nada pasaba inadvertido por los entrenados ojos del demonio, mucho menos cuando se trataba de formar felices parejas en su alocada mente. El Dragon slayer venenoso puso los ojos en blanco al oír la mente de Mirajane corriendo a mil por hora con pensamientos sobre él y su amiga.
-¡Para de pensar en esa mierda ya!- Gruñó fastidiado, provocando una tenue risita de la peliblanca. Se sentó en uno de los taburetes y cruzó sus brazos sobre la mesa mirando a la Strauss con mala cara.
-Kinana no está aquí, salió a hacer unas compras que necesitaba para prepararse para una misión- Por supuesto que no necesitaba esa aclaración, antes de entrar al gremio había notado la ausencia de la voz y el aroma de la joven de cabellos violáceos, por lo que le pareció el momento perfecto para amenazar al maldito demonio con volver a arrastrarla a una de sus locuras. Aunque si le sorprendió el hecho de que ya estaba tomando misiones por sí sola, generalmente iban en grupos d integrantes.
-Eso ya lo sé- Cobra chasqueó la lengua con molestia, estiró el brazo para agarrar la jarra de cerveza con cianuro y ricina que Mirajane le acercó, siempre que visitaba el gremio por una cosa u otra pedía esa mezcla y el demonio ya acostumbrado a ello siempre le servía antes de que él lo pidiera. Hizo una muy leve y casi imperceptible reverencia con la cabeza en agradecimiento por la atención. -Escucha bien demonio- El mago clavó su afilada pupila en la camarera, Mirajane se volvió hacia él para escuchar lo que tenía que decir- No quiero que vuelvas a arrastrarla a tus estúpidos y extraños pasatiempos -Arrastró cada una de las palabras con inmenso odio, buscando intimidar a la maga frente a él, cosa que no sucedió, Mira solo le devolvió una sonrisa.
-Oh! ¿Has visto la nota en la revista?- Ella ya sabía cómo era el mago venenoso por lo que ya estaba acostumbrada a sus amenazas o tratos mal hablados para con cualquiera, era lo normal. Cobra gruñó en respuesta- ¿Que te ha parecido? Kinana ha salido bonita en las fotografías, ¿no te parece?
-¡Ese no es el maldito punto aquí!- Grito por lo bajo golpeando la mesa con su puño, llamando la atención de algunas hadas alrededor de él. Maldijo y se quedó callado hasta estar seguro de que ya no recibía la atención de nadie más.
-¿No te ha gustado?
-No es eso- miró hacia otro lado para evitar los ojos azules del demonio que lo miraban con curiosidad. Se sentía ridículo por lo que iba a decir, pero sinceramente no le importaba lo que pensaran los demás de él.
-¿Entonces...? - Mirajane se apoyó sobre la barra con sus codos y su mentón sobre sus manos mirando de frente al mago venenoso, notó lo incómodo que se sentía y inmediatamente comprendió que no quería que nadie más los oyera.
-No me gusta que la obliguen a hacer esas cosas.
-Pero nadie la obligó, acepto a hacer gustosa esa nota para la revista- Cobra volvió su rostro hacia el del demonio sorprendido.
-Pero en las fotografías se la veía… incomoda-
-Oh! eso! bueno, es que nadie le había avisado sobre eso y le tomó por sorpresa - La maga se rió por lo bajo recordando aquel momento. Su recuerdo era tan fresco que Cobra pudo casi visualizar la situación en su mente con imágenes nítidas, ese reportero rubio hiperactivo insistiéndole a Kinana tomarle unas fotos para acompañar su nota y la clara imagen del rostro de su amiga negándose incómodamente por la situación hasta que luego llegó Mirajane y la convenció diciéndole que ella la acompañaría en la sesión también. La peliblanca no pasó por alto como la mano de Cobra se apretaba alrededor de su vaso casi al punto de romperlo en pedazos. - no te preocupes, al principio no quería, pero con el tiempo se relajó y resultó divertido.
-Si te dijo que no quería era porque no quería - El ojo del dragon slayer venenoso miró con odio a la maga frente a él y su mandíbula se tensó. Lo sabía, conocía a Kinana lo suficientemente bien para saber que ese tipo de cosas no iban para nada con ella. Podía verse el párpado de su ojo temblar sutilmente.
-No entiendo que es lo que te molesta, son unas simples fotografías-
-¡ESTA DESNUDA!
-Está en traje de baño - Mirajane pestaño mirando las fotografías de la revista sin entender que había de extraño en ello, algo que había estado haciendo por tantos años tan naturalmente. De repente una sonrisa diferente comenzó a asomarse por la comisura de sus labios.- oh oh… ahora lo entiendo… estas celoso?- Sus ojos brillaban emocionadamente cuando terminó de pronunciar la última palabra.
-¡¿QUE?! ¡NO! - Cobra se atragantó con su bebida, se levantó de su asiento y golpeó su pecho para ayudar a pasar mejor el líquido. Mirajane no podía evitar reír y pensar lo bien que se verían ambos como pareja y lo extrañamente tierno que era que el dragon slayer sintiera celos por una tontería así, suspiró feliz sabiendo que tenía una nueva pareja sobre la cual mover sus hilos - ¡deja de pensar en esas cosas! no estoy celoso! ella puede hacer lo que quiera!
-¿Cuál es el problema entonces? - Preguntó sabiendo que el mago no iba a poder responder nada con sentido. Cobra se quedó callado y de brazos cruzados, tratando de buscar alguna respuesta acertada a esa pregunta que no lo dejara en ridículo hasta que oyó las puertas del gremio abrirse acompañadas de un pequeño grito de alegría.
-Cobra! - Kinana se acercó corriendo a él, sabía que no le gustaba que utilizara su verdadero nombre frente a los demás, eso era solo para ella.
-Salvado por la campana - susurró Mirajane al mago venenoso mientras se acercaba a ayudar a su compañera camarera con las bolsas llenas de compras para luego desaparecer tras las puertas de la cocina con ellas. Unos segundos más tarde asomó su cabeza.- Kinana! ¡Cobra ha visto tu nota en la revista y dijo que te ves muy bien en las fotografías!
-¿Q-que?- El dragon slayer se petrifico ante la mentira de la mujer demonio, bueno, quizás no era tan mentira después de todo, él pensaba que se veía bien al fin y al cabo, sus mejillas se acaloraron un poco.-Maldito demonio… - soltó una serie de maldiciones casi inaudibles. La joven Strauss se rio por lo bajo y volvió a desaparecer tras la puerta.
-¿Has visto la nota? – Pregunto la joven maga de cabellos violetas emocionadamente, casi parecía que sus ojos brillaban con estrellas. Se sentó ansiosamente al lado de su amigo venenoso. –¿De verdad crees que me veo bien?- dijo en un tono de voz más bajo de lo normal, un rosa sutil acompañaba sus mejillas mientras desviaba la mirada con algo de vergüenza.
- No! Yo no dije eso! Ese maldito demonio solo dice tonterías – se explicó rápidamente.
-Oh… ¿entonces no te ha gustado? – La cara de decepción instantánea que apareció en su rostro casi le parte el corazón, casi, pero Cobra no tiene corazón. El alma de Kinana comenzó a tintinear una triste melodía que hundió el pecho del pelirrojo en un extraño sentimiento de culpa.
-N-no es eso… pienso que está bien – tomo un sorbo de su cerveza clavando la vista lejos de ella.
-"Más te vale decirle algo más si no quieres que alguno de mis demonios te destrocen lentamente miembro por miembro" – Mirajane pasó por frente a la barra para entregar un pedido a Jet que estaba sentado un poco más lejos que ellos, no sin mirar de reojo al pelirrojo. Un desagradable escalofrío corrió por su columna vertebral al oír el alma de los demonios que estaban dentro de la joven armonizando con su amenaza, tosió nerviosamente tratando de ignorarlos – "sé muy bien que me has escuchado, Cobra" – Mira vuelve a pasar frente a ellos con una radiante sonrisa, era increíble como esa mujer podía enmascarar tanta maldad detrás de esa expresión siempre alegre. Nadie iba a llegar a su gremio a entristecer a un amigo y saldría entero de allí. Erik suspiró profundo, tomó aire y se aclaró la garganta para llamar la atención de Kinana que estaba perdida en sus pensamientos, pensando que la nota le había parecido una tontería o que ella se veía mal.
-Pienso que la nota es interesante – hizo una breve pausa al ver que la mirada de su amiga volvía a fijarse en él – no sabía que ya habías empezado a tomar misiones.
-He estado haciendo misiones los últimos dos meses; Erza me ha acompañado a algunas, otras veces he ido con Natsu y Lucy, la última misión fue con Mira, tuvimos que buscar una mascota perdida ¡terminamos en lo profundo de un bosque rodeadas de monstruos gigantes! Pero Mira se encargó de ellos fácilmente, ¡es una maga excepcional!- El brillo pareció volver a sus ojos cuando recordaba a su amiga camarera luchando formidablemente con 3 monstruos gigantes y venciéndolos con facilidad. Por supuesto que Kinana había ayudado en la batalla, pero era consciente de que los laureles se los llevó su compañera.
-No lo dudo – unas gotas de frío sudor recorrieron la nuca del mago venenoso al recordar lo poderosa que era el demonio, no era que no pudiera vencerla, pensó, pero era mejor tenerla de aliada que enemiga. – ¿Me han dicho que tomaste una nueva misión hoy?
-¡Si! apenas termine mi turno en la cafetería en una hora iré a ella.
-¿Iras? ¿Sola? – no pudo evitar sorprenderse y preocuparse un poco, no dudaba de las habilidades de ella, ya había peleado muchas veces a su lado cuando era Cubelios y sabía que se podía defender sola, pero aún así esto era diferente, Kinana había aprendido magia hace no más de un año y apenas comenzó con sus misiones hace dos meses.
-No te preocupes, la misión es simple, soy consciente de que aún soy novata, por lo que tomé un encargo sencillo.- Erik pareció relajarse un poco cuando escucho esas palabras.
-Kinana! Mas cerveza por aquí!- La voz de Wakaba los sacó de su conversación.
-¡Ya voy!- exclamó con su característica sonrisa - enseguida regreso – le susurró a Cobra, quien asintió levemente con la cabeza, mientras veía a una complacida Mirajane cargando su vaso con más bebida.
El tiempo pasó rápidamente, Kinana iba y venía entregando los pedidos de los miembros del gremio y conversando a su pasar con Erik, mientras le contaba sobre las misiones a las que había ido con sus amigos con mucho entusiasmo. Al terminar su horario laboral, se dirigió a los baños del gremio y se colocó una ropa más adecuada para su misión. Tenía un pantalón largo de color gris oscuro, unas botas marrones con hebillas doradas, una blusa blanca manga larga y encima una campera corta sin manga de su color favorito: verde. Llevaba consigo una gran mochila con varios objetos que podría llegar a necesitar durante su misión. Se dirigió caminando hacia donde estaba su amigo, quien ahora estaba hablando o más bien discutiendo con Gajeel. En el corto tiempo que había empezado a visitar aleatoriamente la alianza, había entrado en confianza con el dragon Slayer de hierro y el de rayo, seguramente congeniaban por sus personalidades similares, pensó ella, no era novedad que los tres magos eran bastante temperamentales y toscos.
-Mira-san! Dejó aquí el boletín de la misión- Alzó la voz para que su compañera, quien estaba en la cocina, la escuchara. Dejó el papel con los datos de la misión que había tomado de la pizarra y lo colocó sobre la barra para que la peliblanca lo guardara en su libro de registros cuando pudiera.
-¡Mucha suerte en tu primera misión sola!- Strauss se asomó sonriente por la puerta de la cocina mientras secaba unos vasos con un trapo. Kinana le devolvió la sonrisa entusiasmada. - ¡Cuando regreses quiero que me cuentes todo!- La joven de cabello violeta asintió enérgicamente y luego se dirigió a Cobra.
-Lamento no poder quedarme a conversar más contigo Erik – Susurró asegurándose de que nadie escuche el verdadero nombre de su querido amigo. Estaba triste, pocas veces tenía la oportunidad de verlo y realmente disfrutaba de su compañía, de haber sabido que estaría allí ese día no habría tomado la misión para poder pasar más tiempo con él, pero ya había informado al empleador que iniciaría con su trabajo ese mismo día.
-El trabajo es trabajo – se encogió de hombros escuchando sus pensamientos- Buena suerte.
-¡Si! nos veremos pronto- Kinana le sonrió cálidamente. Tomó las tiras de su mochila con sus dos manos y se dirigió con paso firme y seguro hacia las puertas del gremio para encaminarse rumbo a su misión. Suspiró profundo y lleno sus pulmones de aire armándose de valor y confianza para su primera aventura solitaria.
-Kinana – Cobra la llamó antes de que ella pusiera un pie fuera del gremio. La joven se volteó a verlo, él aún se encontraba sentado, estaba de espaldas a ella tomando un sorbo de cerveza. No podía ver su rostro, apenas lograba ver sus orejas puntiagudas y el mechón de cabello que caía a su lado. El mago se aclaró la garganta – creo que te veías bien en las fotos.
Una fuerte ráfaga de felicidad golpeó el pecho de Kinana al oír esas palabras, una tímida sonrisa apareció en sus labios acompañada de un rubor rosado que adornaba sus mejillas –"gracias"- Su voz le falló a la hora de decirlo por la timidez que le generó el comentario, pero sabía que él podía oírla igual. Erik volteó levemente y la miró por el rabillo del ojo con una sutil sonrisa mientras su amiga desaparecía detrás de las puertas. Esas pequeñas sonrisas que ella le dedicaba solo a él hacía que valiera la pena soportar el ruidaje insoportable de Fairy Tail.
Una vez que terminó su segunda bebida, se puso de pie dispuesto a regresar a su gremio. Kinana ya se había ido, no tenía nada más que hacer allí. Colocó unas joyas sobre la barra para pagar lo que consumió y se encaminó hacia la puerta pero un brazo alrededor de su hombro lo detuvo. Suspiró al saber de quien se trataba.
-¿Se va tu novia y ya te quieres ir? Eso es un poco descortés de tu parte.
-No es mi novia - ¿Qué diablos le pasaba a la gente? ¿Tan difícil era entender que ellos eran solo amigos?- y eres el menos indicado para hablar de cortesía aquí.
-Claro que no lo es gihihihi – Gajeel soltó una carcajada ante la respuesta del pelirrojo – Quédate a almorzar, pararrayos quiere hablar contigo un rato. – Laxus bajaba de las escaleras en ese momento y se dirigió a la barra para pedirle algo de comer y beber a Mirajane, se lo veía agotado, Makarov estaba de viaje y dejó a su nieto a cargo del gremio por unos días.
Cobra gruñó, pero no tenía nada mejor que hacer y sinceramente no tenía ganas de regresar a la base de Crime Sorciere para escuchar la molesta voz de Sorano nuevamente. Se encogió de hombros y se sentó al lado del rubio quien lo saludo levantando la mano pesadamente.
-¿Agotado por el trabajo de niñera?- El mago venenoso soltó una carcajada burlona al ver la cara de cansancio de Laxus, quien solo lo miró con una mezcla de lo que era enojo y desgano pero mentalmente soltó una serie larga de insultos, lo que hizo que Cobra se riera aún más fuerte.
Hablaron por un largo rato mientras almorzaban, Laxus tenía información que necesitaba hacerle llegar a Jellal, el raijinshuu había estado investigando la actividad de un grupo de magos que rendía culto a uno de los demonios de Zeref, sacrificando vidas inocentes para tratar de invocarlo. Iban a hacerse cargo ellos mismos de ese asunto de no ser que descubrieron que eso era sólo la superficie de un problema aún mayor. Varios magos errantes estaban consiguiendo libros perdidos para invocar a diversos demonios y tratar de construir así una nueva alianza de gremios oscuros. Crime Sorciere estaba tras una pista similar, había trazado la ubicación de varios lugares donde se registraba actividad sospechosa.
Al terminar de discutir sus asuntos, Cobra estaba dispuesto a irse de una buena vez. Hizo un ademán para saludar a su compañero Slayer y se dirigió hacia la salida. Detuvo su paso al ver que una hoja de papel caía frente a sus pies, levantó curioso una ceja, se trataba del papel de la misión de Kinana que al parecer la mujer demonio había olvidado archivar. Lo levantó para dejarlo en el lugar donde estaba, pero antes de hacerlo aprovecho a echarle una mirada. La misión consistía en encontrar una reliquia perdida que fue vista por última vez en las montañas de la noche eterna, llamadas así porque jamás deja de nevar en la zona y la luz del sol es tenue debido a las tormentas. La reliquia parecía ser una especie de catalizador mágico que reaccionaba con un objeto que le fue entregado a quien aceptó la misión para encontrarlo más fácil.
El pelirrojo iba a dejar el papel sobre la barra aplastado por un vaso para evitar que vuelva a volarse por allí, hasta que un pensamiento repentino atacó su mente. Esa zona era una de las que había estado investigando con Jellal hacia unas semanas atrás por los rumores de un grupo extraño de magos haciendo destrozos y saqueando las ciudades cercanas del lugar en busca de unos libros en particular. Él y su líder habían logrado ubicar a varios de esos magos gracias a su agudo oído, pero era consciente de que aún había más de esos bastardos por la zona.
Miró el reloj que estaba colgado en una de las paredes del gremio, ya eran las 3 de la tarde, Kinana se había ido hacía ya dos horas y media, seguramente ya abordó el tren que llevaba hasta ese lugar.
-Maldición- murmuró por lo bajo con los puños cerrados y temblando levemente para luego salir corriendo a toda velocidad del gremio.
Continuara!
Me costó horrores escribir este capítulo, comencé sin saber bien hacia donde iba, queriendo hacer algo gracioso y corto, pero a la mitad del camino decidí unirlo con otra historia que tenía en mente, que será la que viene en el siguiente capítulo!
Lamento si no tiene mucho sentido lo que escribí o si les resultó tedioso, eso me pasa por ser desordenada. Prometo que no volverá a pasar!
Nos vemos la próxima!
