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Nota: Son dos links.


Sakura caminaba lentamente de vía a su casa, sus pasos eran pesados y aunque de vez en cuando sonreía al ver de nuevo las calles de Konoha, los recientes hechos la tenían angustiada.

Era verdad que desde el último día en que vio a Sasuke su mente siempre la remontaba hacia él y todo lo ocurrido en aquellas fechas, pero ahora más que nunca la inquietaba, pues aquel grupo que recién había aparecido, iba más allá que sólo divulgar información y temía, que ellos intentaran deformar los sucesos… más de lo que ya estaban.

Al llegar frente a la entrada de su hogar, puso la mano en la perilla, soltó un suspiro cansado y se adentró al edificio.

—¡Mami! ¡Llegaste!

Una niña de ocho años de cabellera negra y ojos verdes corrió a abrazar a Haruno fuertemente y por atrás de la pequeña, en el pasillo, vio asomarse a un joven de doce años de cabellos rosados y ojos negros.

—Hola hija. Jamás me perdería tu primer día en la Academia —la pelirrosada correspondió el abrazo— ¿Cómo has estado? ¿Te portaste bien?

—¡Si!

—Que gusto verte mamá —habló el chico que anteriormente se había asomado. Se veía menos entusiasta que su hermana, pero sin duda estaba feliz, pues llevaba en el rostro una amplia sonrisa. Cuando Sakura bajó a la niña, él dio un abrazo a su progenitora— Te extrañábamos.

—Y yo a ustedes. ¿Está…? —Llamaron a la puerta y la fémina hizo un gesto de molestia. Empero, procedió a abrir la entrada— Shizune-san…

—¡Sakura! ¡Volviste! —La pelinegra se entusiasmó abrazando a la aludida— Sabía que estarías aquí para la ceremonia de Hanako-chan.

—Buenas tardes Shizune-san —saludó la pequeña al ver la sonrisa que la mayor le dedicó— Hola Tsubaki-san.

—Bienvenida a casa Sakura-san —respondió la nombrada— Hola Hanako-chan, Kiku-kun

—Hola Tsubaki-chan ¿cómo has estado? —Cuestionó Sakura a la joven rubia que acompañaba a la pelinegra— ¿Lograste avanzar con los jutsus médicos?

La referida bajó la mirada avergonzada, desanimando aún más a la pelirrosada.

—Tsubaki-chan decidió dedicarse a los ninjutsus de su elemento —interfirió la pelinegra— Parece ser que se le da mejor.

—Ya veo… Pues buena suerte —sonrió la ojiesmeralda— Seguro te irá mucho mejor.

—Gracias.

—Por cierto Kiku ¿dónde está tu padre?

—Fue al mercado, ya no debe tardar.

—¿Al mercado?

—Sai-kun actúa como antes cuando no estás Sakura. Estoy segura que se alegrará mucho de verte —sonrió Shizune— Por cierto, sólo vine a avisarle a Kiku-kun que Konohamaru-kun está esperando al equipo en la puerta de la aldea.

—Se supone que saldríamos en dos horas.

—Si, pero ya lo conoces —lanzó un suspiro de resignación— Tsubaki y yo los dejamos, nuevamente, que gusto verte Sakura —dio otro abrazo a la aludida— Cuídense.

—Hasta luego —se despidió Tsubaki— Nos vemos.

Tanto Shizune como su alumna de doce años se despidieron con una sonrisa. En cuanto Haruno cerró la puerta, se volvió a su primogénito con una sonrisa triste.

—Yo regreso y tú vas a misión. Esperaba platicar un rato.

—No es misión, Konohamaru-sensei quiere llevarnos a entrenar —explicó el gennin— Tiene una apuesta con Hanabi-sensei.

—¿Otra vez?

—¡Mamá! —Llamó Hanako— ¿Me ayudas a arreglar mis cosas?

—Claro mi amor, vamos.

—Vuelvo a las nueve —anunció Kiku yendo por su equipo ninja a su habitación. De vuelta a la sala donde aún estaban las féminas, miró por la ventana— Ahí viene papá.

La puerta principal de la casa se abrió dejando ver a un Sai cargado de varias bolsas con víveres llamando la atención de los presentes. En cuanto notó la presencia de su esposa, sonrió de la misma forma que en antaño.

—Hola Sakura —saludó con calma— Que gusto verte.

—¡Maldito! ¡No nos hemos visto desde hace dos meses! —Exclamó la mujer lanzando un golpe contra el recién llegado— ¿Así es cómo me recibes? ¿Cómo si nada?

El joven pelirrosado dejó escapar una espiración de conformismo y salió de la casa con un "Vuelvo más tarde", a veces era difícil entender la relación de sus padres, aunque nadie discutía el cuanto se querían.

La escena en la casa ya era más tranquila, pese a una mejilla roja, una niña risueña y una esposa con el ceño fruncido y los brazos cruzados.

—Que bueno que ya estés en casa —Sai se sobaba la parte afectada— Te extrañaba mucho.

Sakura ablandó los músculos y sonrió contenta. Se acercó hasta su marido depositando un suave beso en sus labios. Fue correspondida de la misma manera, además de ser abrazada, y cuando sus rostros se separaron, él le acarició sus hebras rosadas.

—Yo también te extrañaba —se dio inicio a un segundo beso, pero este fue más corto, pues a la mente de Haruno llegó el recuerdo de su estadía en La Niebla— Sai, necesito un favor.


—¿Ya me lo dirás?

Rompió el silencio que se había formado entre ellos desde la llegada de Kosui. Hiwatari, por otro lado, le cubrió la boca y le indicó silencio, miró a los alrededores y le hizo una señal para que la siguiera.

Poco tiempo después, llegaron a un pequeño campo de entrenamiento de la aldea y una vez que la joven se cercioró de que estaban solos, se paró frente a su amigo.

—¿Ahora si me lo dirás?

Ella dejó escapar un tenue suspiro y miró al varón frente a él.

—No es secreto en la aldea que mi madre, Kimi y yo no somos natales de la aldea. Al llegar, mi madre dijo haber estado viviendo sola en los bosques colindantes con el país de La Tierra y el país de Los Pájaros des muy joven… Ella no mintió en ello, pero si mintió al decir que Kimi y yo somos sus hijas —el asombro del chico no se hizo esperar en su rostro, más no dijo nada— Sé que lo que te voy a decir sonará absurdo, pero es la verdad: Desde que tengo memoria viví en ese mismo bosque en compañía de Hoshi-san y mis verdaderos padres, claro, hasta el nacimiento de Kimi. Jamás supe el nombre de mis papás.

—¿Las abandonaron con Hoshi-san?

—¡No! ¡No repitas esas tonterías! —Exclamó con notable enojo, pero logró calmarse— Alguna vez pensé lo mismo pero…

*****Flash Back*****

Vivía en una pequeña casa de madera en medio del bosque. La mayor parte del tiempo, Hoshi-san y mi madre eran quienes me cuidaban. Recuerdo que mi madre solía ser cariñosa, pero a veces se comportaba fría conmigo, eso si, siempre fue muy estricta. Mi padre, por otro lado - las veces que estaba en casa, buscaba pasar tiempo conmigo- pero mantenía distancia física. Sólo me abrazaba o acariciaba mi cabello cuando enfermaba. Después del nacimiento de Kimi, ambos se volvieron sobre protectores, ya no me dejaban salir a jugar y se ausentaban con más frecuencia.

—¿Mami? —La recibí contenta, era la primera vez que ella se ausentaba tanto tiempo y corrí a abrazarla— ¿Por qué lloras?

—No es nada —limpió las salinas de sus ojos— ¿Cuidaste bien de tu hermana?

—¡Si! —Respondía confundida a su tristeza y en ese momento me dedicó una sonrisa— Está dormida.

Desde aquél día encontraba a mi madre llorando escondida en algún lugar de la casa, siempre que le preguntaba, me decía que estaba bien y preguntaba por Kimi. Llegué a preguntarle a mi padre, pero nunca recibí respuesta de su parte. Hoshi-sama fue la que me dijo que mi madre estaba enferma y que pronto se le pasaría. A los seis años me explicó que sufría de depresión posparto, pero con el tiempo comprendí que lloraba por algo más.

Kimi apenas había cumplido seis meses cuando ellos se fueron. Esa noche algo me inquietaba, mis padres llevaban en casa dos semanas enteras y parecía que se quedarían, pues todo ese tiempo habíamos vivido como una familia normal, claro, a excepción de los llantos de mi madre; pero a media noche, ambos entraron a nuestra habitación.

—¿Qué pasa mami? —le pregunté fingiendo estar adormilada. Ella se enojaba si no me dormía a mis horas— ¿Pasa algo malo?

—Tenemos que ir de misión, tal vez tardemos —su voz se quebraba mientras acariciaba mi cabello— Hoshi las cuidará mientras no estemos.

—¿Cuándo volverán?

—No… no sabemos, pero obedece todo lo que Hoshi te diga ¿entendido?

—Si mami.

—Buena chica —besó mi mejilla y me abrazó con fuerza— Ya duérmete, sabes que no son horas de estar despierta.

—Te quiero mucho, mamá.

—Yo también… las amo a las dos.

Se levantó de un salto y se dirigió a la cuna de Kimi. Se había esforzado por no llorar, pero yo la vi derramar lágrimas mientras abrazaba a Kimi y le murmuraba algo. En cuanto la regresó a la cuna, salió rápidamente de la habitación.

Mi padre miró todo desde la entrada, tocó el hombro de mi madre antes de que ella se fuera y luego entró él. Al principio no me dijo nada, sólo se dedicó a arroparnos a Kimi y a mí. Besó la frente de mi hermana y se sentó al filo de mi cama. Quise cuestionarle una vez más sobre el llanto de mi madre, pero me abstuve al recordar que no me daría una respuesta.

—Hoshi las cuidará a ambas, pero tu eres la hermana mayor, así que cuida bien de Kimi —acarició mis cabellos por un rato— No se metan en problemas ¿entendido?

—Te lo prometo papito.

—Las quiero —murmuró, besó mi frente y se levantó de la cama— Buenas noches.

—Yo también te quiero papá. Buenas noches.

Lo último que vi de él, fueron sus ojos oscuros mirándome, pues yo cerré los míos y volví a abrirlos cuando oí la puerta cerrarse.

Con apenas una semana de haber cumplido cuatro años, esa fue la última vez que vi a mis padres. A mi madre la conocí por Hana, y a mi padre por Sensu.

*****Fin de Flash Back*****

—Sé que ellos eran shinobis de alguna aldea pero no recuerdo haberles visto una banda ninja.

—Kosui… no sabía… pero es que… —la anécdota lo había tomado por sorpresa, pero al oírla, le llegaron dudas— ¿Estás segura que eran tus padres?

—Si.

—Pero no tiene sentido, si ellos fueron tus padres y murieron ¿por qué Hoshi-san no se los dijo? —Se tapaba la boca enseguida al ver la sombría mirada de su compañera— Lo siento, no quise decir que lo estuvieran pero…

—Sé que por el tiempo, lo más seguro es que estén muertos, pero el que no lo haya dicho Hoshi-san es irrelevante, pues pudo haberlo dicho sólo para no lastimarlos. Necesito ayuda para descifrar esto, quiero saber que fue de mis padres y por qué vivíamos en medio del bosque —hizo una pausa bajando la cara— Hay otros factores que me causan confusión, la muerte de Hoshi-san es uno de ellos. Si no quieres ayudarme lo entenderé, pero por favor, no le digas a nadie de esto. Por algo mis padres nos escondieron, por eso nadie debe saberlo.

—No sé en que pueda serte útil, pero cuenta conmigo —sonrió colocando su diestra en el hombro de su compañera, quien levantó la mirada— Si estás tan segura de que las escondieron por algo ¿por qué quieres husmear en su pasado?

—Sea lo que sea de lo que nos estaban protegiendo, necesito saber que fue de ellos y de qué debemos escondernos.

—Por cierto ¿qué otros factores decías?

—La autopsia de Hoshi-san indica que le dieron a beber elixir de la verdad, ella estaba delicada del corazón y la medicina que tomaba provocó efecto con el elixir —explicaba con rabia contenida— No te sorprendas, ella nos pidió no decirle a nadie de su enfermedad, por eso nadie lo sabía. Quien le dio el elixir estaba buscando algo y apuesto que tiene que ver con mis padres.

—Entiendo… ¿Y Kimi? ¿Qué tanto sabe de esto?

—Sabe que Hoshi-san no era nuestra verdadera madre y que nuestros padres fueron ninjas, pero sólo eso. Te suplico que tampoco le digas nada a ella.

—De acuerdo… y ¿por dónde quieres empezar?

—Por ahora sólo quiero llevar a Kimi a casa de Yuriko, pero aún hay cosas que tengo que decirte.

—Vamos Kosui, deja de decirme las cosas a medias.

—Tengo que ir a empacar algunas cosas y a ti se te hace tarde para ayudar a tu madre con la panadería —la pelinegra sonrió dando media vuelta— Te contaré luego del entrenamiento con Matsuda-sensei. Hasta mañana.

Kosui se fue a prisa de regreso a su casa, intentaría explicarle todo a Hiroshi en partes y lo haría en diferentes lugares por precaución a espías, curiosos o cualquiera que pudiera oírlos.

Al llegar a su casa, tomó un par de maletas donde sólo metió lo necesario para dos días, si era posible, regresaría al día siguiente por más cosas, la prioridad era salir de ahí lo antes posible.

—¡Kim! —llamó a su hermana que dormía tranquilamente— Despierta.

—¿Qué sucede?

—Ven, tenemos que irnos.

—¿Irnos? —se levantó rápidamente con un sorpresa en cuanto captó lo dicho por su hermana, aunque antes de poder decir algo más, se le escapó un bostezo— ¿A dónde?

—Nos iremos a vivir con Yuriko, nos está esperando.

—Pero Nesan…

—Sé que no quieres irte, pero fue la voluntad de Hoshi-san que nos mudáramos.

—¿Fue voluntad de Hoshi-san? —cuestionó Kimi bajando la mirada, había olvidado momentáneamente su pesar. Las lágrimas volvieron a brotar de sus ojos y se lanzó a abrazar a la mayor— ¡Nesan!

—Ya tengo todo listo, mañana pasaré por el resto de nuestras cosas —correspondió el abrazo acariciando los cabellos de su hermana— Ya no llores, ella está en un lugar mejor, desde allí nos seguirá cuidando.

Hiwatari tardó algunos minutos en consolar a la menor, y en el primer momento en que le fue posible, llevó a Kimi a su nuevo hogar, donde tanto Yuriko, como su madre, las esperaban con una cena recién hecha.

—Una vez más, gracias por todo.

—Nada de eso —sonrió la señora— Es un placer tenerlas aquí —dejó una charola con panecillos— ¿No es así hija?

—Si.

La contestación fue seca, y la mirada de la rubia era seria. Yuriko consideraba a Kosui como una rival y no le causaba gracia que fueran a vivir juntas, sin embargo, no contradeciría la decisión de su madre, y su propia personalidad le prohibía pensar en correrlas bajo su situación.


Era un día despejado con gran ánimo en el ambiente y sin embargo, Naruko seguía en cama. Cuando el primer rayo de sol tocó su piel, no pudo ignorarlo, y para que la tarea no fuera difícil, tomó sus cobijas y se cubrió el rostro con ellas.

—¡Naruko! ¡Arriba!

—Mamá, hoy es mi día libre.

La pelirroja dio varias vueltas en la cama, pero Hinata sabía lo que debía hacer si quería levantarla. Tomó con fuerza las cobijas y de un jalón despojó a su hija de las prendas que la cubrían, quien tomó con agilidad su almohada para cubrirse la cara.

—¡Arriba Naruko! En la mesa ya está el desayuno —Hyuuga le quitó el cojín a su hija— Te espero en veinte minutos en el jardín para entrenar.

Los perlados ojos de la niña se abrieron de golpe. Era la primera vez que su madre le decía eso y quería hacer algunas preguntas, pero su progenitora ya no estaba en la habitación. Confundida, a duras penas se alistó para entrenamiento y se dirigió al desayunador, donde ingirió sus alimentos sin mucho ánimo.

Una vez terminó, asistió donde su madre la esperaba en compañía de sus hermanos menores, quienes se veían divertidos corriendo y saltando por el jardín mientras su madre hacía algunas flexiones.

—¿De verdad vamos a entrenar? —habló Naruko con pereza. Un bostezo se le escapó— ¿No sería mejor ir al dojo?

—El día es muy lindo para desperdiciarlo, además aquí afuera no tendré quejas de tus hermanos —siguió con la mirada a los gemelos rubios que desbordaban energía— Vamos, ven a calentar conmigo, así despertarás y me pondrás atención. Debemos aprovechar el tiempo.

—¡Yo no necesito calentar! —exclamó la pelirroja dando un salto frente a su madre, posteriormente dio algunos brincos hacia la rama de un árbol no lejano— ¡Yo siempre estoy lista!

Apenas sus pies se plantaron en la rama, estos comenzaron a temblar. La sensación subió por sus piernas en conjunto con el dolor de un calambre. Perdió el equilibrio y tras dar un grito, cerró los ojos para evitar ver su caída. A medio camino, sintió unos brazos que la envolvían.

—¿Ves por qué es necesario el calentamiento? —La voz de su madre la obligó a abrir los ojos— No importa que tan profesional seas, siempre es necesario.

—¡Que rápida!

Se soltó del agarre de su madre con entusiasmo, al parecer su padre tenía razón y podría aprender algo de su ella. Al menos de esa forma podría evitar por completo pedir entrenamiento a su tío.

—Comencemos —dictaminó Hyuuga tras el adecuado calentamiento— ¡En guardia!

—Mamá, no voy a pelear con… ¡Ah! —No pudo esquivar el ataque de la azabache, terminando en el suelo— ¿Qué haces?

—La mejor forma de aprender a usar el byakugan en combate, es aprendiendo a detectar los canales de chakra y los puntos clave en movimiento —Hinata se acercó a ayudar a su hija a levantarse— Eso ya debió habértelo dicho nesan, también te ayudará a conseguir tino con los golpes.

—Si, si lo dijo, pero eso es muy tardado —bufó la pelirroja— ¿No hay una forma de aprender esto de una forma más rápida?

—No, todo es cuestión de práctica —contestó a su hija, pero al ver la cara de mal humor, se le sobrevino una idea— Se me ocurre algo que podrías intentar.

—¿De verdad?

—Minato, Hizashi, vengan acá —llamó a sus hijos quienes acudieron corriendo— ¿Les gustaría ayudar a su hermana?

—¡Si! —Exclamaron ambos con entusiasmo— ¿Qué tenemos que hacer?

—¿Ellos? ¿En qué me pueden ayudar?

La fémina vistió a los gemelos con viejas pijamas blancos de cuando eran más chicos, les dibujó círculos pequeños donde estarían sus puntos de chakra y a su hija mayor, le entregó un marcador rojo.

—¿Qué tenemos que hacer? —Cuestionó Hizashi con entusiasmo— Dinos ya mamá

—Cuando les de la señal, quiero que los dos corran por todo el jardín, será como jugar a las atrapadas. No deben dejar que Naruko-chan los pinte.

—Vamos mamá ¿cómo puede ayudarme esto?

—La clave del puño suave, es captar el punto a atacar, congelando el blanco para tu vista. Así darás con precisión; pero al mismo tiempo, tienes que ser veloz al hacer el ataque, pues aunque veas los puntos de chakra, de nada sirve si no los alcanzas —terminaba de marcar los círculos en la ropa de Minato— Harás esto sin el byakugan por ahora, si agilizas tu vista normal, será más fácil cuando uses el doujutsu; el hecho de que uses el plumón es que lo consideres parte de tu mano, así que queda prohibido lanzarlo.

—¿De qué me sirve tener doujutsu si no lo uso? Además, soy mayor que ellos, seguro que lo conseguiré con facilidad, no son tan rápidos y no tendrá caso —decía Naruko con fastidio— En todo caso, me servirá más si te persigo a ti ¿no crees? ¡Tu si eres muy rápida!

—Lo haré en su momento, por ahora te apuesto a que te cansarás antes que ellos —la pelirroja dejó escapar un suspiro mientras su madre se ponía de pie mirando a los gemelos— ¿Todos listos?

—¡Si!

—¡A correr! —exclamó la mujer tras la respuesta de los varones. Se volvió a su hija notando que deseaba rechazar la tarea— Adelante.

—Mamá…

—Hagamos un trato, si logras marcar al menos dos círculos a cada uno, te prometo dejarte libre de quehaceres durante una semana ¿Trato hecho?

—¡Entonces prepárate! —Exclamó la menor entusiasmada, pues ella garantizaba su triunfo— Porque esta semana harás mis quehaceres.

Hinata sonrió al ver a su hija tan animada, pero lo que ella no advirtió a Naruko, fue que los genes son muy traviesos, y aunque sin duda Naruko tenía más parecido con su padre en actitud, había algo que no heredó de él a diferencia de los gemelos: hiperactividad.


—¿Ella es?

—Si.

Naruto contemplaba el retrato hablado dibujado por Sai. Shikamaru se acercó y jaló el papel para poder velo, hecho que puso en el rubio un gesto de mal humor, pero Nara tomó la palabra antes de que se oyeran los reclamos que el Kage estaba a punto de proliferar.

—Me da la impresión de haber visto a ésta mujer en algún lado.

—¿Dónde? —Cuestionó Haruno con sorpresa— ¿También te la has topado recientemente?

—No logro recordarlo, pero estoy seguro que he visto esa cara en otro lado.

—¡Necesitamos que lo recuerdes! —Exclamó el Kage— Podría ser una pista importante.

—Se los diré en cuanto lo recuerde —hizo una pausa para expulsar el humo de su cigarrillo— Pero a todo esto ¿qué piensas hacer?

—Por ahora dar la advertencia a las demás aldeas para tomar precauciones con los jinchurikis y los bijuus sellados. También… —miró a Sakura quien respondió con un gesto apesadumbrado— Shikamaru, queríamos mantenerte al margen de todo, pero necesitamos tu ayuda. Si no quieres involucrarte, estás a tiempo de decirlo.

—Es sobre Sasuke ¿cierto? —No hubo respuesta hablada, a lo que el moreno sonrió— ¿En qué puedo ayudar?

El cigarrillo se acabó justo cuando Naruto terminaba el relato. Nara estaba en shock, pero le tomó algunos segundos volver a sonreír. Apagó su tabaco con la suela de su zapato y lanzó la colilla al cesto de la basura.

—Vaya, aún después de perder, ese sujeto sigue metiéndose en problemas.

—Nosotros estamos en desacuerdo con lo que han estado haciendo, pero como verás, no hemos podido hacer mucho para ayudarlos —continuó Sakura— Tu estás a cargo de la vigilancia de ella, así que esperábamos que pudieras averiguar algo.

—No será nada fácil, a pesar de todo, cuando voy, debo ir en compañía de la escolta de Koichi-sama —notó la preocupación de sus amigos— Ya encontraré la forma, sólo ténganme paciencia. El problema radicará si no confía en mí. Así no me dirá nada.

—Dile que vas de mi parte.

—Decirle eso, podría hacerle pensar que es una trampa —respondió a Uzumaki— Debe haber otra forma de…

—Díselo —intervino Haruno— Confiará.

Shikamaru levantó una ceja confundido con la respuesta de la fémina, que no sólo mostraba seguridad en su tono de voz, sino incluso en la forma en que lo miraba. Sonrió asintiendo. Sacó un cigarrillo de entre sus cosas.

—Por cierto ¿ellos saben la verdad?

—No… se prohibió hablar con ellos al respecto —respondió Sakura— Aunque no sabríamos cómo decirles la verdad.

—Es demasiado obvio el parecido, él aún pasa como su hijo, pero ella…

El llamado a la puerta interrumpió la charla. Neji entró a la oficina y se colocó frente al escritorio de Naruto.

—Buenas tardes, lamento la intromisión —hizo una reverencia y estiró un pergamino al rubio— El Kazekage acaba de enviarlo como urgente.

Uzumaki no tardó en leer el contenido. Cuando hubo visto toda la información, bajó el pergamino con brusquedad mirando a Nara y Haruno.

—El grupo Daidai ya apareció en La Arena —los informados se sorprendieron con lo dicho, mientras Hyuuga preguntaba con la mirada lo que estaba ocurriendo— Debemos movernos rápido.


Gracias por acercarse al fic. Sé que manejo muchos personajes desde el principio, pero prometo que a partir del siguiente capítulo me iré más lento. Ya arreglé los links de los dibujos, pues vi que no salieron como debían, sólo hay que quitar los espacios para poder ver los dibujos.

El siguiente capítulo tardaré más en tenerlo, pero espero no sea demasiado. Por cierto, en el link del devianart pueden ver algunos personajes más del fic por si quieren checarlos.

Muchas gracias por sus comentarios y espero poder permanecer en su preferencia.