Nota de rigor: Personajes y conceptos no son míos y no gano nada con ellos.

Comentarios de la Autora:

Seguimos viviendo esta maravillosa y oscura época del año :)

Muchas gracias a todos quienes se han tomado el tiempo de dar sus comentarios, en verdad esta autora lo agradece.

Pues bueno… seguimos en la época, seguimos en la historia… un año después, pero bueno... detallitos... el tiempo es relativo, después de todo ;)

Las Voces de los Muertos

Por Vaire

II. El Caballero de la espada

El frío viento ululaba de manera lóbrega entre las columnas y los edificios del Santuario, aunque debido a las corrientes de aire que se formaban, dada la construcción arquitectónica, en las Doce Casas ese ulular más parecían lamentos de una era lejana.

Los Caballeros Dorados, la mayoría ya acostumbrados a esos sonidos, trataban de hacer caso omiso al sentimiento de intranquilidad que se apoderaba de ellos cada vez que el ulular del viento emulaba los gritos macabros ya mencionados.

Por ello, las Doce Casas eran una de las zonas más macabras de todo el Santuario y todos los caballeros, korees, aprendices, doncellas y soldados por igual veían con zozobra cualquier llamado del Patriarca que les convocara al Templo Principal una vez se hubiera ocultado el Sol (incluso muchas personas temían subir las escalinatas de los Doce Templos aún a plena luz de día, en esta época del año)

Por ello, cuando Misty de Lacerta, Babel de Centauro, Jabu de Unicornio e Ichi de Hidra fueron convocados una ventosa tarde al Templo Central, los caballeros tenían los nervios a flor de piel y aunque trataran de disimular lo más dignamente su inquietud, tanto los caballeros de plata como los de bronce no podían dejar de reaccionar más agresivamente a cualquier estímulo (producto de su mismo nerviosismo)

Así que cuando estos cuatro caballeros se encontraron reunidos al pie de la escalinata que los conduciría a Aries, Misty y Babel (acostumbrados a la sombría atmosfera) no pudieron menos que cubrir su nerviosismo con un mal colocado orgullo y miraban despectivamente a los dos caballeros de bronce más jóvenes, quienes hartos de ser menospreciados por los caballeros de más alto rango, estaban decididos a demostrar (una vez más) su valía, aunque murieran de un susto (pues la historia del encuentro que Seiya y Shun habían tenido ya había recorrido el Santuario y hasta había diferentes versiones que iban desde la más acercada a la realidad hasta las más descabelladas o aborrecibles por su contenido sangriento)

Por ello, cuando Mu se encontró frente a este dispar grupo sólo miró atentamente a cada caballero y sin comentario alguno los dejó pasar por la Primera Casa, no sin antes dirigir una mirada severa a su aprendiz, pues Kiki no pudo controlarse y había soltado una pequeña risita ante lo absurdo de la situación.

"Genial, esto va a ser una tortura. Y como si no fuera poco tener que pasar ante los Doce en este ambiente tan enrarecido, lo tenemos que hacer en compañía de estos dos" le susurró Ichi a Jabú, mirando intensamente a los caballeros de plata, quienes habían tomado la delantera.

"Míralo así, al menos no está el tonto de Seiya" dijo Jabú haciendo un mohín.

"Otra vez con eso" se quejó Hidra "Para ti nada es tan malo al menos que Seiya esté presente, pero cuando llega el momento, bien que lo defiendes de comentarios mordaces por parte de terceros"

"Hmp" fue la elocuente respuesta del caballero del Unicornio.

Por su parte, los caballeros de plata tenían su propia conversación, la cual tenía argumentos parecidos a lo que había mencionado el Caballero de Hidra.

"No puedo creer nuestra mala suerte" masculló Babel "Preferiría cruzar las Doce Casas con Shaina"

"¿Seguro? ¿De verdad estás seguro?" dijo Misty poco convencido. Babel asintió. "Pues yo tengo mis dudas… aunque si lo vemos de otra manera, creo que nuestra suerte no es tan mala… en lugar de Hidra o Unicornio pudo haber sido Pegaso…"

Babel no dijo nada, pero su silencio fue más elocuente que cualquier respuesta. Ahora que las diferentes crisis habían pasado y por mucho que el Santuario estuviera reconstituyéndose, los caballeros de plata que habían sido derrotados en los albores del a guerra civil por los caballeros 'rebeldes' aún tenían su orgullo un tanto lastimado y preferían evitar cualquier relación con sus anteriores enemigos.

Fue así que un divertido Tauro vio llegar al cuarteto a la Segunda Casa.

"Bienvenidos caballeros" saludó jovial Aldebarán "¿Qué los trae por las Doce Casas en esta época del año? No me digan que súbitamente decidieron experimentar el terror de la temporada y decidieron deambular por aquí…" y Tauro rio alegre con esa frescura que lo caracterizaba.

"No, claro que no, Caballero de Tauro" dijo Babel entre resignado y molesto "Su Excelencia, el Patriarca nos ha convocado, pedimos tu permiso para pasar por la Casa de Tauro"

"Bueno, en ese caso, no los entretengo más. Adelante." dijo el brasileño, sus cálidos ojos color ámbar destellando.

Fue así que los caballeros se encontraron nuevamente retomando su ascenso hasta el templo principal, ahora rumbo a Géminis.

Las estancias del Patriarca en el Templo principal estaban rodeadas de una calidez que los Caballeros de Géminis apreciaron al instante. Después de haber cruzado nueve de las Doce Casas, los griegos habían quedado helados por el frío viento que soplaba sin consideración. Ninguno llevaba la armadura dorada, y aunque sus ropas no eran del todo ligeras, al ser griegos gustaban más de un clima templado.

Shion había convocado a los gemelos para que éstos se reunieran en la antesala de sus estancias privadas, como siempre lo hacía con Mu y los mismos gemelos, pues el mayor de los lemurianos sentía que una parte importante para el proceso de sanación entre la élite dorada era que él mismo demostrara con el ejemplo que el pasado de los hermosos rubios gemelos había quedado atrás.

Saga y Kanon por su parte, aún no se encontraban del todo tranquilos frente a Shion y por lo tanto ambos griegos se mantenían tensos y alerta. Después de todo, era difícil deshacerse de años de desconfianza.

"Caballeros, espero que todo se encuentre en perfecto orden" dijo de modo introductorio el lemuriano.

"Efectivamente Excelencia, todo está en orden" comenzó Saga.

"Para ser la época oscura del año" concluyó Kanon. Saga lo miró de reojo, entre fastidiado y divertido.

Shion asintió.

"Veo que ya se han enterado del encuentro que dos de los caballeros han tenido" siguió la máxima autoridad del Santuario. Los gemelos asintieron con seriedad, aunque el brillo interesado en los ojos esmeralda de Kanon no paó desapercibido por el rubio de ojos violeta. "Es por ello que los he convocado hoy, Caballeros, necesito…"

Pero Shion no pudo continuar pues un grito aterrado lo interrumpió. A la velocidad de la luz, los tres rubios se dirigieron al origen del grito.

El viento gemía lastimoso.

"Lo que nos faltaba…" se quejó Misty cuando escuchó por quinta ocasión pasos tras de sí "No sólo tenemos que lidiar con este viento macabro, sino que tenemos tras de nosotros a dos ruidosos caballeros de bronce"

"Siempre podemos dejarlos atrás" sugirió Babel

"Y ¿cómo explicaríamos a Su Excelencia que decidimos dejar atrás a nuestros 'compañeros'? No creo que el Patriarca se impresione mucho cuando nos vea llegar solos" dijo el caballero de Lacerta.

Antes que Babel pudiera responder, un viento especialmente intenso sopló en su dirección, jugando incluso con los cortos cabellos del caballero del Unicornio que se encontraba unos pasos atrás junto con el caballero de Hidra. Al mismo tiempo, un sonido que especialmente se escuchó como un gemido llegó hasta ellos.

Los cuatro caballeros se detuvieron reprimiendo un escalofrío.

"Nunca he entendido cómo los Caballeros Dorados soportan esto cada año" dijo Babel tratando de romper el sepulcral ambiente.

"Algunos, más que soportarlo, creo que lo disfrutan" dijo Misty haciendo referencia a Máscara de la Muerte. "Mejor continuemos, ya puedo ver el Templo de Géminis"

Pero no habían caminado ni cinco pasos cuando nuevamente escucharon el sonido de pasos tras de sí.

"¡Suficiente!" exclamó Misty molesto y miró a los dos caballeros de bronce. "¿Qué nunca nadie les dijo que hacen más ruido que un ejército espartano completo? ¡Es absurdo!"

"¿Nosotros?" preguntó incrédulo Ichi "Pero si nosotros no estamos haciendo nada"

"¿Ah no? Están caminando" dijo Misty enfadado, aunque inmediatamente pudo ver lo infantil de sus palabras. Los Caballeros de bronce y el caballero de Centauro lo miraron atónitos. "Como sea, de ahora en adelante caminarán frente a nosotros"

Babel lo miró irritado, pero sabía que era mejor que Lacerta desquitara su nerviosismo con otros y no con él. Y si el tener a los caballeros de bronce delante suyo era una válvula de escape para el rubio, pues que así fuera. Centauro sabía por experiencia que un enfadado Misty sería el colmo de lo que estaba pintando como un muy mal día.

Así, sin más remedio que obedecer a su superior, Jabú e Ichi se colocaron frente a los caballeros de plata y el grupo continuó su asenso.

Al llegar a Géminis, los cuatro caballeros suspiraron aliviados, pues el Tercer Templo se encontraba vacío y así pronto estuvieron frente a la escalinata que los llevaría hasta Cáncer.

"El viento no deja de soplar y mis nervios están a flor de piel con el ruido que hace" le dijo Ichi a Jabú mientras subían, inconscientemente apurando el paso.

"Además que los pasos de Lacerta y Centauro ya me tienen harto ¿y se quejaban que nosotros hacíamos ruido? ¡SI ellos son los escandalosos!"

"Mejor nos damos prisa. Mientras más rápido lleguemos, más rápido terminará este suplicio" dijo Ichi suspirando resignado y mirando de reojo a los caballeros plateados unos pocos escalones más abajo.

Por un instante, el Caballero de Hidra vio una especie de brillo dorado atrás de Misty y Babel, pero no le dio importancia. Después de todo, estaban en el territorio de los Caballeros Dorados.

Al llegar a Cáncer y encontrarlo vació también, el ánimo del grupo comenzó a mejorar… tal vez podrían terminar con todo el asunto antes de lo que habían esperado y pronto podrían estar riéndose de toda la cuestión con sus respectivos amigos.

El Templo de Leo se encontraba iluminado por una fina línea dorada que era lo único que se asomaba del Sol ante tanto nubarrón grisáceo.

Dentro del recinto, en la parte central, Aiolia y Máscara de la Muerte discutían acaloradamente sobre tal o cual asunto, aunque no de manera hostil; más bien parecía, por el brillo divertido en sus ojos, que ambos Caballeros estuvieran gozando del calor del argumento, el cual iba en asenso con cada palabra.

Fue así que el grupo de Jabú, Ichi, Misty y Babel los encontró. Los caballeros de bronce, aunque habían aprendido el idioma griego como parte de su entrenamiento, al no haber vivido nunca en el Santuario (hasta el final de la guerra contra Hades) jamás lo habían practicado mucho, por lo que no entendieron mucho de lo que Cáncer y Leo discutían, pues ambos caballeros hablaban demasiado rápido y, evidentemente, demasiado fluido.

Máscara de la Muerte miró de reojo a los recién llegados, pero los desestimó inmediatamente continuando con su discusión con el griego. Pero Aiolia, siempre cortés aún con aquellos de menor rango, posó una mano en el hombro de su compañero estableciendo un alto en su perorata.

"Caballeros" dijo Leo con su cálida voz. Los recién llegados inclinaron su cabeza en señal de respeto.

"Solicitamos permiso al guardián del Quinto Templo para pasar por la Casa de Leo" dijo formalmente Misty.

"¿Qué asunto es el que requiere su paso?" dijo Aiolia igualmente protocolario.

"Su Excelencia nos ha convocado" respondió entonces Babel.

"En ese caso, el permiso es otorgado" terminó el rubio griego.

"Son cuatro caballeros los que tenemos aquí" añadió entonces Cáncer una vez que hubo terminado la formalidad y con un brillo maliciosamente divertido en sus ojos color sangre. "tengan cuidado de que sean cuatro caballeros los que lleguen con Su Excelencia"

Misty y Babel fruncieron el cejo ante las confusas palabras del italiano. Jabú e Ichi se miraron nerviosos. Aiolia sólo rodó los ojos al cielo.

"Detente Cáncer, déjalos en paz. ¿Qué no te bastó el sobresaltar a Seiya ya Shun?" dijo Leo entre paciente e irritado.

"Te equivocas, yo no fui quien les contó la historia de la koree del árbol" dijo cínicamente el de cabellos albinos.

"No, tú solo jugaste con la idea lo suficiente como para que ambos se aterraran"

"No es que se necesite mucho para impresionar a Andrómeda y Pegaso…" Cáncer se encogió de hombros, aunque no dijo nada más, sabiendo la estima que Leo tenía por el joven japonés y conociendo los límites de la paciencia del griego (que eran bastante precarios) "De cualquier forma, es sabido que en esta época del año, aún en las Doce Casas todo puede pasar…"

"Cáncer…" Leo suspiró resignado. Querer detener a Máscara de la Muerte cuando estaba completamente decidido a aterrar a los demás era como querer detener a una supernova… casi imposible y muy doloroso, por lo tanto lo mejor era detenerlo antes que comenzara "Será mejor que retomen su camino ahora, caballeros"

"Y no se olviden: los Templos cuando sus guardianes están presentes, son seguros. Otra cosa son las escalinatas… el viento no es el único que gime…" dijo Cáncer y su risa sádica resonó en los corazones de los caballeros mientras el cuarteto salía del Quinto Templo.

Continuará…

¿Qué será lo que está pasando en las escalinatas de las Doce Casas?

¿Qué fue el grito que Shion y los gemelos escucharon?

Próximamente... no se lo pierdan :)