Hola!! Como estaba de humor he continuado con este fic. Todo el rollo de ligueteo al final lo voy a poner en 2 capítulos diferentes (si no, me quedaba uno muy largo)

Muchas gracias a koneko-chan, Mandragorapurple, Mireya Humbolt, Riznao, Yami Rozenkreuzt, Cold-Sesshy, Mika1791 y Shiori-Hichigo por los reviews!!

Una duda, de donde vienen vuestro nicks? El mio es el apellido de una OC mia: Lynne Kyurengo.

Me temo que voy a ser un poco cruel en este fic (en capítulos de más adelante sabreis por que... digamos que juego con la sexualidad de los personajes)

Bueno, sin más, que el cortejo continúe!!

DGM no es mio (el OC de Realla sí, pero como fue creada solo para esta mision, como que me da igual si alguien la quiere tomar prestada)


- Pero en que demonios están pensando esos dos?-

Kanda, que se había apartado del barullo apoyándose en una de las paredes de la sala, estaba cada vez más irritado con los quehaceres de sus compañeros. Hacía unos diez minutos que una de las camareras había anunciado que comenzaba la hora de baile. Ante la atónita mirada de los comensales se había habilitado en apenas unos segundos una enorme sala de baile, con una barra donde poder pedir bebidas repleta de cómodos taburetes donde poder sentarse a charlar (y lo que surja)

La sala de baile era una estancia conjunta al bar, por lo que muchos de los clientes habían optado por permanecer sentados en sus mesas, levantándose únicamente cuando se armaban de valor para pedirle a alguien que bailara con ellos, o esperaban a alguna invitación de algún joven encantador.

Uno de los casanovas que estaba pidiendo bailar a todas las chicas que se ponían a su alcance, para horror de Kanda, no era otro que el imbécil e hiperactivo de Lavi.

- Maldito conejo! – aunque, la verdad sea dicha, había que reconocerle el mérito. Por raro que pareciese, las mujeres solían aceptar su oferta y, Kanda no sabía muy bien por qué, cuando le pedía a una chica rodeada de otras mujeres que bailara con él, estas se decepcionaban si el pelirrojo no se lo pedía después a ellas. Acaso estaban celosas por culpa de Lavi? Estaba claro que estaba llamando la atención, pero hasta el punto volverse posesivas hacia él… Kanda podía ver en los ojos de muchas el comienzo de la guerra, no verbalmente proclamada, por quedarse con el pelirrojo.

Jamás comprenderá a las mujeres. Van más allá de su capacidad de comprensión. Pero mucho más allá.

Kanda cruzó los brazos sobre su pecho y desvió la mirada hacia la zona del bar. Recorrió todas las mesas con la mirada, todas repletas de chiquillas parlanchinas. Ninguna lograba llamarle la atención. Todas eran, al menos a sus ojos, idénticas.

Su mirada se detuvo en una mesa en particular. Era la mesa que había estado ocupando hasta hace unos instantes la srta. Realla, que había desaparecido de la vista. Kanda ya no debería tener motivos fijarse en esa mesa, ya que se objetivo se había esfumado. Sin embargo, no era capaz de quitarle los ojos de encima a la persona que había ocupado ese lugar.

En el mismísimo instante en el que la srta. Realla se había ido, Allen se hacía acercado a la mesa. Kanda aún no podía entender por qué. No se supone que a quién hay que embelesar es a esa tal Realla? Que hacía entonces Allen flirteando con sus amigas? Es que lo hacía por gusto?

Porque eso es lo que estaba haciendo: ligar. Que demonios se cree que iba a conseguir, riendo y bromeando con aquellas chicas? O acaso es que ese maldito Moyashi era una copia en miniatura de ese estúpido conejo?

Kanda no sabía muy bien por qué, pero al ver a Allen divirtiéndose de esa manera con esas chicas (aquellas estúpidas, cabezas huecas, superficiales y creídas chicas) sintió un pinchazo en el pecho.

Sin ninguna duda, la irritación de Kanda era más que visible en su exterior y la tensión que le rodeaba se estaba haciendo palpable en el ambiente. Allí estaba él, con el entrecejo fruncido y los nudillos blancos, de tanto apretar los puños. Muchos de los que pasaban por su lado se apartaban automáticamente.

- Buff, que ondas más negativas hay por aquí!-

Kanda se giró para encontrarse cara a cara con un, mucho más que excitado para su gusto, Lavi.

- Que haces con esa cara tan larga, Yuu? Estás rodeado de bellas mujeres. Disfruta de la juventud!!-

- Tú ya disfrutas más que suficiente por los dos.- el tono reprochativo de Kanda le provocó escalofríos en la nuca al menor de los dos.

- Uy, eso son celos?.- (parece que se recuperó pronto ¬¬U)

Kanda ni se molestó en contestarle, y volvió a mirar a la zona de las mesas. Lavi, que no se daba por vencido, siguió picando a su amigo.

- O acaso es que has visto a alguien interesante pero no te atreves a tomar la iniciativa?-

- ... Cállate!!- el tono que usó fue mucho más calmado del que solía usar normalmente. Lavi, notándolo, siguió la dirección de la mirada de Kanda, hasta fijarse en cierto peliblanco, que reía alegremente. La mirada de Lavi se suavizó, comprendiendo en la situación en la que se encontraba su amigo.

- Oye, Yuu… por qué no le dices algo?-

- A quién?-

- A Allen, a quién si no?- la cara de sorpresa que puso Kanda era digna de recordar por el resto de la historia. – De que te sorprendes, Yuu? Es bastante obvio.-

-Cierra el pico.- un pequeño rubor adornó sus mejillas. Él sabía que no era tan transparente. Lavi se había dado cuenta en honor a la, autoproclamada, amistad que compartían y a sus dotes de observación. - No tienes ni idea.-

Y era verdad. Nadie podía entender hasta que punto le atraía Allen. Ni si quiera él mismo era capaz de hacerlo. No recordaba el momento en el que empezó a no dejar de pensar en el inglés; o de soñar con él; o de perderse en la profundidad de sus brillantes ojos; o de desear con todo su ser rozar aquellos sonrosados labios con los suyos propios.

Otro desagradable dolor en su pecho le hizo darse cuenta de que se había perdido en su propio mundo. Volvió a la realidad maldiciendo, lanzándole una mirada asesina a Lavi, que le miraba con… ternura? Uff, eso SÍ que le provocó un escalofrío a Kanda.

- Yuu, no puedes seguir así, sabes? Deberías decirle algo de lo que sientes.-

-Tú eres imbécil, o te lo haces?- "Es obvio que al Moyashi le agradan las mujeres. Las probabilidades de que me correspondiera son mínimas"

Plantearse si quiera esa posibilidad era… estúpido… Algo inútil… Desesperanzador….

El rostro de Kanda se ensombreció. Lavi comprendido que ya era suficiente por hoy, así que, suspirando, prefirió dejar a su amigo tranquilo.

- Una cosa más, Yuu – añadió, justo antes de irse, dirigiéndose a su amigo. – Comprendo tus motivos para quedarte callado pero, si no haces algo pronto, alguien aparecerá y te quitará a Allen. Y, entonces, sí que quedarás destrozado.-

Kanda, que se había limitado a mirarle de reojo mientras hablaba, no respondió. Desvió su mirada de nuevo, esta vez sin mirar a nada en concreto. Eso… ya lo sabía.

Lavi le dio una palmada en el hombro y observó como Allen sonreía inocentemente. Sin duda alguna, su sonrisa brillaba con luz propia. Lavi sonrió para sus adentros. "Es imposible no apreciar a ese chico"

- Buenas noches, Yuu.- Entonces, la cabellera pelirroja de Lavi se perdió entre la multitud.

Kanda reflexionó sobre las palabras de Lavi en silencio, sin cerciorarse del ruido que había a su alrededor. En realidad, para él, todo estaba en silencio. El único ruido que percibía era el de los latidos de su corazón… y el de la alegre risa del origen de sus preocupaciones.

Kanda suspiró, algo muy poco propio de él. No estaba de humor para esta tontería de misión. Y tampoco es que tuvieran prisa para cumplirla. Ya lo intentaría mañana… O pasado.

Cuando se dispuso a irse de allí, algo se lo impidió. Bajó la mirada y se encontró con una mujer rubia de grandes ojos azulados, que le miraba (bueno, más bien le devoraba con la mirada, lo cual le puso de los nervios.)

- Oye, guapo, que te parece si bailamos un poco? – la chica en cuestión se mordía el labio inferior sugestivamente, y pestañeaba sin parar, no dejando de mirar a Kanda a los ojos en ningún momento.

Este arqueó una ceja. Es que esa era su idea de ligar? Con algún idiota sin neuronas podría funcionar, eso sí, pero con él era otra historia.

- La verdad es que ya me iba.-

- Ah, entonces prefieres que vayamos a algún sitio más privado? – la joven se acercó más al japonés, apoyando una de sus manos en su pecho, jugueteando con su corbata.

Ahora, ambas cejas estaban levantadas.

Kanda dejó escapar una risa de incredulidad. La apartó de un manotazo, no muy fuerte, pues seguía siendo un caballero (más o menos), rompiendo el contacto que mantenían.

La chica le miró sin comprender. Kanda se fijó en sus ojos. Eran grandes y brillantes pero, no le transmitían nada. No había calidez en su mirada. Kanda sonrió fríamente.

- Je, te funciona ese truco alguna vez?-

-Puede.- a pesar del rechazo, al chica seguía usando un tono provocador.

- Pues sigue probando.- sin más, Kanda se dirigió hacia la salida. Ya había soportado bastantes tonterías. Justo antes de irse le lanzó una última mirada a Allen. Durante un segundo habría jurado que sus miradas se habían cruzado. La idea se le quitó de la cabeza al fijarse mejor. Una de las chicas estaba reclamando toda la atención de Allen (por lo visto, estaban jugando a las cartas) y este le sonreía dulcemente.

Otra punzada le atravesó el pecho. Adoraba esa sonrisa. Allen no se cansaba nunca de compartirla con el resto del mundo que le rodeaba. Sin embargo, en todo el tiempo que había pasado desde que se conocían, nunca le había dedicado una sonrisa semejante a él en exclusiva.

El japonés abandonó el local, en busca del refugio de su cama.

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Lavi se lo estaba pasando como nunca. Si no había bailado y bromeado con la mitad de las mujeres de la sala, no lo había hecho con ninguna. No obstante, no se le había olvidado en ningún momento cuál era su objetivo principal. Tras unos minutos rondando disimuladamente por la sala, encontró lo que buscaba, Allí estaba ella, en todo su esplendor, tomando "inocentemente" una copa.

Lavi se fijó en su mirada y sonrió. Estaba claro que aquella mujer estaba en plena caza. Se acercó a ella, y llamó su atención suavemente. Elisabeth Realla le miró, analizándole de arriba abajo antes de sonreírle.

- Me concede este baile, señorita? – preguntó el pelirrojo, reuniendo toda su caballerosidad.

- Claro, por que no?- Realla le ofreció su mano dulcemente, y Lavi la aceptó.

Mientras bailaban, Lavi aprovechó para hablar y bromear con ella. Su encanto parecía surgir efecto, pues la joven que había entre sus brazos no dejaba de reír tímidamente.

La verdad es que le estaba resultando demasiado fácil. Sinceramente, estaba sorprendido. Esta chica no concordaba con lo que se había esperado. De verdad se trataba de la misma devora-hombres de la que les había hablado Komui? Para él no era más que una chiquilla en busca de compañía. Luego se acordó de las miradas "cazadoras" que había lanzado antes… Pero eso también podría haber sido imaginaciones de Lavi, guiadas por su prejuicio de tener que lidiar con una… bueno, hablando mal y pronto… con una loba.

Lavi observó detenidamente a su pareja de baile, que le hablaba inocentemente de diversas anécdotas de su vida.

Lavi la sonrió y esta le devolvió casi al instante una sonrisa tan dulce que le recordó a cierto exorcista peliblanco. Lavi se ruborizó (genial, ahora Kanda lo despellejaría vivo). Ante tal imagen, Realla acentuó aún más su sonrisa.

Sin darse cuenta, poco a poco toda gente de la sala de baile había ido centrando su atención en la pareja formada por Lavi y Realla, seguramente el par más deseado de la noche.

Después de varios minutos más de charla y baile, decidieron parar a descansar. Se dirigieron a la barra para tomar algo.

- Vaya, has resultado ser un excelente bailarín, sr. Lavi-

- Nada de señor, que espanto! Solo Lavi está bien.-

- De acuerdo, "solo Lavi":-

- Ja, ja, no me refería a eso, srta. Realla.- comentó, riendo ligeramente.

- Si yo no puedo usa señor, tú tampoco puedes usar señorita.- Realla le reprendió burlonamente, haciendo un pequeño puchero. La verdad es que era realmente mona.

Lavi tenía el presentimiento de que esta misión iba a acabar pronto. No solo había logrado llamar la atención de su objetivo. Es que se lo estaba comiendo con la mirada! Se lo estaba pasando realmente bien con aquella inocente chica, y tenía el presentimiento de que, si todo salía bien, no pasaría el resto de la noche en el bar. Aunque le sabía un poco mal el tener que engañar de esa manera a aquella mujer.

- O-oye, Lavi…- Realla hablaba tan bajo que Lavi tuvo que agacharse un poco.

- Si?- Lavi le dedicó, lo que él esperaba que fuese, una dulce sonrisa. Las mejillas de Realla se encendieron.

- Verás… quizá te resulte un poco atrevida pero… y si… nos vamos de aquí?.- la carita que le estaba poniendo Realla en ese momento solo podía ser descrita de una manera: Strike!!

- Claro.- Lavi no podía dejar de sonreír. No solo estaba un paso más cerca de cumplir su misión, si no que les había ganado la apuesta a Kanda y Allen. Por un día entero serían sus esclavos. Mientras acompañaba a Realla a la salida, se iba imaginando mil y una maneras diferentes de someter a sus amigos. Sobretodo al mayor de ellos.

- Una cosa más, Lavi.- Realla llamó su atención nada más salir del local. Para sorpresa de Lavi, unos suaves labios estaban presionándose contra los suyos. Sin poder evitarlo, se ruborizó. Esto sí que no se lo esperaba!!

Cuando rompieron el beso, Realla sonrió. Lavi se fijó en ella y en seguida se dio cuenta de que algo iba mal. Esa no era la misma sonrisa inocente que había estado usando toda la noche.

Realla se puso la mano en la boca y empezó a reír.

- Gané!! Jamás pensé que sería tan fácil!-

- Que? – Ahora sí que estaba desconcertado. Que demonios estaba pasando aquí?

- Oh, venga! De verdad te tragaste todo ese cuento de la niña buena? Ni siquiera eres mi tipo –

Vale, Lavi estaba seguro de que, en algún momento durante el beso, le habían cambiado de acompañante. La Realla de ahora y la de antes era demasiado diferentes! Como dos personas completamente distintas (doble personalidad, quizá?)

- Un momento! Pero si has sido tú la que me ha besado!! – quizá había usado un tono demasiado duro… Pero qué demonios? Estaba cabreado!!

- Bueno, es obvio que no podía dejar pasar la oportunidad de catar al ligón oficial de la noche, no?-

"Maldita lianta!!" Si no fuera porque era una mujer, Lavi la habría destrozado gracias a su actual cabreo.

- Que pases buena noche, "solo Lavi" – Realla le lanzó un beso con la mano, antes de volver al interior del bar.

Lavi se quedó allí parado. No se había movido ni un ápice desde lo del beso. Estaba petrificado.

Cuando el frío de la noche le hizo volver en sí, se apresuró a volver a la posada en la que dormían. Por nada del mundo entraría de nuevo en aquel lugar!!

"Menudo peligro de mujer" Lavi seguía maldiciendo para sus adentros la trampa de la mujer y su estupidez por haber caído en ella.

El pelirrojo abandonó la fiesta, en busca del consuelo de su cama.

KYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYU

Realla volvió a la fiesta, satisfecha con su labor. En realidad, aquel pelirrojo era bastante mono, pero no lo suficiente como para cumplir con sus requisitos para esa noche. Lo que hoy buscaba era algo especial, fuera de lo normal… Exótico.

La verdad es que se había fijado en cierto hombre que se ajustaba a sus deseos para aquel día. Un tipo alto, asiático, atractivo, con el pelo recogido en una coleta alta (increíblemente, su pelo era más largo y liso que el de ella, lo cual aumentó su curiosidad). Era una verdadera lástima que desapareciera sin dejar rastro.

En fin, habría más días y oportunidades para hacerse con él. Porque estaba claro que, la próxima vez que le viese, aquel tipo sería suyo.

Estaba cansada de tanto bailar con el pelirrojo, así que se dirigió en busca de la mesa que compartía con sus amigas, para descansar un rato. Lo que vio no lo gustó en absoluto. Un maldito anciano canoso le había quitado el sitio. Y lo peor de todo es que no solo parecía que a sus "amigas" no le importara lo más mínimo. Es que, además, parecía que se estaban divirtiendo de lo lindo!!

Hecha una furia, se dispuso a recuperar su asiento. Se colocó exactamente detrás del viejales y tosió exageradamente, para llamar la atención.

- Perdone, pero ese sitio que está ocupando es el mío y…- Realla no pudo acabar. El anciano se había girado al notar que le estaban hablando. Pero, para su sorpresa, se descubrió observando la hermosa cara (no había otra palabra para describirla) de un chico incluso más joven que ella.

De un vistazo rápido, se fijó tanto en la extraña cicatriz que decoraba su mejilla como en el brillo de su sedoso pelo, que nada tenía que ver con un pelo canoso. Aunque, lo que más le había dejado sin palabras sin duda eran aquellos ojos. Aquellos brillantes y plateados ojos.

El chico, al verla, sonrió. A Realla le dio un vuelco al corazón. Cómo conseguía tener esa sonrisa tan inocente y seductora a la vez? Ella jamás había logrado realizar nada parecido!!

- Lo lamento. Me temo que me he beneficiado de la compañía de sus amigas por demasiado tiempo.- la mujer se sorprendió ante la suave voz del menor, con un tono casi relajante. – Señoritas, ha sido todo un honor disfrutar de su compañía.- Con una leve inclinación de la cabeza, se despidió de todas las mujeres.

Sin decir más, se marchó, pese a las protestas de las chicas y sus ruegos de que se quedara un poco más con ellas.

Realla no le quitó el ojo de encima en ningún momento, contemplando como su figura desaparecía entre la gente. Sonrió para sí misma.

Acababa de encontrar a su distracción para aquella noche.