Buenas, buenas he aquí el tercer capítulo, es su regalo de navidad, en especial para Guest que me pidió actualizara por esta fecha especial, eso si no se acostumbren, es mas no actualizare de nuevo hasta enero, solo lo hago porque tengo escritos cinco capítulos pero mi idea era publicarlos bastante separados para tener tiempo y tener más escritos, como sea disfruten.
Cap3.- Entrevistas.
Se despertó nuevamente por los gritos de Effie que al parecer estaba más alterada que de costumbre, no sabía si su ayudante conocía o sabia sobre todo lo que estaba ocurriendo, si conocía la naturaleza del que se hace llamar el presidente de Panem y solo actúa como si en verdad fuera su salvador.
Extrañamente no recordaba nada sobre la pesadilla que había tenido, sabía que era una pesadilla porque era lo único que tenía desde sus primeros juegos, pero a pesar de eso también lo sabía porque estaba ligeramente sudada y su respiración era acelerada.
Escuchó los pasos de Effie marchándose, sorprendida un poco de que no siguió molestando para que saliera. Se levantó aun con sueño pero un poco más descansada y caminó hasta su closet para poder cambiarse, no había hecho mucho en el entrenamiento, preocupada por su situación con Peeta y sorprendida por el mismo.
Que más estaría planeando, porque si de algo estaba segura Peeta no se detendría solo con eso, tenía que detener sus avances y llevar la atención hacia ella, lo primero que haría al día siguiente seria tomar el arco y demostrar a todos que ella era la verdadera rival a vencer, aun si por el momento no se sentía así en lo más mínimo.
Una vez cambiada fue al comedor donde ya la esperaban, Haymitch, Cinna y Effie – preciosa que bueno que nos honras con tu presencia – dijo Haymitch sarcástico, lo notaba un poco fuera de foco, lo que indicaba que había estado bebiendo.
Le molestó que actuara asi como siempre – cállate Haymitch – respondio con molestia y se sentó.
– o entonces no quieres saber cómo me fue en la reunión.
Lo pensó un poco, no sabía si en verdad quería conocer lo que hayan dicho en esa reunión, de seguro algunos ya estaban pensando en Peeta como el que tienen que vencer, y hasta están planeando como matarlo, a la final se decidió por conocer la información para asegurarse la seguridad de Peeta.
– Está bien habla – dijo como si fuera la cosa más difícil de decir.
Haymitch sonrio como si hubiera ganado una batalla, lo que la molesto aún más – bueno primero, parece que el chico del pan es más inteligente de lo que creíamos – comenzó suspirando y viendo su copa de vino, meciéndola levemente – tenías razón lo hizo para llamar la atención y lo hizo bien, el uno, el dos, el cuatro, el siete comenzando por los de peligro, todos los quieren como aliados, aunque el dos no está al cien por ciento seguros después de todo Brutus terminó con la nariz rota, un ojo negro y tiene el labio inferior completamente hinchado, también parece que tiene un par de costillas fracturadas y hematomas en varias zonas del cuerpo.
Se quedaron en silencio sin saber muy bien que decir, Peeta nunca fue violento pero ahora se parecía a Johanna – ¿cómo termino con el ojo negro? – preguntó Katniss con un nudo en su garganta.
– el golpe fue fuerte, pero no fue de frente, si lo hubiera sido con la fuerza del golpe el tabique se hubiera clavado en el cerebro y lo hubiera matado, el golpe vino desde el lado izquierdo por lo que también golpeo el ojo.
– ¿Peeta nunca fue violento que es lo que está pasando? – preguntó Cinna impresionado y hasta con un poco de miedo.
Haymitch y Katniss recordaron que no estaban solos – está llamando la atención para que se olviden de Katniss, su orgullo y arrogancia, además de lo letal que puede ser con el arco – dijo Haymitch llevándose la copa de vino a la boca.
Katniss lo miro con enojo antes de mirar a Cinna con preocupación, temor y ansiedad – a pesar de estar enojado sigue preocupándose por mí, quiere que yo sobreviva a pesar de todo.
Cinna suspiro un poco calmándose, si este nuevo Peeta salía cuando se peleó, de una forma bastante mala según parece, con Katniss, estaba preocupado de que el rubio quisiera hacerle daño, pero al parecer estaba muy equivocado, todos tendían a dar por hecho cosas con respecto a Peeta y este terminaba callándolos y asombrándolos, en este momento solo podía respetar enormemente al rubio por todo lo que había hecho desde antes incluso de los juegos.
Atenerse a un golpe de su propia madre por ayudar a Katniss era algo para ser respetado, luego sacrificarse el mismo en una arena lo era aún más, y ahora pelear de ese modo para volver a salvarla era impresionante.
– Ese chico es impresionante – mencionó Cinna orgulloso de los dos chicos que habían tenido que vestir con su amiga Portia – su capacidad de amar es simplemente impresionante.
No había visto algo así nunca, ni siquiera aquí en el Capitolio donde se suponía todo eso era muy importante, los otros asintieron – ¿entonces ya tienes alguna idea de quienes pueden ser tus aliados? – preguntó Haymitch con un poco de esperanzas.
– Mantengo los nombres que dije – respondio Katniss, suspiro al ver la mirada de su mentor – está bien entonces nadie, prefiero estar sola con Peeta y pelear los dos solos contra los otros veinte y dos, como ya lo hicimos.
Haymitch negó con la cabeza, Katniss era insufrible y obstinada, terca como nadie si algo se le metía en la cabeza no había poder que la haga cambiar de idea – aún tenemos tiempo si quieres sobrevivir piénsalo bien – dijo Haymitch levantándose, aun no terminaba de comer pero de todos modos se fue.
– No estoy segura de a que se refiere Haymitch, Katniss, pero a pesar de ser un idiota borracho es bastante inteligente deberías hacerle caso – dijo Effie metiéndose a la boca un pedazo de carne, como siempre impecablemente incluso para eso.
Cinna asintió, concordando con Effie después de todo, ella conocía perfectamente al hombre, habían trabajado juntos por años y a pesar de todo Haymitch siempre intentaba ayudar a sus tributos, aun si ellos no hacían el más mínimo caso y por eso terminaban muertos, la mayoría en el baño de sangre del primer día.
El problema era que como dijo Effie antes ellos eran los de afuera y no quería a un potencial asesino durmiendo junto a ellos, menos con lo que ocurrió ese día en el entrenamiento – quisiera que Peeta estuviera aquí – dijo en un susurro, que nadie alcanzo a oír.
Después de todo podía pensar más claramente con su chico junto a ella, apoyándola con todo lo que decidiera, sin él, sin su apoyo, sin su resguardo era como intentar darle a un Sinsajo con los ojos vendados.
Y solo complicaba el que al no estar durmiendo con Peeta, con los latidos de su corazón en su oído, las pesadillas eran recurrentes, y al parecer cada vez eran peores. Estaba cansada podía notar las ojeras bajo sus ojos, le dolía la espalda cuando estaba demasiado tiempo parada.
Estos habían sido los peores días de su vida desde la muerte de su padre y prácticamente el abandono de su madre.
Cuando terminaron de cenar en un horrible silencio, Cinna se marchó abrazando a Katniss hasta que Portia estuvo junto a él, quiso hablar con ella, preguntarle cómo estaba Peeta, pero la mejor amiga de Cinna le sonrio tristemente y negó con la cabeza para después irse.
Se volvió a acostar rogando a quien sea por poder descansar para poder pensar en que hacer al día siguiente.
Cuando abrió los ojos nuevamente estaba en su cama en la aldea de los vencedores, en silencio pronuncio casi con preocupación y ansiedad que no fuera como el otro sueño.
Se levantó y realizo la misma rutina de la otra vez, se puso sus botas, a diferencia del otro sueño tomo la chaqueta de caza de su padre y se aferró a ella como si su vida dependiera de ello.
Con inseguridad caminó hasta el comedor donde como la última ves escucho a su madre y Prim conversar en susurros, cuando salió ambas se callaron. Suspiro cuando no todo fue como antes, ahora Prim le sonrio un poco, con cariño pero al mismo tiempo con tristeza – buenos días – saludó más tranquila.
– Buenos días hija – saludó su madre colocando una bandeja de pan.
Sonrio enseguida al imaginar por quien fue hecho, incluso podía ver el vapor que salía de los panes, lo que indicaba que recién fueron entregados, se sentó en la mesa y espero a que su madre trajera el chocolate caliente – ¿estás bien? – pregunto Prim un poco extrañada y preocupada.
– Sí, estoy perfectamente – respondio Katniss – ¿y tú como has estado pequeño pato?
Esa frase pareció iluminar el rostro de Prim, incluso hizo que sus ojos brillaran con lo que claramente eran lagrimas – muy, muy bien Katniss, ahora que tu estas bien.
Frunció el ceño confundida por esa frase pero lo dejo pasar cuando vio el chocolate caliente llegar a la mesa, estaba hambrienta, enseguida sirvió un poco en su jarro y extendió la mano para tomar un pan.
Tuvo que soplarlo un poco para no quemarse – por cierto Prim como es eso de que tus notas han bajado – dijo la señora Everdeen mirando con reprobación a la rubia.
Prim se sonrojo un poco mientras agachaba la mirada, Katniss miraba de una a otra, estaba extrañada, su hermana siempre fue una excelente alumno, no como ella – estaba… ya sabes – dijo Prim suspirando – pero no te preocupes ahora voy a estar bien.
La sonrisa en el rostro de su hermana sacó una igual en el suyo, si solo estuviera Peeta allí el cuadro sería perfecto. Cuando el pan estuvo lo suficientemente frio se lo metió a la boca, esperando sean bollos de queso.
Frunció el ceño extrañada, ese no era el sabor de los panes de Peeta, era delicioso sí, pero no como los de Peeta que le daban un sabor a… a hogar – ¿sucede algo Katniss? – preguntó su madre al verla mirar atentamente el pan.
– Es… extraño – dijo aun mirando el pan – no sabe cómo el pan de Peeta.
Ambas mujeres frente a ella ahogaron un exclamación y se pusieron pálidas – ¿sa… sabias como era el pan de Peeta? – pregunto Prim preocupada.
– claro, no sabría cómo explicarlo, simplemente lo sé – respondio sonriendo contenta – me da un sentimiento de seguridad cada que lo cómo, como si el mismo Peeta me estuviera abrazando.
Su madre y Prim se regresaron a ver con tristeza y luego la vieron a ella – Katniss cariño creo… que estas un poco confundida – le dijo su madre mientras se levantaba.
En ese momento el televisor se prendió, haciendo que las tres mujeres regresaran a ver hacia la sala – muy buenos días Panem, como ya sabemos hoy se cumplen cinco meses desde el trágico final de los septuagésimos quintos juegos del hambre.
Por alguna razón su corazón comenzó a latir acelerado y sus manos se crisparon, pudo sentir como sus dedos se metieron en el suave pan, abrió la boca para decir algo pero no salió nada – Katniss – dijo su madre aún más preocupada al ver su reacción.
No hizo caso y se levantó para poder ir hacia la sala y pararse frente al televisor – fueron los mejores juegos que hemos vivido, y estoy seguro serán los mejores por muchos, muchos años – menciono Cesar con voz apagada, a pesar de que se suponía tenía que estar contento – fue una verdadera hazaña, desde su arena hasta los participantes, los vencedores de todos los distritos, todos reunidos, quien lo hubiera pensado – se calló un poco suspirando – en especial cuando recién teníamos y comenzábamos a disfrutar de nuestros amados trágicos amantes del distrito doce.
– Katniss – dijo su hermana jalándola de su brazo para que se apartar de la pantalla pero no podía hacerlo, estaba quieta como estatua.
– fue una dura batalla mis amigos, déjenme decirlo, estuvo simplemente espectacular, pero creo que todos estamos aún más asombrados con su final, que lucha señores y señoras, Brutus contra Peeta, eso sí fue una batalla para recordar, el uno protegiendo a su chica, a su mujer la chica en llamas Katniss Everdeen y el otro con la firme convicción de vencerlos a ambos, o sí.
La cara de Cesar se ensombreció un poco – pero como todos sabemos, Katniss sin su arco solo podía mirar como su chico peleaba, y todos teníamos nuestro corazón en la mano – se exalto y prácticamente salto para acercarse a la cámara – era una tensión que todo el país sentía, cada golpe que daban y mi corazón se detenía – volvió a sentarse – si solo Katniss no se hubiera acercado, aunque a mi parecer fue mejor asi, no queríamos que se repitiera lo de los últimos juegos y verlos enfrentarse entre ellos.
Su corazón latía más rápido con cada palabra que Cesar decía, su agarre se hacía más fuerte y el pan pronto terminaría en el suelo hecho pedazos, aun podía sentirlo en su mano – hija creo… creo que deberías.
Se calló cuando Cesar siguió hablando, suponía de cierta manera su madre la entendía y tenía que dejarla ver esto, dejarla saber que había pasado – cuando Peeta recibió un golpe excepcionalmente duro, Katniss no pudo evitar correr a su lado, Brutus aprovechando esto la ataco a ella viendo su oportunidad, las armas totalmente olvidadas fueron recogidas en un segundo – dijo Cesar con voz melodramática – Peeta apartó de un manotazo a Katniss y clavo su cuchillo en el pecho del tributo del dos, les juro en ese momento pensé vaya el chico lo hizo, pero cuando vi la espada de Brutus salir por la espalda de Peeta me quede sin aliento.
En ese momento su mente se volvió blanca, su agarre en el pan se soltó dejándolo caer al suelo, se puso pálida como la nieve, su corazón dejo de latir y su respiración se atraganto en su pecho.
Pudo ver a su madre y Prim frente a ella diciendo algo, pero simplemente no escuchaba, solo podía verlas mover los labios sin oír una sola palabra, no podía sentir el tacto de las manos de su madre que la zarandeaban, y de repente todo se volvió negro.
Se levantó en su cama, aún mantenía retenida la respiración, sudaba como cada vez que tenía una pesadilla pero ahora era peor, sentía sus lágrimas recorrer su cara, le dolían las manos por estar aferrándose a sus cobijas con demasiada fuerza.
Intentó gritar pero no podía, tenía un enorme nudo en su garganta, movió frenéticamente la cabeza intentando asimilar donde estaba, vio las cobijas regadas en el suelo, vio las almohadas en los veladores de un lado de su cama, y regresó a ver hacia el enorme ventanal que tenía a su lado derecho.
Cuando vio los enorme edificios del Capitolio entendió enseguida que todo había sido un sueño, los septuagésimos quintos juegos del hambre aún no se habían realizado, ella aun no era la vencedora, Peeta aún estaba vivo, aun podía verlo y escucharlo, tocarlo, olerlo, con ese pensamiento se fue tranquilizando.
– esto… esto es lo que Peeta… me dijo que vivía a diario – se susurró ella misma.
Aun recordaba esa mañana en el tren de la victoria, se había despertado con otra pesadilla, pero Peeta estaba allí junto a ella calmándola, le preguntó porque él nunca la despertaba cuando tenía pesadillas, y él le dijo que soñaba que la perdía, se despertaba exaltado pero cuando la veía a su lado acostada en su pecho, se calmaba.
Ahora ella no lo tenía para calmarla, y solo podía comparar esto con lo que sucedió con ellos cuando llegaron al distrito doce después de ganar sus juegos, pasaron meses separados, ignorándose mutuamente.
Necesitaba calmarse, y si no podía tener a Peeta, o a Prim, recurriría a la tercera opción, aún si era falso, tomo el pequeño control que estaba debajo de su almohada y tocándolo cambio la imagen del ventanal, se fue directo a la imagen del bosque, el bosque que tanto amaba y extrañaba, el bosque del distrito doce.
Viéndolo pudo calmarse un poco más, poco a poco el nudo en su garganta fue desapareciendo y pudo comenzar a tararear para ella misma, su respiración se fue moderando y pronto sintió como el sudor se enfriaba, enfriando también sus pensamientos.
Esto la estaba matando, sentir siempre ese vacío en el pecho que no puede ser llenado con nada, tener a Peeta sin poder tocarlo, tenerlo tan cerca y a la vez tan lejos, pero no podía pensar en nada que hacer, que decir para que Peeta volviera a ella, nunca fue buena con las palabras y nunca lo seria.
Miró el reloj para saber qué hora era, los números rojos marcaban las 5:31 am aún tenía tiempo, pero ya no podía estar en ese cuarto asi que se cambió nuevamente con la ropa elegida para ese día, la ropa que combinaría con la de Peeta, y luego se dirigió hacia el comedor.
Encontró a un avox cerca a la mesa, no era el mismo que el del día porque no era Darius, estaría descansando en ese momento – podrías darme un vaso de leche caliente por favor – pidió sentándose en una silla.
El avox le sonrio un poco y asintió, para luego dirigirse a la cocina, miro directo a los ventanales del piso, donde podía ver los edificios y las luces, aun estando en el piso doce podía escuchar los gritos y las fiestas que tenían los habitantes del Capitolio, ya estaba acostumbrada asi que decidió no molestarse.
Los conocía bien, eran egoístas e ignorantes, ni siquiera sabían lo que hacían porque desde que nacieron les enseñaron que esto estaba bien, el mandar a un grupo de niños a matarse les parecía correcto.
Cuando el avox regresó y dejó el jarro de leche frente a ella, estaba cerrando los ojos con cansancio – gracias – le dijo y tomó el jarro.
El calor le calentaba las manos y el líquido blanco le recordaba a la nieve de regreso en su distrito, se quedó pensando un poco si es que no hubiera pasado nada, si el Quarter Quell no hubiera terminado como termino ¿Se hubiera dado cuenta de que amaba a Peeta? ¿Lo hubiera terminado odiando por ser prácticamente un hombre al que la obligaron amar?
O en algún punto se hubiera dado cuenta de todas maneras que Peeta era necesario para ella, era uno de los puntos por lo que vivía y se mantenía en pie, incluso si no iban a los juegos que hubiera pasado, Peeta nunca hubiera tenido el valor de hablarle, ella nunca le hubiera agradecido por el pan, él se hubiera casado con Madge y ella habría hecho todo lo posible por ayudar a su hermana y madre, pero no se habría casado.
Y en el futuro, Peeta y Madge seria miserables por casarse con alguien que no amaban, o tal vez hubiera aprendido a amarse y ella sería una mujer amargada y solitaria que cazaba para distraerse y alimentarse, de seguro Prim la hubiera obligado a vivir con el estúpido gato para que no se sintiera sola, porque sabía muy bien que no se llevaba muy bien con su madre.
Recordó algo que Peeta le había pedido la primera noche en el capitolio, hacer las paces con su madre, porque hacía daño a Prim, ¿a qué se refería con eso?, siempre vio por su pequeña hermana, y ella nunca se quejó por cómo eran las cosas, si, Prim perdono fácilmente a su madre porque ella era como Peeta, decidían no enfrascarse en el odio y el rencor.
Acaso el rencor que ella le tenía a su madre por abandonarlas por años, hacía daño a su hermana, Peeta vivió en una familia donde su madre lo odiaba asi que debería saber de eso, sabia y entendía a Prim, nunca se imaginó que eso la haría daño, se sintió un poco mal.
Por suerte eso había mejorado cuando regresaron de sus juegos, no la había perdonado del todo, pero su trato mejoro, de parte y parte, comenzaron a comportarse como una verdadera familia, pero Peeta tenía razón con todo lo que paso debió haber arreglado todo ese problema, no solo por su hermana, sino también por ella y su madre.
– ¡Katniss ya estas levantada! – Mencionó Effie asombrada, ya estaba arreglada y lista para el día – ¿tuviste una buena noche?
– sí, gracias Effie – respondio a su pregunta, y aunque era una mentira no quiso preocupar más a la mujer que de por si parecía que ya se preocupaba de más por los dos.
Effie asintió y le sonrio un poco – podría servir el desayuno gracias – le dijo al mismo avox, luego se sentó en su asiento y la miro – ¿cómo estas… con lo de Peeta?
Ella mejor que nadie sabía que Effie siempre tuvo su predilección y su vena romántica explotaba cuando se trataba de Peeta y ella, el verlos pelear como lo hicieron esa noche debió haberla afectado mucho – cansada, preocupada, sola – respondio mirando a la leche ya estaba fría y no la había probado – quiero arreglar todo, pero no sé cómo.
– nunca fuiste buena con las palabras – comentó Effie asintiendo, al parecer llegó a conocerlos bastante bien – sabes, cuando los vi en la primera arena, al inicio me parecía raro, Haymitch nunca nos dijo algo sobre qué plan realizarían cuando entraran, y como se suponía que debían estar enamorados, me sorprendió verte mirar a Peeta con tanto odio – se calló un poco cambiando su mirada de ella al ventanal – después cuando se reunieron estaba tan emocionada pero… había algo no sé cómo explicarlo, era como una pequeña barrera que tu formabas.
Katniss entendía bien a lo que se refería, pero estaba sorprendida de que Effie de todas las personas entendiera todo de ese modo – Peeta supo cómo atravesar esa barrera solo en una ocasión, después cuando los volvimos a ver para la gira, fue como si ambos pusieran una barrera y ninguno hiciera el más mínimo esfuerzo por atravesarlas… fue frustrante – sonrio un poco – pero había pequeños momentos en los que ambos dejaban de preocuparse por el que ocurriría, que dirían, qué pensarían y solo vivían el momento se dejaban querer y se querían – la regresó a ver mirándola con seriedad – había pequeños momentos cuando tu dejabas que tus sentimientos se mostraran, y simplemente sabias que hacer y qué decir, has lo mismo no pienses simplemente actúa – le volvió a sonreír y se levantó – iré a ver a los demás Cinna y Portia deben estar por llegar.
Asintió distraída pensando en lo que Effie le había dicho, simplemente actuar en lugar de pensarlo. Luego de unos minutos llegaron, Cinna y Portia, la saludaron y Portia pidió comida para ella y para Peeta y dijo que la llevaran al cuarto de su chico, Cinna se sentó junto a ella y se quedaron en silencio hasta que llegaron Effie y Haymitch.
Desayunaron en silencio hasta que llegó la hora de bajar al entrenamiento, como la otra vez Peeta no los miro y bajaron incomodos en el ascensor, Haymitch le dijo en un susurro al oído que intentara utilizar el arco para ver como reaccionaba Peeta.
Ella sintió pues era lo que tenía en mente desde el comienzo, no dejaría que maten a Peeta y si intentar sobresalir en los entrenamientos, con el arco era lo que necesitaba lo haría.
No fue como el día anterior, ahora estaban todos los tributos y cada uno de ellos poso su mirada en la pareja cuando entraron, pero el que se llevó más la atención fue Peeta, en especial por los tributos del uno y del dos, Brutus lo miraba con odio puro es más estaba segura que si ya estuvieran en la arena se lanzaría directo a Peeta.
Como el día anterior Peeta fue primero con los adictos para ponerse a dibujar y pintar, ella suspiro y se encamino a donde veía a Mags aunque ahora no estaba sola estaba con Finnick – chica en llamas – saludo sonriéndole con coquetería, pero no funcionaba con ella.
– Guárdatelo – dijo de mal humor.
Finnick levantó las manos en señal de rendición – estas de mal humor, cuidado y nos quemas a todos – el par del cuatro siguió con sus nudos y ella se quedó viéndolos hacerlos, era impresionante la velocidad con la que los hacían, Finnick sonrio – te enseño si tú me enseñas a disparar con el arco.
Katniss lo pensó un poco y asintió. Cuando Finnick le explicaba lo que tenía que hacer era más fácil, por eso no podía hacerlo cuando Mags le enseño, al ser una persona mayor y ya no poder hablar complicaba el comunicarse con otros, excepto con Finnick al parecer.
Cuando terminaron y ella estuvo contenta con su resultado, se había demorado eternidades para hacerlo pero lo logro, fueron a la estación de tiro con arco, había cambiado desde la última vez que estuvo allí, ahora tenía un programa con hologramas que parecían personas de verdad.
Tomó el arco y apunto a un maniquí un poco hasta acostumbrarse a él, no quería que le ocurriera lo mismo que la otra vez, después configuro la estación y se metió esperando a que comenzara.
Unas luces naranjas se paseaban por todo la sala, y de repente se juntaron formando el holograma de un hombre a su derecha, estiro el arco y disparo, destruyendo el holograma en un montón de cuadros que hicieron un sonido extraño como si cayeran al suelo en verdad.
Siguieron formándose los hologramas, unos la atacaban, otros corrían escondiéndose en las columnas, cuando todo termino y regreso a ver hacia donde debería estar Finnick, se encontró con todos los tributos viéndola.
Se sonrojo por toda la atención, pero solo se fijó en unos ojos, los ojos azules de Peeta Mellark que la veían con atención y miles de sentimientos pasando rápidamente, algunos aplaudieron emocionados por su demostración, y ella pudo suspirar un poco contenta con que se olvidaran de Peeta.
Cuando salió y todo el mundo comenzó a irse, se acercó a Finnick y comenzó a explicarle como sostener el arco, no le era muy difícil estirar la cuerda porque era bastante fuerte, pero su puntería era pésima.
Le tomó media hora poder llegar a darle a un punto cercano al blanco, después de eso fue a otras estaciones, como el de identificación de plantas y bayas, principalmente venenosas, sabía muy bien que les gustaba jugar con venenos dentro de las arenas.
Cuando levantó la vista vio a todos reunidos como cuando ella estaba en la estación de tiro con arco, se acercó para saber que pasaba, y se quedó de piedra cuando vio a Peeta en el centro con un chaleco de cuchillos como el que Clove había tenido en sus primeros juegos.
La estación era parecida a la otra con los mismos hologramas pero de color rojo, cuando comenzó Peeta tomó rápidamente un cuchillo y lo lanzo hacia el holograma destrozándolo a una distancia de quince metros, el cuchillo se clavó en la pared del fondo.
Fue igual a su presentación con el arco, los hologramas aparecían uno tras otro en distintos lugares y con diferentes objetivos y objetos en las manos.
Sabía que Peeta era bueno con los cuchillos porque los había utilizados desde pequeño por la panadería, y mejoro mucho cuando comenzaron a entrenar como si fueran tributos profesionales.
Pero solo ahora vio lo verdaderamente bueno que era con ellos, con esto volvía a superarla en su demostración, no solo era bueno en lucha cuerpo a cuerpo sino que también lo era a larga distancia con cuchillos, Peeta era un verdadero tributo profesional en este momento.
Se desanimó porque sabía no tenía que más mostrar, no había forma de superar a Peeta y que dejara de ser el blanco de todos los tributos, es especial con las miradas que estaba recibiendo de Cashmere, Gloss, Brutus y Enobaria.
Nuevamente dejaba a todos sorprendidos en especial a ella, nunca creyó que Peeta pudiera ser asi, ella y Gale pasaron muchas veces burlándose del Capitolio y los comerciantes, pero asi como ellos, los comerciantes también podían ser letales si lo querían, desde pequeños les enseñaban a utilizar instrumentos que bien podían servirles en los juegos.
Los respetó más por eso, desanimada salió del salón de entrenamiento y fue al elevador, Peeta estaba haciendo hasta lo imposible por protegerla, y estaba ganando, era como una competencia entre ellos por la protección y supervivencia del otro, y Peeta llevaba una gran delantera, ahora era imposible que los otros tributos se enfocaran solo en ella.
Cuando llegó a su piso encontró a Haymitch, Effie, Cinna y Portia en la sala, la regresaron a ver sorprendidos y confundidos – ¿qué sucede? – preguntó Haymitch.
– Peeta, eso sucede – grito furiosa, viéndose acorralada su lado defensivo salía a flote – cuando por fin puedo alejar la atención de los profesionales hacia mí, él tiene que volver a hacer algo y destrozarlo todo.
– ¿ahora que paso? – preguntó Portia preocupada.
Katniss se sentó de mal humor junto a Haymitch – fui a la estación de tiro con arco, y todos quedaron fascinados, por fin podía hacer algo por la seguridad de Peeta, pero no él tenía que ir a la estación de lanza cuchillos y hacer lo mismo – su enojo fue desapareciendo dándole paso a la desesperación – no tengo con que más protegerlo, solo soy buena con el arco, yo… yo.
Las lágrimas por fin salieron pero no se permitió mostrar más debilidad, Portia se acercó arrodillándose frente a ella y poniendo sus manos en sus rodillas – ¿en verdad crees que con todo lo que Peeta ha mostrado necesita protección? – preguntó con suavidad.
– No – respondió casi en un susurro.
– solo tienes que dejar que las cosas sigan su curso, lo que hace Peeta es lo que cualquier hombre enamorado haría, proteger a su chica – siguió diciendo con tranquilidad – de lo único que tú tienes que preocuparte es de mantenerte a salvo, con eso él va a estar contigo a tu lado y vivo.
Katniss asintió dejándose abrazar por la única mujer que al parecer trato bien a Peeta, a parte de Effie, pero a ella casi la creían una mascota, la llevaron a su cuarto y la dejaron acostada para que se calmara.
Al día siguiente fue diferente, se sentía más tranquila después de esa pequeña conversación con Portia, Peeta tampoco siguió mostrando más, no sabía si porque ya no sabía que más hacer o porque ella dejó de intentarlo, ella pasó en la sección de nudos con Finnick, y Peeta pasó con los dos adictos.
El descanso fue bastante agradable para ambos, además de que con su pelea y el no tener al otro a su lado, parecían cansados y hasta parecía que llevaban una carga muy pesada en sus hombros.
Era como si se necesitaran pero eran demasiado orgullosos para arreglar sus problemas, luego del entrenamiento Peeta volvió a encerrarse en su cuarto, pero Katniss decidió ir a un lugar que sabía le traería buenos recuerdos.
La azotea del edificio, era un lugar hermoso y el invernadero le recordaba levemente al bosque, no estaba Peeta como hubiera querido pero el atardecer hacia que sintiera levemente su presencia, le encantó ese ambiente que había adquirido el lugar.
No se permitió pensar ni siquiera en lo que haría al día siguiente en su presentación, ya había mostrado que podía utilizar el arco, ya todo el mundo la conocía bien, que más querían que mostrara.
Pronto el día se terminó y ella bajó nuevamente a dormir segura que tendría otra pesadilla como las dos anteriores. Cuando Effie la fue a buscar estaba cansada, sudada y deprimida.
Cuando llegó a la sala donde ya estaban los otros tributos se puso nerviosa, pero lo peor de esas pruebas no fue eso, sino que con cada participante que entraba a darlas, quedaban más solos ella y Peeta – ¿cómo vamos a matar a esta gente? – preguntó.
Haymitch había hecho que interactuaran con ellos, que los conocieran y no cabía en su mente el poder matarlos, aun sabiendo que tendría que hacerlo si quería que Peeta sobreviviera.
– por eso utilizó este tipo de juegos, para mermarnos psicológicamente – dijo Peeta hablando con ella después de tres días, cuando fue llamado asi mismo le dio la primera mirada en días y la primera sonrisa – apunta bien.
Se tranquilizó bastante después de eso, fue como haberla cargado, se sentía contenta, se sentía feliz, quería saltar y correr por todos lados, el escuchar la voz de su chico del pan fue como volver a ver el sol después de una temporada muy larga de vivir en la oscuridad.
Cuando tocó su turno de entrar, lo primero que notó fue la funda negra tapando algo, pero no pudo tapar las pequeñas flores blancas que reconoció enseguida, eran las flores que colocó alrededor de Rue cuando murió, Peeta estaba haciendo al Capitolio responsable por la muerte de su pequeña amiga y compañera.
Sintió las lágrimas recorriendo sus mejillas casi enseguida, y de repente se dio cuenta de que es lo que tenía que hacer, si Peeta los hizo responsables por la muerte de Rue, ella lo haría de alguien más.
Furiosa y resentida tomó uno de los maniquíes de práctica, tomo pintura roja y escribió en el maniquí, luego tomó una cuerda y la ató alrededor de su cuello, ató el otro extremo a una mesa y la jalo para dejar colgado del cuello al maniquí.
Luego se inclinó haciendo una reverencia – muchas gracias – mencionó de mala gana y se marchó.
En el maniquí los encargados del capitolio podían leer, con letras rojas Seneca Crane, se quedaron de piedra, primero Peeta y su muy buen dibujo de Rue y luego Katniss y su maniquí representando a Seneca ahorcado.
Cuando Katniss llegó a su piso, encontró por primera vez a Peeta sentado junto con todos – muy bien ahora dígame que es lo que hicieron – pidió Haymitch.
Katniss se sonrojo un poco, porque recién captaba la dimensión de lo que había hecho – pinte a Rue en el piso – dijo Peeta, pudo verlo sonrojarse un poco y retirar hacia un lado su mirada – los hice responsables.
Todos en la sala quedaron estáticos y con las bocas abiertas de la sorpresa – yo ahorque a Seneca Crane – dijo Katniss.
Peeta la regresó a ver con una rapidez que la hizo preocuparse por si se había lastimado el cuello – como se les ocurre hacer algo asi – grito histérica Effie.
Pero se calló cuando oyó la estruendosa risa de Haymitch – miren nada mas – negó con la cabeza aun divertido – ahora hasta están coordinados.
Ambos se sonrojaron y miraron a sus rodillas algo incomodos, Effie suspiro un poco aunque aún estaba molesta – vamos, vamos a la sala para poder ver sus resultados.
Todo el mundo se sentó, y Katniss decidió hacer como si el que Peeta se hubiera sentado al otro lado junto con Portia no la hubiera lastimado, Cesar pronto aparecía en la pantalla y comenzó a recitar las calificaciones de todos – Katniss Everdeen del distritos doce – todo el mundo se quedó callado expectante – un doce.
Soltaron jadeos asombrados porque nadie nunca había sacado un doce, ni siquiera los profesionales – Peeta Mellark del distrito doce – volvió a callarse para consternación de todos – un doce.
Haymitch apago la pantalla, al parecer era el único tranquilo de todos ellos – ¿porque doce? – pregunto Katniss confundida.
– piénsalo preciosa, nadie ha sacado un doce nunca, lo que el capitolio quiere es que sean los blancos a vencer, están marcándolos como carnada – dijo Haymitch.
Entendió enseguida lo que el Capitolio, lo que Snow estaba haciendo, y con los tributos con los que competían, prácticamente los estaba haciendo enemigos de todos, por un lado estaba tranquila, asi no tendría que elegir aliados, pero por otro se preocupaba porque con todo lo que habían hecho estaban condenados.
Peeta se marchó sin despedirse siendo seguido por Portia, mientras ella se fue a su habitación un poco preocupada.
Al día siguiente les dieron la mañana libre, para estar relajados para las entrevistas, asi que tomó una canasta con comida y decidió subir a la azotea de nuevo para quedarse allí hasta que comenzara todo.
Estuvo haciendo coronas de flores paseándose por el invernadero, comió a eso de las dos de la tarde y luego bajó de nuevo para poder irse con Cinna a donde se realizarían las entrevistas.
Ni bien entró se quedó quieta, frente a ella estaba el vestido de novia, uno de los tantos que le toco usar – fue pedido expreso del presidente, todo el mundo quiere verte en tu vestido de novia – dijo Cinna acercándose – le hice unos ajustes.
– Es bellísimo gracias – dijo Katniss con lágrimas en los ojos, le dolía saber que cuando propuso el que deberían casarse a Peeta le dolió de la misma manera que ahora le dolía a ella, porque todo eso había sido falso.
Cinna la abrazó – no me lo agradezcas, úsalo ese es el mejor agradecimiento.
Katniss asintió y toco el vestido – también voy a dar vueltas.
– Déjalo para el final – respondio el sonriendo.
Luego de eso comenzaron a arreglarla, Flavius, Venia y Octavia, se pasaron llorando todo el tiempo mientras la embellecían, no podían apartar la mirada del vestido de novia y se pasaron diciendo lo injusto que era el que tuviera que participar en los juegos nuevamente.
A pesar de que parecían un grupo de perros de colores varios, agradeció el que le tuvieran tanto cariño incluso para decir injusto a un gobierno que se supone aman y alaban.
Mientras la preparaban, las entrevistas comenzaron – esta noche es muy especial, nunca habíamos visto algo asi y nunca lo volveremos a ver, porque en este escenario, tendremos reunidas a veinte y cuatro de las estrellas más brillantes de Panem, que competirán por el premio máximo, esta será la última noche en la que podrán expresar su ideas, esta será nuestra última noche para expresarles nuestro apoyo y… desgraciadamente para despedirnos de todos… menos uno – Cesar aun sabia como jugar con las emociones del público – que nochecita.
Los primeros en pasar al escenario fueron los mellizos del uno, vestidos parecidos – ustedes dos se convirtieron en los hermanos de todos, no sé cómo vamos a dejarlos ir – dijo Cesar mirando a ambos.
– No ha sido nuestra elección – dijo Gloss, luego miró al público – ustedes son nuestra familia y yo no sé quién puede amarnos más.
Cesar volvió el micrófono hacia el nuevamente – que ternura… que ternura – luego miro a Cashmere que lloraba – ¿estás bien querida?
– yo lo siento no puedo dejar de llorar.
Katniss puso los ojos con disgusto – ¿enserio hay quien se pueda creer esto? – pregunto mientras su equipo estaba distraído.
– Aparentemente todos – dijo Haymitch comiendo uvas
Katniss regreso a ver a Effie y su equipo, los vio llorando e intentando limpiarse las lágrimas para que no se les corriera el maquillaje 'ella es fabulosa' escucho que dijo Effie entre lágrimas.
– Estos vencedores están muy enojados – dijo Haymitch – harán cualquier cosa por detener los juegos, les sugiero que hagan lo mismo.
Los tributos siguieron saliendo – Beetee has contribuido mucho a Panem todos estos años, no sé a quién extrañaremos más a ti o tu cerebro – todo el mundo se rió.
Beetee miro al público con seriedad – si el vasallaje fue escrito por hombres es algo que podría borrarse.
– Si… que interesante concepto – dijo Cesar sonriendo.
Para cuando comenzaron a ponerle el vestido Finnick estaba recitando un poema para su amor verdadero, que al parecer creían que eran todos, incluso vio a algunas mujeres, incluso hombres desmayarse – mi amor… tienes mi corazón para la eternidad y si… y si muero en esa arena, mi último recuerdo serán tus labios – a pesar de todo, vio en los ojos de Finnick que esto no era un juego, lo que estaba diciendo lo decía en serio, y se preguntó quién era ese amor secreto.
– ¿Johanna estas enojada dime porque? – preguntó Cesar.
Johanna sonrió con burla – pues si estoy furiosa a mí me han jugado muy chueco – comenzó riéndose del mismo modo – el trato era que si ganaba los juegos del hambre estaría en paz por el resto de mi vida – miró a la cámara comenzado a ponerse furiosa de nuevo – pero ahora quieren matarme otra vez, saben que – se detuvo un momento – váyanse a la mierda, váyanse a la mierda todos los que tuvieron que ver con esto.
Katniss miro sorprendida a Haymitch, nunca nadie se había atrevido a hablar asi sobre el presidente Snow, la mujer se ganó algo de su respeto – estamos listos – dijo Cinna.
Todo el mundo salió del cuarto dirigiéndose a donde ya estaría esperando Peeta, cuando llegaron todo el mundo la regreso a ver algunos con envidia y otros furiosos, sorprendentemente Johanna no fue una de esas – estas hermosa Katniss – dijo Peeta sonriendo.
Se sonrojo, porque a pesar de que solo le hablaba por el teatro, sabía que Peeta en verdad pensaba que era hermosa – tú también te ves muy bien – respondio.
Johanna se acercó sonriendo, aún era esa sonrisa burlona pero no completamente – has que lo pague – le dijo mientras le arreglaba un poco el cuello del vestido.
– con ustedes la chica en llamas – dijo Cesar gritando – la vencedora del año pasado, Katniss Everdeen – Cuando entró y todo el mundo la vio con el vestido, se escucharon jadeos, si con Finnick todo el mundo parecía desmayarse, ahora no sabía cómo describirlo, todo el mundo estaba loco, se jalaban los cabellos, lloraban, gritaban, se desmayaban – asi que Katniss esta noche es muy emotiva para todos ¿algo que quieras decir?
Katniss suspira intentando no ponerse a llorar – solo que siento mucho que no pudieran ir a mi boda… pero me alegro que por lo menos me pudieran ver en mi vestido – de reojo pudo ver la expresión de Peeta que de seguro no parecía contento, se preocupó porque no quiso decirlo con mala intención, sin saber que hacer buscó a Cinna con los ojos y el asintió, asi que empiezo a dar vuelta.
Pero cuando terminó supo que es lo peor que pudiera haber hecho, por lo menos para su relación con el chico del pan, porque mientras daba vueltas podía ver el vestido quemarse desde los tobillos hacia arriba, se iba haciendo más liviano y el blanco pasaba a ser negro, Cinna la convirtió en sinsajo, era como si gritara a todos que estaba con los rebeldes, y ella también, no es que no lo este, pero como iba a morir lo único que quería era estar con Peeta y dejar de pensar en cualquier otra cosa.
Aun podían ver el humo saliendo del vestido cuando extendió los brazos dejando libres algunas plumas negras – plumas – dijo Cesar aun sin creer lo que veía – eres un pájaro.
– un sinsajo creo – respondio Katniss agitando las alas un poco – es el pájaro de la insignia que llevo como recuerdo.
Un destello pasó por los ojos de Cesar, sabía lo que el sinsajo representaba, no solo como recuerdo del hogar de Katniss sino era el símbolo de los rebeldes, mientras en el capitolio se veía como un vistoso cambio de atuendo, en los distritos se veía de otra forma totalmente distinta.
– Bueno me saco el sombrero por tu estilista, esto es algo que nunca se ha visto en una entrevista Cinna creo que deberías saludar – comentó Cesar haciéndole un gesto a Cinna.
Cinna se levantó y realizo una pequeña reverencia para después mover su mano saludando a todos, Katniss se dio cuenta enseguida que lo que su estilista acababa de hacer no sería bueno, acababa de hacerse un daño que estaba segura sería imposible de reparar.
El público que estaba en completo silencio estallo en gritos, alabanzas y aplausos, apenas si alcanzaron a oír el zumbido que indica su tiempo para la entrevista se terminó, Cesar le dio la mano y pudo caminar de regreso a su asiento.
Salió del escenario e intento ver los ojos de Peeta pero el chico giro la cabeza hacia el otro lado, de seguro estaba molesto y resentido por lo que había ocurrido no solo habían utilizado la boda como una farsa para Snow sino que ahora utilizaban el vestido del mismo para mandar un mensaje rebelde.
Sabía que Cinna no lo había hecho con malas intenciones al igual que ella no había dicho lo anterior para herirlo, pero de todos modos lo hacían, de todos modos herían al chico del pan.
Peeta y Cesar comenzaron la entrevista con la misma química que mostraron antes, haciendo reír a todo el mundo, la complicidad que tenían esos dos era impresionante y hacían que los momentos que pasaran juntos fueran de los más deseados por los habitantes del Capitolio, eran un éxito completo.
Se rieron con una cuantas bromas sobre fuego, y pollos quemados o mal cocinados, que Katniss pudo notar contenían un poco de venganza contra ella, y con cada uno de ellos le dolía un poco el corazón.
Tanto daño le había causado que Peeta incluso empezaba a creer que una pequeña venganza en forma de broma contra ella estaba bien.
Cesar y todo el mundo se dio cuenta que Peeta lucía un poco preocupado por algo, y hasta Katniss noto que no era algo con relación a lo sucedido antes, no podía saber si era por los problemas que habían tenido o por alguna otra razón pero podía jurar era algo importante.
– así que Peeta cuéntame ¿cómo estas después de todo lo que ha pasado y averiguaste sobre el Quell?
– estaba en shock, es decir un minutos estoy viendo a Katniss con esos hermosos vestidos de novia y al otro… – se le cortaron las palabras mientras intentaba no ponerse a llorar por todo lo que había pasado.
Cesar lo entendió, y puso una mano sobre la pierna de Peeta – te diste cuenta que no habría boda.
El silencio se extendió por todo el teatro, mientras Peeta decidía si era bueno o malo decir lo que pensaba, es decir había estado entre sus planes desde el inicio, pero después de lo que había ocurrido momentos antes con el vestido no estaba tan seguro – ¿Cesar crees que todo el mundo podría guardar un secreto?
Todo el mundo se río nerviosamente, porque todo el mundo sabía que sea lo que sea que diga, todo Panem lo sabrá – estoy bastante seguro – respondio Cesar para darle ánimos.
– Ya estamos casados – susurro Peeta, pero con todo el silencio del lugar la noticia se extendió como la onda expansiva de una bomba.
– ¿pe… pero como es eso posible? – pregunto Cesar por primera vez, en todos los años en los que había trabajado de presentador, sorprendido.
Peeta se rió un poco por la cara de Cesar y se acercó un poco – no es un matrimonio oficial ni nada por el estilo – respondió el rubio – en nuestro distrito hay este ritual, no sé cómo lo harán en otros distritos.
– ¿estaban allí sus familiares? – pregunto Cesar asombrado.
– no, claro que no, la verdad es que fue un día de invierno, estábamos conversando atrapados en mi casa por una tormenta de nieve – comenzó con la historia para hacerlo un poco más real, aunque aún así podía imaginarse la escena claramente, fue uno de sus sueño buenos, donde Katniss si lo amaba – estaba haciendo pan, para que podamos cenar, la luz se fue, y cuando nos dimos cuenta ya estábamos tostando el pan, así que estábamos solos, y no lo sabía nadie hasta ahora, queríamos mantenerlo en secreto – termino sonriendo al público, aunque Katniss se dio cuenta de la tristeza que emanaba esa sonrisa, quería poder ir y abrasarlo, pero no podía moverse, estaba sonrojada y todo el mundo la veía – para nosotros es como si estuviéramos casados, más que con cualquier papel que nos puedan dar en el edificio de justicia.
– Fue antes de Quell – dijo Cesar entendiendo.
– Por supuesto – respondió Peeta un poco exaltado – estoy seguro que si lo hubiéramos sabido nunca lo hubiéramos hecho, pero quien podía verlo venir, es decir éramos vencedores, todo el mundo parecía contento de vernos juntos y después viene esto… ¿Cómo podíamos anticipar algo asi?
– Nadie podía – respondió Cesar con una pequeña sonrisa triste – aunque tengo que decirlo, me alegra que hayan podido por lo menos pasar unos momentos felices.
Todo el mundo lo secundo gritando felices porque sus amantes trágicos hubieran podido disfrutar de un corto periodo de matrimonio – yo no me alegro – dijo Peeta haciendo que todo el mundo se calle – hubiera preferido esperar a saber esto o que todo se hubiera hecho de forma oficial.
– Seguro que un momento es mejor que nada – mencionó Cesar asombrado igual que todos, en especial Katniss porque estaba segura si eso hubiera ocurrido, Peeta sería el más feliz, aunque a ella también le hubiera gustado que sucediera.
– yo… yo también pensaría eso Cesar – Peeta comenzó a respirar con dificultad y unas cuantas lagrimas empezaron a caer de sus ojos – si no… si no fuera por él bebe.
Esa noticia dejó a todo el mundo impactado, tenían las bocas caídas y los ojos abiertos, pero cuando la noticia fue digerida los gritos no dejaban escuchar nada, si Katniss hubiera hablado en ese momento estaba segura no se podría escuchar ella misma.
Peeta ya había dejado a todos asombrados en sus anteriores juegos, y ahora lo volvía a hacer, todo el esfuerzo de los otros vencedores incluso de Katniss por que detuvieran los juegos, era nada gracias a la noticia de Peeta, porque una cosa era que quisieran mandar a jóvenes adolescentes a matarse, pero involucrar a un bebe podía considerarse barbarie.
Ni siquiera Cesar podía detener a la gente del Capitolio que gritaba porque los juegos se cancelaran, Peeta llegó hasta donde estaba Katniss y le dio un beso en los labios, después de tanto tiempo anhelando los labios de su chico, volverlos a besar fue como si volviera a nacer, le sabían a gloria, le sabían a hogar, le sabían al bosque que tanto amaba.
Luego de separarse y viendo todo lo que Peeta había causado, los vencedores uno por uno fueron tomándose de las manos en un gesto de unión, y el Capitolio fue demasiado lento por lo que se televiso a todo el mundo la unión de los vencedores, algo, nuevamente, nunca antes visto.
Lo más cercano habían sido Katniss y Peeta el anterior año, y solo uno había estado de verdad metido en el juego, Katniss entro sin darse cuenta cuando los juegos ya se acababan.
Las luces se apagaron dejando todo a oscuras, se separaron y Haymitch pronto estuvo junto a ellos – vamos tenemos que regresar al edifico de tributos – se detuvo un momento y regreso a ver a Peeta, no los notaba mucho pero de todas formas lo vio a los ojos – tengo que decirlo Peeta, eres un genio, eso fue increíble.
Nunca en su año de conocerse Haymitch había dicho algo así a Peeta, lógicamente era el mentor amargado, imprudente e idiota, pero Peeta se había ganado eso y mucho más durante ese año, así que ya era momento de decirlo.
Peeta simplemente siguió caminando tirando a Katniss de la mano, llegaron rápidamente al aerodeslizador y partieron de regreso al edificio, cuando se sentaron Peeta pareció darse cuenta que aún mantenía unida la mano de Katniss e intentó deshacer el agarre, pero la castaña no la dejó apretándolo más.
No quería separarse de él, y si de algo le servía el ser tan testaruda era para esto, no lo dejaría irse, si todo lo que dijo Peeta no servía para nada al día siguiente estarían dentro de la arena luchando por sus vidas y quería estar con el ahora que estaban en completa paz.
Llegaron al edifico y aun podían escuchar los gritos de la gente, la noticia de Peeta en verdad había causado estragos, como lo resolvería el presidente Snow no les interesaba, pero por lo menos se alegraban de haberle dado un golpe tan duro como ese.
No solo por lo que implicaba fuera, en los distritos, donde sabían todo el mundo conocía la verdad, sino dentro del Capitolio, donde su fachada de gobierno ejemplar se desmoronaba como si de castillo de naipes se tratara.
Subieron al piso doce en completo silencio sin saber que más decir o si debían decir algo. Cuando entraron Peeta volvió a intentar separarse de Katniss pero esta no lo dejó y lo jaló hasta la sala para esperar a ver que decían sobre los juegos.
Sonrió cuando se dio cuenta que a pesar de estar enojado y a pesar de haberse vengado ligeramente en su entrevista, a Peeta le era imposible no contentarla, no intento alejarse con rudeza o enojo, y simplemente se dejó jalar hasta el sofá.
La tiró un poco más fuerte y lo hizo sentarse con ella, aun agarrada de su mano, enredo sus brazo y coloco su cabeza en el hombro de su chico, podía sentirlo ligeramente tenso bajo ella, pero con el paso de los segundos se tranquilizó y hasta pudo disfrutar de la cercanía de Katniss.
Una cercanía que ella misma había buscado – estabas hermosa hoy con el vestido de novia – dijo en un susurro.
Katniss sonrio una vez más contenta – y tu estaba realmente guapo en tu traje – respondió sin saber cómo lo había dicho, simplemente salió.
Recordó que Effie le recomendó dejarse llevar cuando intentara hablar con Peeta, siguieron allí sentados, un poco esperanzados por si les daban las noticias de que los juegos se cancelaban.
A eso de la media hora de espera regresó Haymitch tranquilo, y cuando los vio juntos sonrió contento, esperaba que pudieran arreglar sus problemas antes de entrar a la arena – no lo hará – dijo, sabiendo que entenderían solo con eso – fue una movida excelente pero de ninguna manera cancelara los juegos.
Peeta asintió, ya lo tenía contemplado esa serpiente que tenían por presidente los quería muertos sea como sea – entonces será mejor descansar – mencionó el rubio.
Se levantaron, como pudieron porque Katniss no estaba dispuesta a dejarlo ir – ¿un último consejo? – pregunto Katniss.
– sigan con vida – dijo Haymitch sonriendo.
Effie llorando se acercó a abrazarlos – estoy muy orgullosa de ambos – mencionó intentando no llorar demasiado, cuando pudo verlos a ambos, Katniss aun abrazando a Peeta y por ende a Katniss – se… se merecían algo… mucho mejor.
– Gracias Effie – dijo Katniss, hasta ella estaba por ponerse a llorar.
– No sabes… cuanto lo siento – se marchó apresurada, el maquillaje se le estaba corriendo y no podía verse mal frente a sus vencedores, Haymitch también los abrazó y dejó que se marcharan.
Peeta nuevamente intento separarse para ir a su cuarto, y Katniss nuevamente no lo dejó – quédate – su voz salió tan lastimera que a Peeta le recorrió un escalofrió.
Se quedó callado pensando si era bueno quedarse, pero como siempre, no podía negarle nada y terminó suspirando – está bien – Katniss sonrió como si hubiera recibido el mejor regalo de todos, entraron al cuarto y se acostaron, Katniss estaba temerosa de que si lo soltaba él se iría, así que no les importo cambiarse y simplemente se acostaron – siempre.
Escucho que susurro esperando que no lo oiría, pero si lo hizo, sonrió aún más si eso era posible y cerró los ojos, sabía que no dormiría, era su última noche tranquila juntos y no quería desperdiciarla teniendo pesadillas.
Abrazados vieron las estrellas en el cielo desde la cama de Katniss, intentando no pensar en nada más que en que estaban juntos, apreciando cada segundo y disfrutándolo al máximo, pronto amanecería y comenzarían otros juegos de los que no sabían si saldrían vivos.
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Espero les haya gustado el segundo día de entrenamiento, como antes un poco de explicaciones, ¿porque hice que Peeta utilizara y sea bueno con cuchillos?, sencillo el rubio es un chef panadero y pastelero, mi hermano igual y utiliza cuchillos con frecuencia, si Peeta lo ha hecho desde niño debe tener un manejo de ellos excelente y con el entrenamiento que tuvieron ese mes antes de Quell debió convertirse en alguien tan bueno, o por lo menos cerca, a Clove.
Por otro lado tenemos el segundo sueño de Katniss en que pierde a Peeta, la idea es justamente hacerla entender como sufrió el rubio durante tanto tiempo, un sufrimiento sentimental siempre será peor que cualquier herida física.
Asi mismo me gusto incluir a Effie en una sección tan importante como cuando Katniss no sabe cómo recuperar a Peeta, Effie en todo su extraño ser, siempre me ha parecido muy madura y les tiene a ambos un gran cariño, es más estoy seguro que aprecia incluso a Haymitch y eso es decir mucho, Effie ciertamente es alguien bastante apegada a las apariencias y esta lavada el cerebro por el capitolio, pero ¿no lo seriamos todos si desde niños nos educaron como si lo que veíamos era lo correcto?
Así mismo estoy intentando hacer que Katniss se dé cuenta que ese resentimiento para con su mamá no es bueno, no solo para ella, sino también para Prim, no se puede decir que Katniss ha hecho un excelente trabajo educando a la rubia con su forma de ser por lo que mi idea es que se dé cuenta de eso para que en el futuro sea una mejor persona y una mejor hermana, además la señora Everdeen tiene mucho de ambos, Katniss y Peeta y me agrada.
De ahí pasemos a las entrevistas, primero Katniss siempre salió con cosas sin pensar que pueden dañar seriamente a alguien como su primer comentario en su entrevista, pero lo que a mí más me molesto en los libros fue que Cinna quemara el vestido de novia para convertirlo en un Sinsajo.
Sé que Cinna fue alguien muy bueno, que apoyo a ambos Katniss y Peeta en sus dos años como tributos, pero quemar un vestido que significa tanto, aun si es falso, no fue tonto, no fue malo, ni siquiera se me ocurre que decir para expresar lo cruel que me pareció, si yo hubiera sido Peeta por lo menos le dejaba un ojo morado la verdad.
Después pasemos a la entrevista de Peeta, conté un poco de cómo se "supone" fue que terminaron casados porque gente como los de Capitolio nunca dejarían pasara algo así, si se meten en sus vida como sanguijuelas por cualquier cosa, algo como eso debía haber hecho que no puedan dormir esa noche gracias a los curiosos, así que aquí Peeta les comento un poco su sueño para que dejaran el tema en paz y pasaran a lo del bebé falso, que fue una movida impresionante.
Eso solo podía habérsele ocurrido a un genio, en especial con todos los otros veintitrés tributos intentando y fallando que se cancelen los juegos, esa movida fue simplemente magnifica y como Collins nunca le dio a Peeta el crédito que debería porque todo lo que Katniss hizo durante todo ese tiempo fue siempre impulsado por alguna acción o comentario del rubio, por eso después las felicitación de Haymitch.
Y para finalizar y dejarlos dormir o disfrutar de sus regalos, el final donde Peeta acepta quedarse con Katniss por esa noche, vamos quien en su sano juicio no acepta algo asi de buena gana, en especial a una noche de ir a morir, por más enojado que estuviera esa oportunidad tenía que aprovecharse jajaja, bueno que pasen unas felices navidades, que las pasen con sus seres queridos y reciban muchos regalos.
Por favor Reviews, favoritos y seguidores, me motiva mucho para seguir por el camino que voy.
HO, HO, HO Feliz Navidad jajaja.
