CAPITULO 3: información

Así que había llegado el momento, Sakura se encontraba a punto de reunirse con el hokague para hacer algunas preguntas. Tomó aire y abrió la puerta.

—Buenas tardes, hokague-sama —saludó tímidamente la pelirosa.

—Buenas tardes Sakura, por favor sigue y toma asiento —la ojiverde avanzo lentamente y se sentó al frente del hokague. —debes tener muchas preguntas.

—E..es que yo no tengo ningún tipo de información.

—Lo sé y lastimosamente no puedo contarte mucho —Sakura sintió como si un balde de agua fría le cayera encima —No es como si yo tuviera mucha información tampoco.

La pelirosa no sabía que decir, se limitaba a mirar al hokague, no pudo haber accedido a reunirse con ella para solo decirle que no tenía mucho información. Decidió esperar a que fuera el mismo quien continuara la conversación. Debía decirle algo más.

—Bien, Sakura —Por fin habló el hokague, su voz era tan seria que Sakura se asustó — No puedo contarte más que lo necesario así que escucha con atención. Tus padres son grandes ninjas, tan grandes, que se les dio una misión importante para la aldea de la hoja, debían llevar información secreta a una aldea vecina. Pero ninguno de los dos tiene la información completa.

—No le entiendo.

—Debimos asegurarnos de que en caso de ser interceptados por ninjas de otras aldeas, estos no fueran capaces de obtener toda la información, es por eso que se fragmentó en dos, tu madre llevaba una parte de la información y tu padre llevaba otra parte. Por supuesto, no podían ir juntos, salieron en tiempos diferentes, por caminos diferentes y a destinos diferentes. Ambos fueron capturados por ninjas, desconocemos de a que aldeas pertenecen.

Sakura estaba a punto de empezar a llorar, está era la vida de un ninja, no importaban sus vidas desde que cumplan con la misión satisfactoriamente. Sus padres nunca se traicionarían el uno al otro, tal vez hubieran sido capaces de defenderse frente a sus enemigos si hubieran ido juntos, pero los separaron, cada uno por un camino distinto. Quería gritarle al señor sentado en frente suyo pero era la persona más importante en la aldea de la hoja, no podía hacerlo. Muchas cosas pasaban por su cabeza en el momento, no estaba pensando con cabeza fría, lo sabía.

—Al hacerlo de esta manera esperaba proteger sus vidas —La voz del líder de la hoja la saco de sus pensamientos. Como si pudiera leer su mente respondió a sus preguntas.

—¿Cómo?

—Para conocer la información completo los necesitan a los dos —Una oleada de alegría recorrió todo el cuerpo de la pelirosa.

—Entonces, ¿Están vivos?

—Aunque no tengo ninguna prueba concreta, estoy seguro de que lo están. No sé dónde, pero tengo muchos ninjas buscándolos. La vida de mis ninjas es tan importante para mí como la seguridad de mi aldea, es por eso que es necesario traer a tus padres sanos y salvos.

La ojiverde estaba muy emocionada, de haber podido quizás hubiera saltado, de repente empezaba a ver al hokague con ojos de gratitud pero también de admiración, que gran hombre era, nadie más podría ser el ninja a la cabeza de Konoha.

—Sin embargo, Sakura, hay algo más que debes saber.

—Por supuesto, ¿qué es?

—Hasta yo puedo fallar a veces. Confió plenamente en que tus padres jamás se traicionarían entre ellos, ni tampoco traicionarían Konoha.

—Claro que no, ellos no lo harían. Al no ''traicionarse'' se mantienen a salvo. Y por nada contarían esa información tan valiosa a esos ninjas que los interceptaron.

—Sí, lo harían por algo.

—¿Lo harían? —Sakura empezaba a sentirse confundida, ¿por qué razón sus padres traicionarían Konoha?

—Todos los ninjas tenemos nuestros puntos débiles, aquello que más amamos y que deseamos proteger con todo nuestro ser. En el caso de tus padres son tú y tu hermanita.

—Pero ellos no saben que mis padres tienen hijas.

—Desafortunadamente, son ninjas. Podemos averiguar todo lo que deseemos.

Era cierto, la búsqueda de información era el pan de cada día de los ninjas. Sakura sintió que el mundo se le venía encima ¿y ahora qué?

—¿Algo está pasando?

—Hemos encontrado ninjas merodeando por los alrededores de la aldea. Por el momento solo puedo hacer suposiciones pero no puedo brindarte toda la protección que tú y tu hermanita necesitan ahora, mis ninjas de alto rango se encuentran muy ocupados haciendo diferentes misiones.

¿Qué estaba pasando?

—O sea, que mantenernos a salvo depende únicamente de nosotros.

—Sakura, tienes muchos amigos que estarían complacidos de mantenerte a salvo. No puedo parar ciertas misiones por las suposiciones de un viejo, pero te prometo que si tengo alguna prueba, nadie se acercará a ustedes. Solo quería advertirte, no asustarte. Aún no sé cómo piensan moverse nuestros enemigos.

Sakura se despidió cordialmente y salió rápidamente, no sabía hacia dónde dirigirse y tampoco quería llegar a enfrentar a Sakuma que seguramente tendría mil preguntas. No iba a esconderle nada, eso era un hecho, su hermanita era lo suficientemente madura como para entender, pero primero debía asimilarlo ella.

Caminó durante mucho tiempo dándole vueltas a la conversación con el hokague, una y otra vez pensó en que sus padres estaban a salvo, pero si sus enemigos eran lo suficientemente astutos ella y Sakuma serían su objetivo. Si las capturaban lo más seguro era que sus papás hablarán y al no necesitarlos más, los matarían, y a ellas también.

Había caminado mucho y estaba cansado, sumándole la fatiga que le causaba su trabajo y la falta de sueño no entendía cómo podía seguir en pie, y todo eso le estaba pasando la cuenta. Para su mala suerte el clima no estaba de su lado, una tormenta la había alcanzado y estaba muy lejos de su casa. Sólo encontró un árbol cerca de donde se encontraba, allí se refugiaría.

Y debajo del árbol escuchaba la tormenta que no era suficiente para callar sus pensamientos. Estaba muy cansada, sus parpados le pesaban y lentamente comenzó a cerrar sus ojos. Tal vez se quedó dormida por algunos minutos, hasta que una voz muy conocida la saco de su sueño.

—Oye, Sakura. ¿Cómo puedes dormir en este lugar y con esta tormenta?

—Sasuke-kun.