NOTAS: ¿Recuerdan que dije que Castiel tenía malos recuerdos sobre su entrenadora pasada? ¿También que dije que ahora entrenaba a un canadiense? Pues ahora otra pregunta, ¿cuántos aquí ya sabía que soy una cabrona? Lo disfrutarán mucho :) (Sí, es sarcasmo)
Capítulo 2: Un pequeño esfuerzo.
Aire.
Necesitaba aire.
No podía respirar, quería respirar.
¿Qué era ese sentimiento que ahora le inundaba? ¿Acaso se sentía mal por su ejecución? Lo sabía, lo había arruinado y ahora no podría remediar su error. Ya se había resignado, tendría que disculparse con todos, con sus padres, su entrenador, su hermana, y sobre todo su gemelo. Aquel que estuvo con él desde el primer instante, el que siempre le apoyo y le hizo ver que todo era posible, aquel que le había insistido que debía entrenar más.
Pero no.
No le hizo caso, como siempre, ¿ahora cómo le vería la cara? Le había fallado.
Esa era la sensación, era la culpa que emanaba desde sus adentros más profundos. Odiaba ser tan testarudo, no podía admitir nada sin antes dar una pelea.
Todos le tomaban fotos, él seguía con su sufrimiento mientras veía a la distancia. Suspiró cabizbajo para después escuchar su calificación.
"¡Armin!" Le llamó su entrenador, el aludido, saliendo de su trance, le vio confundido, arqueando una ceja. Por fin se habían mostrado las ojeras que llevaba guardando al entrar a la pista, otra cosa de la cual se arrepentía, debió dormir más temprano. Su entrenador sonrió de oreja a oreja, "¿No escuchaste?"
¿Escuchar qué...?
Al parecer lo pensó demasiado en alto, pues su entrenador rodó los ojos divertido y tomó sus manos, "¡Sacaste 100.2! ¡El puntaje más alto hasta ahora!"
Una calidez emergió desde sus adentros, la sensación de lágrimas se volvió más intensa. ¿Era verdad? Lo era.
Limpió sus ojos y abrazó a su entrenador con mucha motivación.
Al parecer se preocupaba por nada. Les tomaron fotos y regresó a donde estaba su querido hermano.
Pensaba que le saludaría, que le felicitaría y abrazaría como solía hacerlo, pero no. Lo recibió con puños en su cintura y frunciendo el ceño, sus labios como si estuvieran haciendo un puchero. La sonrisa que antes había calado se desvaneció entre confusión y tristeza, ¿Qué hice ahora?
"¿No es obvio?" Su hermano contestó sus pensamientos, ¿tan transparente era? Posiblemente las personas ya le podían leer como libro abierto, su hermano le dio un porrazo y el azabache se quejó, "¡Oye!"
"¡Nada de oye! ¿Qué fue eso?" El peli azul dijo mientras señalaba la televisión, estaban reproduciendo el vídeo de su coreografía, y ahí lo volvió a ver, incluso lo volvió a sentir, el dolor al caer y durar unos segundos en el suelo. Esos segundos le pudieron costar muy caro.
"¡¿Te imaginas cual hubiera sido tu marca si no te hubieras caído?!" Y otra vez, le leyeron la mente, se sobó el trasero, recordando el impacto, además de la sorpresa le había dolido mucho, "¡Pero no! ¡Nunca me quieres escuchar!"
Vio directamente a los ojos tristes de su gemelo, suspiró al ver tal expresión para seguir con su sermón, "¡No me mires así! ¡Es tú culpa por no entrenar más! ¿Acaso no escuchas a tu entrenador?"
La respuesta ya era muy obvia, no. Nunca lo hacía. Eso le costó muchas competencias.
El peli azul volvió a suspirar ya con toda la presión liberada, bajó los hombros y se cruzó de brazos, arqueó las cejas y volvió a clavar su mirada en la de su hermano, "Prométeme que a la siguiente clavaras el giro."
Armin sonrió, "Lo prometo." Su hermano le volvió a dar otro golpazo en la cabeza, y el ojiazul sollozó por el dolor.
"¡No sólo lo prometas! ¡Esfuérzate porque así sea!" Armin rió y dejó de sobarse la cabeza.
"Tranquilo, lo intentaré." Y por fin, su hermano le sonrió, esa sonrisa que esperaba desde el principio, "Por cierto, felicidades por los puntos, aunque no te los merecías."
"¡Hermano!" Escuchó como aquella voz tan conocida entraba, mientras cerraba la puerta y corría a sus brazos.
"¿Cómo te fue?" La chica sonrió ante la pregunta, bien, ahora sabía la respuesta.
"Tuve la mejor puntuación, lástima que era el libre." La chica de orbes esmeralda suspiró, aunque el libre contaba y el castaño no estaba seguro de por qué se entristecía.
"¡Felicidades!" Su hermano le ánimo con una sonrisa. La chica se veía más aliviada, aunque todavía le preocupaba algo, "Gracias, pero... ¿Tú no estás nervioso?"
El castaño elevó una ceja confundido, "¿Por qué debería? Mi entrenadora me dijo que..." Sucrette chisteó la lengua ante el comentario de su entrenadora, esa mujer no le deba ni una pizca de confianza, se veía de esas típicas presumidas que querían sacar partido de los buenos corazones, y para qué negarlo, su hermano tenía un corazón de oro, aunque era un poco penoso y tenía muchos intentos fallidos del chico serio.
"¿Qué pasa?" Gruñó ante el comentario de su hermano. No sabía cómo Kentin no se daba cuenta de lo horrible que podría ser su entrenadora, ella estaba segura, algún día dejaría tirado a su hermano.
Además de que se intentaba ligar a todos con sus 'curvas pronunciadas' y su 'carita inocente'.
Kentin no entendía la actitud de su hermana ante su entrenadora, hasta ahora le había tratado muy bien y había depositado todas sus esperanzas en él. Había escuchado que antes había entrenado a un español, y que éste le hizo algo... ¿malo? No estaba seguro, pero según se habían peleado por un alemán.
Suspiró y colocó una mano en la cabeza de su hermana, intentando calmarla, le dedicó una sonrisa serena, de esas que daba cuando alguien estaba perdiendo la paciencia.
Una sonrisa aseguradora, "Tranquila, no es mala, o por lo menos no lo ha sido conmigo." Sucrette rodó los ojos, Kentin bufó ante la insistencia de su hermana.
"Bueno bueno, ¿abrazos y no me invitan?" Una voz aguda se unió a la conversación, con un tono meloso de esos que dan diabetes y la mayoría del tiempo fingidos.
"Debrah..." La mujer sonrió maliciosa ante su mención, aunque claro, Kentin no se dio cuenta y Sucrette se había molestado.
Volvió a hablar con un tono de tristeza obviamente fingido, obviamente para Sucrette, "Lamento interrumpirlos, pero ya casi es hora." Se dirigió a la puerta, dándoles la espalda volvió a hablar, "Kentin, prepárate, ya es momento de salir."
El castaño asintió, agarró sus patines y salió siguiendo a su entrenadora. Sucrette suspiró, aunque no le agradara Debrah, no cuestionaría a su hermano.
Prendió la televisión y cambió al canal donde pasarían las ejecuciones, ahora sólo podría apoyar a su hermano.
NOTAS: Les dije que Sucrette sería su hermana como referencia a uno de los fanfics caídos (así nombre a las historias que borré :v) ¿Y qué les pareció? Ahora deberían darse cuenta de porque me autoproclamo como súper cabrona y pinshi angst.
Bueno ya, el caso, que dibuje TODAS (pinshes todas, bueno no, me faltaron unas que enviaron de último momento :v) Y que aparezca no significa que haya quedado, y sí, soy una floja y no terminé ninguno :v
Nos leemos! (P.D: Mi cuenta es MinukiChan19 para que busquen en DeviantArt)
