COLEGIO HOGWARTS: DD GENERATION

3.- CHICOS GRANDES
Enero

Jueves por la mañana, primera semana de clases luego de las vacaciones, mientras afuera el paisaje era completamente invernal, con aquellos bellísimos colores blancos y azules, dentro era lo mismo de siempre, las cortinas azules de las camas de la recámara de chicas, el fuego en la chimenea de la habitación, las pocas voces que podía escuchar viniendo de la sala común de Ravenclaw y la pregunta que hacía meses la rondaba al despertar… ¿Qué nueva locura intentaría ese odioso chico Slytherin para fastidiarle el día?

Luego de tomar aire e inspeccionar su recién tejida trenza, Elsa tomó sus libros, verificando que fueran los correspondientes a las asignaturas de esa mañana, Historia de la Magia y Encantamientos.

-Elsa, te ves tan fresca hoy, ¿te toca Historia de la magia verdad? – Escuchó a la chica de larguísimos cabellos rubios justo mientras salía a la sala común.

-Rapunzel, buenos días, veo que te levantas con vitalidad de nuevo… si, me toca Historia de la Magia. – Contestó la mayor de las Arendalle mientras tomaba una taza de chocolate de la mesa de centro.

-¿Crees que podrías pasarme uno de estos días un tip para mantenerme despierta durante esa clase? Llevo medio ciclo escolar intentando no dormirme sobre mi libro.

Elsa sonrió ante el comentario, recordando que lo mismo le había sucedido a ella los primeros tres meses de su primer año –No te preocupes, el truco es, tomar nota mientras el profesor habla con ese monótono tono de voz… y pensar que está en calzoncillos mientras habla así, eso te despertará.

Ambas rieron por lo bajo mientras salían hacia los corredores de la escuela.

Si bien la primera clase era aburrida a morir, siempre estaban Flynn Ryder de Slytherin y el desafortunado Fineley McGuffin para despertarla cuando el truco no lograba funcionar.

-"… así pues, Helga Hufflepuff fue reconocida por sus grandes cualidades ya que era justa, honesta y trabajadora, en el año de la fundación de nuestro honorable colegio, fue ella quien acogió a muchos de los discípulos que no eran tomados en consideración por sus compañeros…"

-Si, es bien sabido que los de Hufflepuff son los discípulos del montón… pobrecillos, sin tener siquiera mi increíble rostro – Suspiraba Flynn Ryder al oído de Elsa, haciéndola reír.

-No olvidemos toda tu humildad. – Decía la joven con cierto sarcasmo mientras tomaba nota.

-Es cierto, además soy magnánimo… en Hufflepuff no entran los chicos magnánimos ¿no?

-Deja de burlarte de los chicos de Hufflepuff, no son retrasados ni nada parecido.

-No, no lo son… solo son aburridos, feos, sin gracia alguna, poco dinámicos y "lerdos".

-Se dice "torpes" y estoy completamente en desacuerdo contigo.

Ambos chicos sonreían, una escribiendo sus apuntes, el otro, observando de reojo al viejo fantasma que daba clases, recorriendo el lado contrario del salón sin percatarse de nada a su alrededor, tan absortos estaban en ambas tareas, que ninguno notó al gigantesco muchacho rubio y de cara inocente que volteaba desde el pupitre del frente.

-Tú hablas y yo anotando… distraerme haces tú, muy injusto – Parloteaba el chico por lo bajo refiriéndose a Flynn.

-Perdón amigo, no hablo tu idioma.

-¿Dice como?

-Que no parlo contigo, ¿cappichie?

-No seas malvado Flynn Ryder, sabes de sobra que McGuffin habla Gaélico como primera lengua… No te preocupes Finley, te pasaré mis apuntes.

-Agradecido, muy agradecido… ahora… hablar bajo más per favore.

-Por supuesto Finley, cuenta con ello, le congelaré el cerebro al idiota de mi amigo si sube de volumen.

El gigantón rió bajito mientras volteaba más tranquilo a su pergamino, sin embargo, el joven Slytherin le mandaba a Elsa una mirada como de cachorro regañado.

-¿Serías capaz de congelarme el cerebro?

-Lo haré si no nos dejas hacer TUS apuntes, o tal vez haga algo mejor… dejaré de pasarte los apuntes de clase.

-¿QUÉ?

Justo en ese momento, el fantasmagórico profesor había dejado de lado su perorata, flotando como estaba al lado del castaño y observándolo con una mirada aburrida que trataba de ser severa.

-Señor Ryder, si tiene problemas de audición puede ir a ver a Madame Pomfrey a la enfermería, no necesita alzar la voz para preguntarme lo que he dicho.

-¿Co… como dice? no he preguntado nada.

-Oh, pero si lo escuché muy claramente preguntando un muy sonoro "¿QUÉ?"… quizás no sea con Madame Pomfrey con quien debo mandarlo, sino con la directora McGonagall.

-No, no, no, muchas gracias señor por su preocupación… es que… yo… olvidé lavarme los oídos el día de hoy, seguramente los tengo tapados, ¿gusta usted revisarme señor?

-¡Agh! ¡qué desagradable!... Y TODOS USTEDES DEJEN DE REÍR… ahora, continuemos donde nos habíamos quedado… la muerte de Rowena Ravenclaw durante el siglo IX sigue siendo, hasta la fecha, un…

-¿Olvidaste lavarte los oídos? – Preguntaba Elsa en un susurro sin dejar de anotar – Es la excusa más patética que te has inventado Flynn, parece que alguien ya ha congelado tu cerebro.

-Muy graciosa su majestad nieves, ahora, será mejor que hagas un excelente apunte, o te privaré de mucha diversión el resto del año para despertarte durante esta asignatura.

Un poco más tarde, las clases de historia y de encantamientos habían terminado, hora del desayuno, nada como un poco de chocolate caliente para recargar energía, algo de fruta, algo de avena, algo de huevos, un poco de tocino y …

-Hermana, pero ¿Cómo comes? – Dijo una familiar voz a su lado, interrumpiéndola a media mordida de su delicioso tocino.

-Anna, se más discreta, no grites… ¿no deberías estar en la mesa de Gryffindor?

-¿No deberías ser más amable con tu querida hermana menor?

Ambas rieron y desayunaron juntas, Anna no paraba de hablar sobre lo divertido que habían sido las clases de Herbología en compañía de Rapunzel y Pociones con Hiccup, el chico tímido de Hufflepuff, Elsa solo escuchaba y sonreía un poco cuando su hermana daba saltitos de emoción, lamentablemente, y como todo lo bueno, el descanso para desayunar había terminado, la campana daba ya la hora de continuar para ir a clases, tenían 15 minutos para recoger sus libros y dirigirse a sus respectivas clases, así que Elsa se apresuró a cambiar de libros, ahora le tocaba Transformaciones, seguida de Defensa contra las Artes Oscuras.

Justo cuando tomaba asiento para su clase de transformaciones, Conlan Macintosh se había acomodado a su lado, seguido de cerca de Finley McGuffin, aquello era realmente extraño si lo pensaba.

-Elsa, Elsa, Elsa, tan bella como inteligente, algún día tendrás que decirme con que tratas ese cabello para que sea tan reluciente.

-Vamos Macintosh, sabes que lo que use en mi cabello hará el tuyo un lío aclarado.

-Puede ser, claro que esa sedocidad valdría la pena, ¿no crees?, solo imagina lo que disfrutarían las chicas si pudieran sentir que mi embriagador cabello negro es como seda.

-¿Estás seguro que te gustan las chicas Macintosh? Suenas como si desearas ser una de nosotras.

-¿QUÉ?... muy graciosa, en fin, el bobo este parece haber tenido algunos problemas anoche para transformar su rata, ¿crees que podamos cambiar de sitio para que le ayudes?

-Finley, debiste decírmelo – Se sentía consternada, ¿Cómo aquel chico tan dulce e inteligente podía presentar problemas?

-Ocupada tú estabas, preocupado yo estar, así que pedir ayuda… imbécil Conlan, tú sabes.

-¿A QUIEN LLAMASTE IMBÉCIL, TÚ, PEDAZO DE TROLL? – Ambos muchachos estaban parados uno frente al otro, el rostro del grandulón había cambiado de uno tímido y acongojado a otro fiero y terrible, Elsa no tardó en pararse entre ambos, apuntando a Conlan con su varita.

-Tranquilos, ¿quieren? Esta no es una arena de combate… cambien de lugar, no hay problema por mí, creo que hasta voy a descansar de tus líos amorosos Macintosh.

El pelinegro estuvo a punto de contestar algo, sin embargo, la entrada del profesor Colmarck lo detuvo de intentar cualquier tipo de respuesta, el resto de la clase fue apacible.

Última hora de clases, nada como compartir sala con los chicos de Hufflepuff, o al menos eso pensaba Elsa, en su mayoría eran más bien chicos tranquilos, bien intencionados, y bastante perseverantes cuando no lograban realizar alguna tarea… Kristoff Siku al menos se ajustaba perfectamente a ese perfil, esa era la razón de que compartieran una mesa durante Defensa contra las Artes Oscuras, era un excelente compañero con quien practicar.

-Elsa, ¿Cómo estás?

-Muy bien Kristoff, gracias, ¿qué tal tu día?

-Sucio, algo tedioso, Herbología no se me da mucho, aunque no me quejo de Encantamientos.

-Algo de eso he escuchado, la profesora Patil comentó hace poco que tienes talento, como si hubieras crecido entre "criaturas mágicas" y no entre brujos.

-¿Quién? ¿yo? Ja ja, no me hagas reír, es solo que, si no escuchaba atentamente a mi abuelo cuando era más chico, no me permitían tener mi postre después de la cena… lo cual sería mejor que tener que lidiar con nuestros "adorables compañeros" de ciertas casas.

-¿Otra discusión con Flynn?

-Y una broma por parte de Conlan, ya sabes, "molestemos al chico del campo", no está nada bien que hagan eso, incluso los chicos Weasley inspiran algo más de respeto que yo, y la mayoría son más humildes, por decirlo de algún modo.

-Los chicos Weasley tienen un tío famoso y la mejor tienda de bromas lleva su apellido.

-¿Tienes idea de donde venden tíos así?

-No, además, no necesitas uno, aun tienes 5 años para demostrar lo que vales.

-Claro, demostrar lo que valgo, ¿siempre eres tan optimista?

-Solo con mis amigos.

La clase comenzó, hubo lecturas, criaturas horribles, práctica y un largo, larguísimo ensayo como tarea para la siguiente clase, por supuesto que el camino a la biblioteca no fue tan solitario como Elsa hubiera deseado, Kristoff no se le había despegado ni un segundo.

-Muy bien Kristoff, ¿exactamente cuál es el problema esta vez?

-Veamos, ¿por donde empiezo? ¿La comparativa entre criaturas? ¿Formas más eficaces para exterminarlos en casa? ¿o debo mencionar la diferenciación fonética y de movimiento entre los cinco posibles hechizos a utilizar contra esas cosas de la jaula?

-Veo que tienes todo un lío entre manos, veamos qué puedo hacer… tengo una idea, espérame aquí, no dejes que nadie tome mi lugar y te traeré los libros en los que puedes basarte para cada una de tus preguntas.

-Eres la mejor Elsa.

La chica sonrió con naturalidad, Kristoff era lindo, algo lento para iniciar las tareas, muy sagaz a la hora de realizarlas si tenía una buena guía… y a veces era demasiado dulce, seguro se llevaría bien con Anna… ¿Qué hacía Anna gritando en la biblioteca?

-¿CÓMO PUDE EQUIVOCARME DE LIBRO? Por favor, por favor, por favor, ¡TIENE QUE AYUDARME Y CAMBIÁRMELO!

-Sshhh, señorita Arendalle, por favor, esta es una biblioteca, deje de lloriquear... –respondió la bibliotecaria – no tengo más ejemplares del libro que requiere y no es culpa mía que usted no se fijara en el ejemplar que había tomado, ahora, salga de mi biblioteca o tome otro libro para revisarlo… y por Merlín, ya déjese de tanto drama.

Anna caminó acongojada a los pasillos llenos de libros, se notaba perdida, al menos ya todos los estudiantes la habían dejado de mirar fijamente para concentrarse en sus propios asuntos… o eso pensó Elsa, quien estaba a punto de ir a preguntarle a su hermana que había sido todo eso cuando Kristoff se le adelantó.

-¿Qué está haciendo ahora? Alguien nos ganará el lugar. – Pensó Elsa en voz alta, deteniéndose a observar desde detrás de un estante.

-Hola chica, ¡vaya pataleta! Solo por curiosidad, ¿Cuál es el libro que necesitas?

Kristoff se notaba sonriente y curioso a la vez, Anna tenía el ceño fruncido, la mirada baja y las mejillas infladas, aquello de "pataleta" no le había gustado en lo más mínimo.

-Estrellas y constelaciones mágicas, por Arquímides…

-¿Tomo I?

-Si, tomo I… ¿cómo iba yo a saber que hay cinco tomos de ese libro?

-Prestando atención a las letras pequeñas debajo del título, por supuesto… o, discúlpame, soy Kristoff Siku, de Hufflepuff… tu rostro me es familiar.

-Es posible… Anna Arendalle… Gryffindor.

-¿Eres la hermanita de Elsa? Con razón te me hacías conocida… bien, ven, te diré un secreto… resulta ser que, soy adicto a la astronomía, no se lo cuentes a nadie… y resulta que tengo, la colección completa, de Estrellas y Constelaciones Mágicas de Arquímides.

-¿En serio? ¿un Hufflepuff?... no lo tomes a mal, pero los chicos de tu casa tienen fama de…

-Si, lo sé, la tenemos, no es que no contribuyamos mucho a borrar esa imagen pero, ¡oye!, mantener un bajo perfil nos ayuda a movernos seguros entre las materias… no tenemos que estar lidiando con los de Slytherin durante los partidos de Quidditch.

-Ese es un excelente punto.

Elsa no se contuvo por más tiempo y decidió acercarse a ambos, antes de que entraran más en confianza y alzaran la voz.

-Kristoff, pensé que… ¡Anna! Que raro es verte en la biblioteca.

-Si, lo sé… ¿lo conoces?

-¿A quien? ¿A Kristoff? Por supuesto, somos amigos, nadie mejor para explicar astronomía y encantamientos que él.

-¿En verdad? – El rostro de Anna se había iluminado súbitamente, haciendo que Kristoff se sintiera un poco apenado por la situación.

-No exageres Elsa, no deberías decir eso siendo la alumna número uno de la generación… y de toda la escuela a decir verdad.

-Tuve algo de ayuda en mi talón de Aquiles… por cierto, estos son los libros que necesitas, ya están acomodados según tus cuestionamientos anteriores, te recomiendo que los pidas en préstamo y trabajes en la sala común, recordé que tengo que hacer un par de cosas.

-¿Cómo? ¿Qué hay del trabajo de Defensa?

-No te preocupes, ese capítulo del libro me lo sé de memoria y llevo los mismos libros que tú, será pan comido.

Ante un breve guiño de Elsa hacia Kristoff, esta se acercó al mostrador, sacó sus libros de estudio y se dirigió a su recámara, estaba segura que en compañía de Kristoff su hermana enderezaría un poco esas terribles calificaciones de astronomía.

Era casi hora de cenar, el aire del bosque en combinación con la brisa que se levantaba desde el lago eran embriagadoras y refrescantes, definitivamente, no había mejor estación que el invierno, el frío no le molestaba demasiado, y la soledad que suponía el patio a aquellas horas eran un verdadero alivio… o casi, solo de pronto una bola de nieve había impactado contra uno de sus hombros, el responsable debía ser…

-¡JACK FROST! ¿CÓMO TE ATREVES?

-Oh vamos, ¿qué es un poco de diversión antes de la cena?

-¿Diversión? ¿quieres diversión? ¿pues diversión es lo que tendrás pequeño demonio albino?

No lo pensó, simplemente giró su varita formando una bola de nieve de tamaño considerable para lanzarla a la cara de aquel idiota de cabellos blancos… sorprendentemente había fallado en su tiro, estaba por crear otra cuando una nueva bola de nieve estampó contra su abdomen.

-Eres taaaaaaaaaaan lenta, Elsa Arendalle… pensé que serías una mejor oponente considerando tus calificaciones actuales.

-¿Te estás burlando de mi?

-Por supuesto

Aquella enorme sonrisa que mostraba Frost, y esos ojos azul glacial no hacían más que sacarla de sus casillas… la guerra había comenzado, la nieve volaba de un lugar al otro sin descanso y, lentamente, sin darse cuenta, las risas habían llegado también a llenar el espacio entre ambos jóvenes, en realidad se estaba divirtiendo, y si algún día era honesta, podría afirmar que no había nada más divertido a lo largo de su día, que las trastadas que le gastaba aquel albino idiota.

Notas de la autora:

Uno más… por si no lo habían notado, estoy tratando de utilizar el punto de vista de un personaje diferente en cada capítulo… y si, también estoy colocando un mes diferente a cada cap, no planeo aventarme un libro por año como hacía Rowling, además, quiero seguirme basando en las tiras cómicas de Lime-Hael, y no puedo hacerlo tan a gusto como quisiera porque sus tiras se basan en lo que sería… cuando los personajes tienen entre 15 y 19 años, así que, si quiero alcanzar las locas aventuras de la pandilla D&D, será mejor apurar el paso, ¿no?

Por otro lado, no sean tímidos y alégrenme un poco el día dejando un review ^^, no les lleva más de 5 minutos, lo juro, además, no es justo que solo ustedes me lean a mi ^_~.

SARABA