Capítulo 3
No pudo dormir, ni siquiera cuando tomó un vaso de leche tibia logró conciliar el sueño, en cambio pasó la noche en una silla junto a la cama donde dormía Henry, eso sonaba extraño, pero cómo iba a desperdiciar esa oportunidad, sonaba ridículo si contaba todas las oportunidades que desechó.
Emma pudo aprender durante esa noche que su hijo se movía mucho, que hablaba dormido, y que compartían la misma costumbre al dormir, bocabajo con los ojos medio abiertos, Regina había dicho más de una vez que era raro cuando se despertaba por la mañana y la veía en esa posición, Emma le dijo que dormía así para no perderse la imagen de ella durmiendo, rieron después de eso, como si nada fuera a salir mal en algún momento.
Había amanecido con estos recuerdos, era casi como un castigo, recordar de repente frases, miradas o momentos que le aportaron felicidad extrema a su alma, recuerda pensar que todo iba a estar bien, ellas tendrían una familia y todo iba a estar bien.
La alarma ni siquiera tuvo tiempo de sonar, se levantó para preparar el desayuno, esperaba hacer algo medio decente si quería mantener todos los kilos que Henry había traído consigo, en serio pensaba que Regina podía pesarlo para probar que cada parte de él había sido devuelto.
No estaba preparada, 9 años no fueron suficientes para ella, necesitaba más tiempo, ella ni siquiera era la mitad de lo que le había dicho a Regina que sería, cierra sus ojos con fuerza, que estúpida, no iba a lograrlo nunca, además, seguramente ya tendría a alguien más, ¿cómo no pensó en eso? ¿Había dicho ya lo estúpida que era? Su ceño se frunció, 9 años, ¿qué esperaba que pasara?
Oh, ella tenía una respuesta para eso, pero alguien toca la puerta y su corazón se desboca, mira el reloj, sí, definitivamente esa es Regina Mills. Mira hacia abajo, no solo su departamento es una mierda, si no que ella no está vestida para la ocasión, no es que haya una ocasión, simplemente su hijo de 10 años llegó buscándola y su madre vendrá a cortarle la cabeza por todo lo que ha hecho.
Vuelven a tocar, su cerebro va mil por hora, ¿cómo es que Henry no se despierta aún? ¿Por qué ella sigue allí parada? ¿Le dará tiempo de cambiarse de ropa? Su cerebro grita ahora un rotundo no, así que comienza a caminar hacía la puerta.
No estaba preparada, durante 9 años estuvo esperando, mentiría si dijera que no fue así, ella ni siquiera pudo dejar de preguntarse todos los días si había logrado todo lo que quería así podría volver, que estúpida, ella no iba a volver incluso si lograba todo eso, seguramente consiguió a alguien más, ¿cómo no pensó en eso? Eran 9 años lo que habían pasado, ¿qué esperaba que pasara?
Ella tenía una respuesta para eso, pero fue demasiado tarde para darla porque la puerta se abrió en ese momento.
No estaba preparada en lo absoluto para esto, pensó en el momento que se reencontrarían. Ellas se abrazarían y besarían, ellas discutirían pero luego estarían diciéndose lo mucho que se extrañaron, pero ahora, ella solo sentía rabia.
—Hola
La sonrisa que le dio era la típica que siempre daba cuando había hecho algo mal pero no quería que le hicieran daño por ello, y esos ojos eran los mismo, ahora lucía más madura y su cabello creció un poco más, en algún recuerdo dejó de existir la altura de Emma, ella no sabe cómo pero había olvidado que Emma era más alta incluso si era la menor de ambas, también olvidó esas pecas en su nariz y pómulos, lucía delgada y cansada, su corazón se apretó, no había logrado lo que esperaba así que ella no regresaría.
—¿Dónde está?
—Uh, sigue dormido… pasa
Su expresión parecía apenada, el aire estaba pesado y ambas se sentían incomodas, casi ríe, la incomodidad nunca estuvo entre ellas hasta ahora.
—Voy a despertarlo
Dijo luego de un tiempo y el corazón de Emma se acelera tratando de hallar una manera de mantenerla allí.
—¿Por qué no lo dejas dormir otro rato? Él tardó en dormirse
—¿Tuvo problemas?
Oh Dios, ahora ella se enfrentaba a una mamá oso, pudo ser una, piensa.
—No, no, no fueron grabes, supongo que es porque este lugar es nuevo para él, no tienes que preocuparte, no pasó nada
—No pasó nada —murmura— él vino desde Maine hasta Nueva York buscándote sólo… tiene 10 años, ¿sabes lo peligroso que es? Pero no pasó nada, claro
—Eso no es lo que quise decir
—¿Entonces qué es lo que quisiste decir?
Pero Emma no responde, no sabe cómo hacerlo, quiso decir tantas cosas en diferentes momentos del pasado, ¿sería muy raro si comenzara a decirlas ahora?
—Eso pensé que querías decir
Regina ríe mientras gira los ojos, fue algo típico de Emma Swan, el silencio era lo que podía manejar
—Siempre te centras en lo peor, no puedes ver que el chico llegó bien, que obtuvo bien la dirección tocó a mi puerta y está aquí, está a salvo, ¿puedes pensar en eso?
—¿Y qué si no hubiera sido así…?
—Joder —murmura Emma y la interrumpe— pero fue así, ¿eso es lo que te molesta? Que Henry no se haya perdido y no puedas culparme por ello
El silencio vuelve de nuevo, Regina se gira para ver cualquier cosa que no sea el rostro de Emma, y ella ve la espalda de Regina, así que aún huele a manzana y canela, su cabello ahora está corto, sus labios lucen más rojos y su maquillaje se acentúa un poco más, su vestuario dejó de ser relajado y… los ojos han dejado de brillar, también hay algo nuevo, esa cicatriz en su labio, quiere preguntar.
—Estoy tratando de hacer un punto aquí, es mi hijo del que estamos hablando, pudieron suceder muchas cosas en su camino, y sí, estoy aliviada que no fuera así —se enfrenta nuevamente a Emma— no estoy buscando algo para culparte
—Estás buscando algo que haya salido mal
—No
—Te conozco —Emma sonríe pero no es porque lo esté pasando bien
—No, no lo haces
Regina frunce su entrecejo, ¿cómo llegaron a tener esta conversación siquiera? Solo quiere a Henry sano y salvo en su casa, con su familia, sus amigos y su vecindario, no lo quiere aquí, no quiere que él salga herido como ella.
—Todo salió mal, excepto el chico —Emma la mira fijamente— él está durmiendo en la primera puerta a la derecha —y señala el pasillo
Regina trata de ser discreta al ver a su alrededor, pero Emma siente de inmediato los ojos pasearse por las paredes limpias, y el sofá de segunda mano, ella sabe que cuando llegue a la habitación va a ver su uniforme de trabajo en un gancho, con eso espera que se dé cuenta del por qué la dejó, el fracaso que era, Emma no tendría oportunidad de darle lo que quería o esperaba, esas fueron palabras ajenas pero fueron la verdad.
N/A, disculpen los errores en el capítulo, recuerden dejar un comentario y compartir la fic, gracias por leer.
