Capitulo 3: Una tormentosa noche

Era una noche fría con mucho viento.

Dentro de la cueva del reino Njano, los leones lavaban a sus cachorros…

-¡Mamá, me estás despeinando!-se quejo Mahiri, intentando escapar de su madre

-no sé porque te quejas tanto, a mí me gusta bañarme-dijo Shadow, mientras su padre adoptivo Hekima lo bañaba

-yo me limpió sola-dijo, sonriendo, Furaha y lavándose las patas

-¡Tío Alfred, ya déjame! ¡No quiero acicalarme!-grito Finn, mientras su tío Alfred lo mantenía sujeto de un ala y lo acicalaba

-mi pequeño sobrino, debes saber que la buena higiene siempre es importante-dijo Alfred, acicalándole la espalda a su sobrino

-no soy pequeño-dijo Finn, intentando huir

-sí lo eres, quédate quieto-

-Mahiri ya termine-dijo su madre

-¿Ya puedo irme?-pregunto Mahiri, fastidiado

-claro-dijo, sonriendo, Kusini

-¿Podemos ir a ver a Mikisha y Kopa hoy?-pregunto, entusiasta, Shadow

-¡Sí, por favor, mami!-grito Furaha

En eso, entró Alex todo despeinado a causa del viento, y junto a él venía Xander.

-Mahi, ¿Hoy vamos a entrenar para la guardia?-pregunto, sonriendo, Xander

-umh…no lo sé, mejor tomémonos un descanso-propuso Alex

-sí, Alex tiene razón-dijo Mahiri

-pero…debemos entrenar-dijo Xander, preocupado

-lo haremos mañana, deja de ser tan llorón, Xander-dijo Shadow, burlón

-¡Oye! No soy llorón-se quejo, molesto, el rinoceronte. Los demás rieron.

-está bien, pueden ir a Pridelands-dijo Hekima, lamiendo la cabecita de su hija

-¡Gracias, papi! Eres el mejor-exclamo, feliz, Furaha mientras abrazaba el hocico de su padre y lo lamia

-sí, gracias-dijo Shadow, sonriendo

-de nada, vayan de una vez-dijo Hekima, dándole un suave empujón a Mahiri

-¡Démonos prisa! Espero que Kopa y los demás no estén también en su hora del baño-dijo Shadow y los seis salieron corriendo en dirección al otro reino.

Llegaron a Pridelands, y los leones también estaban dentro de la cueva, a causa de la tormenta que se aproximaba.

-Simba, ya déjame-se quejo Nuka, que estaba siendo bañado por su primo

-cuando tenía tu edad tampoco me gustaba bañarme, pero estar limpio es importante-dijo Simba, citando a su madre Sarabi, mientras lavaba el mechón negro de su primito

-¡Vamos! Si ni siquiera ahora te gusta bañarte-dijo Sarabi, riendo, mientras bañaba a la pequeña Kiara.

-a mí me da igual-dijo Kopa, en las patas de su madre

-a mí me gusta-dijo, sonriendo, Vitani, mientras la lavaba su madre

-¡Mamá, yo puedo lavarme solo!-grito, enfadado, Mheetu, mientras su madre Sarafina lo bañaba

-quizás, pero tú siempre serás mi bebé-dijo Sarafina, lamiéndole la "mejilla"

Mikisha rió.

-hola a todos. Y hola, rey Simba y reina Nala-dijo, llegando, Finn, haciendo una reverencia

-Finn, eso no es necesario-dijo, sonriendo, Nala

-tiempo sin verte, jovencito-dijo Zazu, acercándose a Finn

-digo lo mismo, señor-

-no podremos salir a jugar hoy, ¿Verdad?-dijo, desanimado, Alex

-yo creo que no. La tormenta ya comenzó-dijo Zuri, mirando por la entrada

-que mal-se quejo Mahiri

-Zazu, ¿Podrás volar con la tormenta? Porque quisiera que les dijeras a Hekima y Kusini que sus hijos y sus amigos se quedarán con nosotros hasta mañana-dijo Simba, terminando de bañar a Nuka.

-creo que sí, además tal vez encuentre a mi primo Alfred al límite de los reinos-dijo Zazu, serio

-está bien, hazlo, por favor. Y gracias-dijo Simba, Y Zazu salió volando de la cueva, literalmente.

-yo no quiero un baño, mi mamá ya me baño-dijo Mahiri, asustado

-tranquilo, no te bañaremos-dijo, sonriendo, Sarabi

-yo estoy agotado-dijo Alex, echándose al lado de Kiara y Sarabi

-ya veo-dijo Sarabi, y le lamió la cabeza

-yo quería salir a jugar-dijo, molesta, Furaha

-tendrá que ser mañana, princesa-dijo Nuka, burlón

-no me llames así, estúpido-gruño, Furaha

-¡Furaha! Una princesa y damita como tú, no debe decir esas palabrotas-dijo, asombrada, Nala

-lo siento-murmuro la cachorrita

-bien, creo que será hora de que todos nos vayamos a dormir-dijo, sonriendo, Zira

-¿Tan pronto?-se quejo Kopa

-sí, hijito-dijo Nala

-¡Agh! Yo quería jugar un rato-dijo Vitani

-está bien, pueden jugar un rato-dijo, sonriendo, Simba

-¡Pero, Simba…!-grito, molesta, Zira

-vamos, sólo un rato…tía Zira-dijo Simba, riendo

-okey-dijo ella, revoleando los ojos

-Mahiri, ¿Quieres pelear? ¡Graarrr…groar!-dijo Mikisha, poniéndose en posición de jugar a pelear con Mahiri. Mahiri le siguió el juego.

-oye, te toque, corre-dijo Kopa, tocando a Furaha con la pata y saliendo corriendo

-¡Eh! ¡Ni siquiera estaba preparada!-dijo, divertida, Furaha y corriendo tras él

-así que… ¿Cómo llego una pantera a la sabana?-dijo Nuka, mirando con cierto desprecio a Shadow

-yo…umh…es una larga historia. Los reyes Hekima y Kusini me adoptaron-

-¿No te sientes…diferente, al ser adoptado?-dijo Nuka, burlón

-no, ellos me aman como a sus otros dos hijos-dijo, Shadow, un tanto dolido

-¡Jajá! ¡Pero ellos son leones y tú no!-volvió a lanzar una burla el joven hijo de Scar. De tal palo, tal astilla.

-¡Cállate!-grito Shadow, y se tiro encima de él. Lo araño, pero Nuka se defendió. Entonces, Simba los separo

-niños, basta, es suficiente. Nuka, a dormir, ahora-le ordeno su primo

-¡Pero, Simba…! ¡Sólo estaba divirtiéndome!-

-¡Nuka, ven aquí en este instante!-grito su madre, irritada

-okey, ya voy-dijo Nuka, en voz baja, mientras agachaba las orejas y se iba con su mamá

-en cuanto a ti-dijo Simba, lanzándole una mirada severa a Shadow. El panterito se agacho hasta el suelo, Simba jamás lo había regañado –no se pelea, con los amigos no. Que sea la primera, única y última vez, ¿Queda claro?-lo reprendió

-sí, rey Simba, claro como el agua-dijo Shadow, rompiendo a llorar

-no, no quise hacerte sentir mal. Ven aquí, shhhhh…tranquilo-dijo Simba, abrazando al cachorro

-¿Qué pasa?-pregunto Alex, preocupado

-nada, sólo que Nuka molesto a Shadow y este decidió pelear físicamente-dijo Simba, haciendo una mueca, mientras lamía la cabecita negra de Shadow

-ese idiota…mañana voy a hacerlo trizas-dijo Alex, enfadado

-nadie va a hacer trizas a nadie, no si yo puedo evitarlo. Andando, todos a dormir-dijo Simba, serio.

Los cachorros se fueron a dormir, cabizbajos.