Capitulo 2: Altas horas de la noche.

Santuario de Atenea, Domingo 8 de la noche.

- Todo parece tranquilo- dijo el guardia- no creo que alguien quiera colarse después de lo de Hades.

- Pues no se porque, a mi tanta tranquilidad me parece sospechosa- dijo el otro guardia.

- Pues creo que te estas volviendo paranoico- Dijo el primero entre risas.

- Mejor acabemos nuestra ronda- dijo el segundo para así dar por zanjada la conversación.

En la casa de Aries, El mismo día unos minutos después.

-Maestro, porque los guardias se van? - pregunto Kiki mientras recogía todo aquello que había tirado.

- No me digas que no lo sabes Kiki- dijo Mu sorprendido.

- Es que hasta ahora los guardias siempre se quedaban dormidos justo en la entrada- Dijo Kiki sonriendo- pero estos se mueven, y no les puedo...- Kiki se tapo la boca con las manos antes de que se le escapara una de sus muchas travesuras.

- Que tu que? Kiki, cuantas veces te tengo que decir, que no molestes a los guardias mientras estén vigilando- dijo Mu visiblemente enfadado

- Pero maestro Mu- exclamo el- los guardias dormidos son fáciles de asustar- Kiki había vuelto hablar demasiado.

- Kiki! - por el tono Kiki dedució que era la hora de teletransportarse a su habitación- no te escondas que te voy a encontrar igual.

Y así Mu, persiguió a Kiki por toda la casa, hasta que al fin lo atrapo y el sermón fue bastante largo extenso y sobretodo aburrido. Después de aquello Kiki se fue a dormir, pues no aguantaba ni un segundo mas después de semejante sermón.

En las demás casas, los guardianes se preparaban, para dormir. Pues aquella noche se suponía que las entradas iban a estar bien vigiladas, pero a eso de las dos de la mañana, cuando todos los caballeros estaban dormidos en sus respectivas casas, los guardias que vigilaban las entradas estaban bien dormidos también, dando así lugar la situación siguiente:

En la entrada principal los tres guardias dormían tan profundo que no percibieron que alguien les pasaba por al lado y sin ocultar su cosmos. El cosmos de este era algo agresivo, y era fácilmente detectable, por lo que Mu desde Aries, lo detecto y dio la alarma a Tauro y a Géminis, pues eran los siguientes templos.

En Aries, Mu ya estaba en la entrada vigilando, cuando vio, una figura femenina de entre las sombras, llevaba puesto, una capa larga, de color negro y con una capucha, la cual tenia por función no dejar ver el rostro del atacante. Cuando llego a la entrada de Aries, se detuvo al ver a Mu.

- Quien eres, y a que as venido al santuario de Atenea? No sabes que la entrada esta prohibida a todo aquel ajeno al santuario?- Dijo Mu amablemente ( dentro de lo que cabe, Mascara ya la hubiera echado.)

Como respuesta, ataco a Mu, quien sorprendido solo atino a defenderse con un CRISTAL WALL, mientras que recibía unas bolas de fuego, a las que les siguió un repentino ataque eléctrico. Cuando a Mu se le paso la sorpresa, se teletransporto detrás y le dio un suave golpe en la nuca. Al recibir el golpe, cayó hacia atrás, dejando ver que , efectivamente, se trataba de una muchacha de lindos cabellos azules, pero de un azul bastante oscuro, que llevaba recogidos en un elegante moño, ocultando lo largo que los pudiera tener.

Decidido la llevo a una habitación de la casa, donde la acostó en una cama y espero a que despertara, no sin antes dar el aviso a Tauro y Géminis de que la amenaza ya había acabado.

Al cabo de 5 minutos la chica despertó dejando ver, unos ojos de un color violeta, también bastante oscuros, pero con un brillo muy hermoso. Mu estaba realmente sorprendido por la belleza de la muchacha, pero esta al sentirse atrapada, a lo único que atino fue a murmurar unas palabras y seguidamente desaparecer.

Mu no le tomo gran importancia por lo que se volvió a su habitación, a descansar, porque al día siguiente le explicaría al patriarca, lo ocurrido.