Un cuento para un Turkito Pelirrojo.
Notas de Autor: ¡Y aquí está el siguiente capítulo! ¡Estoy encendida hoy! ¡Dos capítulos en una noche! Eso porque el último fue corto… ¡es el esfuerzo lo que cuenta! Lol. Esta es mi historia favorita por ahora. Espero que disfrutes leyendo esto tanto como yo disfrute escribiéndola.
No me pertenece FFVII o algún personaje que ese en el. La historia es mía.
Hay una oficina que es rara vez usada en el Nuevo Edificio de Shinra Co. En Midgar. Su dueño siempre evitaba todo el papeleo, usualmente lo designaba en alguien más. La oficina, sin nada que hacer, coleccionaba polvo. Esa era la razón por la que su ocupante estaba estornudando cada algunos minutos. El la había limpiado de arriba abajo, tirando las cosas que estaban con polvo cubriéndolas. Había un alto de bolsas de basura fuera de la oficina que contenía lámparas, alfombras, varias cosas de oficinas y una silla con entradas de bala en el respaldo. Los empleados estaban familiarizados con los hábitos de limpieza del dueño de la oficina, así que sólo lo ignoraron hasta que el portero se llevó las bolsas.
Considerando la purga de la oficina de todo menos el escritorio, había una cosa que estaba cuidadosamente limpia y sentada en Gloria sobre el escritorio. Era una foto. Estaba mirando la ventana, así que el dueño no tenía que mirarla. No es que importara. El sabía que era mejor que nada más. Trato de ignorarla trayendo nuevas lámparas, alfombras, cosas de oficina, y una nueva silla. Solo funciono un rato. El tenia que sentarse al escritorio y hacer su trabajo y eso significaba mirar la foto.
Hacer el trabajo significaba pensar en la foto. Había sido tomada ahí mismo, en esa oficina, con él su escritorio. Sentarse ahí le recordaba lo que él estaba intentando duramente ignorar.
La llegada de alguien con un alto de papeleo tan grande que su brazo lo forzó a sentarse en su nueva y sin- balas silla, y quedarse mirando la foto. La tocó suavemente, como pensando que podría romperse al mínimo toque. Ahí estaba, sentado en su silla en el escritorio, sonriendo como un idiota a la joven que tenía una expresión similar. Ella estaba apoyada en el respaldo de la silla, sus brazos alrededor de su cuello. La foto no era nada comparado con el recuerdo que tenía de ese día.
Fue el día que se dio cuenta que estaba enamorado.
Era el día que hizo la mayor estupidez de su vida.
Habían pasado tres años desde que había estado en esa oficina. El no podía evitar ver y recordar. No era que no recordara sin verla. Era solo que verla traía de vuelta más fresco el recuerdo a su mente, como si hubiera pasado ayer en lugar de hace tres años. Era la primera vez que había usado esa oficina, la única razón de hacer eso era querer hacer bien su trabajo por primera vez. Quería impresionarla, y teniendo su propia oficina de ese tamaño impresionaría a cualquiera. La impresiono, pero a ella no le importaba que tuviera o no una oficina. Le importaba que ella estaba con él, en una oficina o en el fondo de una mina de materia. El sentía igual.
Ese era el porqué el rompió con ella ese día. No quería estar enamorado. El pensó que alejándose de ella, podía controlar esa emoción.
Es innecesario decir, no funcionó.
El aún estaba enamorado de ella. Tres años, y aún estaba enamorado de ella. Le tomo dos meses dase cuenta cuan estúpido fue. Ella lo había llamado entonces, pero él no podía obligarse contestar el teléfono. Ella lo llamo cinco veces un día, cada vez él no pudo contestar el teléfono. Las llamadas pararon, pero no la molestosa sensación de que debería haberlas contestado. Estaba en su cerebro incesantemente. Ese era el porqué el respaldo de la silla tenia agujeros de bala. Se imagino sentado ahí miso, con sus brazos alrededor de su cuello, maldiciéndose a sí mismo por tirar la cosa más preciosa en el mundo para él; así que vació un cargador en la infeliz silla.
A la silla no le importó. Estaba cansada de vivir en el polvo y sin usar. Ser baleada fue la mejor parte de su corta vida. El casi respiro aliviado cuando le disparó. Esa era la vida de os muebles de oficina en el edificio de Shinra.
El hombre se sentó, mirando la foto que había estado evitando. Su mano fue a su teléfono en un impulso. Lo abrió, marcó un número que no había usado en años. Hizo una pausa, el dedo en el botón de enviar. La indecisión se quedo en su mano, o como sea, dedo. ¿Qué era lo peor que podía pasarle? Ella no contestaría. O ella podría haberse casado y su Nuevo esposo contestaría el teléfono. ¿El podría lidiar con eso? No.
Apretó igual el botón. Siempre le gusto vivir peligrosamente.
'Ring'
'Ring'
'Ri- "¿Hola?"
"¿Quién es?" el sonido fue amortiguado por un momento cuando el objeto de u afecto miro el numero que había en el visor. "Espera… ¿Reno?"
'Click'
Reno se sentó en su nueva silla, con sus nuevas lámparas y nuevas alfombra en el piso y nuevas cosas de oficina, y mirando su celular. Se apresuro a apagarlo antes que ella lo llamara de vuelta. Nunca hizo nada esa tarde. Se sentó en u escritorio con las manos tras la cabeza.
Las cosas de oficina, estaban, innecesario decir, desilusionadas.
Ahí lo tienen! Lean y dejen Rewiews, por favor! ¡Gracias!
Tagg
